• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

22 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:24 | No comments

Requisitos de la santidad


1 Corintios 1.1-9

Muchas personas tienen un concepto errado de la santidad. Su idea de un santo es una persona que ha llevado una vida tan ejemplar, que es venerado por la iglesia, aunque la Palabra de Dios presenta un cuadro bastante diferente. La iglesia en Corinto tenía todo tipo de problemas de conducta, pero Pablo describe a los creyentes como “los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos” (1 Co 1.2).

Santificar significa apartar del uso común para el uso sagrado. A lo largo de la Biblia, el Señor ha santificado días (tales como el día de reposo), lugares (el tabernáculo), cosas (el arca del pacto) y personas. Un santo es simplemente una persona que Dios ha escogido para sus propósitos. Esto significa que todo creyente es santo.
Antes de que usted fuera salvo, su posición en relación con Dios era de enemistad (Ro 5.10). Pero en el momento que confió en Cristo como su Salvador personal, el Señor cambió su posición y le apartó para Él. Nació de nuevo y ahora es su hijo. Le perdonó sus pecados y le declaró justo. Un santo no es una persona perfecta, sino alguien que está en una relación correcta con Dios. Aunque nuestra posición de santificación no se basa en la buena conducta, el Señor espera que vivamos de una manera que le honre.
Dios le apartó a usted para un propósito santo. Eso significa que está en este mundo, no para vivir como quiera, sino para glorificar a Dios. El Señor nos llama a vivir de acuerdo a nuestra nueva posición en Cristo. Rechazar esta responsabilidad de la santidad es un claro acto de ingratitud que entristece el corazón de Dios.

Biblia en un año: 2 Reyes 1-3
Fuente; www.encontacto.org

21 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 20:38 | No comments
NADA PUEDE SEPARARNOS

Hemos estado aprendiendo sobre el asombroso plan del Señor para salvarnos por toda la eternidad. Un argumento convincente para creer en la seguridad eterna se encuentra en dos de las preguntas del escritor en Romanos 8.
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? La respuesta es sencilla: nadie puede acusar a los creyentes y condenarlos. Satanás trata de hacerlo, desde luego, pero Dios nos ha justificado por medio de su Hijo Jesucristo; Él ha declarado que ya no somos culpables. No importa qué nuevo pecado podamos cometer después de ser salvos, no podemos ser juzgados en el tribunal de Dios por segunda vez. Si usted cae en una fase de incredulidad o en una vida pecaminosa, perderá su recompensa, pero no su eternidad en el cielo con Dios (1 Co 3.12-15).
¿Quién nos separará del amor de Cristo? Sin duda, hay muchas experiencias que ponen a prueba nuestra fe, pero en última instancia somos salvos por la gracia de Dios. Jesús entiende nuestras pruebas y dudas, y no está interesado en desecharnos al primer paso en falso que demos. Dios ha sabido siempre que cometeríamos miles de errores después de recibir a Cristo, pero Él nos salvó de todos modos.
A algunos seguidores de Cristo les preocupa que recibir la seguridad eterna motivará a las personas a tener una vida de pecado, porque no tienen nada que perder. Pero, si pensamos en la maravilla y la majestuosidad de nuestro Padre celestial, ¿no tiene más sentido que las personas se sientan motivadas a alabarle por agradecimiento? Cuanto más conocemos a Jesús y de su amor por nosotros, más le amamos y más queremos agradarle, por siempre.
Biblia en un año: 1 Reyes 20-22
Fuente: www.encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 19:41 | 1 comment
LA CERTEZA DE LA SEGURIDAD ETERNA

