• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

24 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:48 | No comments

La ira es una emoción poderosa que a menudo causa daño, aunque también puede ser justa. En Isaías 64.9 (LBLA), el profeta ora, diciendo: “No te enojes en exceso, Señor”. Este versículo implica que Dios mide su ira de una manera que se ajusta a cada situación. El pasaje de hoy nos enseña que el Señor también espera que aprendamos a controlar nuestra ira para que esta sea adecuada y no nos lleve a pecar.

Hay una línea que no debemos cruzar si queremos evitar la ira pecaminosa. Es obvio que aquí no están incluidos el abuso verbal y la violencia física, pero la ira puede conducir a otros pecados que son igual de letales. Hemos cruzado la línea cuando observamos lo siguiente en nuestra vida:
Peleas. Proverbios 29.22 (NVI) dice: “El hombre iracundo provoca peleas”. Aunque las peleas pueden tomar muchas formas, siempre hacen que una persona se enfrente a otra.

Ira. Salmo 30.5 dice que la ira del Señor es por un momento, y Efesios 4.26 nos advierte en contra de irnos a la cama enojados hasta el día siguiente. El enojo envenena, y luego conduce a la ira.
Aislamiento. El abrigar ira nos separa de las personas. Proverbios 16.28 dice que “el chismoso separa a los mejores amigos”.

Venganza. Romanos 12.19 (LBLA) se refiere a esto: “Amado, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios”.
¿Qué debe hacer si reconoce alguna de estas cosas en su vida? El primer paso es confesarla como pecado, y hacer el esfuerzo firme de apartarse de él. Cada vez que surja en usted un pensamiento airado, arrepiéntase y entrégueselo al Señor.

Biblia en un año: Esdras 5-7
Fuente: Dr. Charles Stanley

18 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:40 | No comments

Marcos 16.15, 16

Los cristianos debemos invertir en la vida de otros. Todas las riquezas materiales de este mundo pasarán, y solo aquellos que creen en Jesucristo irán al cielo. Como sus seguidores, debemos dedicarnos a ayudar a que otros lo conozcan.

Dios ofrece salvación a todo el mundo, pero hay personas que nunca han escuchado que Cristo las ama, y que murió en la cruz por sus pecados (Jn 3.16). No siempre asociamos la palabra inconversos con vecinos, compañeros de trabajo ni amigos, pero la realidad es que las personas más cercanas a nosotros pueden no conocer el mensaje del evangelio.

La iglesia ha encontrado muchas maneras de anunciar las buenas nuevas de Jesucristo. Ministerios En Contacto, por ejemplo, llega al mundo entero por medio de literatura, radio, TV, Mensajeros e Internet. Pero la evangelización de persona a persona sigue siendo una de las maneras más efectivas de hablar del Salvador, ya que los no creyentes pueden recibir respuesta a sus preocupaciones de una manera personal. Quienes ponen su fe en Cristo pueden ser discipulados, lo cual es vital para su crecimiento espiritual. No es suficiente donar dinero para que los misioneros puedan hacer este trabajo en países distantes; los campos cercanos están también listos para la cosecha, pero los obreros son pocos (Mt 9.37).

Cuando se trata de alcanzar a los perdidos, todos los creyentes son responsables. El Señor dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn 20.21). Nadie podrá involucrarse jamás en una tarea más acertada o más perdurable, que la de derramar riqueza espiritual en la mente y el corazón de otra persona. Invertir en las almas es una labor de valor eterno.

Biblia en un año: 2 Crónicas 24-25
Fuente: Dr. Charles Stanley

13 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:09 | No comments


El regalo más grande que una madre puede dar a sus hijos, es su ejemplo de amor y obediencia a Dios. Nuestros hijos necesitan ver los principios de santidad puestos en práctica cada día en nuestras palabras y decisiones, ya que los padres somos sus primeros maestros y consejeros espirituales que tienen en la vida.

Cada niño viene a este mundo con una mente moldeable. A medida que les enseñamos y ejemplificamos conductas y palabras piadosas, se les ayuda a desarrollar un sistema de creencias inclinado hacia Dios. Es como un colador que filtra todo lo que entra a la mente. Un niño por el cual se haya orado y al que se le haya instruido en los caminos del Señor, es más propenso a ver el mundo desde una perspectiva bíblica. Pero el que ha sido programado por el mundo secular o por otra religión, verá la vida a través de un lente distorsionado.

