• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

30 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:44 | No comments

La lista conocida como “el fruto del Espíritu” incluye la “paciencia” (Gálatas 5.22, 23), pero eso no significa que el Espíritu Santo la imponga en la vida del creyente. Por el contrario, Él actúa como nuestro maestro confiable, y el que hace posible que crezcamos. El fruto espiritual es algo que madura con el tiempo a medida que obedecemos al Padre celestial y nos rendimos a su voluntad.
La paciencia para con Dios y para con nuestro prójimo es consecuencia de una fe firme. El Espíritu Santo nos impulsa a prestar atención a la obra del Señor a lo largo de nuestra vida. Nuestra confianza en Él se nutre por la oración contestada, por las ricas bendiciones que surgen de las circunstancias difíciles, y por cada migaja de bien que Dios saca de una situación negativa. A medida que crece nuestra confianza en su bondad y en su soberanía, nos hallamos más dispuestos a esperar las soluciones y las respuestas de Dios.
De hecho, creo que reconocer la soberanía de Dios es clave para desarrollar paciencia. Una parte importante de rendirse a su control absoluto es esperar que Él haga su voluntad. Es sabio comprender que nuestra vida se desarrolla de acuerdo con su plan maestro; la impaciencia no hace que Él se mueva más rápido. Dios espera que sus hijos sigamos su plan y seamos pacientes, sin importar el ritmo que Él fije.
La paciencia no es algo natural. Es por eso que tenemos al Espíritu Santo. Él fortalece nuestra determinación a ser pacientes sin quejarnos cuando el avance parezca lento. Después de todo, Dios es lento solo desde el punto de vista humano; desde la perspectiva divina, Él trabaja siempre a la velocidad perfecta.
Biblia en un año: 2 Reyes 24-25
Fuente: Dr. Charles Stanley

