• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

19 oct. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:33 | No comments


Es tentador pensar que sabemos lo que es mejor, y esta tendencia a menudo aparece en nuestras oraciones. En vez de poner nuestras preocupaciones a los pies del Señor y pedirle dirección y paz en la situación, empezamos a decirle cómo queremos que responda. Aunque el pasaje de hoy no es sobre la oración, demuestra un principio bíblico que se aplica a nuestra comunicación con Dios.
Al hacer nuestras peticiones, debemos tratar de alinearlas lo más cerca posible con la voluntad de Dios, tal como se encuentra en las Sagradas Escrituras. Esto requiere que pongamos nuestra mente en los intereses del Señor, no en nuestros propios deseos.
Al convertirnos en estudiantes de la Palabra de Dios, tenemos más información sobre los caminos, la voluntad y los deseos del Señor. Con la perspectiva de Dios en mente, podemos orar con más sabiduría, lo que a su vez lleva a más respuestas a la oración (Jn 15.7).
Para aceptar las palabras del Señor, Pedro tendría que renunciar a sus expectativas, al igual que debemos hacerlo nosotros. A veces, seguir a Cristo, implica estar dispuestos a morir por Él, de ser necesario, y a renunciar a la manera que queremos que el Padre celestial responda la oración.

Biblia en un año: Marcos 15-16
Fuente: Dr. Charles Stanley

3 oct. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:54 | No comments


Cuando se pasa el plato de la ofrenda, ¿apoya usted con entusiasmo la obra de Dios, o es un dador reacio? Así como nuestro Padre celestial quiere que tengamos fe, sabiduría y amor, también desea que abundemos en gracia y gozosa generosidad (2 Co 8.7; 9.7).

Todos podríamos aprender de los cristianos macedonios de la época de Pablo. A pesar de su pobreza, rogaron por el privilegio de satisfacer las necesidades de la iglesia en Jerusalén (2 Co 8.4). Es evidente que veían la ofrenda semanal de la manera que Dios la ve, es decir, no como un evento separado del servicio de adoración, sino como una parte esencial de servir a Cristo.

Para muchos creyentes, el diezmo ha sido visto como el estándar para dar. Este concepto se originó en el Antiguo Testamento cuando Abraham le dio a Melquisedec una décima parte del botín de la batalla (Gn 14.18-20). El diezmo, que era un requisito de Dios para los israelitas, era como un impuesto nacional. En realidad, la nación tenía tres diezmos: uno para el sostén de los sacerdotes y los levitas (Nm 18.24), uno para el templo y las fiestas (Dt 14.22-27), y otro que se daba cada tres años para ayudar a los pobres (Dt 14.28, 29). Hoy, esto sería equivalente a nuestras ofrendas, que sirven para pagar el salario de los pastores y del personal de la iglesia, proveer para el ministerio y el mantenimiento de la iglesia, y ayudar a los necesitados.

Abundar en generosidad es diferente para cada persona. Lo importante es que el dar sea algo voluntario (2 Co 8.8), basado en el ejemplo de Cristo (2 Co 8.9), motivado por el deseo de dar (2 Co 8.10) y determinado por lo que uno tiene (2 Co 8.12). Al entregarnos de lleno al Señor, nuestra generosidad se desbordará.

Biblia en un año: Malaquías 1-4
Fuente: Dr. Charles Stanley

1 oct. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:56 | No comments



Todos los mandamientos de Dios son para bien, en especial el que nos pide que demos de lo que recibimos; pues esta es una manera de enseñarnos a vivir como lo hizo Cristo. El Señor fue un dador que además de alimentar a las multitudes, sanar a los enfermos e impartir la verdad a todos los que quisieran escuchar, dio su vida en la cruz para salvar a todos los que creyeran en Él.

En su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo escribió: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Co 16.2). Este versículo contiene dos principios que pueden ayudarnos a convertirnos en las personas generosas que Dios quiere que seamos.

1. DAR ES UN COMPONENTE DE LA ADORACIÓN. Cuando nos reunimos cada domingo, tenemos el privilegio de devolverle al Señor parte de lo que nos ha dado. Al hacerlo, se nos recuerda nuestra dependencia de Él y su fidelidad. Esta práctica es una manera de reconocer la bondad de Dios, expresar nuestra gratitud y honrarlo.

2. DAR DE MANERA SISTEMÁTICA ES MEJOR. A menos que planifiquemos reservar una porción de lo que recibimos para el Señor, la gastaremos. Apartarla de inmediato es la mejor manera de honrar a nuestro Padre celestial, en lugar de dejarla para lo último y darle las sobras.

Cuando consideramos la grandeza de nuestra salvación y las continuas bendiciones que Dios derrama sobre nosotros cada día, no nos queda más que deleitarnos en ser generosos. La generosidad demuestra que seguimos los pasos de Cristo y que confiamos en Él.

Biblia en un año: Zacarías 11-14
Fuente: Dr. Charles Stanley

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