Pasamos mucho tiempo preocupándonos por nuestras necesidades materiales —casa, auto, comida, finanzas y salud. Todas esas cosas son importantes para nuestra vida, pero hay una garantía que está por encima de todas. Dios desea que vivamos confiados en Él y en su gracia salvadora. Y nos da varias razones para tener la certeza de nuestra seguridad eterna.
  • Jesús hace una promesa a todos los creyentes: “Nadie los arrebatará de mi mano” (Jn 10.28); y Él no hace ninguna promesa que no tenga la intención de cumplir. Pensar que podemos tomar una acción que nos separará del Señor una vez que hemos sido salvos, lo convertiría en un mentiroso.
  • La mano de Dios se usa en la Biblia como símbolo de su poder. Después de que hemos recibido a Cristo, estamos a salvo en su palma, y ninguna fuerza o acción podrá sacarnos de ella. Si Satanás pudiera arrebatarnos, ya sea tentándonos a pecar o mediante su poder, significaría que es más fuerte que Dios. Sabemos que no es así, pues Dios es omnipotente  (2 Cr 20.6).
  • Jesús es nuestro abogado ante un Dios santo que no puede mirar el pecado. En efecto, Hebreos 7.25 nos dice que Cristo “[salva] perpetuamente”, porque Él está dispuesto a interceder ante el Padre a favor nuestro. En términos humanos, Jesús está a la diestra de Dios como un recordatorio tangible de que nuestra deuda de pecado fue pagada por completo.
Por medio de su Hijo Jesucristo, Dios nos ha ofrecido más que salvación, nos ha ofrecido salvación eterna, sin salvedades o interrogantes. ¡Usted puede tener esta seguridad!
Biblia en un año: 1 Reyes 18-19
Fuente: www.encontacto.org


20 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:39 | No comments
Hace poco estuve hablando con un hombre sobre su vida espiritual. Cuando le pregunté: “¿Es usted salvo?”, respondió: “No, pero estoy trabajando en eso”. Cuando le pedí más detalles, me dijo que estaba haciendo algunos cambios en su vida. Había dejado de fumar y beber, entre otras cosas. Me dí cuenta de que debía ayudarlo a entender algunos principios importantes, ya que su única confianza hasta ese momento era mejorar su condición física.
Lo que este hombre necesitaba entender es que lo que hagamos o abandonemos por Jesús no tiene importancia. El Señor no está buscando a personas que cambien algunos hábitos por la pura fuerza de voluntad; está llamando a personas a rendirse a Él. La única acción que Dios espera de alguien que le busca es que crea en Jesús; en que Él es quien dice ser; en que hará lo que dice; en que tiene la autoridad para perdonar; y en que equipará a su pueblo para tener una vida agradable a Dios. Por estas convicciones, el nuevo cristiano tiene la capacidad de apartarse de su vieja vida; en otras palabras, para arrepentirse y comenzar el proceso de convertirse en “una nueva criatura” (2 Co 5.17).
No nos convertimos en personas salvas eliminando viejos hábitos y comenzando otros de tipo religioso; somos transformados por el poder salvador de Jesucristo cuando creemos en Él. Puesto que no podemos ganar la salvación, nadie puede jactarse delante de Dios. Toda nuestra moralidad, buenas obras y esfuerzos por cambiar, no son más que basura en comparación con la santidad de Jesucristo (Is 64.6). Solo su justicia puede cubrir nuestros pecados y hacernos justos delante del Padre.
Biblia en un año: 2 Samuel 13-14
Fuente: www.encontacto.org



Posted by Refrigerio Bíblico | 14:05 | No comments
EL LIBRO DE LOS LIBROS
La Escritura nos da una descripción precisa del carácter del Padre celestial, y de sus acciones y propósitos. Combinados, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento nos enseñan que el problema de la humanidad es el pecado, y que el único remedio es la fe en el Hijo de Dios: Jesucristo. Por medio de la Biblia sabemos lo que sucede en el momento de nuestra salvación: nuestra deuda por el pecado se considera pagada, el poder del pecado sobre nosotros es destruido, y el Espíritu Santo se convierte en nuestro acompañante.
Dios nos ha hecho saber, por medio de su Palabra, quién es Él, qué está haciendo y cuál será el futuro de la humanidad. El propósito de tener la Biblia es llevarnos a tener una relación personal cada vez mayor con el Padre, y capacitarnos para dar un servicio fructífero como embajadores de Cristo  (2 Co 5.20). En esta posición, somos llamados a seguir el ejemplo de Jesús de glorificar a Dios Padre (Mt 5.16); nuestro Salvador no se enfocó en sí mismo, sino en el Padre celestial, cuyo propósito era, y sigue siendo, alcanzar a todo el mundo con su gracia redentora.
La voluntad del Padre incluye ciertas tareas que cada uno de sus hijos debe realizar (Ro 12.4-6). Al meditar en los principios y ejemplos de la Biblia, podremos discernir su voluntad para nosotros. La obra de Jesús fue hacer la voluntad de su Padre, y ese debe de ser también nuestro llamado.
¿Qué lugar tiene la Biblia en la fijación del rumbo de su vida? Aparte tiempo hoy y cada día para escuchar al Señor, participar de su sabiduría y saber lo que le está diciendo personalmente. Al hacerlo, orientará su mente hacia las prioridades, voluntad y mente del Señor.
Biblia en un año: 2 Samuel 18-19
Fuente: www.encontacto.org




