• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

26 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:41 | No comments



Ayer vimos el ancla como un símbolo de la Palabra inmutable de Dios. Sabemos que los marineros usan este objeto para evitar que un barco se desplace a la deriva, y también para protegerlo durante las tormentas. Entonces, ¿cómo nos ayuda la Biblia en tiempos de tormenta?
La Palabra de Dios...

Nos consuela. Nos dice que nuestro Padre celestial nos dará paz y descanso cuando tengamos problemas. Muchos de los salmos fueron escritos a partir de las experiencias de David al recibir de Dios consuelo y fortaleza durante las tormentas de su vida, las cuales son un excelente recurso para comenzar.

Nos recuerda que Dios es omnisciente, omnipresente y omnipotente. El Señor no solo sabe cómo nos sentimos y por lo que estamos pasando, sino también está a nuestro lado en medio de la tormenta. De hecho, tiene el poder para calmarla, aunque con frecuencia utiliza su poder para ponernos a salvo.
Nos guía. El Salmo 119.105 dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. El salmista nos asegura que la Biblia nos ilumina al caminar, permitiéndonos avanzar con seguridad, paso a paso, en la dirección correcta.

Debemos recordar que no basta con que un barco tenga un ancla; para que sirva, el ancla debe ser utilizada. Del mismo modo, no es suficiente tener una Biblia y saber que está llena de promesas. La Palabra de Dios puede ser útil en nuestra vida solo si la leemos, estudiamos, creemos, aplicamos y obedecemos. Y entonces, el anclaje funcionará siempre. Podemos ser sacudidos e incluso un poco golpeados a veces, ¡pero aguantaremos la tormenta y seguiremos navegando!

Biblia en un año: Isaías 15-18
Fuente: Dr. Charles Stanley

20 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:50 | No comments

La seguridad física es una preocupación natural, pues el mundo está lleno de inestabilidad, conflictos y ataques terroristas. Debemos preocuparnos con razón por la protección de nuestra comunidad. Sin embargo, cuando se trata de la seguridad espiritual, las iglesias a menudo descuidan la protección contra las personas que minan nuestra fe. Cristo los llamó lobos vestidos de ovejas, e hizo unas advertencias severas para alertarnos.

Estos lobos son maestros y profetas falsos que parecen ser guías espirituales genuinos, pero, en realidad, están llenos de artimañas para hacer avanzar sus planes. Se ven bien y dan buena impresión, pero, por dentro, están consumidos por la soberbia y la egolatría. Nada de esto es evidente de inmediato, porque predican un evangelio falso de manera convincente. Sin embargo, poco a poco mezclan inexactitud con hechos, y las personas parecen olvidar que la verdad mezclada con la mentira no es más que engaño. Usted puede reconocer a estas personas de varias maneras. El Señor Jesús dijo que darían un fruto que, al final, revelarían su verdadero carácter.
  • Cuestionan sutilmente la autoridad y la pertinencia de la Biblia.
  • Dicen poco sobre vivir en santidad u obedecer a Dios.
  • Equiparan la obediencia al Señor a vivir como uno desee.
  • Les preocupa menos el bienestar de las ovejas que tener seguidores.
Esta es una llamada de atención a cualquier persona que esté dormitando en los bancos de la iglesia. No podemos permitirnos el lujo de creer todo lo que escuchemos. Siga el ejemplo de los bereanos, que fueron elogiados por usar las Sagradas Escrituras para evaluar todo lo que se les enseñaba (Hch 17.11).

Biblia en un año: Salmos 90-94
Fuente: Dr. Charles Stanley
Posted by Refrigerio Bíblico | 05:11 | No comments



El pasaje de hoy encierra una promesa maravillosa: Dios “suplirá todo lo que os falta” (Fil 4.19). Aunque estas palabras son muy alentadoras, no podemos ignorar el resto del versículo ni su contexto.

“Conforme a sus riquezas en gloria” (Fil 4.19). Esta frase enfatiza la suficiencia de la provisión de Dios, pero también indica que muchas de sus provisiones son espirituales. Por lo general, queremos que el Señor provea lo que necesitamos, y así lo hace. Sin embargo, a Él le preocupa más nuestra condición espiritual. Debido a que sabe que las pruebas nos ayudan a transformarnos a imagen de Cristo, algunas dificultades pueden continuar hasta que hayan cumplido su buen propósito en nosotros.

“En Cristo Jesús” (Fil 4.19). Estas pueden ser las palabras más importantes del versículo, ya que dan la base para la abundante provisión del Señor. No tiene nada que ver con nuestro arduo trabajo o méritos, sino que se basa solo en nuestra relación con Dios a través de su Hijo. Como nuestro Padre, asume la responsabilidad de satisfacer las necesidades de sus hijos.

“Bien hiciste en participar conmigo” (Fil 4.14). Los filipenses eran personas generosas que enviaban donativos al apóstol Pablo cuando podían. Tal generosidad le permitió recordarles la promesa del Señor en Lucas 6.38: “Dad, y se os dará” .

Sacar versículos de contexto puede distorsionar nuestra comprensión de las promesas de Dios. Los conceptos erróneos resultantes pueden hacernos dudar y decepcionarnos, haciendo que nos preguntemos por qué Dios no hace lo que prometió. El conocimiento del contexto motiva la obediencia y nos ayuda a reconocer las provisiones menos evidentes de Dios.

