• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

21 ago. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:49 | No comments


Hace muchos años, mientras hacía un recorrido fotográfico, el Padre celestial me enseñó una valiosa lección en cuanto a seguir a un guía. Mi grupo había estado caminando por un sendero durante tres o cuatro horas cuando sentí una ligera sensación de temor. Tenía la sospecha de que estábamos viajando en la dirección equivocada. Cuando le pregunté a nuestro guía al respecto, me aseguró que estábamos yendo en la dirección correcta.

Bueno, eso me calmó durante unos minutos, pero la persistente sensación de estar desviados no desaparecía. Así que saqué mi brújula y descubrí que, en efecto, íbamos en la dirección equivocada. Cuando le señalé esto a nuestro guía por segunda vez, se detuvo. Después de examinar la brújula, el mapa y las demarcaciones del camino, se dio cuenta de que nos habíamos desviado de la ruta. Perdimos unas tres horas, y algunas hermosas oportunidades para tomar fotografías, debido a que nuestro guía no estaba dirigiéndonos bien.

Esa experiencia me enseñó lo vital que es poder confiar en la persona que nos guía. Más allá de la ruta del senderismo, esto es válido para los negocios, la iglesia, las familias o cualquier otra relación. Si nuestro guía no es confiable, si no podemos poner nuestra plena confianza en esa persona, terminaremos perdidos.

Así que, permítame preguntarle: ¿Quién es su guía? ¿Está siguiendo a las celebridades o a los reporteros de noticias? ¿Está confiando en los políticos o en los líderes empresariales? Si ha puesto su fe absoluta en alguien o algo que no sea su Padre celestial, ya se ha desviado del camino. Él es nuestro único Guía de confianza. Búsquelo, y vuelva al camino hoy mismo.

Biblia en un año: Jeremías 41-45
Fuente: Dr. Charles Stanley

Posted by DR.FM | 01:48 | No comments


El idioma de Jesús ¿Griego, Hebreo, Latín o Arameo?


“Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi” - Marcos 5:41.

Introducción

En el siglo I d.C. en los territorios en los que habitaban los judíos se hablaban bastantes lenguas diferentes. Lo mismo ocurría en gran parte del Oriente Medio de la época, pero, en los territorios judíos al parecer la situación lingüística era todavía más variada a causa de su ubicación central en el cruce de diferentes rutas comerciales y a causa de la agitada historia del pueblo judío.

Aquí hay algo más en juego que el mero interés histórico. Por lo general no se rebate que Jesús y sus discípulos dominaban el arameo. Pero si su conocimiento de lenguas se limitaba solo a esta lengua, las palabras de Jesús del N.T se nos han transmitido únicamente en en una traducción (griega), cuya fiabilidad no podría haber sido controlada por los testigos oculares más importantes. Además, si los hermanos y discípulos de Jesús únicamente hablaban hebreo o arameo, ¿quién escribió los libros (griegos) que constan a su nombre?

Para comprender bien el tema es importante estudiar, después de algunas aclaraciones introductorias, las diferentes lenguas que se hablaban entre los judíos del siglo I. d.C., además de las relaciones entre estas. Cabe aclarar que para lograr una sana conclusión sobre el tema es sumamente necesario dejar a un lado las lenguas que se hablaban mayoritariamente en países vecinos (como p.ej. el nabateo) y que entre los judíos jugaban apenas un papel secundario (limitado si acaso a los territorios fronterizos). En base a la reconstrucción de la relación que guardaban las diferentes lenguas entre sí, se puede reflexionar sobre las lenguas que habrían hablado Jesús y sus discípulos.

Puntos de partida metódicos

Antes de estudiar las lenguas propiamente dichas, es necesario mencionar algunos factores de partida metódicos que se deben tener en cuenta al hacer un análisis y que provienen principalmente de la investigación lingüística moderna.
El primer factor que debe considerarse es que se poseen únicamente datos limitados. Lo que se logra saber de la situación lingüística de los judíos del siglo primeroes conocido gracias a las referencias hechas en obras literarias de la Antigüedad y por hallazgos arqueológicos. Los datos con los que contamos se refieren, pues, principalmente a la lengua escrita. Son muy pocas las ocasiones en que se registra por escrito la lengua hablada. La única manera por la cual podemos sacar conclusiones sobre la lengua hablada por los judíos es razonando en base a lo que se ha puesto por escrito y compararlo cuidadosamente con lo que sabemos sobre su lengua en general. Partiendo de coincidencias con la situación moderna, parece lógico asumir que las lenguas que se hablaban en los territorios judíos tenían diferentes dialectos (Mateo 26:73), pero la información que se posee al respecto es demasiado escasa como para sacar conclusiones concretas.

El segundo factor que debemos tener en cuenta es el marco temporal. Una lengua evoluciona y se desarrolla, y en una sociedad plurilingüe las relaciones entre las diferentes lenguas pueden cambiar a lo largo del tiempo gracias a los modismos, y sobre todo en épocas de revuelo religioso, moral y político. Por otro lado, las lenguas se desarrollan de manera mucho más rápida que en la Antigüedad, sobre todo a causa de los medios modernos de comunicación. Por lo general se asume que la situación lingüística no sufrió muchos cambios en el período entre los años 200 a.C. y 135 d.C. (con la excepción de la llegada del latín), es decir, desde algunas décadas antes de la época de los macabeos hasta el final de la Rebelión de Bar Kojba. Dado que después de esta rebelión (132-135 d.C.) los romanos llevaron a cabo cambios decisivos en la composición de la población en los territorios judíos, no podemos aplicar sin más los datos de épocas posteriores al tiempo del NT. 

Para poder seguir y entender los desarrollos históricos que llevaron a la situación lingüística de inicios de nuestra era, también es importante estudiar épocas anteriores, aunque sin tomarlas como representativas para el período del NT.

El tercer factor es que la investigación lingüística moderna ha demostrado que dentro de un país – especialmente cuando en éste se hablan más de una lengua –pueden darse diferencias regionales en la lengua usada. Por lo tanto, no se puede asumir de antemano que la situación lingüística de Galilea fuera igual a la de Judea o la de Jerusalén, sino que debemos tener en cuenta la diversidad geográfica para poder evaluar los datos que se poseen.

Un cuarto factor, en parte relacionado con la diversidad geográfica, es el de la diversidad social. Del ámbito de la sociolingüística resulta que existen diferencias en el uso de la lengua entre las diferentes clases sociales. Para nosotros, esto implica que tenemos que tener en consideración que el uso de la lengua de la élite política y/o religiosa podía diferir del judío promedio y clase media.

Aunque en la investigación lingüística de cualquier sociedad los factores sociales son importantes, lo son todavía más en comunidades plurilingües. En éstas vemos frecuentemente que la elección de una persona de comunicarse en una u otra lengua está determinada en gran parte por el grupo con el que se identifica. Si uno quiere, por ejemplo, acentuar la propia identidad étnica, por lo general estará inclinado a emplear la lengua autóctona del pueblo. Si uno aspira, por el contrario, a una posición social de alto rango, elegirá usar la lengua que disfrute de más prestigio. Obviamente, hasta qué punto juegan un papel los factores sociales depende de la situación lingüística de cada lugar y de la valoración de las diferentes lenguas, pero no podemos descartar estos factores de antemano.

Teniendo estos puntos de partida en mente, es interesante observar más de cerca las cuatro lenguas que se hablaban a principios del siglo I en los territorios judíos y, en base a esto, llegar a una visión de la situación lingüística en tiempos del NT.

Latín

Con la toma de Jerusalén por los romanos en el año 63 a.C. se introdujo en la región también la lengua de los conquistadores: el latín. Muchos objetos hallados en excavaciones arqueológicas contienen palabras u oraciones en latín. Encontramos esta lengua, por ejemplo, en inscripciones en edificios o acueductos romanos, en tumbas de soldados romanos que murieron en Judea y en la vajilla de una legión romana estacionada, por orden de Nerón, en Ptolemaida.

La inscripción latina más conocida que se ha encontrado nombra a Poncio Pilato y lo señala como el prefecto de la provincia de Judea. Se trata de una inscripción que originariamente se debió haber encontrado sobre un edificio en Cesarea, que Pilato habría hecho construir en honor al emperador Tiberio, cuyo nombre llevaba. Visto que Pilato fue prefecto de Judea desde el año 26 hasta el año 36 d.C., esta pieza debe datar de este período.

Además, el latín lo encontramos en inscripciones escritas en diferentes lenguas que informaban de resoluciones oficiales de las autoridades romanas. Así, en el templo se habían colocado advertencias tanto en griego como en latín de que se daría muerte a cualquier no-judío que penetrara en el patio interior del templo (Josefo, BJ 5,194; comp. Ant. 15,417). También otras decisiones romanas referentes a los judíos se anunciaban en ocasiones en estas dos lenguas, griego y latín (Josefo, Ant. 14,190). Además, leemos sobre la inscripción de la cruz de Jesús que, por orden de Pilato, estaba escrita en varias lenguas: hebreo o arameo, latín y griego (Juan 19:19-20).

De estos datos se deduce que el latín no era desconocido en los territorios judíos en la época del NT. Sin embargo, son unos datos relativamente parcos, por lo que esta lengua no debió haber tenido un papel muy importante. De estos datos surge la impresión de que el latín era usado solamente por y para los romanos, pero que no se tenía la intención de usarla para comunicar con la población judía misma. Esta impresión es confirmada por el dato de que, cuando los judíos se comunicaban con los romanos, lo hacían en griego (Hechos 21:37), como era habitual en las provincias romanas de fuera de Italia.

De todo esto podemos deducir que el latín no habrá tenido un papel de importancia entre los judíos y que es muy probable que muchos judíos no dominaran esta lengua.

Hebreo

El hebreo pertenece al grupo de las lenguas semíticas noroccidentales, entre las que se encuentra también el arameo. Probablemente, el hebreo se desarrolló a partir de la lengua cananea que se encontraron los israelitas en su toma de Canaán (Deuteronomio 26:5) por lo tanto se deduce que los israelitas antes de la entrada a Canaán hablaron presumiblemente un dialecto del arameo antiguo.
De las excavaciones se desprende que en la época de los reyes (aprox. 1000-586 a.C) existían diferentes dialectos del hebreo, pero que para las obras literarias – entre las que se encuentran los libros bíblicos de ese período – se utilizaba el hebreo tal y como se hablaba en época de David y Salomón en la corte real. A lo largo de todo este período esta forma del hebreo no sufrió muchos cambios, probablemente gracias a la influencia de escuelas y de escritores. Las diferencias dialectales tempranas las encontramos reflejadas en el texto del AT, concretamente en Jueces 12:6, de cuyo versículo se desprende que en Efraín, al contrario que en Galaad, la palabra shibolet se pronunciaba como sibolet.

Con respecto al período de los reyes, los lingüistas establecen una diferencia entre un dialecto del norte (hablado en Israel) y uno del sur (hablado en Judea). Se conservan ejemplos del dialecto septentrional en inscripciones de un calendario agrario de Guézer (950 a.C. aprox.) y en fragmentos hallados en un edificio anexo del palacio real de Samaria, procedentes del siglo octavo a.C. El dialecto meridional, que muestra grandes coincidencias con el hebreo usado en la Biblia, lo encontramos en una gran cantidad de fragmentos con datos administrativos de Arad (siglos 9-6 a.C.), en la inscripción en el túnel de Siloé (700 a.C. aprox.) y en las llamadas Cartas de Lachis (poco antes de 587 a.c.), una colección de fragmentos de cerámica con textos de cartas (aparentemente de correspondencia militar), habitual en aquella época.

Después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor en 587/586 a.C., la élite judía fue enviada al exilio a Babel. En el territorio judío sólo quedaron algunas personas pobres y analfabetas (Jeremías 52:16). Éstas personas no dominaban el hebreo estándar, sino que hablaban dialectos hebreos y, en medida creciente (sobre todo en el territorio fronterizo), también el arameo, entre otras cosas como consecuencia de matrimonios con gente no-judía. A partir del año 538 a.C. el pueblo que empezó a volver del exilio tuvo que hacer frente a la situación de que muchos de los judíos que no habían sido enviados al exilio ya no hablaban hebreo, una situación contra la cual actuó Nehemías (Nehemias 13:24). Los textos escritos en este período revelan más influencia del arameo y contienen formas gramaticales que eran desconocidas en el hebreo antiguo.

Aunque en el pasado se creyó que después del exilio el hebreo se había convertido en una lengua muerta que no tenía ya ningún papel en la vida cotidiana y que sólo se utilizaba para fines religiosos, se han hallado evidencias arqueológicas que muestran lo contrario.