Posted by Refrigerio Bíblico | 00:16 | No comments

¿QUÉ HARÁ USTED CON JESÚS?
Jesús es el personaje más importante y controversial que ha existido. Su nombre despierta el odio más grande en algunas personas, y una profunda devoción en otras.
Jesús dijo ser el Hijo de Dios, y por ello toda persona tiene que decidir qué hará con Él. Jesús no nos dejó la opción de ignorarlo o de lavarnos las manos en el asunto. Hay solo dos opciones: creer en Él o rechazarle. El rechazo acarreará condenación y la separación eterna de Dios (Jn 3.18), pero Jesús promete vida eterna a quienes pongan su fe en Él.
El creyente tendrá también que decidir qué hará con Jesús después de ser salvo. La fe en Él no es solo el camino a la vida eterna en el cielo; implica también nuestra manera de vivir. Si creemos en Jesús:
Le seguiremos. Las ovejas de Cristo oyen su voz y se someten a su dirección.
Le adoraremos. Al crecer en amor y fe hacia el Salvador, nuestra respuesta natural será adorarle y alabarle.
Le hablaremos a otros de él. Desearemos que todos conozcan este Dios maravilloso que rescató y transformó nuestra vida.
Le esperaremos con ansias. Estar con Jesús cara a cara es nuestro mayor gozo y esperanza. Esta vida es apenas un soplo en comparación con el tiempo que pasaremos con el Señor en la eternidad.
Si usted nunca ha tomado una decisión en cuanto al Señor Jesucristo, ahora es el mejor momento de hacerlo. Y si ya es su seguidor, busque hoy las maneras de demostrar su fe en Él. Esté preparado y alerta para aprovechar todas las oportunidades de obedecerle, adorarle y anunciar las buenas nuevas del evangelio con otros.
Biblia en un año: 1 Reyes 10-12
Fuente: www.encontacto.org

19 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 23:49 | No comments
BENEFICIOS DE LA SABIDURÍA

Cuando alguien es entrevistado para un empleo comúnmente pregunta: “¿Qué incluye el paquete de beneficios?” Haríamos bien en considerar una pregunta parecida sobre el valor de vivir conforme a la sabiduría de Dios. Ya que la sabiduría del mundo sobre una buena vida contrasta muchísimo con las enseñanzas bíblicas, podríamos preguntar: “¿Cuáles son los beneficios?” Es decir, ¿por qué debemos buscar vivir en obediencia a las instrucciones de la Biblia?
Primero, porque al buscar la sabiduría de Dios tendremos entendimiento y conocimiento más profundos del Señor (vea Pr 2.4-6). Nuestra opinión de la vida es mucho mejor cuando tenemos una relación cercana con el Padre. Él nos dará la capacidad de vernos a nosotros, a los demás y a las circunstancias como Él los vería. A medida que los principios bíblicos impregnan nuestra mente comienzan a moldear nuestro pensamiento y las respuestas a todas las situaciones y desafíos de la vida.
Segundo, Dios promete guiarnos y protegernos si caminamos rectamente con Él (Pr 2.7-10). Nada fuera de su voluntad puede penetrar el escudo de protección que rodea a quienes le aman y buscan obedecerle. Cuando dejamos que su sabiduría entre en nuestro corazón, la discreción protege nuestros deseos y emociones previniendo que nos involucremos en relaciones pecaminosas que nos aparten de Él (Pr 2.11-20).
El entendimiento recto y la protección no llegan a ser nuestros con solo desearlos. Vienen a aquellos que buscan con diligencia la sabiduría divina. Si usted recibe las palabras de las Sagradas Escrituras y deja que ellas llenen su corazón y su mente, el Señor le hablará y le dará discernimiento.
Biblia en un año: 1 Samuel 27-29
Fuente: www.encontacto.org