Biblia en un año: Cantares 1-4
Fuente: Dr. Charles Stanley

18 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:42 | No comments



Debido a la propensión del hombre al pecado, estamos rodeados de oportunidades para perdonar a los demás. Tal vez hemos sido criticados, defraudados o lastimados. En este mundo caído, la lista de malas acciones es interminable. Pero, ¿cómo debemos manejar los agravios de los demás?

Pedro tenía la misma inquietud, así que le preguntó al Señor con qué frecuencia debería perdonar a un hermano que pecara contra él. Tal vez pensó que estaba siendo generoso al decir: “¿Hasta siete veces?”. Pero Cristo respondió: “Hasta setenta veces siete” (Mt 18.21, 22). En otras palabras, perdona cada vez que seas agraviado. Perdonar no significa encontrar razones para justificar o excusar el comportamiento de alguien, ni tampoco se trata de olvidar lo que sucedió o fingir que nunca ocurrió.

El perdón genuino requiere una acción voluntaria de nuestra parte. Aunque reconocemos que se ha cometido una falta, elegimos liberar al infractor de cualquier obligación, y renunciar al derecho que tenemos de causarle algún mal. En esencia, ya no tenemos un comportamiento injusto y dañino en contra de la persona, sino que somos misericordiosos con ella, tal como Dios lo fue con nosotros.

La otra opción es aferrarse a la ira y la amargura. Aunque pensemos que estamos castigando al ofensor, en realidad nos estamos lastimando a nosotros mismos. El resentimiento es como lodo que contamina la mente, obstruye el corazón y envenena el alma. El enojo mal manejado se convierte en amargura, la cual afecta nuestra relación con Dios y con los demás, y nos deja vulnerables a los ataques de Satanás (Ef 4.26, 27). El único remedio es el perdón.

Biblia en un año: Eclesiastés 5-8
Fuente: Dr. Charles Stanley

17 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:27 | No comments



¿No le parece interesante el hecho de que los niños pequeños no guarden rencor? Pueden llorar y patalear, pero una vez que su enojo ha sido desahogado, lo olvidan. Los adultos, sin embargo, tendemos a aferrarnos a los agravios. Cuando alguien nos hiere, queremos que pague por lo que ha hecho, que sufra como nosotros. Parece justo esperar una restitución de algún tipo, y a menos que eso ocurra, nos negamos a perdonar.

Sin embargo, como cristianos, somos llamados a tener un estándar y manera de pensar diferente, acorde con el carácter de Dios. Él es un Padre misericordioso que quiere que sus hijos sean misericordiosos con los demás (Lc 6.36). La vida de su Hijo en este mundo lo demostró. Mientras Cristo colgaba en la cruz, oró por aquellos que lo crucificaron: “Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen” (Lc 23.34). Dios espera que perdonemos al igual que el Señor, sin importar las circunstancias.

Este mandamiento parece imposible de cumplir hasta que empezamos a comprender la magnitud de lo que sucedió en la cruz. La muerte de Cristo nos hizo beneficiarios de una misericordia tan grande que desafía la comprensión. El Salvador tomó todo nuestro pecado y murió en nuestro lugar. Experimentó el derramamiento de la ira de Dios para que pudiéramos ser perdonados y reconciliados con el Padre. Aunque merecemos la condenación, por medio de Jesucristo hemos recibido la misericordia de Dios.

Ahora, como nuevas criaturas en Cristo, tenemos el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros para perdonar y extender misericordia a los demás, así como Dios ha sido misericordioso.

Biblia en un año: Eclesiastés 1-4
Fuente: Dr. Charles Stanley

15 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:14 | No comments


¿Siente a veces como si estuviera cargando el peso del mundo sobre sus hombros? Las cargas vienen en todas las formas, pero tienen algo en común: nos agobian y nos agotan. Y cuanto más las llevemos, más pesadas parecen. A menos que las manejemos adecuadamente, ellas pueden nublar nuestro pensamiento, interferir con nuestro trabajo y afectar nuestra vida familiar.

Las soluciones que ofrece el mundo a la ansiedad son temporales en el mejor de los casos, pero Jesucristo ofrece la única solución permanente. El Señor nos anima a echar nuestras inquietudes y preocupaciones sobre Él, porque se preocupa por nosotros. Él es nuestro fiel sumo sacerdote que entiende nuestras debilidades e intercede por nosotros ante su Padre (He 4.15; 7.25).

Como Hijo del Hombre, Cristo experimentó de primera mano las dificultades y las cargas de la vida terrenal. Sabía cómo vivir con escasos recursos económicos sin sentirse ansioso (Mt 8.20), y cómo confiar en su Padre mientras estaba bajo gran angustia emocional (Lc 22.42-44). Experimentó la traición de Judas Iscariote y el rechazo de su propio pueblo. Y aunque nunca pecó, fue tentado.

Si usted está luchando bajo las presiones de la vida diaria, ¿qué le impide entregar su carga a Cristo? Tal vez lo haya intentado, pero la pesada carga de preocupación pareciera seguir estando sobre sus hombros. Hace falta humildad para admitir que no podemos manejar todo por nuestra cuenta, y se necesita confianza para permitir que Dios resuelva la situación de acuerdo con su voluntad. Pero si le entregamos la carga, lo único que tenemos que perder es nuestra ansiedad.

Biblia en un año: Proverbios 26-28
Fuente: Dr. Charles Stanley

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