Los rollos del Mar Muerto están escritos en su mayor parte en hebreo (además de una parte que está en arameo, y una minoría en griego). Los textos hebreos muestran una gran variedad estilística en cuanto al lenguaje, lo que señala que en la época en que se escribieron los manuscritos (300 a.C.-68 d.C. aprox) el hebreo no era una lengua muerta. Hay también hallazgos arqueológicos de otros tipos que señalan en esta dirección. En las excavaciones de la formación rocosa de Masada se hallaron macetas de cerámica con inscripciones hebreas de en torno al año 70 d.C. Además, en Jerusalén y sus alrededores se han encontrado diversas inscripciones hebreas de inicios de nuestra era. También se han conservado monedas con símbolos judíos y letras hebreas de la época de la Guerra de los Judíos (66-70 d.C.) y la Rebelión de Bar Kojba (132-135 d.C.) – monedas que se han conservado de otras épocas contienen inscripciones griegas. También en excavaciones en las cuevas de Wadi Murabba’at y en Nahal Hever se hallaron diversas cartas escritas en hebreo que deben ser fechadas en la época de la Rebelión de Bar Kojba (132-135 d.C.) y que en parte provenían de la correspondencia de Bar Kojba mismo. Especialmente a partir de estas cartas – aunque también a partir de una carta de los Manuscritos del Mar Muerto (4QMMT) – podemos deducir que el hebreo no sólo se usaba como lengua escrita, sino que también funcionaba de forma oral. Con esta afirmación podemos asumir además que las discusiones entre los rabinos sobre la explicación de la ley habrían tenido lugar en hebreo, la misma lengua en que posteriormente serían puestas por escrito en la Mishná.

Si juntamos todos estos datos, podemos concluir que el hebreo era utilizado a principios del siglo I para obras literarias, pero que funcionaba también (en cualquier caso entre las personas que habían recibido una formación) como una lengua hablada. Esto último era especialmente el caso en discusiones con respecto a la ley y, al parecer, también en el oficio en el templo. Además, es posible que en épocas de mayor avivamiento del nacionalismo judío, se hiciera más uso del hebreo que en otras épocas, aunque esto sea algo que, por los escasos datos que se poseen, no podamos afirmar con seguridad. Sin embargo, de la distribución del material arqueológico sí podemos concluir que el hebreo tenía entre el pueblo judío un lugar significativamente menor que el arameo y el griego (Esto derrumba la errada idea de que el N.T fue escrito en hebreo). Como lengua hablada, el hebreo, además de para discusiones sobre la ley, se utilizaba probablemente en círculos elitistas en Judea y en el movimiento nacionalista de Bar Kojba, cuyo centro estaba también en Judea. Aunque es plausible pensar que también en Galilea las discusiones sobre la ley judía eran en hebreo (mishná), tenemos la impresión de que el hebreo tenía en Galilea un lugar considerablemente menos importante que en Judea.

Durante los siglos en torno al inicio de esta era, el hebreo se siguió desarrollando como lengua. Diferenciamos en este período dos tipos de hebreo: 

1) el hebreo bíblico tardío. 
2) el hebreo mishná, que hasta mediados del siglo XX sólo conocíamos de la Mishná (la tradición oral judía puesta por escrito en torno al año 200 d.C.). 

Actualmente, muchos estudiosos están de acuerdo en que el hebreo bíblico tardío se utilizaba mayormente como lengua literaria, mientras que la variante del hebreo mishná funcionaba principalmente como lengua hablada.
Los textos hebreos de los manuscritos del Mar Muerto están en su mayor parte escritos en un hebreo relacionado al que conocemos de la Biblia, a pesar de que existen grandes variaciones estilísticas entre los textos. Por ejemplo, en el escrito Cánticos del sacrificio sabático (4QShirShab) encontramos una lengua muy filosófica, casi mística, mientras que el Rollo del templo (11Q19 y 11Q20), por ejemplo, presenta un hebleo relativamente llano. Un texto cuyo hebreo está estrechamente relacionado con la variante mishná es los preceptos de la Torá (4QMMT), una epístola o tratado sobre diferencias en la interpretación de las reglas de la ley judía.

También El rollo de cobre (3Q15), llamado así porque el texto está grabado sobre planchas de cobre, está escrito en hebreo mishná. Si bien este rollo fue hallado en una de las cuevas de Qumrán, no está claro qué tipo de conexión existe con el resto de los manuscritos, si es que hay alguna conexión. Este rollo contiene las ubicaciones de tesoros ocultos (reales o ficticios) y por lo que parece data de la Guerra de los Judíos (66-70 d.C.) o quizás de la Rebelión de Bar Kojba (132-135 d.C.). Como se ha dicho, está escrito en hebreo mishná y ya no en el hebreo bíblico tardío, más literario, probablemente porque el autor quiso tomar las palabras exactas de aquellos que le habían informado sobre los tesoros.

Entre las inscripciones hebreas halladas se encuentra una proveniente de la esquina sudoeste del templo de Herodes. Esta inscripción marca el lugar en el que un sacerdote tocaba el shofar al inicio y al final del día del sábado. Además, se han encontrado dos epitafios (escritos en hebreo mishná) en los alrededores de Jerusalén. Uno de éstos se encuentra sobre la tumba en la que estarían enterrados al menos seis sumos sacerdotes (todos del siglo I d.C.) de la estirpe de Boecio; el otro está sobre la tumba de alguien ‘de la casa de David’.

Los textos de las cuevas de Murabba’at y Nahal Hever están escritos parcialmente en griego, parcialmente en arameo y parcialmente en hebreo. En lo que se refiere a los textos hebreos, éstos pertenecen todos a la variante del hebreo mishná. Todos los hallazgos mencionados, por cierto, se llevaron a cabo en Judea. De los demás territorios judíos no se tienen hasta el día de hoy ningún dato arqueológico fijo que demuestre el uso de la lengua hebrea.

Arameo

Ya desde el período asirio tardío (720 a.C. aprox.) había judíos que conocían el arameo, que funcionaba en aquella época como lengua de la diplomacia internacional (2 Reyes18:26; Isaías 36:11). Aunque el arameo en aquel tiempo estaba formado todavía por varios dialectos diferentes, un arameo estándar se fue desarrollando lenta pero firmemente. En el Imperio persa (538-332 a.C. aprox.), al que pertenecía la región de Judá, este arameo estándar se convirtió en la lengua oficial fuera del territorio de Persia mismo, de modo que como mínimo la élite judía de Judá (aunque probablemente también una gran parte del resto de la población) habría hablado este idioma. La gran influencia del arameo en este período se refleja en el AT, que en parte está escrito en esta lengua.

El libro de Daniel está en gran parte en arameo (Daniel 2:4b-7:28). El uso de esta lengua no judía parece poner todavía más énfasis en el tema de Dios que reina sobre los dioses, un tema que juega un papel importante en el libro de Daniel para dar a entender que tales eran falsos. También el libro de Esdras contiene fragmentos en arameo, concretamente (Esdras 4:8-6:18 y 7:12-26). En este caso, se trata de pasajes en los que se recogen copias de cartas. Por el uso del arameo surge la impresión de que las cartas están citadas literalmente. Además, encontramos un versículo en arameo en Jeremías – nuevamente, en un pasaje en el que se acentúa la supremacía de Dios sobre los dioses paganos (Jeremías 10:11) y dirigido en el texto transmitido a los ídolos gentiles – y dos palabras de Génesis 31:47 atribuidas a Labán (jegar sāhădūtā', literalmente “pedregal del testimonio”, forma aramea del hebreo gal’ed, que encontramos en el mismo versículo).

Aunque desde las conquistas de Alejandro Magno (330 a.C.) la lengua griega fue ganando cada vez más terreno en el Oriente Medio, nunca llegó a sustituir al arameo. De diferentes datos podemos concluir que el arameo fue una lengua muy corriente entre los judíos de en torno al comienzo del siglo I.

¿Como podemos comprender que el arameo era un lenguaje corriente entre los judíos?

1) se refleja en descubrimientos arqueológicos: en los alrededores de Jerusalén se han hallado diversos epitafios en arameo y en Masada se halló un fragmento de cerámica con un texto arameo. El uso del arameo también se aprecia en los Manuscritos del Mar Muerto, una parte importante de los cuales está escrita en esta lengua. Además, en Wadi Murabba’at se encontró una confesión en arameo del año 55 ó 56 d.C., así como, al igual que en otros lugares, cartas en arameo de la correspondencia con Bar Kojba en el período 132-135 d.C.

2) la importancia del arameo en la vida judía se puede apreciar en diferentes pasajes del NT. En varias ocasiones encontramos palabras arameas (transliteradas con letras griegas). No sólo se trata de muchos nombres arameos, como Barrabás (Marcos 15:7), Beelzebú (p.ej. Mateo 10:25; 12:27), Boanerges (Marcos 3:17) o Gólgota (Marcos 15:22), sino también de palabras u oraciones en arameo, seguidas generalmente por su traducción griega. Así encontramos palabras como corbán, ‘don’ (Marcos 7:11) u oraciones como talitha koum(i), ‘niña, levántate’ (Marcps 5:41) y elōï elōï lama sabachthani (Marcos 15:34; Mateo 27:46 ēli ēli lema sabachthani), que significa ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?’ citando el Salmo 22:1. A veces parece que el arameo se usa para dar más énfasis a determinadas palabras, sobre todo cuando encontramos una expresión en arameo seguida de su traducción en griego, pero también hay diferentes ejemplos de arameísmos en el N.T en los que parece que se utiliza esta lengua de una manera menos consciente (como el citado corbán).

En algunos casos, y desde un punto de vista lingüístico, no podemos determinar con seguridad si una palabra que ha adaptado una forma griega en el N.T proviene de una palabra hebrea o aramea. Éste es el caso, por ejemplo, de la palabra ephphatha, ‘sé abierto’ (Marcos 7:34), que es una transcripción de la palabra aramea ippetach, pero que podría ser también una reproducción del hebreo hippatach. Sin embargo, y puesto que en muchos lugares del N.T encontramos ejemplos innegables de palabras arameas, mientras que no tenemos constancia de ninguna palabra que puede ser hebrea pero no aramea, parece lógico pensar que en estos casos de duda estamos también ante palabras procedentes del arameo.

3) la importancia del arameo en la vida judía de en torno al comienzo del siglo I se desprende del uso de tárgumes (‘tárgum’ significa ‘traducción’). Se trata de una manera de explicar la Biblia usada en la sinagoga. En la sinagoga se leían cada vez uno o varias fracciones de la Escritura, después de lo que el meturgeman (‘intérprete’) transmitía el tárgum, una paráfrasis en arameo del texto leído que se quedaba a medio camino entre traducción y explicación. Aunque los tárgumes más importantes son de una fecha mucho más tardía (entre los siglos III y V d.C.), encontramos ya algunos entre los rollos del Mar Muerto, con lo que queda claro que los tárgumes, que originalmente se transmitían de forma oral, ya eran tan habituales en la época del NT que se ponían por escrito.

La necesidad de los tárgumes surgió en primer lugar por los grandes grupos de judíos que ya no entendían el hebreo (ni, por lo tanto, la mayor parte del A.T). Sin embargo, ésta no parece haber sido la única razón, ya que entre los rollos del Mar Muerto ya encontramos tárgumes, mientras que en esta comunidad el hebreo era muy corriente. Otra razón que se propone también para explicar el surgimiento de los tárgumes es la necesidad de una diferenciación clara entre los textos bíblicos mismos y su explicación. Si en la sinagoga se hubieran dado en hebreo tanto los textos de la Escritura como sus explicaciones, habría sido difícil para los oyentes, incluso si dominaban el hebreo, distinguir claramente entre la lectura bíblica y la explicación. En cambio, si había uno que leía los textos en hebreo y otro, de memoria, daba la explicación en arameo, se evitaba esta confusión.

Si observamos la situación lingüística del siglo I d.C. en su totalidad, el arameo era la lengua más habitual para todas las clases sociales en los territorios judíos. El arameo se utilizaba tanto para obras literarias y explicaciones bíblicas como para asuntos más cotidianos como el comercio en los mercados, entre otras cosas. A veces también se escribían en arameo cartas y contratos, y se conocen ejemplos de contratos escritos en griego, pero provistos de un resumen en arameo, por lo visto, porque una de las partes implicadas dominaba esta lengua mejor. Josefo, en su obra Guerra de los Judíos, escribe que él – antes de escribir en griego – había publicado en arameo, pensando especialmente en los judíos de Partia, Babel y otros reinos al este del Éufrates (BJ I, 3.6).

Si unimos todos estos datos, podemos concluir que el arameo era la lengua materna de la mayoría de judíos de la época del N.T, la lengua que hablaban originalmente. El griego y el hebreo debieron ser, por lo general, su segunda y tercera lengua, respectivamente.

