29 ago. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:25 | No comments

Hebreos 13.5, 6

Craig Stowe sirvió en un buque de la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras su nave se preparaba para un ataque, el oficial al mando alineó a sus hombres. Como de costumbre, se necesitaba un voluntario para ocupar el puesto de vigía y enviar información pertinente al capitán durante la batalla. Nadie dio un paso al frente. Entonces, Stowe escuchó al Señor hablar a su corazón: “Estaré contigo allá arriba, como estoy aquí abajo”. El joven se ofreció como voluntario, y aguantó sin recibir un solo rasguño. De hecho, informó que no estuvo cerca de ningún daño.

Años más tarde, el señor Stowe contó esta historia a su clase de escuela dominical. La aventura marcó de manera profunda a uno de los estudiantes, quien atravesaba una situación familiar muy difícil. Nunca olvidó ese mensaje transformador: “Dios siempre está contigo, no importa dónde estés”.

Ese joven fui yo. A medida que maduraba en mi fe y estudiaba las Sagradas Escrituras, Dios confirmó lo que el señor Stowe me había enseñado. Vi que Cristo enfatizaba su presencia permanente ante sus discípulos. Sabía lo rápido que se instalaría un sentimiento de rechazo después de la crucifixión. Además, les aguardaban dificultades desalentadoras mientras llevaban el evangelio al resto del mundo. Por tanto, el Señor prometió un Ayudador que permanecería con los cristianos para siempre: el Espíritu Santo.

Cada día de la vida de un creyente es vivido en la presencia de Cristo a través de su Espíritu. Él consuela en la adversidad, alienta en las dificultades y fortalece en la debilidad. Los beneficios de una relación con Dios no se postergan hasta llegar al cielo; caminamos con Él ahora y siempre.

Biblia en un año: Ezequiel 7-9
Fuente: Dr. Charles Stanley

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