18 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:40 | No comments
El cambio de las personas mediante la oración


A veces, nuestras oraciones están más llenas de dudas que de confianza. Sabemos que, para que Dios responda nuestras peticiones, ellas deben armonizar con su voluntad. Por tanto, preguntarnos si estamos orando de acuerdo con su voluntad puede hacernos tropezar, y ante la incertidumbre, caer de vez en cuando.

La voluntad de Dios es que todos tengamos una vigorosa relación espiritual con Él por medio de su Hijo Jesucristo. Eso significa conocer al Padre con una intimidad cada vez mayor, y ser cada vez más y más como el Señor Jesús. Al centrar usted sus oraciones para tener este tipo de relación con el Señor, se le hará más fácil saber qué decir al orar. Simplemente, consiga un pasaje que diga algo sobre el carácter de Dios, y utilice esas palabras tanto para usted como para otros. Como resultado usted:
  • Podrá orar con confianza, porque Dios quiere que sus hijos sean como Jesucristo.
  • Podrá orar con seguridad, porque sabe que Él hará su voluntad en nuestra vida.
  • Podrá cooperar con el Espíritu Santo mientras Él obra para desarrollar la misma cualidad en usted.
La oración no es como un juego donde tenemos que adivinar cuándo hablar con el Señor, o sobre qué. La Biblia está llena de atributos de Dios y de sus deseos. Elija uno, y comience a orar. La oración ataca al espíritu orgulloso, al corazón endurecido y a la mente incrédula. Por tanto, ore buscando la voluntad de Dios, y vea cómo le cambia la vida.


Biblia en un año: 1 Reyes 3-5
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:28 | No comments

DAVID: UN MODELO DE SERVICIo

2 Samuel 7.8-17

David sirvió a Dios en muchos roles, desde un sencillo pastor de ovejas, hasta un gobernante valeroso. Al observar las distintas etapas de su vida, podemos ver claramente cómo su devoción al Señor permitió que fuera usado poderosamente por Él.

Pastor. David fue ungido rey mucho antes de dirigir algo que no fueran ovejas (1 S 16.1-13). Proteger las ovejas era un trabajo que tomaba en serio. Durante ese tiempo, aprendió a ser fuerte y valiente, y a cuidar de seres más débiles que él. Una vida temprana de obediencia a su padre terrenal le enseñó la humildad que necesitaría más tarde para depender de Dios.

Salmista. Los escritos de David revelan su anhelo de Dios. Habla acerca de temas como temor, depresión, fracaso, soledad y tristeza. Al hablar de sus valles de sombras, y de su comunión con el Padre celestial en las vigilias de la noche, David nos dio atisbos íntimos del Dios que él conocía tan bien.

Líder. Por su relación sexual con Betsabé, la vida del rey estuvo plagada de congoja, dolor, sufrimiento y conflictos. David había pecado enormemente, pero Dios lo perdonó y siguió usándolo. Gobernó Israel durante 40 años, y su pueblo llamó a Jerusalén la “Ciudad de David”. Su restauración nos enseña sobre las consecuencias del pecado y la gracia infinita de Dios.

David cumplió el propósito de Dios mientras vivió y su impacto sigue presente siglos después; cada seguidor de Cristo ha sido bendecido por la obediencia, el servicio y las dotes literarias de David. Él es un gran ejemplo de lo que Dios puede hacer por medio de nosotros si rendimos nuestra vida a Él.