Que la lengua materna de la mayoría de los judíos era el arameo y no el griego se confirma también en Hechos 21:40-22:2, ya que Pablo se dirige al pueblo tēi hEbraïdi dialektōi (‘en lengua hebrea’), y así recibe toda su atención: claramente se presenta como un compatriota. Las palabras tēi hEbraïdi dialektōi significan en realidad ‘en hebreo’, pero en la época del N.T por lo general hacían referencia al arameo hablado por los judíos. Esto lo vemos, por ejemplo, porque en diferentes ocasiones leemos que algo se dice en hEbraïdi dialektōi (o hEbraïsti), mientras que a continuación viene una oración (o palabra) claramente aramea (p.ej. Juan 5:2; 20:16).

Griego

Aunque ya antes de la época del exilio los judíos mantenían contactos comerciales con griegos, la lengua griega no tuvo entre los judíos ningún papel de importancia hasta el final del período persa (538-332 a.C.). Esto cambió con las conquistas de Alejandro Magno, que tomó Jerusalén en el año 332 a.C. Siguiendo a estas conquistas, la lengua y cultura griegas penetraron rápidamente en los territorios judíos conquistados, con lo que comenzó el período del helenismo.

Después de la muerte de Alejandro, primero los ptolemaicos (301-198 a.C.) y después los seleúcidas (198-167 a.C.) ejercieron su dominio sobre los territorios judíos. En todos los pueblos se designaron funcionarios que, como vemos en los papiros preservados, utilizaban la lengua griega para los asuntos de gobierno. Esto hizo que las clases sociales más alta de la población judía, aunque también los comerciantes, por ejemplo, aprendieran esta lengua. En esa época también se fundaron diferentes de las llamadas ciudades ‘griegas’ (más tarde, Herodes el Grande y su hijo Herodes Antipas también fundarían algunas de éstas). Estas ciudades eran habitadas principalmente por veteranos del ejército invasor. En ellas vivían también judíos, pero eran una minoría y en la vida cotidiana se usaba principalmente el griego. Estos asentamientos contribuyeron en gran medida a la expansión de la lengua y la cultura griegas entre los judíos.

En la época de los macabeos (167 a.C.), la lengua griega era tan habitual entre los judíos que también en tiempos de un estado judío independiente (167-63 a.C.), el griego siguió jugando un papel importante. En esta época surgieron las primeras obras literarias judías escritas en griego. Ya antes una serie de escritos judíos, entre ellos partes del A.T, habían sido traducidas a griego.

Las conquistas romanas – desde el año 63 a.C. Jerusalén estuvo bajo dominio de Roma – apenas aportaron cambios a la situación lingüística. El griego seguía siendo la lengua en la que se comunicaban los dominadores ahora romanos con los judíos a los que sometían (Hechos 21:37). Las obras literarias seguían escribiéndose no sólo en hebreo o arameo, sino también en griego, especialmente cuando el autor quería poner su obra a disposición de no-judíos o judíos de la diáspora en el mundo grecorromano. Así Josefo publicó su Guerra de los Judíos no sólo en arameo (para judíos del este del Imperio romano) sino también en griego. El resto de sus obras se publicaron, por lo que sabemos, únicamente en griego. También los libros del N.T – en su mayoría destinados en primera instancia a los creyentes judíos de la diáspora y a creyentes de origen gentil – están escritos en griego. Entre los rollos del Mar Muerto se han encontrado también algunos textos en griego. El hecho de que circularan manuscritos griegos en una comunidad totalmente judía como la de Qumrán demuestra que el griego no sólo se usaba cuando se quería hacer llegar un escrito a los compatriotas en la diáspora, sino que ilustra la gran influencia de esta lengua a inicios de nuestra era, también entre los judíos que vivían en su tierra natal.

No sólo en las obras literarias, sino también con respecto a la vida cotidiana el griego jugaba un papel importante. Así, se han hallado diferentes inscripciones griegas en excavaciones, entre ellas un edicto de César Augusto descubierto en Nazaret, una inscripción en la sinagoga en Jerusalén en honor de aquel que realizó la construcción y una gran cantidad de epitafios en tumbas de judíos, no sólo de ciudadanos ilustres, sino también del pueblo llano. También se ha encontrado una inscripción en griego con la ya nombrada prohibición para no-judíos de penetrar en el templo más allá del patio de los gentiles. Además, en el evangelio según Juan leemos que la acusación sobre la cruz de Jesús no sólo estaba en latín y hebreo/arameo, sino también en griego (Juan 19:19-20).

En las cuevas de Murabba’at y Nahal Hever no se hallaron solamente papiros hebreos y arameos referentes a la vida cotidiana de entonces, sino también griegos. Entre estos escritos, que en su mayoría provienen de la época de la Rebelión de Bar Kojba (132-135 d.C.), se encuentran cartas, contratos comerciales, contratos nupciales y pagarés. Una parte de estas cartas procede de la correspondencia con el mismo líder Bar Kojba, de lo que se demuestra que éste no sólo se comunicaba en hebreo y arameo, sino también en griego. En una carta hallada en otro lugar, que probablemente también es de Bar Kojba, leemos que la carta está escrita en griego porque el autor en ese momento no se sentía dispuesto a escribir en hebreo (o arameo).

Lamentablemente, esta frase de la carta está dañada. La reconstrucción que se hizo en la versión publicada dice así: ‘esto está escrito en griego, porque no se halló el deseo (t[o hor]man) de escribir en hebreo (o arameo)’. Como a primera vista esta oración causa una impresión un tanto extraña – es bastante extraño que el líder de los nacionalistas judíos diera preferencia a servirse de una lengua no judía –, hay quienes creen que el texto debe entenderse de esta manera: ‘... porque no se encontró a nadie para escribir en hebreo (o arameo)’. Aunque ésta es una solución atractiva, no se ha propuesto aún ninguna reconstrucción verosímil del texto que justifique esta traducción, con lo que esta interpretación es poco probable. Por cierto, ambas interpretaciones de esta carta en ilustran la gran influencia de la lengua griega en la vida judía a principios del siglo primero.
Por la gran cantidad de no-judíos que vivían en Galilea – no por nada se habla despectivamente de ‘Galilea de los gentiles’, Mateo 4:15 – y la relativamente gran cantidad de ciudades helenísticas en y en torno a Galilea (en Galilea p.ej. las ciudades de Ptolemaida, Séforis y Tiberíades, y en las cercanías, p.ej., Cesarea, Escitópolis, Gádara y Filoteria), resulta evidente que también los hombres judíos de Galilea dominaban el griego.

En la clase social superior esto así sobre todo a causa de que en estos círculos la lengua y la cultura griegas disfrutaban de gran prestigio. Quien ambicionaba a un alto puesto en la comunidad tenía la obligación de conocer tanto la lengua como la cultura. Además, el griego se utilizaba para comunicarse con los gobernantes romanos.

Pero también para los judíos de clases sociales inferiores (p.ej. campesinos, artesanos, pescadores), el griego era importante, especialmente en el ámbito del comercio. Las ciudades helenísticas, relativamente numerosas, en y en torno a Galilea formaban un importante mercado para todo tipo de productos, pero una condición para poder comerciar con sus habitantes era el dominar el griego. Por lo tanto, podemos concluir que también el pueblo llano dominaba suficientemente esta lengua como para hacerse entender en la vida cotidiana en las relaciones con sus vecinos de otras lenguas, las relaciones comerciales, etc.
No sólo en Galilea, sino también en partes de Judea el griego habría sido una lengua que muchos dominaban. Una vez más, esto se aplica no sólo a la élite – por razones que ya se han mencionado – sino también al pueblo llano. Aunque la cantidad de ciudades helenísticas en y en torno a Judea era considerablemente menor que en Galilea, el contacto con personas de habla griega era frecuente, especialmente en la ciudad de Jerusalén. La causa más importante eran las fiestas de la Pascua, el Pentecostés y de los Tabernáculos, a las que acudían muchos judíos. Judíos de la diáspora, aunque probablemente también muchos judíos de ciudades helenísticas de los territorios judíos mismos, por lo general no hablaban hebreo ni arameo, sino únicamente griego. Por ello resulta lógico pensar que no sólo en los alrededores de las ciudades helenísticas (como Jope), sino también en y en torno a Jerusalén los judíos de todas las clases de la población dominaban el griego. En otros pueblos de Judea el griego probablemente tuvo un papel significativamente menor.

Vista general

De lo anterior podemos concluir que las tres lenguas habituales entre los judíos del siglo primero eran el hebreo, el arameo y el griego. El latín era utilizado sobre todo por romanos, apenas por judíos.

De los datos históricos mencionados resulta que la mayoría de información que tenemos trata sobre la situación en Galilea y Judea. Por ello nos centraremos principalmente en estos dos territorios. No tenemos suficientes indicios como para poder decir nada con certeza sobre otros territorios judíos de esa época, como Samaria, Perea, los Altos del Golán y Traconítide. Sin embago, sí podemos estudiar la situación lingüística de las ciudades helenísticas, que se encontraban esparcidas por todo el territorio judío y entre las que podemos contar también las ciudades (aunque no el campo) del territorio de la Decápolis.

Puesto que la situación lingüística en estas ciudades de orientación griega es la menos compleja, primero nos detendremos brevemente a estudiar éstas. Aunque se encontraban en el territorio judío, en estas ciudades los judíos eran una minoría. La lengua vehicular en ellas era el griego, aparentemente también entre los judíos que vivían allí. Se da la impresión de que la lengua materna de la mayoría de los judíos en las ciudades helenísticas no habría sido el arameo, sino el griego. Posiblemente muchos de estos judíos incluso no dominaran el arameo o el hebreo, o sólo de manera muy limitada.

En Galilea, los judíos tenían como lengua materna el arameo. Ésta era la lengua que adquirían de manera natural y que se utilizaba cuando se estaba entre judíos. El arameo lo hablaban hombres y mujeres de todas las clases sociales de la población. Además de eso, ya hemos concluido que como mínimo los campesinos, artesanos y pescadores judíos de Galilea habrían dominado también la lengua griega. No la hablaban, pues, únicamente las clases sociales más altas (que la necesitaban para comunicarse con las autoridades romanas), sino también las clases inferiores, visto que el griego era imprescindible para el comercio en Galilea.

El papel que jugaba el hebreo entre los judíos de Galilea es más difícil de valorar. En base a lo que sabemos de Judea, resulta lógico suponer que, además de las lecturas de la Escritura en la sinagoga también las discusiones religiosas (tal y como las conducían por ejemplo los fariseos) se hubieran mantenido en hebreo. Sin embargo, no existen indicios concretos para demostrarlo, de modo que no es posible establecerlo con seguridad. Lo que sí es seguro es que el hebreo no jugó un papel de gran importancia en Galilea.

También en Judea la mayoría de judíos tenía el arameo como lengua materna, tanto en Jerusalén como en las muchas poblaciones judías de los alrededores. Como la gran mayoría de la población de Judea era judía y como había relativamente pocas ciudades helenísticas en y alrededor de Judea, el griego probablemente habría jugado un papel muy reducido en las poblaciones (como mucho para comunicarse con las autoridades romanas, principalmente por las clases más altas de la sociedad). No es plausible que – a excepción de Jerusalén, sus alrededores y las ciudades helenísticas – hubiera muchos judíos de las clases inferiores que dominaran el griego.

En Jerusalén y sus alrededores directos la situación era algo distinta. Aunque la lengua vehicular era el arameo, también se hablaba griego. Esto era así por varias razones. Tres veces al año había una gran afluencia de judíos de todas partes, entre los que había muchos que no hablaban hebreo ni arameo, sino únicamente griego (además de, quizás, la lengua propia del lugar en el que vivían). Además, había muchos judíos – principalmente los más ancianos – de la diáspora que regresaban para vivir en Jerusalén, de modo que la ciudad albergaba diferentes grupos de habla griega (Hechos 6:1). Por ello, en Jerusalén la lengua griega no la habrían hablado únicamente las clases superiores, aunque ciertamente no debió haber estado tan extendida como en Galilea.

En Judea el hebreo se hablaba más que en Galilea. En el oficio del templo, en las lecturas en la sinagoga y en las discusiones religiosas probablemente el hebreo se utilizaba de una forma bastante generalizada. Probablemente los saduceos (tanto desde un punto de vista social como religioso, y élite judía), también en la vida cotidiana hablaban hebreo entre ellos, posiblemente porque esta lengua gozaba de un mayor prestigio que el arameo. Además había diferentes grupos (relativamente pequeños) de judíos que hablaban hebreo para resaltar su identidad judía. Ejemplos de estos grupos son la comunidad de Qumrán y los círculos nacionalistas judíos, especialmente antes y durante la Guerra de los Judíos. También sabemos que el luchador por la independencia judía Bar Kojba en ocasiones se comunicaba en hebreo. Por cierto, de su correspondencia se demuestra que utilizaba, además del hebreo, el arameo y el griego y que (dependiendo de la interpretación ya mencionada de una de sus cartas en griego) la correspondencia en griego era la que le resultaba más fácil.

La lengua de Jesús y sus discípulos

Ahora que ya tenemos una imagen de la situación lingüística entre los judíos de la época del N.T, podemos detenernos a estudiar la lengua o las lenguas que hablaba Jesús.

