• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

25 mar. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:37 | No comments

En los tiempos del Antiguo Testamento, las personas expiaban su pecado por medio de sacrificios de animales. Pero eso era una medida temporal, ya que la sangre de los toros y de los machos cabríos solo cubría el pecado sin quitarlo (He 10.4). Sin embargo, la ofrenda de animales apuntaba hacia la solución definitiva: la sangre derramada de Jesús en la cruz —el sacrificio perfecto y de una vez por todas para el perdón de los pecados.

El Calvario no fue una solución improvisada para corregir el sistema original; el plan desde el principio fue que Jesús diera su vida por nosotros (Mt 20.28). La Escritura dice que Dios nunca estuvo satisfecho plenamente con holocaustos, no importa cuánto le habían costado a la persona que buscaba el perdón (He 10.5-7). Para erradicar el pecado, había que ofrecer la perfección. Por eso vino Jesús (Fil 2.7, 8) —y por eso la cruz es un recordatorio del sacrificio más grande jamás hecho por amor.

Para erradicar el pecado, había que ofrecer la perfección. Por eso vino Jesús.

La cruz es también un ejemplo que Cristo nos dejó. Cuando Santiago exhortó a los creyentes con las palabras: “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Stg 1.2), probablemente recordaba cómo el Señor “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (He 12.2). Jesús dijo a quién quisiera ser su seguidor: “Niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc 9.23, 24). Billy Graham dijo: “Fue lo mismo que decir: Ven y trae tu silla eléctrica contigo. Toma la cámara de gas, y sígueme”. Él no tenía en mente una hermosa cruz de oro, ni una cruz en la torre de una iglesia, o en la portada de una Biblia. Jesús tenía en mente un lugar de ejecución.

Dios no nos exige nuestra sangre para nuestra expiación, sino que quiere darnos vida de una manera diferente —como un sacrificio vivo (Ro 12.1), ofrecido en el servicio a su reino. La cruz de Cristo es más que el madero en el que su cuerpo fue clavado hace casi 2.000 años. Es más que un símbolo de lo que el Señor Jesús hizo por nosotros. La cruz debe ser un recordatorio constante de la deuda que tenemos para con Dios, y de la disposición de vivir para Él, o de morir por Él.

por Ann-Margret Hovsepian

Biblia en un año: 1 Samuel 7-9
Fuente: www.encontacto.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 07:13 | No comments

Porque Él vive 

Fuente: https://youtu.be/Ucpb6FKxsJU


Porque Él vive

PASAJE CLAVE: Lucas 24.1-12


INTRODUCCIÓN

Nadie esperaba que Jesús resucitara de la muerte después de haber sido crucificado.

Muchos habían sido crucificados, pero ninguno había vuelto a vivir. ¿Por qué entonces las personas de esa época considerarían esa posibilidad? En nuestros días, aquellos que no creen en la resurrección de Cristo, no entienden por qué los creyentes se reúnen para celebrar aquello que a ellos les parece no tener sentido. Pero ese evento es el cimiento de nuestra fe, no solo porque la Biblia lo menciona, sino porque sabemos que Jesucristo vive en nuestro corazón.

DESARROLLO DEL SERMÓN

Los que conocían y creían en Jesús, no pensaron que el Señor regresaría a la vida después de haber sido crucificado.

José, un miembro del sanedrín, le pidió a Pilato que le diera el cuerpo, lo preparó para la sepultura y lo depositó en una tumba. El domingo, temprano en la mañana, algunas mujeres vinieron a la tumba con especies aromáticas. Si José y esas mujeres hubieran tenido la expectativa de que Jesús resucitaría, no hubieran hecho nada de eso.

Ni aun los discípulos de Jesús, quienes habían escuchado sus enseñanzas, visto sus milagros y presenciado momentos en que revivió a otras personas, esperaban que Él resucitara. De hecho, al hablarles acerca de su muerte y resurrección, Pedro declaró que algo así nunca debería suceder, y fue reprendido por el Señor (Mt 16.21-23).