Los pastores y los maestros de la iglesia pueden ayudar a inculcar en los niños el conocimiento y el amor al Señor. Sin embargo, son los padres quienes tienen la principal responsabilidad de invertir tiempo, paciencia, instrucción y amor, para que lleguen a ser hombres y mujeres temerosos de Dios.

Enviar un niño al mundo sin un fundamento bíblico, es como lanzarlo desprotegido al foso de un león. Puesto que los niños no son capaces de discernir la verdad del error, los padres deben proteger sus jóvenes mentes contra el ataque del mundo, hasta que sean capaces de enfrentar las pruebas.

La educación de los niños se lleva a cabo en medio de las actividades cotidianas. Utilice cada oportunidad que tenga para enseñarles acerca del Señor y su Palabra, y demostrarles lo que es vivir en santidad. En otras palabras, sea usted la clase de creyente que espera que ellos lleguen a ser algún día.

Biblia en un año: 2 Crónicas 8-10
Fuente:  Dr. Charles Stanley

11 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:53 | No comments


Marcos 11.20-24

¿Alguna vez, aun de manera inconsciente, ha acusado al Señor de no responder sus oraciones? Cuando Dios no parece responder sus peticiones, lo primero que debe hacer es analizar bien lo que está pidiendo. ¿Ora con fe, confiando en que el Padre celestial se ocupará de la situación, o solo se queja de lo que ha salido mal?

Piense en si ha orado así: “Señor, la situación en mi trabajo es terrible. Estoy muy frustrado. Me desvivo por ayudar a mi compañero de trabajo, pero él no me tiene la más mínima consideración. Nadie aprecia o reconoce lo que hago”.

En algún momento de nuestra vida, es probable que todos hayamos orado así, y descubierto que no se produjo un cambio radical. El problema es el enfoque. En este caso, se trata del ego. En el versículo 24 del pasaje de hoy, esa no es la oración de fe que el Señor Jesús tenía en mente.

Tener fe en nuestras oraciones no es el objetivo. El objeto de nuestra fe es el Señor. Si ponemos nuestros corazones en nuestros propios deseos, solo hemos transferido nuestra fe a nuestros propios planes. Orar con fe significa entregar nuestros derechos, quejas y deseos al Señor, y descansar del todo en su soberana decisión en cuanto al asunto. Cuando alineamos nuestras peticiones con su voluntad y propósito, comenzamos a ver desplegado su poder.

Si usted es reacio a orar así, solo recuerde que Dios es más sabio que usted, que le ama, y que sabe cómo manejar los enmarañados hilos de nuestra vida, para formar un tapiz hermoso con la imagen de Cristo en ella.

Biblia en un año: 2 Crónicas 1-3
Fuente: Dr. Charles Stanley

9 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:16 | No comments

La oración, nuestra prioridad

En este mensaje, el Dr. Stanley enseña que, cuando la oración 
se vuelve una prioridad en nuestra vida, cosechamos un sinnúmero
de beneficios, como tranquilidad, dirección y confianza.