29 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:13 | No comments



En el cristianismo light, la oración es una idea de último momento. La gente ora antes de los alimentos o hace alguna otra oración somera, pero no existe una desesperación ni un deleite por la presencia del Dios todopoderoso que apasione al alma y que abrace el trono. La versión moderna de la fe cristiana ofrece clichés sin poder y no podemos tener poder sin asir a Dios en oración. Eso es absolutamente esencial.
La oración light es como todos los demás productos light que encontramos en las repisas de las tiendas ahora. Sabe genial, porque no requiere mucho de nosotros; pero llena menos, no conecta nuestro corazón con el Rey del universo en una manera profunda y significativa. Sin una oración verdadera no podemos recibir el poder de ser el pueblo que Dios desea que seamos y hacer aquello que Él desea que hagamos. La oración light no es efectiva.
A dondequiera que Jesús iba, el poder de Dios hacía estallar las cosas. Los demonios salían corriendo a gritos, los cojos brincaban de gozo, los muertos se levantaban y se marchaban caminando, las tormentas se calmaban y los ciegos se convertían en guías turísticos. Pero a los religiosos rigurosos eso no les gustaba en absoluto. De hecho, se sentían tan amenazados por el poder de Jesús que lo mataron. El poder de Dios es soltado cuando la gente ora. Sin oración, no hay poder.
Muchas personas de la modernidad no oran porque confían en que los avances de la tecnología y la medicina resolverán sus problemas. La “revolución de la información” de hecho ha tenido saltos increíbles y los investigadores médicos han encontrado una gran variedad de medicamentos y tratamientos para casi todos los padecimientos. Si no tenemos cuidado, podemos cambiar nuestra dependencia de Dios a nuestros teléfonos inteligentes, conexiones a la Internet y compañías farmacéuticas en lugar de confiar en Dios. No es una cosa o la otra. Confiar en Dios no significa que no utilicemos nuestras comodidades ni la tecnología. Significa que vemos cada avance como de la mano de Dios, pero nunca permitimos que esas cosas reemplacen nuestra firme dependencia en Dios, quien perdona, sana y dirige. Ninguna tecnología, medicamento, ni tratamiento puede reemplazar a Dios.
En muchas iglesias, la oración parece ser la idea de último momento. Ciertamente no es importante para el corazón, el mensaje ni la práctica de muchas iglesias de la actualidad. Resulta esclarecedor considerar la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que la oración se ha destacado en los videos, los anuncios y los boletines de su iglesia? En la actualidad, muchas iglesias se enfocan en alabar a Dios, pero casi no hay una oración genuina. La oración real desde luego incluye alabanza, pero es más que alabanza. la oración y la alabanza no deben competir mutuamente. Necesitamos ambas. La alabanza nos recuerda la grandeza y la gracia de Dios, por lo que nuestras peticiones reciben energía, pasión y enfoque.
En la actualidad, mucha gente elige iglesias con un criterio en mente; están buscando un pastor que les diga lo que desean escuchar. Desean mensajes agradables acerca del amor de Dios y promesas acerca de las bendiciones de Dios. Les gustaría ser entretenidos por música grandiosa e historias inspiradoras, pero seguramente no desean invertir tiempo y pasión en oración.
En nuestra vida tenemos montañas que obstruyen nuestros sueños, nuestros propósitos, nuestro matrimonio, el futuro de nuestros hijos y nuestra salud. Ahora, asistir a la iglesia no mueve montañas. Entonar canciones de alabanza no las mueve. Dar dinero no arrasa con ellas. Y desde luego que la preocupación no reduce su tamaño. Podemos estar involucrados en todo tipo de actividades en la iglesia, pero continuar teniendo montañas que no se moverán más que con oración y ayuno. Solamente la fe expresada en la oración apasionada y creyente, y en un ayuno dedicado puede mover las montañas aparentemente insuperables de nuestra vida.
Si la oración es tan importante, tan poderosa y tan inspiradora, ¿por qué no oramos más de lo que acostumbramos? Necesitamos comprender algunas de las motivaciones importantes para orar.
  • La oración despeja las preocupaciones del corazón: ¿Tiene problemas, angustias o preocupaciones? Desde luego, todos tenemos. No olvide echar sus cargas sobre los anchos hombros de Dios. Él puede soportarlas.
  • La oración sabe que la respuesta está más allá de nuestra capacidad: La oración me muestra cuán pequeño y necesitado estoy en realidad. Es humillante, pero también me recuerda que estoy conectado con la mayor fuente de poder que el mundo haya conocido jamás.
  • Las decisiones y las instrucciones vienen de la oración. Si Jesucristo sintió la necesidad de pedir claridad y dirección cuando oró en el huerto, ¿Cuánto más nosotros necesitamos buscar la dirección de Dios?
  • La oración edifica una verdadera relación con Dios. Necesitamos recordar que la oración es un dialogo con Dios. Nosotros le suplicamos, pero sin exigencias. Disfrutamos alabándolo son condiciones. Le decimos todo lo que hay en nuestro corazón, pero también nos tomamos el tiempo de escuchar, para que su Espíritu nos recuerde la verdad de su Palabra y susurre a nuestro corazón.
  • La oración nos cambia. La oración nos da una imagen exacta de nuestro problema y  de nuestro Dios. Necesitamos postrarnos a los pies de Dios, mirar su hermosura, su gracia y su grandeza, y confiar en que Él hará lo que solamente Él puede hacer.
Dios no es nuestro mayordomo, nuestro mesero ni nuestra hada madrina. Él es el gran Rey de reyes. Él habló y las galaxias surgieron en el espacio. Y todos somos sus queridos hijos e hijas adoptivos. Venimos ante el trono con confianza y audacia, porque confiamos en su asombroso amor y poder.
Tomado del libro “Cristianismo Light”; escrito por Glen Berteau; publicado por Casa Creación

Fuente: https://libreriamaranathablog.wordpress.com/2013/10/14/son-cristianos-pero-no-oran/

27 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:49 | No comments


Nadie se jacta de sus debilidades. En un mundo donde la independencia, la aptitud física y la autosuficiencia son valoradas, nos esforzamos por ocultar cualquier limitación. Queremos parecer competentes y capaces de manejar todo lo que se nos presente.

Pero el Señor no valora mucho la autosuficiencia. La salvación misma requiere que nos humillemos, reconozcamos que somos pecadores y vengamos con las manos vacías a Jesucristo, confiando en Él para salvación. Incluso en la iglesia, estamos llamados a dar a conocer nuestras luchas, confesarnos nuestros pecados y orar unos por otros.

La debilidad es nuestra amiga, no una enemiga. El orgullo humano es una fuerza poderosa que debe ser desarraigada. Y la debilidad es, con frecuencia, la herramienta que Dios usa para eso. En la vida de Pablo, era un “aguijón en la carne”; en el nuestro, puede ser una enfermedad, el envejecimiento, una necesidad económica o cualquier otra cosa que nos ponga de rodillas. ¡Pero qué buena situación es postrarse ante Dios para pedir su ayuda!

Todo el mundo tiene cierta cantidad de fortaleza, pero la capacidad humana puede llevar a una persona solo hasta cierto punto. Algunas situaciones consumen cada gota de energía que tengamos, y exigen todavía más. Cuando no podamos dar un paso más, Cristo no nos abandonará.