Pero tal y como lo había anunciado Jesús, Él murió en la cruz y cuando las mujeres vinieron a la tumba, se dieron cuenta que estaba vacía. Dos ángeles les dijeron que Jesús había resucitado. Fue en ese momento que recordaron sus palabras sobre lo que sucedería. Sin embargo, cuando le contaron a los discípulos, éstos no les creyeron (Lc 24.11, 12). Pero Pedro y Juan corrieron al sepulcro y se dieron cuenta de que era verdad: Jesús no estaba muerto.

¿Qué significado tiene la resurrección de Jesús para nosotros?

Aunque muchos no creen que Jesús resucitó, para aquellos que hemos confiado en Él como nuestro Salvador, su resurrección no solo es real, sino también personal y muy importante.

Porque Él vive . . .
  • No tenemos que vivir con soledad en nuestro corazón. Tenemos una confianza absoluta de que Jesús está vivo y mora en nuestro corazón, tal y como lo prometió. No nos ha dejado huérfanos, pues envió al Espíritu Santo para que morase en nosotros (Jn 14.16-18). Nunca estamos solos, pues Jesús vive en cada creyente por medio de su Espíritu.
  • No tenemos que preocuparnos por la provisión de Dios. Desde el comienzo de su ministerio, Jesús le dijo a sus seguidores que su Padre celestial, quien cuida de las aves, las flores y las plantas del campo, también iba a proveer para sus necesidades. Esa promesa no tendría ningún valor si Jesús solo fuera un ser humano, pero al ser el Hijo de Dios, quien además venció la muerte, sabemos que podemos confiar en su Palabra. Nada es superior a su poder. Y en su tiempo perfecto proveerá para nuestras necesidades.
  • Podemos orar con seguridad. Después de resucitar, Jesús ascendió a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros. Eso nos garantiza que responderá a nuestras oraciones. Y en 1 Juan 5.14, 15 nos dice: “que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye” y concede nuestras peticiones. En vez de dudar, debemos vivir con la expectativa de la respuesta que nos dará.
  • Podemos tener una influencia espiritual positiva en la vida de otros. En el Sermón del Monte, Jesús nos dice que somos la luz del mundo y la sal de la tierra (Mt 5.13-16). Por medio del poder de su Espíritu Santo, podemos ser una luz en medio de este mundo oscuro en el que vivimos.
  • Experimentamos al Espíritu Santo en nosotros. Aunque los discípulos ya habían vivido tres años cerca de Jesús, no estaban equipados para realizar la misión que les daría. Pero cuando el Espíritu Santo vino a morar en ellos, fueron capacitados para servirle. Fue por eso que el Señor les dijo que se quedaran en Jerusalén hasta que recibieran la promesa del Espíritu (Hch 1.4). Ese mismo Espíritu que ellos recibieron, es el mismo que también mora en el corazón de todos los que reconocen a Jesucristo como su Salvador personal. Es Él quien nos ayuda a comprender que el Señor murió por nosotros, para que nuestros pecados fuesen perdonados y pudiéramos ser salvos. Cuando nos arrepentimos y creemos en Jesús, su Espíritu Santo nos sella como hijos de Dios. Y nadie puede romper ese sello, pues la resurrección de Cristo hace que nuestra salvación sea segura y eterna.
  • Podemos tener paz en medio de los momentos más difíciles de nuestra vida. Antes de ser crucificado, Jesús le dijo a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27). La paz de Cristo es como un ancla que nos sostiene en medio de las tormentas. Aunque en ocasiones sintamos temor, el Señor nunca se olvida de los que le amamos, por el contrario, intercede en todo momento por nosotros ante la presencia de nuestro Padre celestial. Jesús comprende nuestras debilidades, y está con nosotros en todo momento para sostenernos y ayudarnos a llegar a ser la persona que desea que seamos.
  • Podemos enfrentar la muerte sin temor alguno. Jesús está vivo y es la fuente de nuestra vida eterna. Si es nuestro Salvador, iremos a su presencia una vez que hayamos muerto (2 Cor 5.8). Porque Él vive, es que nunca moriremos, sino que viviremos para siempre con Él.
Solo por medio de Jesús recibimos la esperanza de la vida eterna.