PASAJE CLAVE: 1 Tesalonicenses 5.16-23
INTRODUCCIÓN
La oración es una de las actividades más importantes, pues es por medio de ella que hablamos con el Dios soberano de todo el universo.
El Señor sabe lo que sentimos, conoce nuestros pensamientos y tiene el poder necesario para intervenir en cualquier aspecto de nuestra vida. Pero a pesar de que nuestro Padre celestial está dispuesto a escucharnos y a responder nuestras peticiones, no siempre somos fieles en la oración. Puede que cuando todo nos vaya bien, nos olvidemos de orar. O quizás pensamos que Dios no nos escucha. Pero el estorbo más grande para la oración es el pecado. Si no estamos dispuestos a reconocer nuestras desobediencias y a pedirle al Señor que nos perdone, no tendremos deseo de hablar con Dios.
DESARROLLO DEL SERMÓN
El apóstol Pablo le escribe a los creyentes de Tesalónica, quienes sufrían bajo el dominio romano, y les dice: “Orad sin cesar” (1 Ts 5.17). En otras palabras, la oración debe ser una prioridad para nosotros.
¿A qué se refiere con orar sin cesar?
Esto no significa que debemos orar cada minuto de nuestra vida. Cuando nos habla de orar sin cesar, se refiere a orar continuamente. La oración no es constante, pero debe ocurrir frecuentemente durante cada día de nuestra vida. Esto debe venir a ser parte de nuestro estilo de vida diario, y no solamente un evento ocasional motivado por problemas, o por aquello que nos hemos acostumbrado a seguir. Dios desea que mantengamos nuestra mirada en Él en todo momento.
Por ejemplo, en la mañana, podemos pedirle al Señor que nos guíe, que nos dé las fuerzas y la sabiduría que necesitaremos. También, al enviar a nuestros hijos a la escuela, debemos orar para que Dios les proteja. O quizás, mientras vamos camino a nuestro trabajo, podemos hablar con Él acerca de los desafíos que encontraremos, y darle gracias por la obra que realizará. Y a lo largo de cada día, podemos elevar nuestras plegarias, buscar su dirección y darle gracias hasta que terminemos nuestra jornada.
Dios está dispuesto a escuchar y a responder nuestras oraciones.
No hay nada que podamos decirle al Señor que ya no conozca. No esconderá su voluntad, ni se negará a escuchar nuestras oraciones. Dios demostró su amor por nosotros al enviar a su Hijo a morir por nuestra salvación, y continúa demostrando su amor al estar interesado en cada aspecto de nuestra vida.
En Lucas 18.1-7 Jesús nos comparte la parábola de la viuda y el juez injusto, la cual nos recuerda que Dios siempre escucha nuestras oraciones y provee para nuestras necesidades. Si somos sus hijos, no tenemos que suplicarle que nos escuche, ni tampoco sentirnos indignos. Es cierto que no merecemos su amor, gracia y misericordia, pero nos da todo esto gratuitamente, pues tenemos una relación personal con Él, por medio de Jesucristo.
Hay una gran diferencia entre la oración falsa y la genuina.
La oración genuina requiere una relación con Dios. Es por eso que aquellos que han rechazado a Jesucristo no tienen el fundamento para acercarse al Señor en oración, pues esto es algo que solo podemos hacer por medio de su Hijo (Jn 14.6). Esa es la razón por la que Dios no contesta las oraciones que hacen. Aquellos que han rechazado a Cristo no pueden esperar que sus oraciones sean contestadas por Dios. Sin embargo, hay una oración que sí responderá. Si alguien está dispuesto a humillarse, a confesar sus pecados y a recibir a Jesucristo como Salvador personal, Dios le perdonará y recibirá como hijo suyo.
La oración falsa es egoísta y solo está basada en lo que creemos que merecemos. En muchas ocasiones solo es un monólogo enfocado en aquello que deseamos recibir de Dios. Pero la oración genuina proviene de la humildad que sentimos al reconocer que hemos sido aceptados por la misericordia del Señor y no por nuestra buena conducta. La oración genuina es un diálogo que mantenemos con Dios, pues no solo deseamos compartirle nuestras peticiones, sino que también queremos escuchar lo que desea decirnos.
La oración genuina nos ayuda a crecer en nuestra comunión con el Señor. Todo compañerismo requiere de buena comunicación. En vez de solo incluir nuestras peticiones mientras oramos, también debemos escuchar a Dios. Y como nos habla principalmente por medio de la Biblia, debemos también leerla durante nuestro tiempo de oración. Si el Señor desea darnos su respuesta por medio de su Palabra, nos guiará al pasaje que necesitamos leer. Sin embargo, si no dedicamos tiempo para escucharle, nos perderemos muchas bendiciones y nuestra oración no será eficaz.
Seamos devotos a la oración.
Las Sagradas Escrituras nos exhortan a tener una vida entregada a la oración (Col 4.2). Esta devoción no solo requiere que apartemos un tiempo diario para la oración, sino que también pensemos seriamente en lo que le pedimos a Dios. Tenemos que dedicarle a Él la atención y el tiempo que solo Él merece.
La oración debe ser siempre nuestra prioridad
El tiempo que dedicamos para estar con el Señor afecta nuestra vida de diversas maneras:
  • Es el método por el cual Dios suple nuestras necesidades (Fil 4.19).
  • El Señor nos consuela en tiempos de prueba y dolor, al asegurarnos que está con nosotros y que desea ayudarnos.
  • La oración nutre nuestra relación personal con Dios y nos ayuda a recordar cuánto nos ama.
  • El Señor nos fortalece en la tentación mientras confiamos en sus promesas y buscamos su dirección (1 Co 10.13).
  • Dios es Fiel para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, si confesamos nuestros pecados en oración (1 Jn 1.9).
  • La oración es nuestra fuente de guía, mientras buscamos la dirección del Señor y escuchamos sus instrucciones (Sal 32.8).
  • Dios nos ayuda a comprender su Palabra mientras la leemos y le pedimos que hable a nuestro corazón.
  • La oración es un escudo que nos protege de la ansiedad y el afán.
  • Es por medio de la oración que el Señor nos da el valor y la confianza para enfrentar los desafíos.
  • La oración provee la sanidad emocional y física que solo Dios puede darnos.
  • Hemos recibido el poder del Espíritu Santo, el cual nos fortalece para enfrentar situaciones difíciles.
  • La oración nos permite tocar la vida de cualquier otra persona, pues crea un triángulo santo entre nosotros, Dios y la persona por la que hemos orado.
REFLEXIÓN