El hecho de que Jesús creciera como hijo de un carpintero de Galilea hace factible el hecho de que el arameo fuera su lengua materna y que, además, dominara el griego. Los evangelios confirma esta imagen. De las relativamente numerosas palabras en arameo que encontramos en estos escritos (especialmente en el evangelio según Marcos), podemos deducir que Jesús hablaba en arameo. Esto se aplica no sólo a su vida personal de oración (Marcos 14:36; Romanos 8:15; Gálatas 4:6), sino también a su trato con otros, tanto en Galilea (Mateo 5:22; Marcos 7:11), como en Judea (Marcos 15:34) y en el territorio de la Decápolis (Marcos 7:34, por lo visto con un judío del campo). Además, en los evangelios encontramos información de diversas ocasiones en las que es prácticamente seguro que Jesús habría hablado en arameo, como la conversación con la mujer samaritana (Juan Cap. 4; la lengua vehicular en Samaria era el arameo). Sin embargo, podemos leer también sobre ocasiones en que Jesús hablaba con personas que casi seguramente sólo dominaban el griego, de modo que Jesús también habría hablado esta lengua, por ejemplo el centurión romano (Mateo 8:5-13), la mujer sirofenicia (Marcos 7:24-30) y Pilato (Juan 18:33-38). También la pregunta ‘¿Se irá a los dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos?’ (Juan 7:35) señala que una posible predicación de Jesús a los griegos no era vista como poco realista. Si Jesús únicamente hubiera hablado arameo, habría sido más lógico pensar en un viaje a la gran comunidad judía de Babilonia, donde se hablaba esta lengua.

Concluyo, pues, que Jesús hablaba tanto el arameo como el griego y que se servía de ambos idiomas. Es más difícil establecer en qué proporción se usaban estas dos lenguas en la enseñanza de Jesús. Lo más plausible es que ello dependiera de la multitud a la que se estaba dirigiendo en ese momento, de modo que podemos asumir que por lo general Jesús enseñaba en arameo, pero que, cuando la situación lo requería, también se comunicaba en griego, como mínimo en conversaciones personales, pero quizás también en su enseñanza.

Por lo tanto, podemos determinar que Jesús hablaba tanto arameo como griego. Pero, ¿qué sabemos del hebreo? En Lucas 4:16-20 se dice que Jesús llevó a cabo la lectura en la sinagoga, que se hacía en hebreo, por lo que podemos deducir que Jesús tendría en cualquier caso un dominio pasivo de esta lengua y que la podía leer. Probablemente también habló hebreo en sus discusiones sobre la ley con los fariseos, pero esto no se puede establecer con seguridad.

Al igual que Jesús, muchos de sus discípulos crecieron en Galilea, por lo que es lógico pensar que su lengua materna fuera el arameo y que además dominaran el griego lo suficiente como para hacerse entender. Esto se aplicaba naturalmente también a los hermanos de Jesús, Santiago y Judas, autores de dos epístolas del N.T. Además, hay algunos discípulos con nombres griegos (Andrés y Felipe), por lo que parece lógico pensar que el griego no era desconocido en el ambiente en el que crecieron. No tenemos indicios de si – y en qué medida – los discípulos hablaban hebreo, pero obviamente esta posibilidad tampoco puede descartarse.

Sobre la mayoría de los discípulos no puedo decir mucho más que estas observaciones generales. Solamente de Pedro sabemos algo adicional, y esto confirma lo que se acaba de decir. Según la tradición de la iglesia temprana, el evangelio según Marcos fue compuesto con motivo de la predicación de Pedro (Eusebio, Historia Ecclesiastica, III, 29,15). El hecho de que justamente este evangelio contenga tantas palabras y oraciones en arameo hace que sea plausible asumir que Pedro hablaba bien esta lengua, quizás pensara en ella (lo que indicaría que era su lengua materna) y que además recordaba muy bien las palabras exactas que utilizó Jesús en determinadas ocasiones. Por otro lado, hay ocasiones en el libro de Hechos en los que es prácticamente seguro que Pedro habría hablado griego, como en la casa del romano Cornelio (Hechos Cap. 10).

Conclusión

Si se estudia con cautela la situación lingüística en los territorios judíos de la época del N.T, podemos concluir que entre los judíos se hablaba hebreo, arameo y griego, aunque se dieran diferencias sociales y geográficas en la difusión de estas lenguas. Los judíos no hablaban latín, un idioma que únicamente usaban los romanos entre ellos.

En relación con la enseñanza de Jesús, hemos visto que ésta se daba tanto en arameo como en griego, aunque no sabemos exactamente en qué proporción usaba Jesús cada una de ellas en su enseñanza. El hecho de que Jesús se sirviera de ambas implica también que en la iglesia tempraba circulaban tradiciones sobre él tanto en arameo como en griego. Además, parece lógico asumir que Jesús hablaba hebreo, aunque no tenemos suficientes datos concretos como para sacar conclusiones determinantes en cuanto a esto.

En relación a los hermanos de Jesús y los discípulos provenientes de Galilea, podemos asumir también que hablaban tanto arameo como griego, aunque no sepamos en qué medida dominaban cada una de estas lenguas. Sobre su dominio del hebreo, no podemos deducir nada basándonos en el N.T. En todo caso, el hecho de que los hermanos de Jesús y los discípulos de Galilea hablaran no sólo arameo, sino también griego, indica que bien podrían haber escrito o dictado las epístolas que están a su nombre en griego sin ningún problema, con lo que el hecho de que las epístolas estén escritas en esta lengua no supone ningún argumento en contra de su autoría apostólica.

-Félix Muñoz (Th.D).



Notas
(1) M. Black, An Aramaic Approach to the Gospels and Acts, Oxford, 3ª ed. 1967, reed. 1998.T. Boves, M. Gerritsen, Inleiding in de sociolinguïstiek, Utrecht 1995. 
(2) J.A. Fitzmyer, ‘The Languages of Palestine in the First Century A.D.’, en: idem, A Wandering Aramean. Collected Aramaic Essays, Missoula 1979, 29-56. 
(3) P.E. Hughes, ‘The Languages Spoken by Jesus’, en: R.N. Longenecker, M.C. Tenney (ed.), New Dimensions in New Testament Study, Grand Rapids 1974, 127-143. 
(4) G. Mussies, ‘Greek in Palestine and the Diaspora’, en: S. Safrai, M. Stern (ed.), The Jewish People in the First Century, Filadelfia 1976, II: 1040-1064. 
(5) S.E. Porter (ed.), The Language of the New Testament. Classic Essays, Sheffield 1991. 
(6) Ch. Rabin, ‘Hebrew and Aramaic in the First Century’, en: S. Safrai, M. Stern (ed.), The Jewish People in the First Century, Filadelfia 1976, II: 1007-1039. 
(7) J.N. Sevenster, Do You Know Greek? How Much Greek Could the First Jewish Christians Have Known?, Leiden 1968. 
(8) M.O. Wise, ‘Languages of Palestine’, en: J.B. Green, S. McKnight, I. Howard Marshall (ed.), Dictionary of Jesus and the Gospels. A Compendium of Contemporary Biblical Scholarship, Downers Grove 1992, 434-444.
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Otro evangelio llamado “anatema”

"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema" - Gálatas 1:8-9 (RVR).

Introducción

¿Es el evangelio la base de las enseñanzas en su congregación? ¿Cómo está seguro de qué se enseña la verdad en su iglesia local? ¿Verdaderamente se estudia la Biblia desde su propio contexto o subjetivamente? Estas preguntas son fundamentales para despertar la curiosidad en cualquier estudiante dedicado a las Escrituras con el fin de no caer en falacias doctrinales.

Contexto literario

Las iglesias en Galacia estaban formadas en parte por judíos convertidos y en parte por gentiles convertidos, como era generalmente el caso. Pablo afirma su carácter apostólico y las doctrinas que él enseña, para confirmar a las iglesias de Galacia en la fe de Cristo, especialmente con respecto al importante punto de la justificación solo por fe. Aunque el tema es esencialmente el mismo que el discutido en la epístola a los Romanos, esto es, la justificación por fe únicamente; en esta epístola, sin embargo, la atención está particularmente dirigida al punto de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.

Gálatas no fue escrita como un ensayo de historia contemporánea. Era una protesta contra la corrupción del evangelio de Cristo. La verdad esencial de la justificación por fe en vez de por las obras de la ley, había sido oscurecida por la insistencia de los judaizantes de que los creyentes en Cristo debían guardar la ley si esperaban ser perfectos delante de Dios. Cuando Pablo supo que esta enseñanza había comenzado a penetrar en la iglesia de Galacia y que los había alejado de su herencia de libertad, escribió la apasionada protesta contenida en esta epístola.

El resultado de la justificación por gracia a través de la fe es la libertad espiritual. Pablo hace un llamado a los gálatas a permanecer firmes en su libertad, y no estar nuevamente “sujetos al yugo de esclavitud (esto es, la ley mosaica)” La libertad cristiana no es una excusa para gratificar la propia naturaleza carnal; más bien, es una oportunidad para amarnos unos a otros (Gálatas 5:13; 7:7-10). Tal libertad no nos excluye de las luchas de la vida. De hecho, puede intensificar la batalla entre la carne y el Espíritu. Sin embargo, la carne (la naturaleza carnal) ya ha sido crucificada con Cristo (Gálatas 2:20); y como consecuencia, el Espíritu producirá su fruto, cosas tales como el amor, el gozo y la paz en la vida del creyente (Gálatas 5:22-23).

La carta a los Gálatas fue escrita en un espíritu de inspirada agitación. Para Pablo, el asunto no era si la persona era circuncidada, sino si se había convertido en “una nueva creación” (Gálatas 6:15). Si Pablo no hubiera tenido éxito en su argumento sobre la justificación por fe solamente, el cristianismo hubiera permanecido como una secta dentro del judaísmo, en vez de convertirse en la forma universal de salvación. Por lo tanto, Gálatas no es solo la epístola de Lutero; es la epístola de cada creyente que confiesa con Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20).

A través de la epístola de Pablo a los Gálatas, la gracia salvadora – el don de Dios—está yuxtapuesto contra la ley de Moisés, la cual no salva. Los judaizantes, aquellos que regresarían a la ley mosaica como su fuente de justificación, eran prominentes en la iglesia primitiva, y aún temporalmente arrastraban a cristianos tan destacados como Pedro dentro de su red de engaño (Gálatas 2:11-13). Los primeros cristianos estaban tan apegados a la ley, que Pablo tenía que reiterarles continuamente que la verdad de la salvación por gracia no tenía nada que ver con la observancia de la ley. Los temas del Antiguo Testamento conectados con Gálatas, se centran alrededor de la ley vs. la gracia: la inhabilidad de la ley para justificar (2:16); la muerte del creyente a la ley (2:19); la justificación de Abraham por la fe (3:6); la ley no trae la salvación, sino la ira de Dios (3:10); el amor, y no las obras, es el cumplimiento de la ley (5:14).

Uno de los temas principales de la carta, se encuentra en 3:11: “El justo por la fe vivirá.” Solo somos salvados por la fe en Jesús (Juan 3:16; Efesios 2:8-9), y la vida del creyente en Cristo –día a día, momento a momento—es vivida por y a través de la fe. No que la fe sea algo que conjuremos sobre nosotros –sino que es un don de Dios, no de las obras– pero es nuestra responsabilidad y gozo, la verdadera fe centrada en el evangelio se expresa de dos formas:
1) exhibiendo nuestra fe para que otros vean la obra de Cristo en nosotros.
2) viviendo nuestra fe, por medio de la aplicación de las disciplinas espirituales (el estudio de la Biblia, la oración, y la obediencia).

Jesús dijo que seríamos conocidos por el fruto en nuestras vidas (Mateo 7:16), lo cual da evidencia de la fe dentro de nosotros. Todos los cristianos debemos ser diligentes en luchar por construir sobre la fe salvífica cristo-centrica en nosotros, para que nuestras vidas reflejen a Cristo y otros lo vean a Él en nosotros y “glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Este es el verdadero evangelio de Jesús, que en el creyente sea creada una condición que satisfaga el corazón de Dios, no el suyo.

Contexto histórico cultural

Histórico culturalmente algunos místicos judíos de esa epoca pretendían tener revelaciones angelicales y en especial sobre la literatura apocalíptica buscando florecer las emociones y sentimientos de sus seguidores. Queda claro que en la presentación textual se utiliza el mismo contexto histórico Escritural para ilustrar a los falsos profetas y a quienes les seguian como parte de su destrucción (Deut 13:1-18).

Dos veces se pronuncia una maldición sobre cualquier persona que anuncie un evangelio diferente al de Jesús. El único mensaje el cual Dios tiene para los perdidos es el Evangelio, no los evangelios, como si hubieran otros, el Evangelio es el ofrecimiento de salvación por gracia mediante de la fe en la persona de Cristo. Los que proclaman cualquier otro camino de salvación han de ser necesariamente separados para juicio. ¿Por qué razón? Por predicar un mensaje que resulta en la destrucción eterna de las almas.