Es al confiar en Cristo como nuestro Salvador, que obtenemos el regalo de la vida eterna.
  • Romanos 10.9 “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Dos aspectos son esenciales para ser salvos: confesar que Jesús es el Señor y creer en su resurrección.
  • Efesios 2.8, 9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. La salvación depende del poder de Dios y no de nuestras buenas obras. Tenemos que reconocer que somos pecadores y creer que solo Jesús tiene el poder para perdonar nuestros pecados y hacernos aceptables ante Dios.
REFLEXIÓN
  • ¿Qué le diría a una persona que no cree en la resurrección de Jesús? ¿Cuál cree que es más convincente, su testimonio o un debate sobre el tema de la resurrección?
  • ¿Cuál de los beneficios de tener un Salvador resucitado es más valioso para usted? ¿Por qué?

Fuente: www.encontacto.org

22 mar. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:10 | No comments
VIVIR BAJO EL SEÑORÍO DE JESUCRISTO

Dios Padre ha dado a su Hijo Jesucristo un nombre que es sobre todo nombre: el de Señor. Jesús ha recibido también autoridad absoluta sobre el cielo y la Tierra, la cual Él ejerce de acuerdo con los buenos propósitos de Dios. Su posición como Señor sobre toda la humanidad jamás cesará.
La mayoría de las personas no han reconocido el derecho a gobernar que tiene Jesús. Rechazan su señorío y hacen lo que quieren. Por eso abunda el pecado, causando estragos en la vida de muchos. La buena noticia es que Dios tiene un plan, que no puede ser detenido. Un día, todo el mundo reconocerá la autoridad de Jesús. Tal como Dios ha prometido, todo lo que está en el cielo (los ángeles y los seres creados) y todos los que están en la Tierra, incluyendo aquellos que rechazaron a Jesús, se arrodillarán delante de Él (Fil 2.10). ¡Qué día tan glorioso y triunfante será ese!
Pero, antes de que llegue ese día, los que seguimos al Salvador debemos inclinar y someter nuestra voluntad a la suya. Si Jesús es Señor sobre nosotros, reconoceremos que nuestra vida gira alrededor de Él y que existimos para sus propósitos, no para los nuestros. También sus prioridades serán las nuestras y sus planes tendrán precedencia sobre los nuestros. Además, con nuestros labios confesaremos su señorío sobre nosotros (Gá 2.20), diremos a otros que Él es nuestro Salvador, y testificaremos de lo que ha hecho por nosotros. Nuestras decisiones reflejarán el deseo de ser un testimonio vivo de su señorío en nuestra vida.
Rendirnos al control del Señor Jesús es la decisión más sabia que podemos tomar. ¿Es Él, en verdad, el Señor de su vida?
Biblia en un año: Jueces 18-19