  • Para determinar si la oración es nuestra prioridad, debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué tan seguido oramos? ¿Qué nos motiva o nos estorba para hacerlo? ¿De qué manera puedo hacer de la oración un estilo de vida?
  • ¿Confía en que el Señor responderá su petición? ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la fidelidad de Dios para responder nuestras oraciones?
  • ¿Qué cree que sucedería si en lugar de lamentarnos por las dificultades que enfrentamos, le agradeciéramos al Señor por ellas?
Fuente: Dr. Charles Stanley

3 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:50 | No comments

Dr. Adrián Royers

El Afán, la ansiedad, son manifestaciones de escasa confianza en Dios, el Dr. Adrian Rogers nos ayuda a vencer la preocupación. Prédica sobre el afan, como vencer la preocupación identificando la causa.

Fuente: www.youtube.com

2 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 12:27 | No comments

Romanos 8.12-18


¿Con qué frecuencia se considera heredero de Dios? Por lo general, no es lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en las bendiciones que recibimos cuando aceptamos a Jesucristo como Salvador. Quizás esto se deba a que no sabemos en realidad qué significa ser heredero de Dios. Tampoco tenemos claro lo que nos espera en la eternidad, o cuándo ocurrirá.

Ser heredero se asocia, por lo general, con lazos familiares, y lo mismo se aplica a nuestra relación con Dios. Cuando nacimos de nuevo por su Espíritu, nos convertimos en sus hijos adoptivos, y, como tales, somos herederos junto con Cristo. En Colosenses 1.15, el Señor es llamado “el primogénito de toda creación”. En el mundo antiguo, el hijo primogénito tenía una posición de prominencia en la familia, y era el heredero principal de todo lo que poseía su padre. De la misma manera, Jesucristo tiene la posición de primogénito y es el heredero de toda la creación.

Lo extraordinario es que Él ha prometido compartir su herencia con nosotros. Cuando regrese en gloria para ocupar el lugar que le corresponde como Rey de reyes en la Tierra, gobernaremos con Él, bajo su autoridad (Ap 2. 26, 27). La vida cristiana está llena de favor inmerecido. La gracia de Dios que experimentamos ahora es solo la punta del iceberg.

Entender todo lo que Cristo ha hecho y hará por sus hijos, debe inspirarnos a vivir para Él. El Espíritu Santo que mora en nosotros, nos faculta para hacer morir nuestros deseos carnales y seguir a Dios en obediencia, incluso cuando eso tenga un alto precio. Cualquier cosa que suframos aquí por amor a Cristo, es insignificante comparado con la gloria que nos espera.

Biblia en un año: 1 Crónicas 4-6
Fuente: Dr. Charles Stanley

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