"Todo creyente tiene la responsabilidad moral de repudiar más no tolerar las enseñanzas falsas" - Dr. FM.

Exégesis

John Stott advierte: "No debemos deslumbrarnos, como tantos, por la persona, dones o cargo de maestros en la iglesia. Puede que vengan con gran dignidad, autoridad y erudición. Que se trate de obispos o arzobispos, catedráticos universitarios o aun del mismo papa. Pero si traen un evangelio diferente del predicado por los apóstoles y registrado en el Nuevo Testamento, han de ser rechazados. Los juzgamos a ellos por el evangelio; no juzgamos el evangelio por ellos: «No es la persona exterior del mensajero lo que valida su mensaje, sino al contrario, es la naturaleza del mensaje lo que valida al mensajero». [John Stott, Un Solo Camino: El Mensaje de Gálatas, págs. 27-28].

Según el verso al observarlo con cuidado dice "un ángel procedente del cielo", nunca menciona "un ángel de Dios" son dos cosas muy diferentes. Un ángel del cielo (el cual lógicamente alude a un ángel caído) ciertamente trae falsos mensajes, pero un ángel procedente de Dios no. El lenguaje aquí se expresa claramente de forma sencilla de esta manera: un mensaje diferente al Evangelio es "doctrina de demonios (1 Tim 4:1)", si un ser aparentemente celestial trae un mensaje contrario a Cristo debe ser considerado como diabólico. El mensaje del Evangelio es claro, es el único camino de la salvación porque Cristo es la única salvación. Los propios esfuerzos o el mérito humano no tienen parte alguna. Sólo el evangelio ofrece la salvación sin costo alguno. Recordando que el propósito del evangelio es producir en la persona una condición justa que satisfaga el corazón santo del Padre, en contraste, el falso evangelio busca satisfacer el corazón humano.

"Mientras que la ley tiene una maldición para quienes no la guardan, el evangelio tiene una maldición para quiénes tratan de cambiarlo" - Dr. FM.

Este verso presenta un contraste al citar los ejemplos uno de un agente supuestamente celestial y otro terrenal, el celestial con una motivación de insertar falsedades doctrinales y el terrenal el cuál recibió la verdad mediante el Cristo resucitado camino a Damasco, de hablar sobre Jesús. La cláusula aquí presenta que la iglesia no debería recibir a ningún mensajero, sin importar cuán impecables sean sus credenciales, si su doctrina de salvación difiere en el grado más insignificante con la verdad de Dios revelada a través de Cristo y las Escrituras en su propio contexto, debe ser considerado anatema, la misma del. gr "anathema" puede traducirse "maldito", y se refiere al acto de dedicar a alguien a su destrucción, una separación para juicio eterno, eclesiasticamente se usaba para excomunión. Los judíos utilizaban la palabra hb. "herem" para lo que se consagraba a Dios como una ofrenda destinada al santuario y en otros casos como la destinada a destrucción por ser un botín de guerra. Entonces se entiende que "Así como el evangelio del Señor Jesucristo separa a sus elegidos para salvación eterna, el falso mensaje que imita el evangelio separa a sus proselitos para perdición eterna" - Dr. FM. (Rom 9:3; 1 Cor 12:3, 16:22).

En el curso de la historia Dios ha consagrado objetos, personas y grupos para su destrucción (Jos 6:17-18, 7:1, vv.25-26). De igual forma Dios separa a los malvados en la categoría de "falsos maestros" para que participen de Su jucio en culpabilidad (Mt 24:24; Jn 8:44; 1 Tim 1:20; Tit 1:16; 2 Ped 2:17, Jud 12), todo por malformar la verdad al comunicar las doctrinas de Satanás tal como él hizo en el Edén (Gén 3:1-6).

Queda claro que el mensaje falso que pretende presentarse como evangelio y predicado por muchos exponentes modernos es una herejía por dos razones: 1) por colocar otro camino suplantando la salvación con un mensaje motivacional sin esencia y carente de principios morales, y 2) por afirmar con ello que la salvación en Cristo es incompleta.

Cada doctrina presentada en muchos pulpitos modernos ha sido marcada por la biblia y la historia como parte fundamental del error clásico bañado con un leve cristianismo y cubierto en en su totalidad por el mover de "palabra de fe" (teología de la prosperidad), y para el estudiante dedicado a la verdad que comprende que su mensaje llevan una Cristología errada, notará que va contrario al mensaje del Evangelio del Señor Jesucristo en totalidad, por lo tanto, todo exponente que apunta a las emociones y no al intelecto debe ser rechazado por ser considerado según las Escrituras como falso, en este caso se expresa según la misma biblia como "doctrina de demonios".

Se concluye con lo antes dicho que el falso evangelio es tan maldito (condenado), como aquellos que lo proclaman, y el mismo fin le espera a aquellos que lo siguen.
“Si le mensaje expuesto tras el púlpito no glorifica a Cristo, y no te muestra el camino para ser como Él; estás siendo alimentado con basura” - Dr.FM.

- Félix Muñoz (Th.D).

20 ago. 2019

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El crecimiento de los falsos maestros en América Latina ¿Cual es la causa?

En una zona con dificultades como sucede en Latinoamerica, la necesidad grande de un liderazgo sano y recto en cada país hace posible la acpetación de figuras públicas, políticas y religiosas sin importar su vida moral y posturas. Ante la ausencia de verdaderos servidores públicos y religiosos las personas endiosan al primer hombre elocuente que les muestre lo que quieren o anhelan ver sin importar aún comprometer sus principios morales y/o espiritules.

En este caso, gracias a tal necesidad muchos falsos maestros se han convertido en líderes regionales y hasta nacionales sin importar su error al sacar de contexto aspectos de la Biblia modificando muchas veces con una interpretación personal la palabra de Dios a su pleno antojo y para su propio beneficio personal.

Ahí el peligro de que quienes siguen a estas figuras sin disernir. Aquellos que de verdad buscan la verdad la distinguirán pero aquellos que no tienen la pasión por ella creerán cualquier otra cosa. Esta es la razón de por qué en Latinoamerica en especial, hay tanta mega iglesia, con mega falsos maestros, creando sin número de falsos creyentes.

¿Que dice la biblia sobre los falsos maestros?

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos - 2 Tim 3:1-9 (RVR)”.

Como siempre, es necesario observar le contexto inmediato así como el histórico cultural gramatical para comprender el mensaje ordenadamente. El propósito de la segunda carta a Timoteo, era dar ánimo e instrucción al mismo, el cual se encontraba en Éfeso. Escrita alrededor del 66-67 d.C. desde la cárcel en Roma bajo la persecución del emperador Nerón, pablo se encontraba solo en la cárcel con Lucas acompañándolo, con ese escrito estaba pasando la antorcha a la generación que seguía, en este caso al Joven líder. En esta carta Pablo advierte sobre la oposición que los creyentes enfrentarían en los últimos tiempos por parte de personas egocéntricas que trataran de usar la Iglesia para su beneficio personal e introducirán enseñanzas falsas. Aquí advierte que el creyente debe prepararse para lidiar con ello, gente infiel, falsa y malvada, y con la misma advertencia provee cual debe ser el medio para estar preservados del error de la falsedad, las Escrituras plenamente inspiradas de Dios.

La temática de la carta puede dividirse en varios puntos, sobre cómo debe ser el buen soldado de Jesucristo, los asuntos importantes son:

1) Apostasía en los últimos tiempos, 2) La inspiración de las Escrituras, y 3) La corona de justicia.

Pablo escribe una serie de temas importantes los cuales están enlazados, según el contexto inmediato, podemos observar:

A) El llamado del soldado de Cristo (1:8-18): 1) Llamado a ser valiente (1:8-12), 2) Llamado a la fidelidad (1:13-18).

B) El carácter de un buen soldado de Cristo (2:1-26): 1) Es fuerte (2:1-2), 2) Es sincero (2:3-4), 3) Es estricto (2:5-10), 4) Está seguro (2:11-12), 5) Sano en la fe (2:14-19), 6) Vida santa (2:20-23), y 7) Es siervo (2:24-26).

Con el contexto inmediato presenta el contraste que hay entre lo verdadero y lo falso, la gran diferencia que hay entre un creyente rendido a Dios y uno qué profesa ser algo y no es.

Lo oponentes de la verdad habían aumentado en la provincia de Asia (Así como hoy día en América Latina), y la situación había empeorado desde que Pablo escribió la primera carta a Timoteo (2 Tm. 1:15). Históricamente, el judaísmo caracterizaba el fin de los tiempos como uno de confusión, apostasía e incremento del pecado y la opresión. Este punto de vista estaba ampliamente difundido a pesar de la expectativa general de que todo Israel habría de retornar a los altos niveles de santidad, introduciendo así el fin y la restauración de Israel; otros creían que solo los israelitas justos permanecerían después de estos juicios. Al igual que la mayoría de los escritos judíos, Pablo no anticipa una completa renovación de justicia en el mundo sino hasta el día del Señor y aclara cual va ser la inclinación de muchos falsos. A continuación veremos las descripciones que advierten a cada creyente sobre el peligro de esta era y los falsos maestros.

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”

El apóstol ofrece a Timoteo una descripción de las condiciones que existirán en el mundo antes de la venida del Señor. Se ha observado a menudo que la lista de pecados que sigue es muy similar a la descripción de los impíos paganos en Romanos Cap. 1. Lo destacable es que las mismas condiciones que existen entre los paganos en su estado salvaje e incivilizado son las que caracterizarán a los profesos creyentes en los últimos días. Los últimos días referidos aquí son los días entre el período apostólico del primer siglo y la manifestación de Cristo para establecer Su reino. Pablo incluye la época en la que vive al decir “últimos días” (cf. 1 Tm. 4:1); sin duda aquí el alude a la idea judía que llego a conocerse como los ayes mesiánicos, un periodo de enorme sufrir como preámbulo al fin de los tiempos. La extensión de este periodo variaba tanto como los escritos judíos que especulaban sobre el mismo, no era algo bien establecido en la tradición judía. En este verso podemos ver al menos tres palabras clave que arrojan luz, la primera es “postreros” del gr. “esjatos” significa “estado final”, con esta advertencia comienza narrando el extremo más distante con relación al lugar y tiempo, para dar entender que el suceso sería uno real, no una suposición o una corazonada. 

Esos días en relación a tiempo y lugar de seguro “vendrán”, del gr. “atristemi” y es “colocar cerca”, alude estar próximo/hacerse presente, en sí pablo da entender que ese momento está guardado en la esfera de espacio del hombre para su manifestación como algo pronto a ocurrir, por ello marca claramente la palabra “tiempos” del gr. “kairos” que es “momento fijo o apropiado”, alude a la proporción correcta, el momento adecuado de un hecho. Pablo nos da entender con esto que un día no muy distante será manifiesto el “peligro” en su momento adecuado. Esta referencia de Pablo sobre “los últimos días” reverla el sentido de urgencia. Los últimos días comenzaron después de la resurrección de Jesucristo, cuando el Espíritu vino sobre los creyentes en Pentecostés y continuaría hasta la segunda venida del Señor. Esto significa que estamos en esos días mencionados en las Escrituras. Por lo tanto el creyente debe aprovechar al máximo su tiempo (Efe. 5:16; Col 4:5).

“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos”

Uno no puede estudiar estos versículos sin sentirse impactado por la repetición de la palabra amadores. Así, en el versículo 2 encontramos amadores de sí mismos y amadores del dinero («avaros»). En el versículo 3, la expresión «aborrecedores de lo bueno» significa literalmente «no amantes del bien». En el versículo 4 leemos de los que son «amadores de los deleites más bien que de Dios». En los versículos 2–5 se dan diecinueve características de la de la apostasía durante los últimos días. Daremos simplemente una lista de ellos y daremos sinónimos que explican su significado:

Amadores de sí mismos — egocéntricos, vanidosos, ególatras.
Amadores del dinero — codiciosos de dinero, avaros.
Vanagloriosos — jactanciosos, llenos de palabras hinchadas acerca de sí mismos.
Soberbios — arrogantes, altaneros, imperiosos.
Blasfemos — maldicientes, profanos, ultrajantes, vejatorios, despreciativos, insultantes.
Desobedientes a los padres — rebeldes, negligentes en sus deberes, descontrolados.
Ingratos — desagradecidos, carentes de aprecio.
Impíos — profanos, irreverentes, sacrílegos, sin tener nada sagrado.