Fuente: www.encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 05:30 | No comments
EL PAN
Durante miles de años, el pueblo judío había tenido un conjunto de instrucciones especiales para su evento más importante del año —la Pascua. Rebosante de drama y de intensidad, la Pascua incluía un orden de palabras, símbolos, alimentos, sabores, olores y rituales cuidadosamente preparados. Por tanto, si el padre de la familia se salía de lo pautado mientras dirigía la comida pascual, todos los presentes lo notarían de inmediato.
Y eso es exactamente lo que sucedió cuando el Señor reunió a sus discípulos al aproximarse a su muerte. La noche comenzó como la de una típica comida de Pascua; estaban celebrando la cena de la misma manera que los judíos habían hecho durante siglos . . . hasta que Jesús se salió de lo acostumbrado y comenzó a hablar de sí mismo. Cuando tomó el pan de la Pascua en sus manos, dijo algo absolutamente sorprendente: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mt 26.26).
En cada paso, es Jesús quien lo da.
La Pascua tenía que ver básicamente con la liberación de un pueblo en particular (los judíos), de la esclavitud a la libertad verdadera. Pero toda la historia de la Biblia apuntaba a una liberación aun más profunda de una servidumbre más trágica ­—la liberación del pecado de toda la humanidad. Mientras sostenía el pan en sus manos, Jesús anunció tranquilamente que su cuerpo partido sería la única fuente de esa profunda y universal salvación y libertad.
“Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado” (Lc 22.19) —algunos historiadores de la iglesia llaman a esta frase “las palabras de institución”, porque nuestro Salvador estaba instituyendo o inaugurando un nuevo capítulo en la historia acerca de Dios y del género humano. Pero notemos que Jesús se apartó de la tradición para que supiéramos que este nuevo capítulo vendría por medio de su iniciativa, no de la nuestra.
Aun cuando estaba siendo entregado a la muerte, el Señor estuvo actuando misericordiosamente para salvarnos, perdonarnos y bendecirnos. En cada paso, es Jesús quien lo da. Jesús escribe (o modifica) lo establecido. Nos da la Cena del Señor, una comida para que la tengamos juntamente con Él —con Aquel que dijo: “Yo soy el pan de vida”.
Y con un simple trozo de pan, Jesús declara cómo viene la salvación —no por nuestros esfuerzos, sino por su gracia; no como un proyecto humano, sino como un regalo divino.
por Matt Woodley
Biblia en un año: Rut 3-4

Fuente: www.encontacto.org

21 mar. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 11:46 | No comments

EL CORDERO DE DIOS

Apocalipsis 7:17
Los abejorros, tejones, leones, zorrillos, osos negros y perros sabuesos tienen una cosa en común: si son amenazados, nos picarán, morderán, rociarán o atacarán. A diferencia de los corderos que nunca atacan; antes bien, a lo largo de la historia, son los lobos y otros depredadores quienes los han atacado a ellos. Cuando la Biblia se refiere a los corderos, lo hace, por lo general, en el contexto de una ofrenda. Por ejemplo, en la Pascua —el evento central del Antiguo Testamento— Dios salva a su pueblo por medio de la sangre de un cordero.
Por tanto, usted podrá imaginarse la impresión de los discípulos cuando Juan el Bautista presenta a Jesús, su Señor y Mesías, como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1.29). El Dios de toda la creación, “por medio de [quien] todas las cosas fueron creadas” (v. 3 NVI) viene a la Tierra como . . . ¿un cordero?

Alguien tenía que encontrarnos y salvarnos, incluso si eso significaba que muriera en lugar nuestro.

Es una historia extraña. El cristianismo es la perspectiva de vida que presenta a un Dios vulnerable —a un Dios que, en y por amor, se sometió voluntariamente a ser atacado por los seres que Él mismo había creado. Por supuesto es importante tener en cuenta que Jesús, el vulnerable Cordero, es también el poderoso Cordero que gobierna desde su trono, que juzga al mundo y que triunfa en la guerra (Ap 5.6; 14.9-11; 17.14) —pero aún así es el Cordero “que fue inmolado desde el principio del mundo” (13.8).
Es también una historia osada y original, la historia de todos nosotros —seres quebrantados que nos hemos extraviado siguiendo la dirección equivocada, tan hundidos en el pantano del pecado, que no podíamos encontrar el camino para volver a casa, o salir de la zanja en que nos encontrábamos. Alguien tenía que descender al abismo que habíamos elegido; alguien tenía que encontrarnos y salvarnos, incluso si eso significaba que muriera en lugar nuestro. Y esa es la historia de Jesús, el león que vino como un cordero. A diferencia de los millones de corderos pascuales sacrificados a lo largo de la historia, Jesús dio voluntariamente su vida “para quitar los pecados del mundo”.
por Matt Woodley