Nuestra debilidad le permite a Dios demostrar su poder en nosotros. Solo así encontramos la fuerza, la valentía y la paz que necesitamos para seguir viviendo para su gloria. Él nos capacitará no solo para soportar la prueba, sino también para atravesarla con un gozo inexplicable.

Biblia en un año: 2 Reyes 16-17
Fuente: Dr. Charles Stanley

26 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 02:42 | No comments


El contentamiento es algo que todos deseamos, pero rara vez lo tenemos. Si nos llega, por lo general parece de corta duración. Y a menudo pensamos que la satisfacción es posible solo si todas nuestras circunstancias son cómodas y no hay conflictos o malentendidos.

El apóstol Pablo demuestra que las condiciones perfectas no son fuente de contentamiento. Escribió su carta a los filipenses mientras estaba en una prisión romana. El contentamiento fue algo que tuvo que aprender a través de dificultades y sufrimiento. Pablo confiaba en verdades espirituales que le permitían enfrentar sus dificultades sin quejas, ansiedad o temor.

En cada prueba, tenemos la opción de analizar la situación desde nuestro punto de vista o el de Dios. Dependiendo de nuestro enfoque, actuaremos de manera emocional o según la Palabra de Dios y sus promesas. La turbulencia interna y la agitación externa se producen cuando nos enfocamos en sentimientos y no en principios espirituales. Pero cuando tenemos por costumbre ver cada asunto desde la perspectiva de Dios, entonces la irritación, la ira y la culpa serán sustituidas por serenidad interna y confianza.

¿Es posible enfrentar pruebas y sentir la paz de Dios? Según Pablo, la respuesta es sí. Podemos tener contentamiento en todas las circunstancias gracias a la fortaleza que Cristo nos da (Filipenses 4.13). Esta no es una reacción natural sino sobrenatural, que solo Dios puede producir en la vida de sus hijos. Si permitimos que las verdades divinas interpreten nuestras pruebas, y confiamos en la capacitación del Espíritu Santo para tener fe, nuestro corazón encontrará descanso sin importar lo que suceda a nuestro alrededor.

Biblia en un año: 2 Reyes 13-15
Fuente: Dr. Charles Stanley

23 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:58 | No comments

Prédicas y sermones de sana doctrina basados en
las enseñanzas del pastor maestro John Macarthur

Parte 1

Parte 2

Fuente: Dr. John MacArthur | http://www.gracia.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 05:18 | No comments
1 Juan 5.11-13

Satanás quiere confundir al creyente y al incrédulo en cuanto a la salvación por diferentes razones.

Cuando se trata de los no creyentes, el propósito del diablo es hacerles creer que se salvan haciendo buenas obras; en otras palabras, siendo una “buena” persona. Su propósito es mantener perdidos a hombres y mujeres. Esta es una estrategia muy efectiva, incluso entre muchos que asisten a la iglesia con regularidad. Al dar por sentado que sus buenas obras compensarán sus malas acciones, consideran que les espera el cielo cuando, en realidad, están en camino a un horroroso e irreversible fracaso (Mateo 7.21-23).

Satanás tiene un propósito diferente para crear confusión entre los seguidores del Señor. Aunque Cristo enseñó que la salvación nunca puede perderse (Juan 10.28, 29), el enemigo siembra semillas de duda para mantener inseguros a los creyentes, preguntándose qué hará después el Señor, temiendo su juicio y trabajando cada vez más para ganar su aceptación. Muchos cristianos se han consumido en este intento equivocado de agradar al Señor. Además de eso, han permitido que Satanás los esclavice con temor y anule su efectividad para el reino de Dios.

La solución es conocer la Biblia y confiar en lo que enseña. Las Sagradas Escrituras son claras en que somos salvos por fe, no por obras (Efesios 2.8, 9), y esa salvación es permanente (Romanos 8.38, 39). Dios quiere que sus hijos se sientan seguros de estas verdades, confiados y productivos espiritualmente. Su deseo es que nuestra relación con Él sea tanto emocionante como gozosa, para que reflejemos a Cristo a quienes nos rodean.

Biblia en un año: 2 Reyes 4-6
Fuente: Dr. Charles Stanley



22 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 19:41 | No comments



Ninguna persona en su sano juicio seguiría a alguien que se dirigiera a un abismo, ya que esto va en contra del instinto natural de preservación. Y si elegimos el camino del sacrificio, por lo general buscamos un bien superior. Podría ser algún beneficio que esperamos disfrutar al final, un ideal que creemos que es más importante que nuestra propia vida, o una manera de ayudar a otras personas.
Cuando un joven rico fue desafiado a renunciar a lo que más valoraba y seguir al Señor, quedó devastado porque el precio era demasiado alto. Desde su perspectiva, tal acción era el equivalente a seguir a Cristo a un abismo. No tenía ojos para ver lo que Cristo le prometía a cambio: un tesoro en el cielo. No estaba dispuesto a sacrificar su seguridad, comodidad y posiciones terrenales para recibir beneficios eternos.