Biblia en un año: 1 Reyes 13-14

Fuente: www.encontacto.org

16 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:10 | No comments
COMO ESCUCHAR A DIOS
Dr. Charles Stanley

LECTURAS DE APOYO: Salmo 32.8 |Proverbios 3.5, 6 | Juan 3.3
INTRODUCCIÓN
Nos anima saber que Dios nos ama lo suficiente como para trazar un plan específico para cada uno de nosotros.
De hecho, sabemos que diseñó ese plan mucho antes de que naciéramos. Nada en nuestra vida ocurre al azar o por casualidad. Aunque el plan de Dios es el mejor camino, no siempre será el más fácil de transitar. Quizás tendremos que escalar algunas montañas y recorrer diversos valles de sombra, pero si seguimos sus instrucciones, descubriremos las recompensas de vivir en su voluntad. Es por eso que debemos pedirle al Señor que nos indique su plan, y nos ayude a estar preparados y dispuestos para escuchar sus palabras.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Podemos confiar en que el Señor desea guiarnos, pues ha trazado un plan específico para nosotros (Sal 32.8).
En Proverbios 3.5, 6 nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”. Reconocer al Señor significa considerar sus palabras, reconocer su poder, confiar en su dirección y seguir sus instrucciones. En todo momento desea guiarnos, pero si no estamos atentos a su voz, no escucharemos sus instrucciones, y tomaremos el camino equivocado.
Jesús desea que le escuchemos cada vez que nos hable.
  • Marcos 4.1-3. Mientras enseñaba a una gran multitud, Jesús captó su atención al decirles: “Oíd”.
  • Marcos 4.23, 24. Cristo también dijo que “Si alguno tiene oídos para oír, que oiga”. Y les advirtió al decirles: “Mirad lo que oís”. No solo es importante oír, también es necesario discernir lo que escuchamos.
  • Marcos 7.14. En otra ocasión, Jesús dijo: “Oídme todos, y entended”. Pues su meta es que comprendamos sus palabras.
  • Juan 3.3. Cuando Jesús habló con Nicodemo le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Esta frase “de cierto, de cierto te digo” es usada por Jesús veinticinco veces en el evangelio de Juan. Era la manera que usaba para enfatizar la autoridad que tenían sus palabras y la atención que debíamos brindarles.
¿De qué manera nos habla Dios ahora?
Sabemos que el Señor se comunicaba con las personas en los tiempos bíblicos, pero también desea hablar personalmente con cada uno de sus hijos hoy. Eso significa que debemos estar atentos.
  • La manera principal en la que Dios nos habla es por medio de su Palabra. La Biblia no es solo un libro antiguo, también es la inerrante e infalible Palabra de Dios. Es al leerla que recibimos su mensaje de manera directa. Todos los demás métodos para escuchar a Dios deben ser discernidos por medio de las Sagradas Escrituras, para poder así determinar si en verdad lo hemos escuchado.
  • También nos habla por medio de la oración. La oración es un método efectivo para comunicarnos con el Señor. No solo debemos usarlo para hablar con Él, sino también para escucharle. En vez de sencillamente compartir la lista de peticiones que tenemos, debemos aprender a permanecer quietos y esperar para escuchar aquello que Él desea decirnos.
  • Puede que el Señor nos hable por medio de las circunstancias. En medio de las situaciones difíciles, debemos recordar que es más importante escuchar la voz de Dios que sentirnos cómodos. Él usa las dificultades y el sufrimiento para captar nuestra atención. Desea enseñarnos algo importante en cada momento de la vida. En vez de poner nuestra atención en la prueba, debemos preguntarle: “Señor, ¿qué deseas decirme por medio de esta situación?”
  • A veces, Dios nos habla por medio de otras personas. Puede que venga en la forma de una afirmación, confirmación, aliento, amonestación o advertencia. Y el Señor puede usar a cualquiera que escoja para traernos su mensaje. Sin importar de dónde provenga, debemos considerar en oración lo que nuestro Padre celestial nos ha dicho.
¿Cómo podemos identificar la voz de Dios?
Mientras tratamos de escuchar la voz de Dios, debemos estar seguros de que el mensaje que hemos recibido proviene de Él y no de otros lugares.
  • La voz de Dios siempre concuerda con la Biblia. Cualquier mensaje que recibamos de Él coincidirá con lo que nos ha dicho en las Sagradas Escrituras.
  • Su voz es silenciosa. Aunque Dios nos habla por medio de su Espíritu Santo de manera inaudible, su mensaje es muy convincente.
  • El Señor nos habla claramente. Si sintonizamos nuestro corazón con Dios al dedicar tiempo para leer su Palabra y escuchar la voz de su Espíritu, nos guiará de manera clara y específica.
¿De qué manera Dios capta nuestra atención?
  • En ocasiones nos hace sentir inquietos. Puede que ya hayamos trazado nuestro propio plan, pero entonces comenzamos a sentirnos inquietos y sin paz. Si oramos y le pedimos a Dios que nos guíe, es posible que nos lleve por el camino que menos pensaríamos.
  • Hay veces en las que nos susurra al oído. Aunque nos habla de manera inaudible, escuchamos su voz de manera clara y específica en nuestro espíritu.
¿Por qué no escuchamos a Dios?
  • Puede que no creamos que el Señor nos habla. Si ese es el caso, no estaremos atentos para escucharle. Pero aquellos que le buscan diariamente, saben que Él habla de manera personal a nuestro espíritu.
  • Puede que sintamos temor de lo que nos dirá. ¿Qué sucederá si Dios nos pide algo que no deseamos hacer? Esa actitud demuestra falta de confianza de aquellos que no creen que el plan del Señor incluye lo que es mejor para ellos.
  • Puede que estemos enojados con el Señor. Si le culpamos por aquello que ha sucedido en el pasado, no estaremos interesados en lo que desea decirnos.
  • Puede que tengamos un espíritu rebelde. Si nos negamos a dejar el estilo de vida pecaminoso que llevamos, no desearemos escuchar la voz de Dios.
¿Cuáles son las consecuencias de no escuchar a Dios?
Sabemos que el Señor hablaba en los tiempos bíblicos, pero también lo hace de manera personal en nuestros días con cada uno de sus hijos. Esto significa que debemos estar atentos a su voz.
  • No recibiremos su dirección y no podremos disfrutar del plan que ha trazado para nuestra vida.
  • Escucharemos las voces equivocadas, seremos engañados, tomaremos decisiones erradas y nos perderemos las bendiciones de Dios.
  • Otros sufrirán. No solamente nosotros seremos afectados por no escuchar al Señor, sino que también nuestros seres queridos pagarán el precio.
REFLEXIÓN
  • ¿En alguna ocasión ha sentido la convicción de que está pecando? Si eso le ha sucedido es porque Dios le ha hablado.
  • ¿En alguna ocasión ha leído un pasaje de la Biblia que está relacionado con lo que enfrentaba en ese momento? ¿De qué manera ha sido guiado, consolado, amonestado o advertido por la Palabra de Dios en relación con la situación que enfrentaba?
  • ¿Qué cambios debe hacer en su vida para poder llegar a ser más sensible a la voz de Dios?

