31 jul. 2019

Posted by Refrigerio Bíblico | 10:00 | No comments


Juan 4.1-42

La historia del encuentro del Señor con una mujer samaritana es un maravilloso ejemplo de su respuesta misericordiosa a quienes sufren. Cristo siempre se acerca con amor, incluso cuando no reconocemos su mano extendida.

Aunque este encuentro pudo haber parecido accidental, fue una cita providencial con el Mesías. Cuando la mujer llegó al pozo, el Señor inició la conversación pidiendo un vaso de agua. Su acercamiento directo la sorprendió, y abrió la puerta para un diálogo que cambiaría su vida para siempre.

Durante toda la conversación, el objetivo del Señor Jesús era ayudar a la mujer a reconocer su necesidad más importante, para que Él pudiera regalarle lo único que podría satisfacerla: la salvación y el perdón de sus pecados. Ella había pasado su vida tratando de encontrar amor y aceptación donde no se encontraban. El Señor le ofreció el agua viva del Espíritu Santo, lo único que saciaría su sed espiritual y emocional.

Al igual que la mujer samaritana, a veces podemos estar tan decididos a satisfacer nuestras necesidades inmediatas, que no podemos ver la mano de Dios extendida hacia nosotros con amor, ofreciendo lo que satisface de verdad. Solo Cristo puede llenar por toda la eternidad nuestras almas vacías y satisfacer nuestras necesidades emocionales más básicas.

Este mundo está lleno de “pozos” o cisternas que prometen proporcionar amor, aceptación y autoestima, pero nunca satisfacen del todo. Cuando su alma esté vacía y el pozo se seque, busque a Cristo. Él tiene una cita divina programada con usted, y saciará su sed con su Espíritu Santo, si se lo permite.

Biblia en un año: Isaías 36-39
Fuente: Dr. Charles Stanley

0 comentarios:

Publicar un comentario

Bookmark Us

Delicious Digg Facebook Favorites More Stumbleupon Twitter