Por el contrario, los discípulos habían dejado todo —familias, trabajos, seguridad económica y estatus social— para seguir a Cristo, porque consideraban que su Mesías era más valioso. Mientras veían al joven rico alejarse, el Señor les aseguró que el sacrificio de ellos por la verdad no sería ignorado. Un día se sentarían en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel en el glorioso reino de Cristo.

Servimos a un Salvador misericordioso, que no solo salva a pecadores indignos como nosotros, sino que también promete recompensas a sus seguidores. Algunos de estos beneficios están disponibles por medio de la paz y la alegría de Cristo que llenan nuestro corazón, y de la dulce comunión de nuestra familia de la fe. Pero en la eternidad, Él nos dará mucho más de lo que hemos sacrificado por Él.

Biblia en un año: 2 Reyes 1-3
Fuente: Dr. Charles Stanley

21 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:28 | No comments



¿Alguna vez ha intentado seguir a dos personas al mismo tiempo? Esto funciona solo cuando van en la misma dirección. Pero, ¿qué sucede si los caminos de esas personas se bifurcan? Por ejemplo, imagínese caminando por un sendero con unos amigos, y llega a una encrucijada. Si una persona quiere ir a la derecha y otra piensa que debe girar a la izquierda, usted debe elegir a cuál seguir.

Este principio también es cierto para los cristianos, pero ahora nuestra decisión es si seguir a Cristo o no. La mayoría de nosotros seguiremos con gozo al Señor mientras Él vaya adonde queramos ir. Pero, ¿qué sucede si Él nos guía por un camino de sacrificio, abnegación, sufrimiento o incluso de muerte? ¿Confiaremos en Él y seguiremos adelante por ese camino?

Este fue el dilema que enfrentaron los discípulos. Cuando comenzaron a seguirlo, esperaban que Cristo estableciera su reino mesiánico, los liberara de la dominación romana, y les diera lugares de honor y autoridad. Pensando que pronto serían exaltados en el reino, estuvieron dispuestos a sufrir las privaciones temporales de hogar, seguridad y comodidad. Pero entonces el Señor les dijo que su camino los llevaría al sufrimiento y a la muerte, y que, si querían seguirlo, debían negarse a sí mismos y tomar su cruz.

Muchos cristianos hoy tienen las mismas expectativas que tenían los discípulos, tal vez no por un reino, pero sí por una vida feliz y próspera. Sin embargo, esto es como invitar a Cristo a seguirnos. La abnegación significa renunciar a nuestro derecho a liderar para rendirnos al señorío de Cristo sobre nuestra vida. Aunque su trayecto no es fácil, solo Él conoce el camino a la casa del Padre.

Biblia en un año: 1 Reyes 20-22
Fuente: Dr. Charles Stanley

20 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:39 | No comments
¿En qué piensa cuando escucha las palabras carga y agotado? Estos términos nos hacen respirar hondo, ¿cierto? En este mundo acelerado y agobiado, la mayoría de nosotros hemos sentido el cansancio de llevar demasiado peso sobre nuestros hombros, y demasiados compromisos. He aquí tres maneras de actuar frente a estos sentimientos:
Rendirnos a Cristo. El Señor dice que vengamos a Él. Hay un tranquilo descanso en el hecho de rendir nuestra carga al Señor. Sus manos son lo suficientemente grandes como para sostener todo lo que necesitamos que Él maneje. Si tratamos de controlar y administrar todo, nos agotaremos y al final comenzaremos a abandonar nuestras responsabilidades.
Depender de Cristo. El Señor nos invita a tomar su yugo y a dejarle nuestras cargas. Aunque al principio podemos entregar nuestras preocupaciones al Señor con facilidad, después de un tiempo podemos intentar tomar nuestra carga de nuevo para tratar de arreglar las cosas por nuestra cuenta. Pero al hacerlo, obstaculizamos la solución que Dios quiere brindar, y terminamos agotándonos. Solo Dios tiene el poder y la visión para llevar todos los asuntos a feliz término (Romanos 8.28).
Confiar en Cristo. El Salvador nos desafía a aprender de Él. Al llenar nuestra mente con la Palabra de Dios, aumenta nuestra confianza en Él. Su yugo se volverá fácil, y lo veremos como lo más seguro y placentero. Cuando sabemos que nunca tenemos que llevar solos las cargas, estas se vuelven más livianas.
¿Qué pudiera perder por seguir a Cristo, tomar su yugo y aprender de Él? Nada más que sus cargas de agotamiento, estrés y ansiedad.
Biblia en un año: 1 Reyes 18-19
Fuente: Dr. Charles Stanley