15 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:00 | No comments

La iglesia de Jerusalén del primer siglo era una iglesia pobre, debido a que los judíos que se hacían cristianos eran con frecuencia marginados. Esto afectaba su capacidad de ofrendar a la congregación local, y aumentaba el número de miembros pobres. A medida que la iglesia crecía, los recursos se hacían cada vez menores. Por eso, cuando viajaba, el apóstol Pablo les pedía a sus congregaciones que ayudarán a la iglesia madre.
Muchas de esas iglesias tenían serios problemas económicos, pero prometían ayudar a Jerusalén. La iglesia de los corintios estaba entre las que prometieron enviar ayuda (2 Co 8.10). Para inspirarles a cumplir y superar el monto prometido, Pablo usó de ejemplo a la ofrenda de los macedonios. Señaló que, a pesar de su pobreza, esa iglesia se las arregló para dar más allá de su capacidad, y lo hizo con alegría. Igual que la viuda a quien Jesús alabó por dar sus últimas monedas al tesoro del templo (Mr 12.43), la congregación confiaba en que Dios proveería la ofrenda, y que seguiría supliendo sus necesidades.
Los creyentes de hoy tienen mucho que aprender del ejemplo de los macedonios. La cantidad que podamos dar para la obra de Dios en el mundo no es tan importante como nuestro deseo de dar. La generosidad es una cualidad del corazón, una actitud que brota de la gratitud del creyente por la provisión espiritual y material del Señor. Dios quiere que seamos dadores, porque el acto de dar enriquece espiritualmente al dador. El Señor derramará bendiciones sobre el corazón generoso, de acuerdo con su promesa en Lucas 6.38: “Con la misma medida con que medís, os volverán a medir”.
Biblia en un año: 1 Reyes 6-7
Fuente: www.encontacto.org