Los moralistas antiguos hacían uso de un escrito llamado la lista de vicios para dar entender cuáles eran las características de las personas inmorales (cf. Rom 1:28-32). Los amantes de sí mismos (egoístas) eran condenados por los filósofos tales como Musonio Rufo (un estoico), Epicteto y Filón. Incluso el moralista Plutarco aconsejaba a sus lectores que evitaran inclusive la apariencia de amarse a sí mismos. El amar y obedecer a los padres era una de las principales virtudes en la antigüedad. Los escritores judíos y grecorromanos estaban unánimes en que los hijos debían honrar a sus padres y a la vez debían obedecerles, al menos hasta que crecieran. El mandamiento de honrar a los padres estaba en el AT (Éxo. 20:12; Deut. 5:16) e incluía vivir de tal manera que ellos fueran honrados por una sociedad piadosa (Deut. 21:18-21). Muchos escritores judíos creían que honrar a los padres era el mandamiento más importante.

Pablo hace uso de unas palabras clave en este texto para hablar sobre el carácter manifiesto de la falsedad en un tiempo no muy lejano (el cual claramente es hoy día) el peligro de la falsedad será manifiesto por personas “amadores de sí mismos” esta palabra proviene del gr. “filautos” y es “extremadamente egoísta”, compuesta de “filos” que es “amante” y de “autos” que es “sí mismo” alude una persona que su fuente y objeto es ella misma. Su pensamiento estará centrado solo en ellos, y ese amor enfermizo es el mismo que los consume a amar el dinero para alimentar su egolatría y avaricia, parte de su carácter es que también son “vanagloriosos” la misma viene del gr. “aladzon” y es “fanfarrón”, alude a sentirse orgulloso alardeando de cosas que no posee para pretender ser mejor que los demás. Son “soberbios” del gr. “juperefanos” que es “apareciendo por encima de otro”, adjetivo de “juper” que es “pasar” y de “faino” que es “brillar”, esto da entender una persona que se impone sobre otros. Además de ser imponentes son “blasfemos”, esta palabra del gr. “blasfemia” es “maldecir” en sí hablan contra la Verdad y contra todo aquel que la exprese. A causa de su falta de verdad es que son desobedientes, no solo desobedecen toda autoridad, aquí alude que son “desobedientes a los padres”, la palabra “desobedientes” del gr. “apheites” significa “contumaz” personas sin disposición a seguir el patrón organizado, son personas que manifiestan rebeldía. Son “impíos”, impiedad del gr. “anosios” es “profano”, son personas alimentadas por el libertinaje placentero, deshonestas y que carecen de conocimientos sobre lo sagrado y su uso en la vida, en otras palabras sin calidad moral. La lista sigue:

“sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”

Sin afecto natural — de corazón duro, insensibles, encallecidos.
Implacables — despiadados, que rehúsan hacer la paz, que rechazan los esfuerzos hacia una reconciliación.
Calumniadores — difamadores, que extienden testimonios falsos y maliciosos.
Intemperantes — personas de pasiones sin control, disolutas, licenciosas.
Crueles — brutales, sanguinarios, carentes de principios (Originalmente significa: Bestias indomables).
Aborrecedores de lo bueno — totalmente opuestos a la bondad en cualquiera de sus formas.
Traidores — pérfidos, felones.
Impetuosos — irreflexivos, voluntaristas, precipitados.
Infatuados — con vanas pretensiones, engreídos.
Amadores de los deleites más bien que de Dios — los que aman los placeres sensuales, pero no a Dios.

Para muchos es más tentador amar el placer que amar a Dios, el placer es algo que la persona puede controlar, pero a Dios no, es el sentimiento de control y poder lo que causa esa inclinación terrenal, la mayoría de los placeres pueden ser conseguidos fácilmente, pero amar a Dios requiere esfuerzo y en muchos casos sacrificio. El placer tiene beneficios momentáneos terrenales, amar a Dios tiene beneficios futuros y eternos. El placer tiene un efecto narcótico que sirve para escapar de la realidad y de los problemas, pero amar a Dios enfrenta a las necesidades y responsabilidades. El placer es compañero del orgullo, pues se siente bien recibir la aprobación de los demás, pero amar a Dios exige que se abandone el orgullo y se reconozca que Él es la fuente de todo logro.

Filón y otros filósofos, especialmente los estoicos, repetidamente condenaban a los amantes de placeres como antes mencioné. Entre los filósofos solo los epicúreos buscaban el placer (el cual ellos definían como la ausencia de dolor o disturbio), pero no ejercían tanta influencia. Filón inclusive incluía una larga lista de vicios bajo el título de “amantes del placer”, y se oponía al placer como virtud, en tales tiempos el judaísmo también hacía alusión a la negación propia y separación de todo aquello que contaminara su pureza ritual. El listado del carácter de los falsos no culminó en el v.2, más bien sigue con afirmaciones aún más fuertes. Pablo en este verso utiliza palabras clave para mostrar aún más el carácter de los hombres en este tiempo. Tales personas “no tienen afecto natural” la misma viene del gr. “astorgos” significa “persona fría con los cercanos”, en sí es una persona “hostil”, lo que se traduce sin afecto, apunta a una persona enemiga de todo, por ello también son “calumniadores” del gr. “diabolos” que significa “falso acusador”, esta palabra en realidad alude a una persona impostora, alguien que engaña con propuestas falsas. Son “intemperantes” del gr. “akrates” que es “sin dominio propio” aquí Pablo presenta un gran contraste, “kratos” significa “vigor, poder, fuerza” ellos se manejan en todo lo contrario, no tienen el vigor divino para vivir moralmente bien bajo el control adecuado, esto demuestra que son No regenerados. 

Su crueldad que es sinónimo de Bestia indomable, se nota en su falta de dominio propio. Por ello es que son “aborrecedores de lo bueno” del gr. “afilagathos” que es “enemigo de la virtud” esta palabra hablaba sobre alguien que desperdiciaba a los buenos, en si hablaba de personas “sin honra”, que miraba a los demás como inútiles sin provecho y los desperdiciaba, en este caso solo ven así aquellos que no dan beneficio alguno a sus placeres personales egoístas, solo a aquellos los cuales pueden sacarles provecho los ven como algo útil, hasta que terminan con ellos. Estas personas son de poco honor también “impetuosos” del gr. “propetes” que es “caer hacia delante” en sí es caer de cabeza, esta palabra alude cuando una persona no mide sus acciones y las consecuencias “que se precipita”. Sus pasos no son firmes y por consecuente son “infatuados” la misma viene del gr. “tufoo” y significa “envuelto en humo”, a causa de su arrogancia queda ciego y no puede ver las realidades, tanto así que es incapaz de ver hasta la suya propia.

“tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”

Externamente, estas personas parecen religiosas. Profesan ser cristianos, pero sus acciones hablan más fuerte que sus palabras. Por su conducta impía, muestran que están viviendo una mentira (la lista de su maldad evidente sigue). En sus vidas no hay evidencia del poder de Dios. Aunque puede que se haya dado una reforma, nunca hubo regeneración. Weymouth traduce: «Mantendrán una pretensión de piedad, pero excluirán su poder». Igualmente Moffatt: «Aunque mantienen una forma de religión, no tendrán nada que ver con ella como fuerza vital». Phillips lo traduce así: «Mantendrán una fachada de ―religión, pero su conducta negará su validez». Quieren a la vez ser religiosos y mantener sus pecados (cf. Ap. 3:14–22). Esto nos advierte: «Es el terrible retrato de una Cristiandad apóstata, un nuevo paganismo enmascarado bajo el nombre de cristianismo». De todos éstos Timoteo tiene que apartarse. Son los vasos descritos en el anterior capítulo contextualmente hablando, y de los que ha de limpiarse.

Tanto la religión judía como la filosofía griega condenaban a quienes aparentaban devoción, pero cuyo corazón o vida no la demostraban. Para Dios, la religión es inútil si el corazón no era transformado por su poder (Stg. 1:26-27). Pablo conocía muy bien que es inútil tratar de vivir la verdad apartado de su fuente, por ello sigue su listado, esos falsos maestros tienen “apariencia de piedad”, la palabra apariencia del gr. “morfosis” significa “forma” alude un molde, en este caso la palabra aplicaba como algo externo e internamente carecía de valores. Tenían un molde malformado de la “piedad” del gr. “eusebeia” que es “devoción”, aparentaban externamente ser devotos y temerosos a Dios, en su apariencia temerosa “negaban”, la palabra negar viene del gr. “arneomai” y significa “ir contra”, persona que desautoriza, ellos rechazaban el verdadero temor reverente y devoción a Dios, por ello Pablo sigue diciendo que negaban su “eficacia”, la palabra eficaz viene del gr. “dunamis” y es “la capacidad moral”, el producto de una vida recta, por más que traten de aparentar una vida justa, digna, santa, llena de temor reverente y devoción a Dios, a causa de su falta de regeneración son incapaces de vivir moralmente como Dios desea. Sus acciones decían lo contrario a sus palabras. Pablo no solo muestra su carácter en contraste a un verdadero soldado de Cristo que milita en la verdad, sino que tales se deben evitar, es un mandato no una recomendación, ya que el proceder de ellos será igual que su fuente, el error.

“Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias”

Entre los hombres corrompidos de los últimos días, Pablo señala ahora a un grupo en particular, es decir, líderes y maestros de sectas falsas. Esta detallada descripción de su carácter y métodos encuentra su cumplimiento en las sectas de nuestros días. Primero de todo, leemos que se meten insidiosamente en las casas. No es por accidente que el término original recuerda el movimiento de una serpiente. Si revelasen su verdadera identidad, no conseguirían entrar en muchos de estos hogares, pero usan varias y sutiles estratagemas, como hablar acerca de Dios, la Biblia y Jesús (aunque no crean lo que la Escritura enseña acerca de esas cosas). Luego dice que llevan cautivas a mujercillas crédulas. Esto es característico. Planean sus visitas cuando el marido ha de estar en su trabajo o en algún otro lugar. La historia se repite. Satanás se acercó a Eva en el Huerto del Edén y la engañó. Ella usurpó la autoridad sobre su marido, tomando una decisión que debiera haberle sido dejada a él. 

Los métodos de Satanás no han cambiado. Sigue acercándose a las mujeres con sus falsas enseñanzas, y las lleva cautivas. Estas mujeres son crédulas en el sentido de que son débiles e inestables. No se trata de que carezcan de cerebro, sino de que no tienen fortaleza de carácter. Son descritas como cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Esto sugiere, primero, que están agobiadas por una sensación de pecado y que sienten una necesidad en sus vidas. Es en este momento crucial que llegan los falsos sectarios. ¡Qué triste que los que conocen la verdad de Dios no tengan más celo por alcanzar a estas almas ansiosas! Segundo, leemos que son arrastradas por diversas concupiscencias. Esto como significando «llevadas por un capricho siempre cambiante, extraviadas criaturas del impulso». El pensamiento parece ser que, conscientes de su carga de pecado, y buscando ser aliviadas de ella, están dispuestas a exponerse a todos los cambiantes vientos de doctrina y a cada novedad religiosa.

Dado a que las mujeres por lo general no eran educadas en tales tiempos, eran más susceptibles que los hombres a las falsas enseñanzas (1 Tim. 2:11-15). La propensión de las mujeres a cambiar de religión era ridiculizada por los satíricos como Juvenal y ofendía a los conservadores romanos. Según se dice, las mujeres se convertían más fácilmente que los hombres al cristianismo, judaísmo, y a los cultos de Isis, Serapis y otras deidades paganas. Durante el siglo II de la era cristiana, las mujeres fueron atraídas por muchos movimientos herejes; dado que ellas eran menos educadas en la religión tradicional y tenían menos prestigio social que perder, cambiaban más rápidamente de religión, algunas veces para bien y oras para mal.

Los falsos maestros tenían que entrar a las casas porque tenían menos acceso a las mujeres en público (debido a la segregación de la mujer casada en la sociedad griega). Después de que lograban entrar en las casas, los conversos de la familia, fueran hombres o mujeres, podían proveerles sostén financiero y prestarles cualquier otro tipo de ayuda. Los hombres griegos y romanos a menudo consideraban a las mujeres como más fácilmente inducidas por la pasión y la emoción, y puede ser que muchas lo hayan sido debido a la falta de educación y apoyo cultural. Pero aquí Pablo se dirige a ciertas mujeres en particular de la región, en este caso es un alerta para ellas sobre el carácter y proceder de los falsos. Por ello en el contexto hace tanto énfasis en los creyentes verdaderos y su vida, para ahora sabiendo como son los falsos se sepan diferenciar conforme las Escrituras.