19 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 14:38 | No comments



Cuando Cristo estuvo en la tierra, Juan escuchó de Él la promesa de preparar un lugar para sus seguidores (Juan 14.3). Muchos años después, al apóstol le fue dada una visión de ese lugar, y vio la Nueva Jerusalén descender del cielo. El espectáculo estaba más allá de toda descripción humana, pero él hizo su mejor esfuerzo para comunicar esta visión celestial en lenguaje terrenal (Apocalipsis 21.9—22.5).

Juan vio el fulgor de la gloria de Dios irradiando desde la estructura de la ciudad, cuyos cimientos brillaban con los colores deslumbrantes de las piedras preciosas. Las puertas estaban hechas de perlas, y las calles de oro. Esta ciudad, de unos 2.400 kilómetros de largo, en forma de cubo, fue diseñada por el Señor como el lugar para que Él y la humanidad vivan juntos por toda la eternidad. En los versículos 3 y 4 del capítulo 22, Juan señala que “el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro”.

A pesar de que nos resulte difícil imaginar la estructura física de la Nueva Jerusalén, sabemos y nos regocijamos por el hecho de que ciertas cosas estarán ausentes de esta ciudad celestial; es decir, allí no habrá dolor, lágrimas, llanto o muerte. El pecado y todas sus consecuencias serán extirpados. Cada frustración, molestia y problema cesará. Nadie tendrá discapacidades, y nuestros cuerpos jamás se cansarán o enfermarán.

Cuando las dificultades que usted enfrente se vuelvan agobiantes, enfóquese en su glorioso futuro celestial. La única vez que usted experimentará dolores y dificultades será en esta vida terrenal. Cuando camine por las calles de la Nueva Jerusalén con el Salvador, todos los estragos causados por el pecado habrán desaparecido, y su gozo será completo.

Biblia en un año: 1 Reyes 15-17
Fuente:  Dr. Charles Stanley

9 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 14:07 | No comments




En este mensaje, el Dr. Stanley enseña cómo tener compañerismo diario, fiel 
y obedientemente con Dios como lo tuvo Enoc. Aprenda a vivir en armonía con Dios.