4 abr. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 10:58 | No comments
EL CUARTO DE GUERRA DEL CREYENTE


Fuente: https://youtu.be/k9zncOHkVcQ

Tener un lugar reservado para la conversación con Dios, aunque sea solo un rincón de su habitación, es la clave para obtener la victoria en las batallas espirituales.




PASAJE CLAVE: Mateo 6.5, 6

LECTURAS DE APOYO: Proverbios 3.5, 6 | Isaías 54.17 | Efesios 6.10-18

INTRODUCCIÓN
¿Qué debemos hacer con las cargas, las pruebas y las dificultades?
Aunque muchos tratan de llevarlas sobre sí, Jesús nos muestra lo que debemos hacer en uno de los pasajes del Sermón del Monte. Nos dice que debemos ir a nuestro aposento, cerrar la puerta y orar a nuestro Padre celestial. Todos debemos aprender a compartir con el Señor aquello que nos preocupa. Y en ocasiones, ese aposento viene a ser nuestro cuarto de guerra mientras batallamos con el pecado, los conflictos, las decisiones y las dificultades, hasta que nos rendimos en obediencia a nuestro Dios.

DESARROLLO DEL SERMÓN
De acuerdo a Efesios 6.10-12, los creyentes enfrentan una batalla, no contra otras personas, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas y contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Se nos dice que debemos ponernos la armadura de Dios, pues las batallas espirituales demandan su protección.

La armadura de Dios (Ef 6.14-18)
  • El yelmo de la salvación protege nuestros pensamientos.
  • La coraza de justicia guarda nuestras emociones.
  • El cinturón de la verdad nos permite andar en la luz.
  • Nuestros pies deben estar calzados con el apresto del evangelio de la paz.
  • Debemos llevar con nosotros la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
  • Necesitamos del escudo de la fe para cubrirnos de los ataques del maligno.
  • Finalmente, debemos orar en todo momento.
Satanás es nuestro enemigo. Sabemos que es un asesino, un mentiroso, un engañador y un destructor. Pero como creyentes en Cristo, no tenemos que convertirnos en sus víctimas. Dios nos ha dado la clave para vivir agradándole y honrándole. Y la oración es esa clave. Mientras estamos en el cuarto de guerra de oración, libraremos nuestras batallas de rodillas. Podemos venir ante su presencia confiados y seguros de que nuestro Padre celestial conoce nuestras necesidades y escucha cada una de nuestras peticiones.

Jesús nos habló de un lugar de oración.
El lugar que Jesús usaba para orar no era siempre el mismo, pues viajaba mucho. Pero sabemos que la oración siempre tuvo prioridad en su vida, y también debe tenerla en la nuestra.