Es importante observar varias cosas de este pasaje, primero las palabras “se meten” y “llevan” son participios presentes, es decir: “expresan una acción continua y repetida”, con esto da entender que ellos hacían, hacen y seguirán haciendo lo mismo. Esos falsos se introducían en las casas llevándose entre medio a las mujercillas, note que no dice a las mujeres, aquí el termino es despectivo para hablar en negativa contra las tales, ya que las mismas evidenciaban su “pecado”, pecado del gr. “jamartia” es “errar”, en este caso alude a culpa, a causa de su culpabilidad a causa de su vida errada buscaban como redimir la misma y eran presa fácil del lobo vestido de oveja. Ellos con sus falsedades doctrinales “arrastraban” a las mismas, tal palabra del gr. “ago” significa “manejar”, aludía conducir una persona en un camino oscuro con sus palabras, ellas eran manejadas al antojo de los falsos con sus palabras por su vulnerabilidad en “diversas concupiscencias”, del gr. poikilos ephitumia, poikilos significa “multicolor”, alude a una persona variada en su carácter, inconstante e inclinada a muchas cosas y ephitumeia significa “codicia” una inclinación a lo prohibido. Por falta de conocimiento no podían ejercer la facultad de discernimiento y eran presa fácil a causa de su bajo nivel intelectual.

“Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”

La expresión siempre están aprendiendo no significa que estén continuamente sabiendo más acerca del Señor Jesús y la palabra de Dios. Más bien significa que están constantemente pasando de secta en secta, pero nunca pueden llegar al conocimiento pleno de la verdad. El Señor Jesús mismo es la Verdad. Estas mujeres parecen a veces acercarse mucho a Él, pero son tomadas cautivas por el enemigo de sus almas y nunca llegan al reposo que se halla sólo en el Salvador. Se debería observar en este punto que los miembros de las varias sectas dicen, invariablemente: «Estoy aprendiendo, o estudiando…», y citan el sistema por su nombre. Nunca pueden hablar de manera final en cuanto a una redención consumada por la fe en Jesucristo. Este versículo nos hace pensar también en el inmenso aumento de conocimiento en todos los ámbitos de actividad humana en nuestro tiempo, en el inmenso énfasis en la educación tan dominante en la vida moderna, y sin embargo en el estrepitoso fracaso de todo eso por llevar a los hombres al conocimiento de la verdad.

Los filósofos subrayaban el hecho de que el cambio llegaba por medio de conocer la verdad, y que este conocimiento era el resultado de estudiar con ellos. Estas mujeres estaban aprendiendo, pero estaban aprendiendo lo falso, lo que había sido diseñado para jugar con sus pasiones. Pablo dice que el arrepentimiento, no meramente el aprendizaje, libera a quienes han sido tomados cautivos (2 Tim- 2:25-26) por ello nunca conocen la verdad, por su falta de arrepentimiento. “Siempre están aprendiendo” del gr. “matheo” es “conocer a alguien, sus doctrinas y preceptos”, eran informadas por el contacto personal con ellos. Querían conocer la verdad pero no podían, por su falta de arrepentimiento y fe, la palabra “verdad” del gr. “aletheia” significa “lo que no está oculto”, en este caso lo real conforme a la naturaleza y realidad de las cosas. Querían aprender pero sin las evidencias de la misma, por ello en su aprendizaje falso sería imposible, ya que la fuente era equivocada.
“Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe”
Se mencionan tres pares de hombres en esta Epístola: Figelo y Hermógenes (2 Tim. 1:15) como avergonzados de la verdad. Himeneo y Fileto (2 Tim. 2:17-18) como errados tocante a la verdad. Janés y Jambres (2 Tim. 3:8) como los que resistieron a la verdad.
En este octavo versículo, Pablo vuelve a los líderes y maestros de falsos cultos. Los compara con Janés y Jambres, que resistieron a Moisés. ¿Quiénes eran estos hombres? En realidad sus nombres no se encuentran en el AT, pero se entiende generalmente que eran dos de los principales magos egipcios llamados por Faraón para imitar los milagros llevados a cabo por Moisés. A Pablo le habían sido transmitidos el conocimiento sobre ellos por la tradición judía.

Como falsos que eran, resistieron a Moisés imitando sus obras, mediante milagros falsos. Esto es precisamente lo que sucede con los falsos maestros. Resisten a la obra de Dios imitándola. Tienen su propia Biblia, su propio camino de salvación —en resumen, tienen un sustituto para todo en el cristianismo—. Resisten a la verdad de Dios presentando una barata perversión, y recurriendo en ocasiones a artes mágicas. Esos son hombres corruptos de entendimiento «sus mentes están podridas hasta lo más íntimo». Sus mentes están distorsionadas, son bajas y depravadas. Cuando son puestos a prueba respecto a la fe cristiana, se encuentra que son descalificados. La mayor prueba simple que se les puede aplicar es esta pregunta: « ¿Es Jesucristo Dios?». Muchos de ellos tratan de ocultar sus falsas doctrinas admitiendo que Jesús es el Hijo de Dios, pero con ello quieren decir que Jesús es hijo de Dios en el mismo sentido que otros lo son. Pero cuando se les pregunta, « ¿Es Jesucristo Dios?», entonces muestran sus verdaderos colores. No sólo niegan la deidad de Jesucristo, sino que generalmente se encolerizan cuando se les reta así. Así sucede con los adeptos de la Ciencia Cristiana, los espiritistas, cristadelfianos, Testigos de Jehová, Redimidos Hermosillo, Seguidores de la teología de la prosperidad (palabra de fe) y Reino ahora, entre otros.

Históricamente, Pablo emplea la tradición judía que no se encuentra en el AT. En una traducción judía ampliamente difundida, varios elementos aparecen en Seudo-Filón, los Rollos MM, rabinos ect! Janes y su hermano Jambres eran los magos del Faraón que se opusieron a Moisés en Éxodo 7:11. Inclusive algunos escritos paganos como Plinio el Anciano y Apuleyo los identificaban como magos en la época de Moisés. Dado que los oponentes de Pablo apelaban a los mitos judíos (1 Tim. 1:4; 2 Tim. 4:4; Tit. 1:14), el Apóstol cita dichos cuentos al nombrar tales personajes. En este texto lo que nos da entender es que así como esos magos se opusieron a la verdad haciendo imitaciones baratas, de igual forma estos falsos, imitan la verdad para oponerse a ella. Pablo hace uso de unas palabras clave para entender su proceder, primeramente nos llevó en el escrito en cómo debe ser un buen soldado de Cristo y luego en un gran contraste como son los falsos con el fruto de su acciones, ahora aquí habla sobre la raíz del asunto en su vida, son hombres “corruptos de entendimiento”, una persona corrupta es una la cual prefiere estar en su presente estado Adámico, es decir ama vivir como el primer Adán, por ende su entendimiento participa de su propia fuente, corrupción, la palabra “entendimiento” del gr. “nous” significa “intelecto/mente”, habla sobre la voluntad dirigida por el pensar, el modo de pensar y su disposición e inclinación a lo moral, como están en una condición corrupta, su mentalidad se inclina a lo mismo, a la corrupción. 

El asiento de su voluntad está dirigido por la esencia dominante de la vieja creación, piensan como caídos, hablan como tal y se manejan de igual forma. Por ello son “réprobos” del gr. “adokimos” es “rechazados”, alude a una persona con falta de dignidad, no aceptable, en este caso la palabra enfatizaba “merecedores de condenación”, todo a causa de su falta de “fe”, la palabra fe viene del gr. “pistis” y significa “convicción”, la misma tiene como énfasis “confiar en las promesas divinas y sujetarse a sus órdenes” no hay mayor demostración de fe que confiar en la máxima promesa hecha por Dios, la entrega de su Hijo amado en la cruz, y la sujeción de su mandato en las Escrituras. Tales falsos invalidaban la eficacia de la persona del Hijo y su obra y por consecuente las mismas Escrituras.

“Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos”

Pablo asegura a Timoteo que esos falsos maestros no irán más adelante. ¡La dificultad aquí es que en todas las épocas se les ve prosperando en todas las maneras, y que nada parece estorbar su avance en el mundo! El significado probable es que cada sistema de error queda finalmente refutado. Los sistemas falsos vienen y se van, uno tras el otro. Aunque parece que prosperan enormemente, llega sin embargo el tiempo en que su falsedad se hace evidente para todos.

Pueden llevar a la gente hasta cierto punto, incluso hasta ofrecer una cierta medida de reforma. Pero fallan en que no tienen regeneración. No pueden ofrecer a nadie la libertad de la pena y del poder del pecado. No pueden dar vida. Janes y Jambres pudieron imitar a Moisés hasta cierto punto con sus actos de magia. Sin embargo, cuando se trató de producir vida de la muerte, se vieron totalmente impotentes. Este es precisamente el punto en el que las falsas doctrinas encuentran su derrota.

“Progresar, ir lejos” puede ser un término técnico para referirse al avance en el aprendizaje de alguna escuela o enseñanza en particular, pero aquí es probable que simplemente se refería al avance del movimiento de los oponentes. Después de todo, Janes y Jambres no pudieron igualar las señales de Moisés (tanto en Éxodo como en los relatos judíos posteriores); con el tiempo Dios también confundiría ese mover hereje (1 Tim. 5:24). Así como hace con cualquier mover hereje, queda al descubierto su mentira a causa de la verdad. La mentira es insensata, la palabra “insensatez” viene del gr. “anoia” y significa “estupidez”, alude a las palabras sin sentido de una persona con locura, en este caso Pablo está dando entender que lo que hacen, dicen y tratan de ganar es tonto, porque su fin es inevitable.

La facultad del discernimiento Escritural es la clave para conocer al verdadero hombre de Dios del falso, la verdad de la mentira, la doctrina sana de la errada. La verdad es eterna, la mentira es perecedera, y siempre inventa cosas nuevas para llamar la atención, pero su fin es igual que su esencia, muerte, y la verdad es vida. Cristo nos dejó claro en sus enseñanzas sobr ele peligro de los lobos vestidos de ovejas para advertirnos sobre sus planes malvados.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis – Mateo 7:15-20 (RVR)”.

En su contexto inmediato es importante notar que el Señor advierte que la puerta del discipulado cristiano es estrecha y que angosto es el camino (Mt 7:13-14). Pero aquellos que siguen fielmente Sus enseñanzas encuentran la vida abundante. Por otra parte, hay la puerta ancha —la vida fácil y regalada—. El fin de una vida así es un desperdicio. Aquí no se está tratando de la pérdida del alma, sino de perder el propósito de la propia existencia (amar, glorifica y adorar a Dios).

Estos versículos son también de aplicación al evangelio al presentar los dos caminos y destinos de la raza humana. La puerta ancha y el camino espacioso conducen a perdición (Pr. 16:25). La puerta estrecha y el camino angosto conducen a la vida. Jesús es a la vez la puerta (Jn. 10:9) y el camino (Jn. 14:6). Pero aunque ésta es una aplicación válida del pasaje, la interpretación es tocante a los creyentes. Jesús está diciendo que seguirle exigirá fe, disciplina y paciencia. Pero esta vida difícil es la única que vale la pena vivir. Si escoges el camino fácil, tendrás mucha compañía, pero te perderás lo mejor de Dios para ti.
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces – Mt 7:15”

Allí donde se enseñen las estrictas demandas del verdadero discipulado, allí aparecen falsos profetas que abogan por la puerta ancha y el camino fácil. Diluyen la verdad hasta que, como dijo C. H. Spurgeon, «no queda suficiente para hacer sopa para un saltamontes hambriento». Estos hombres que profesan hablar de parte de Dios vienen con vestidos de ovejas, dando la apariencia de ser verdaderos creyentes. Pero por dentro son lobos rapaces, es decir, son incrédulos malignos que depredan sobre los inmaduros, los inestables y los crédulos.

El verdadero profeta era aquél que hablaba en lugar de Dios (porta voz) Cf. Mat 24:5; v.11; v.24; Mc 13:22. En consecuencia, el falso profeta es el que pretende hablar en lugar de Dios cuando en realidad sólo profiere los pervertidos pensamientos de su propio corazón corrupto (cf. Isa 30:10; Jer 14:13-15; 23:16-17, v.21; v. 25; vv.30-32, v.38, 29:8-9; Eze 13:2-3, v.10-11). Es una comparación al igual con el episodio de Jeremías y los falsos profetas de su tiempo (Jer. 27-29). La palabra "falso profeta" del gr. "pseudoprofetes" significa "impostor/falso pronosticador" compuesta de "pseudes" que es "falso/mentira" y de "profetes" que es "el que predice" en sí, estos falsos aludían que Dios haría o no fuera de Su mandato.

Los falsos profetas son los que pretenden que los hombres pueden entrar por la puerta ancha y el camino espacioso (vida fácil), y podrán llegar de todos modos al destino de la puerta angosta y el camino estrecho. Estos son los “ladrones” cuyo único propósito es saquear, matar y destruir (Jn 10:7-10). Las Escrituras advierten claramente contra tales (Hch 20:28-31; 2Ts 2:3, v.7; 2 Pe 2:1-22). El parecido de los “lobos” con las “ovejas” era sólo externo. No había ocurrido un cambio de corazón, sino sólo de aspecto. Indudablemente, el propósito era engañar a las ovejas y crear en ellas una falsa seguridad a fin de devorarlas con mayor facilidad. Con frecuencia se describe al pueblo de Dios como ovejas y a Dios como su Pastor (Sal 23:1-2; 78:52; 80:1; 100:3; Isa 40:11; 53:6; Eze 34:10-19; Jn 10:1-16; etc.). Los lobos, como bestias de presa cazaban y devoraban a sus indefensas víctimas principalmente de noche, para no ser descubiertos y así no estuviera alerta las víctimas (en este caso el rebaño), asi opera el falso. Cf. Mat 10:16; Jn 10:12. Como lobos nocturnos. Cf. Eze 22:27; Hab 1:8.