PASAJE CLAVE: Génesis 5.21-24
INTRODUCCIÓN
¿Qué desearíamos que las personas recordaran de nosotros al llegar el final de nuestra vida?
Probablemente desearíamos ser recordados por haber sido bondadosos, amorosos, generosos y sabios. O quizás por las habilidades y talentos que teníamos. O por la manera en la que nos relacionamos con las demás personas. Si usted es un creyente en Cristo, el mayor elogio que puede recibir es ser reconocido como alguien que caminó con Dios.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Caminar con Dios significa mantenerlo en el centro de nuestros pensamientos: en todo lo que hagamos, en todo lo que digamos, en todo lo que pensemos, en nuestras relaciones, en nuestras finanzas, en nuestros planes y en cada aspecto de nuestra vida. En Génesis 5.21-24 se nos dice que Enoc fue un hombre que caminó con Dios, hasta que el Señor le llevó al cielo. Su nombre también es mencionado en Hebreos 11.5 y en Judas 1.14, 15, al describirlo como un hombre justo, quien no murió, pues agradó a Dios. Noé, el descendiente de Enoc, también caminó con Dios. Vivió en un tiempo en el que el Señor “vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gn 6.5). Fue por esa razón que Dios decidió enviar un diluvio universal, para destruir a toda la humanidad, excepto a Noé y su familia.
Hoy, nosotros también vivimos en un mundo pecador, en el cual muchos viven perdidos y en tinieblas. Su camino está tan oscuro espiritualmente, que no pueden ver hacia dónde se dirigen, ni tampoco pueden divisar los obstáculos y peligros que tienen por delante. Sin embargo, la mayoría de ellos dicen no necesitar ayuda y no desean tener nada que ver con la única fuente de luz verdadera, Jesucristo.
Requisitos para caminar con Dios
Sin embargo, aquellos de nosotros que ya hemos depositado nuestra fe en Jesucristo como nuestro Salvador, buscamos la ayuda de Dios, pues deseamos vivir de tal manera que podamos honrarle y agradarle. Para que podamos caminar con Dios como Noé y Enoc lo hicieron, debemos cumplir los siguientes requisitos:
  • Aceptar al Señor Jesucristo como Salvador personal. Este es el primer y más importante requisito que debemos tener en cuenta, pues solo podemos venir a Dios por medio de su Hijo (Jn 14.6). Nuestro andar con Dios comienza una vez que hemos creído en Cristo y le hemos recibido como nuestro Señor.
  • Escucharlo. El tiempo que pasamos a solas con Él, mientras leemos y reflexionamos en su Palabra y oramos es esencial. Esta es la manera en la que nos instruye y guía a diario. Y cada vez que sea necesario, podemos venir ante su presencia para pedirle la sabiduría y dirección que nos haga falta.
  • Confiar en Él. En Proverbios 3.5, 6 se nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Si no confiamos en el Señor, no le seguiremos, sino que dependeremos de nuestro propio entendimiento. Sobre todo, cuando sus caminos no parecen tener sentido, de acuerdo a nuestra lógica humana. Debemos recordar que nunca podremos comprender a cabalidad los caminos del Señor; pero podemos confiar en que siempre nos guiará por la senda correcta.
  • Estar de acuerdo con Él. Si no estamos de acuerdo con su dirección y pensamos que conocemos un mejor camino, nos engañamos a nosotros mismos al creer que todo nos saldrá bien. En su Palabra Dios nos dice que debemos seguirle y no dejarnos guiar por nuestro limitado conocimiento. Solo el Señor es omnisciente, omnipotente y omnipresente. Debemos someternos a su voluntad y no esperar que Él se someta a la nuestra.
  • Obedecerlo. Si afirmamos estar de acuerdo con Dios y con su Palabra, pero no le obedecemos, no caminamos con Él. El Señor requiere que hagamos lo que nos pida, en el momento en el que nos lo pida y de la manera en la que nos diga que lo hagamos. Sin obediencia, no podemos ser verdaderos seguidores de Cristo. Esto debe ser parte de nuestro estilo de vida. Cada mañana debemos despertar con el deseo de someter nuestra voluntad ante la suya, confiar en su dirección y seguir su liderazgo a cada paso que demos.
  • Ir en la misma dirección que vaya Él.El Señor tiene un propósito específico para cada uno de nosotros. Es por eso que debemos buscar su voluntad cada día y vivir comprometidos a obedecer en lo que nos pida hacer, por el poder de su Espíritu Santo, quien nos guía a tomar decisiones sabias. Aunque otros caminos pueden parecer más cortos o rápidos, solo el camino de Dios es el correcto. Y, en ocasiones, tendremos que poner a un lado nuestros deseos personales o alejarnos de otras personas que transitan en dirección contraria.
  • Ir al mismo paso que vaya Él. Lo ideal es caminar juntos, en la misma dirección y al mismo paso. En ocasiones, o nos retrasamos, o nos impacientamos y deseamos adelantarnos a Dios, pues no queremos esperar. Es por eso que es tan importante que la Biblia venga a ser parte de nuestro diario vivir. La Palabra de Dios es nuestro compás, el cual nos muestra si avanzamos en la dirección correcta y a la velocidad adecuada. Es al leer la Biblia que venimos a ser más receptivos a la voz del Señor, para poder obedecerle. Y, como es omnisciente y conoce el futuro, podemos estar convencidos que su tiempo para nuestra vida siempre es el mejor.
  • Amarlo. Si en verdad amamos a Dios, haremos lo que nos pida, pues solo desearemos agradarle y obedecerle. Nos mantendremos atentos para recibir su dirección y esperar en su voluntad.
  • Abandonar el pecado. Para caminar con Dios necesitamos tener un corazón puro. Al pecar, debemos arrepentirnos de inmediato y buscar al Señor para pedirle que nos indique cualquier otro pecado escondido que pueda estar presente en nuestra vida. Solamente así podremos desechar el pecado para vivir en santidad tomados de la mano de Dios, mientras nos deleitamos en obedecerle.
  • Perseverar en una vida de santidad.Dios nos ha llamado, no a una vida perfecta, sino a una vida sometida y comprometida con su santa voluntad. Es al perseverar en la santidad, que podremos confesar y arrepentirnos de nuestros pecados inmediatamente, para ser perdonados y purificados por el Señor (1 Jn 1.9).
REFLEXIÓN
  • Después de reflexionar en estos requisitos, ¿puede afirmar que camina con Dios? ¿Cuáles están presentes en su vida? ¿En cuáles debe mejorar?
  • ¿Qué puede hacer para caminar con Dios de una manera más constante? ¿Qué es lo que le inspira a perseverar en su andar diario con el Señor?
Fuente: www.encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 09:09 | No comments

Colosenses 1.10-14


El apóstol Pablo deseaba con fervor que el cuerpo de Cristo —cada iglesia y creyente— madurara espiritualmente. Al saber que tal crecimiento impactaría al mundo, el apóstol pedía que los creyentes conocieran la voluntad de Dios para luego...