  • Es un lugar privado. Jesús dice que debemos entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta (Mt 6.6). Si en verdad deseamos encontrar un lugar apropiado para hablar a solas con Dios, Él nos lo dará. Puede que esto requiera algunos ajustes en nuestra vida, pero podemos estar convencidos de que el Señor desea que pasemos tiempo a solas para que podamos desarrollar una comunión íntima con Él.
  • Es un lugar santo. Si solemos tener un encuentro con Dios cada día en el mismo lugar, podemos decir que ese lugar es santo, pues ha sido apartado para adorar al Señor y poner ante su presencia nuestras preocupaciones. Será fácil tener comunión con Él, pues eso es lo que estaremos acostumbrados a hacer en ese lugar. Todo lo que alcancemos en nuestra vida, vendrá como resultado de la relación personal que tenemos con Dios y del tiempo que pasemos con Él en oración. Es al confiar en el Señor, que podemos ver la manera en la que obra en la vida de sus hijos.
  • Es donde libramos nuestras batallas.Cada vez que enfrentemos situaciones difíciles o conflictos con otras personas, debemos traerlos ante la presencia de nuestro Padre celestial y permitir que sea Él quien libre nuestras batallas. Necesitamos su guía, ayuda y sabiduría para responder adecuadamente en todo momento. Habrá ocasiones en las que nadie más podrá ayudarnos, pero el Señor siempre estará a nuestro lado para consolarnos, fortalecernos y exhortarnos. Es al humillarnos ante su presencia y al clamar por su ayuda, que nos sostiene en medio de las tentaciones y las pruebas de esta vida.
  • Es donde recibimos instrucciones para cada día. No sabemos lo que sucederá cada día, pero Dios sí lo sabe. Si comenzamos cada día en nuestro cuarto de guerra, nos rendimos a su voluntad y le pedimos que guíe nuestros pasos, el Señor avanzará con nosotros para acompañarnos, guiarnos y protegernos. Nuestro Padre celestial promete dirigir nuestros pasos si confiamos en Él con todo nuestro corazón y si le reconocemos en cada uno de nuestros caminos, en vez de depender de nuestro propio entendimiento (Pr 3.5, 6). La Biblia nos instruye para cada situación que enfrentaremos en la vida. Pero si optamos por no escuchar al Señor, no podremos conocer su plan de batalla y perderemos ese enfrentamiento. No podremos vivir agradándole si mantenemos nuestra Biblia cerrada.
  • Es donde confesamos nuestros pecados. Cuando abrimos su Palabra con un corazón sincero ante su presencia, tenemos la oportunidad de confesar nuestros pecados y de pedirle que nos muestre aquello que hemos hecho fuera de su voluntad. Mientras oramos, debemos darle tiempo a Dios para que hable a nuestro corazón. En ocasiones usa pasajes de la Biblia para exhortarnos, dirigirnos y mostrarnos lo que hemos hecho mal. También nos habla por medio de su Espíritu Santo. Y hasta puede llegar a usar las pruebas y las dificultades para captar nuestra atención.
  • Es donde desarrollamos una relación cercana con Dios. Si estamos demasiados ocupados para pasar tiempo a solas con el Señor, no podremos crecer en la comunión que nos ha permitido tener con Él. Dios nos ama y desea que dediquemos tiempo para conocerle. Hay momentos en los que oramos junto a otras personas, pero es cuando estamos a solas que crecemos más en sus caminos y abrimos nuestro corazón ante su presencia. Esta es la actividad más importante en la vida del cristiano, pues nos permite tener comunión con nuestro Salvador.
  • Es donde dejamos nuestras cargas.Dios se encarga de llevar nuestras cargas y preocupaciones, y perdona nuestros pecados si se los confesamos.
  • Es donde lloramos nuestras pruebas y pesares. Cuando vamos a nuestro cuarto de oración y clamamos al Señor, Él nos escucha, comprende y sana nuestro roto corazón.
  • Es donde perdonamos a otros. El Señor no solo perdona nuestros pecados, sino que también nos ayuda a perdonar a los que nos han herido.
  • Es donde somos fortalecidos. Es en ese lugar santo que tenemos la oportunidad de expresar todo lo relacionado con nuestra vida. Y al derramar nuestro corazón en oración, somos fortalecidos por el Señor.
REFLEXIÓN
  • ¿A qué lugar iría para orar en privado? Si ya tiene un lugar específico para esto, ¿de qué manera vino a ser su lugar santo? Y si no lo ha encontrado aún, ¿qué debe hacer para encontrarlo?
  • ¿Puede afirmar que un tiempo diario de oración ha venido a ser parte de su estilo de vida? De ser así, ¿qué beneficios ha recibido de esa práctica, y cómo ha fortalecido esto su relación con Cristo? ¿Qué es lo que le impide separar un tiempo diario para estar a solas con el Señor? ¿Qué debe hacer para vencer esos obstáculos?





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