Estos “lobos” no sólo son de corazón malvado, sino que se oponen a la verdad y a los que desean seguirla. Tienen el propósito de perjudicar a las ovejas para beneficiarse a sí mismos. Ansiosos de ganancia y de poder, son más peligrosos que los “perros” o los “cerdos” de Mat 7:6. Y Miq 3:5-11. Son asalariados.

En relación a un asalariado. La Mishnah menciona cuatro clases de depositarios (guardianes): “un depositario que no recibe pago, uno que pide prestado, un depositario pagado y uno que contrata a otro. Un depositario que no recibe pago debe jurar por todas las cosas [si el depósito se pierde o es destruido por alguna causa, excepto negligencia, el depositario que no recibe pago debe aclarar lo que ocurrió mediante, juramento, y queda libre de responsabilidad]. Uno que ha recibido un préstamo debe pagar por todo. Uno que recibe pago o uno que contrata a otro debe jurar en cuanto a un animal que fue lastimado, capturado [en una incursión] o que pereció; pero debe pagar por la pérdida o el robo” (Baba Mezia 7. El mismo tratado expone la responsabilidad del guardián de esta manera: “Si un lobo ataca, no es un accidente inevitable; si dos atacan, es un accidente inevitable... El ataque de dos perros no es un accidente inevitable... El ataque de un ladrón es un accidente inevitable. El daño hecho por un león, oso, leopardo, una pantera y serpiente está en la categoría de un accidente inevitable. Cuándo es así, Si vinieron y atacaron por su propia iniciativa: pero si el pastor las condujo a un lugar infestado por bestias salvajes y ladrones, no es un accidente inevitable” (id. 7.9). 

El asalariado se preocupa más por su salario que por las ovejas. No se interesa personalmente en el rebaño (cf. 1 Pe 5:2). En la hora del peligro se ve la diferencia entre él y el verdadero pastor. El lobo arrebata. De acuerdo con la Mishnah, si sólo atacaba un lobo, el pastor era considerado responsable por el rebaño. Si eran dos, se consideraba un accidente inevitable. Pero el verdadero pastor arriesgaba su vida para proteger el rebaño. Cf. Mat 10:6; Hch 20:29. Las dispersa. Cf. Zac 13:7. Histórico culturalmente, aunque la mayoría de los judíos cultos no creía que los profetas habían continuado en el sentido del AT (Sabían claramente que su ciclo cerró), creían que los falsos profetas (p. ej. Jer 2:8) seguían existiendo; Josefo mencionó a muchos de ellos en el primer siglo. El contraste entre lobos y ovejas inofensivas era proverbial, haciendo con ello un contraste claro de la esencia muchos más que de la apariencia. Por ello Cristo hace un énfasis en como conocerles.

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos – Mt 7:16-18”.

Los versículos 16–18 tratan acerca de la detección de los falsos profetas: por sus frutos los conoceréis. Sus vidas licenciosas y enseñanzas destructivas los traicionan. Un árbol o planta producen fruto según su carácter. Los espinos no pueden producir uvas; los abrojos no producen higos. Todo buen árbol produce buenos frutos y el árbol malo produce frutos malos. Este principio es cierto en el mundo natural y en el espiritual. La vida y enseñanza de los que pretenden hablar de parte de Dios deberían ser puestas a prueba por la Palabra de Dios: «Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido» (Is. 8:20). Al igual que el trigo y la avena, las uvas e higos estaban entre las frutas más valoradas y ampliamente consumidas de la tierra en tales tiempos; los espinos y abrojos (cardos estrellas) carecían de valor y eran una molestia para los segadores, tal como menciona a menudo el AT (Is. 5:6), los falsos son una molestia. La repetición de “por sus frutos los conoceréis” (Mt 7:16, v.20) encierra como entre paréntesis esta ilustración; este tipo de paréntesis se utilizaba comúnmente como un recurso literario llamado “incluso”, los rabinos, escribas y doctores de la ley lo utilizaban para separar o destacar en sus expuestos algo en partucular. Los profetas revelaban su condición de falsos si apartaban las personas del Dios verdadero (Deut. Cap. 13) o si sus palabras no se cumplían (Deut. 18:21-22). En tales tiempos, los rabinos permitían que los falsos profetas suspendieran momentáneamente una enseñanza de la ley de la misma manera que los rabinos mismos lo harían, pero si negaban la ley en sí o si abogaban por la idolatría, eran considerados como falsos e ignorados por la audiencia. Jesús enseña que si no viven correctamente, son falsos (Mt 7:21-23) cf. Lc 6:34-45.

Cuando Jesús dijo "Conoceréis" habla de “conocer cabalmente”. Aquí cambia la metáfora. Las ovejas no están totalmente desvalidas pues tienen la habilidad de detectar a los “lobos” por su porte y por su conducta. Las atrayentes pretensiones de estos falsos profetas no demuestran su verdadero carácter. Sus hermosas palabras y su excelsa profesión no son pruebas válidas de lo que realmente son, ni puede tenerse confianza en sus milagros (Mat 7:22). Las palabras “los conoceréis” pueden ser consideradas como una promesa de que las “ovejas” que conocen la voz de su Pastor (Jn 10:4) no serán engañadas por las hermosas palabras de los “lobos” mentirosos.

Quienes aman de verdad al Señor y están enteramente entregados a su voluntad obedecerán la voz de Dios que habla a sus almas día tras día por medio del consejo divino de las Escrituras. En la gran hora de la prueba que se avecina, sólo los que conocen y aman la verdad podrán salvarse de los engaños de Satanás (Ose 4:6; 2 Ts 2:9-10). cf. Mat 12:33-35; Lc 6:43-45. Mediante las Escrituras el creyente puede adquirirse del discernimiento necesario para que sepa diferenciar las Uvas de los Espinos. Así como se sabe diferenciar el agua amarga de la dulce cf. Stg 3:11-12. Todo buen árbol tiene buenos frutos. cf. Mat 12:33-34. Es decir, frutos que tienen hermosa apariencia, agradable aroma y buen gusto y traen consigo beneficio y salud. Estos frutos son atrayentes en todo sentido. El “fruto del Espíritu” se describe en Gál 5:22-23. Ese es el bueno, el “buen” fruto del gr. “agathos” es “beneficiosos/provechoso”, el malo, del gr. "poneros" significa “podrido”, “deteriorado”. La misma palabra se traduce “corrompida” en Efe 4:29 como Frutos malos, es la falsificación de los buenos, ya que el bueno “kerdaino” es “ganancia” no perdida como el falso.

En Gál 5:19-21 se enumeran las obras de la carne. Esto se puede comparar con las “uvas silvestres” de la parábola de la viña del Señor (Isa. 5:1-7) y con los higos, tan malos que no se podían comer (Jer 24:2, v.8). Por sus frutos se conocen, para dar mayor énfasis, en la cual se presenta la metáfora del árbol frutal y su fruto, concluye con la misma declaración con la cual comenzó. De la misma manera que una persona puede identificar un árbol por su fruto, puede identificar a la gente por sus acciones. Por ello Jesús hace uso de la ilustración con la flora, "todo" hablando del árbol, viene del gr. "pas" y significa "cada uno" es un sustantivo de "cualidad/clasificación" la naturaleza real de quién es cada cual saldrá a luz siempre de manera natural, por más que se actúe lo contrario de forma hipocrita. El árbol que está plantado correctamente y con su raíz bien afirmada es conocido como buen árbol, es "provechoso/ beneficioso” (Sal 1:1-3), contrario al podrido (Sal 1:4-6), ese árbol da "buenos" frutos, el provecho que trae el buen fruto viene con beneficio y sustento saludable. Esa palabra era usada en el antiguo mercado de oriente para aludir un día fructífero y bendecido por las ventas en el mismo, entonces lo que desea comunicar aquí es que todo buen árbol trae consigo beneficio, provecho y gozo a cada cual que se le arrime, este es un contraste con el falso, el falso está imposibilitado de emanar la esencia de Cristo y su bondad, por consecuente todo aquel que se le arrime es semejante a una persona que tras un largo camino bajo el sol busca sombra y reposo, posando bajo un árbol sin hojas y sin fruto.

Los falsos eran algo común en los tiempos del AT como antes mencioné. Profetizaban solo lo que el rey y el pueblo querían oír, y afirmaban quelo que comunicaban era el mensaje de Dios, ¿no es lo mismo hoy día? La única profecía segura es la Biblia (2 Ped. 1:19-21; 2 Tim 3:16-17), la cual muchos descontextualizan dando un mensaje motivador agradable al oído el cual alimenta el deseo enfermizo y no educa en ser como Jesús. Este es el caso de América Latina. Aquí Jesús indica que los falsos eran igual de frecuentes en sus días como en el AT y que en la época actual sería igual. El principio básico que Cristo trae es que nos cuidemos de las personas cuyas palabras parecen piadosas y reveladoras, pero que en verdad están motivadas por el dinero (cf. 1 Tim 6:3-9), el prestigio y el poder (cf. Mar 8:11-21), es fácil detectarlos porque en sus enseñanzas minimizan a Cristo, se glorifican a sí mismos y sus mensajes están carentes de verdad contextual que transforma vidas, solo son ofrecimientos engañosos milagrosos carentes de esencia divina. El árbol malo dará como consecuencia de su raíz mal alimentada un fruto podrido, "malo", "dañino" en sí, su efecto e influencia es perjudicial para la salud espiritual, física, mental, y hasta económica de aquellos quienes presten su oído y abran su corazón a ello.

El destino de los falsos profetas es ser echado(s) al fuego. La sentencia sobre los falsos maestros y profetas es «destrucción repentina» (2 Ped. 2:1). Pueden ser conocidos por su proceder y por todo el desatre inmoral que dejan a su paso.

¿Cómo guardarnos de los falsos maestros?

1. Estudiando adecuadamente las Escrituras en su propio contexto.
2. Reconociendo que ellas hablan de Cristo de comienzo a fin.
3. Comparando nuestra vida a la estatura de Cristo, así sabremos si la enseñanza que profesamos seguir es correcta o no.

Tales exponentes (contemporáneamente hablando) podrán llenar el lugar con muchos seguidores (sólo se enfocan en los números y no en el crecimiento personal de cada congregante: eso les da sentimiento de poder, supremacía, control, estatus político social religioso y seguridad económica), podrán profetizar (usar el nombre de Dios para traer palabras que analizándolas bien, están lejos de la persona del Hijo), podrán hacer milagros y proclamar sanidades (que en el 90% de los casos los que buscan su sanidad siguen igual de enfermos, sacando de contexto la realidad del evangelio; que es saciar la sed de justicia del corazón del Padre en la persona del Hijo y luego el del pecador, han enfocado el evangelio en los beneficios y no en el benefactor), podrán echar demonios fuera (hacen un espectáculo para dar entender a sus prosélitos que son los que portan la autoridad divina), y sin número de cosas más que ante los ojos del hombre, parecen ser divinas y llenas de gloria, a esos, Dios les responde con acerca de sus acciones que son hacedores de maldad (Mt 7:21-23), y como los tales son participes/practicantes de la maldad (en este caso violadores de toda ley divina), sus enseñanzas deben ser rechazadas así como Dios rechaza sus conductas. El camino fácil es aquel que ofrece a sus seguidores, fama, fortuna, prosperidad económica, una vida llena de lujos placenteros egoístas, lejos de la negación personal y voluntaria a la ley divina por el poder capacitador de Cristo en el Espíritu.

Con todo lo visto se entiende no solo la actividad de los falsos a lo largo de la historia, sino a su vez la razón del por qué en América Latina hay tanto falso mastro, por la ignorancia voluntaria de no estudiar adecuadamente la Palabra de Dios anhelando así escuchar lo que se ajusta a sus necesidades personales, y de eso, se aprovechan los mercaderes de la fe prestos a comunicar lo que desea oir su audiencia. El creyente es llamado a juzgar todo a la luz de las Escrituras para no ser victima de tales maestros con sus enseñanzas erradas, puede ser que se pregunte ¿Tiene el creyente el derecho de hacer juicios? la repsuesta es si, en esta (Nota) hablo al respecto. 

Culmino con esto, como bien dije en una exposición; “Si el mensaje tras el púlpito no glorifica a Cristo y no te lleva a ser como Él, estás siendo alimentado con basura”.

¿Qué doctrina sigues?, analízala a la luz de la persona de Cristo por las Escrituras. 

-Félix Muñoz (Th.D).


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