Vivir en santidad (Colosenses 1.10). Pablo oraba para que nuestras conversaciones, conducta y carácter fueran congruentes con los del Señor. Los cristianos somos los representantes de Cristo, y por eso nuestra vida debe ser una extensión de la suya, con ojos que vean con compasión a los demás, con corazones que ofrezcan perdón y amor, y con manos que estén ocupadas en servir. El carácter del creyente, aunque imperfecto, debe reflejar cada vez más la piedad del Señor.

Hacer lo bueno (Colosenses 1.10). A los ojos de Dios, no todo lo que hacemos es fructífero; muchas de nuestras actividades surgen del deseo de complacernos o de complacer a otros. Pero lo único que importa es lo que hagamos en obediencia a nuestro Padre celestial. El Señor habló de la importancia de dar mucho fruto, lo cual solo es posible cuando estamos conectados con Él (Juan 15.5).

Experimentar el poder de Dios (Colosenses 1.11). Por medio de la presencia del Espíritu Santo, tenemos todo lo que necesitamos para hacer la voluntad del Padre celestial.

Mantenernos dedicados y agradecidos (Colosenses 1.12). Dios responde en su tiempo perfecto.
Debemos permanecer firmes en la oración, y agradecidos por todo lo que Él ya ha hecho.

Ya sea que al orar usemos estos versículos en favor de nosotros o de otros, podemos saber que nuestras peticiones están en armonía con la voluntad del Señor. Primera de Juan 5.14, 15 nos dice que al orar de esta manera tendremos la maravillosa seguridad de que Dios responderá de manera positiva.

Biblia en un año: 2 Samuel 15-17
Fuente: Dr. Charles Stanley

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:04 | No comments

Cuando el apóstol Pablo escribió a los creyentes en Colosas, incluyó una oración transformadora que sigue impactando después de tantos siglos. Sigue siendo una carta poderosa, porque cada petición está de acuerdo con la voluntad de Dios.
La primera petición es que los colosenses conocieran la voluntad del Señor. Para poder agradar a Dios, debemos comprender sus planes y hacerlos realidad. Esto incluye amar a Dios y a nuestro prójimo, además de sus propósitos específicos para la vida de cada creyente (Lucas 10.27Efesios 2.10).
La segunda petición de Pablo es que les diera sabiduría y entendimiento en cuanto a ese conocimiento. Él sabía que, para aplicar lo que aprendemos, necesitamos el discernimiento y la claridad que provienen solo del Espíritu Santo (Juan 16.13). El resultado de estas dos peticiones será la capacidad de entender desde la perspectiva de Dios. Veremos nuestras decisiones y situaciones como son en realidad, no como parecen ser.
Otro aspecto maravilloso en cuanto a estas peticiones es que podemos hacerlas a favor de quienes no confían en el Salvador. Nuestro Padre celestial ofrece la salvación a todos los que crean en Cristo. Él no quiere que ninguno perezca (2 Pedro 3.9). Si los incrédulos conocen la voluntad de Dios, pueden abrir sus mentes a su oferta de perdón y aceptar el sacrificio hecho por Jesucristo.
Nuestro Padre celestial dice que quienes oren de acuerdo con sus propósitos divinos, recibirán lo que pidan. Por eso es importante comenzar por descubrir los planes de Dios. Trate de incluir oraciones bíblicas, como la del pasaje de hoy, en sus conversaciones con el Señor.
Biblia en un año: 2 Samuel 13-14
Fuente: Dr. Charles Stanley

1 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:45 | No comments
Posted by Refrigerio Bíblico | 04:56 | No comments

Misión cumplida: Cristo resucitó

PASAJE CLAVE: Mateo 28.1-6
INTRODUCCIÓN
La Pascua es la celebración del mensaje más poderoso que ha sido anunciado: “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo” (Mt 28.6).
Lo que pareció ser una derrota resultó ser el cumplimiento de la maravillosa misión de Jesucristo, quien venció la muerte y vive por la eternidad.
DESARROLLO DEL SERMÓN
¿Cuál fue la misión de Jesucristo?
El Hijo de Dios dejó el cielo para venir al mundo y cumplir lo que el Padre le encomendó.
• Vino a dar a conocer al Padre. En el Antiguo Testamento hay atisbos del Padre celestial, pero cuando el Hijo de Dios vino en forma humana, se le dio a la humanidad una revelación más profunda. Jesucristo hizo declaraciones asombrosas acerca de su relación con el Padre.
  • “Si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Jn 8.19).
  • “Yo y el Padre uno somos” (Jn 10.30).
  • “Yo soy en el Padre, y el Padre en mí” (Jn 14.11).
• Vino a redimir a la humanidad caída.Debido a que somos pecadores, necesitamos un Salvador. De otra manera, moriríamos en nuestros pecados y enfrentaríamos la condenación. Jesucristo vino a rescatarnos: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc 19.10).
• Vino a revivir la esperanza vacilante de quienes esperaban al Mesías.Cientos de años habían pasado desde que Isaías profetizó la venida del Mesías (Is 9.6). En el momento en el que Juan el Bautista presentó al Señor como el esperado Mesías, Andrés creyó y le dijo a su hermano Pedro: “Hemos hallado al Mesías” (Jn 1.41). Su esperanza fue restaurada.
  Vino a sacrificar su vida en la cruz por nuestros pecados. “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P 2.24). La muerte de Cristo proveyó la redención que nos permite ser salvos.
• Vino a presentarnos el poder del Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento se hace referencia al Espíritu Santo, pero es Jesucristo quien da una revelación más completa a sus discípulos acerca de Él: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn 14.16, 17). Es la presencia del Espíritu Santo en el cristiano lo que hace que se diferencie de los que no conocen a Cristo. Como creyentes hemos sido sellados por el Espíritu Santo, quien nos enseña, guía y capacita para vivir en santidad.
• Vino a enseñarnos a amarnos y a perdonarnos unos a otros. Aunque compartió estas enseñanzas en el Sermón del Monte, la enseñanza más importante que Cristo nos dejó fue proclamada en la cruz. Porque nos amó, dio su vida por nosotros. De la misma manera, fue el ejemplo perfecto de perdón al perdonar a los que lo crucificaron. Al considerar la magnitud de su perdón para con nosotros, no tenemos excusa para negarnos a perdonar a los demás.
• Vino a darnos enseñanzas que transforman nuestra vida y nos preparan para morar con Él. Aunque nunca hemos visto a Jesucristo cara a cara, algún día lo veremos en toda su gloria. Pero por ahora la misión del Señor es prepararnos para vivir en santidad en un mundo pecaminoso y carente de perdón. Cristo dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27).
• Vino a enseñarnos a orar. La oración fue parte vital de la vida de Jesucristo: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Mr 1.35). Aunque su ministerio terrenal solo duró tres años, siempre dedicó tiempo para orar y recibir la dirección del Padre. Al observar la manera en la que oraba, sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar (Lc 11.1). Siempre debemos dedicar tiempo a prestarle toda nuestra atención a Dios al traer nuestras peticiones en oración. Sin ella, no contamos con el poder para vivir como Él desea.
• Vino a darnos la seguridad de la vida después de la muerte. Luego de la muerte de Lázaro, el Señor les aseguró a María y Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn 11.25). Tenemos la misma promesa de que la muerte no acabará con nuestra existencia. Cristo nos dio vida eterna por medio de su muerte y resurrección.
• Vino a asegurarnos del cielo. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Jn 14.1, 2).
• Vino a prepararnos para que nuestra vida sea una buena influencia para otros. Jesucristo capacitó a doce hombres que luego impactarían el mundo. Lo mismo ocurre en la actualidad, a medida que otros escuchan el evangelio y observan nuestra manera de vivir. El mensaje de salvación que escuchamos vino a través de muchos que fueron fieles para compartir el evangelio con otros.
• Vino a establecer a su Iglesia. En Mateo 16.18 el Señor dijo: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. La roca que menciona es la verdad de la Palabra de Dios y el evangelio de Jesucristo. A pesar de las persecuciones, pruebas y sufrimientos, el Señor logró su misión de edificar la Iglesia que permanece por generaciones. Ni siquiera la muerte de los creyentes puede destruirla, ya que multitudes siguen siendo salvas.
• Vino a prepararnos para su regreso.Jesucristo regresará muy pronto y cuando menos lo esperemos (Mt 24.42-44). Por eso debemos estar preparados para encontrarnos con Él.
Jesucristo tenía una misión y la cumplió. En tan solo tres cortos años de ministerio, pudo alcanzar todo lo que Dios le había encomendado y preparó a su pueblo para vivir y morir.
REFLEXIÓN
  • ¿Usted ya recibió la salvación que Cristo hizo posible? De no ser así, ¿qué le impide depositar su confianza en Él?
  • Si ya es salvo, ¿disfruta los beneficios que el Señor le ofrece? ¿Cómo las enseñanzas y verdades de Cristo han transformado su vida? ¿De qué forma le dan seguridad y esperanza en cuanto al futuro y a la muerte?
Fuente: Dr. Charles Stanley


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