Biblia en un año: Rut 1-2
Fuente: www.encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 11:20 | No comments
EL PENSAMIENTO CORRECTO 
ACERCA DE LA RESURRECCIÓN


Fuente: https://youtu.be/qTnBD3UfSMg

En este alentador mensaje, el Dr. Stanley nos recuerda que el Señor Jesús dijo a sus discípulos que iba a preparar un lugar para ellos, y que volvería otra vez para llevarlos con Él (Juan 14.1-3).


El pensamiento correcto acerca de la Resurrección

PASAJE CLAVE: Filipenses 3.20, 21


INTRODUCCIÓN

¿Sabe qué sucederá cuando muera?
La muerte es posiblemente el tema en el que menos deseamos pensar, sin embargo es algo a lo que todos nos enfrentamos. La Biblia nos dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He 9.27). Así que debemos tener una idea clara de lo que nos sucederá al morir. Hay diversas ideas en relación con este tema, pero no todas son correctas. La Palabra de Dios es la única fuente segura de información acerca de lo que nos sucede después de la muerte.

DESARROLLO DEL SERMÓN

Para los cristianos, la muerte no debe ser causa de temor o incertidumbre.
En sus escritos, el apóstol Pablo nos habla con claridad y confianza en relación a este tema. Al acercarse al final de su vida, pudo mirar con gozo lo que le esperaba. Le dijo a Timoteo: “me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día” (2 Ti 4.8). Sabía que, desde el instante en que su espíritu se apartara de su cuerpo físico, sería llevado al cielo para estar con el Señor (cf. 2 Co 5.8).

¿Por qué mueren los cristianos?
Quizás nos preguntamos por qué, a pesar de ser hijos amados de Dios, tenemos que enfrentar la muerte. Después de todo, si nuestros pecados ya han sido perdonados y Jesús nos ha salvado, ¿acaso no deberíamos ser liberados de la muerte, pues esta es una consecuencia del pecado? Pero debemos comprender que la muerte no es un castigo para los creyentes, pues Jesús ya pagó la deuda que teníamos como consecuencia de nuestros pecados. Sin embargo, Dios permite que sus hijos mueran porque:
  • Vivimos en un mundo caído. Desde el momento en que el pecado entró en este mundo trajo consigo enfermedades, maldad y muerte. Aunque los creyentes hemos sido redimidos del pecado, no estamos exentos de sus consecuencias. Mientras que vivamos en este mundo, tendremos que enfrentar los mismos problemas, dificultades y pérdidas que otros padecen.
  • Dios hace uso de esto para completar nuestra santificación. El Señor nos ha predestinado para que seamos hechos “conformes a la imagen de su Hijo” (Ro 8.29). Es por medio de las pruebas y dificultades de este mundo que podemos alcanzar ese parecido con el Señor. Son las experiencias difíciles las que nos permiten madurar espiritualmente y así poder consolar a otros. Sin embargo, cuando Jesús nos llama a su presencia nuestra santificación es completada, y somos hechos conforme a la imagen de Cristo.
  • Porque el Señor desea que vivamos en obediencia a Él. Su plan no es alejarnos de las dificultades de este mundo una vez que somos salvos. Mientras vivimos en este mundo, Dios aumenta nuestro conocimiento, nos fortalece y nos permite disfrutar de una relación personal con Él. Si vivimos en obediencia, Dios obra en nosotros y por medio nuestro, para alcanzar su propósito. Es por eso que Pablo vivía tan comprometido a proclamar el evangelio, que ni la persecución ni el sufrimiento pudieron detenerlo.
Deberíamos estar preparados para la muerte.
Como es inevitable, debemos analizar si estamos o no preparados para morir. Hacer los arreglos funerarios es importante, pero mucho más crucial aún es la relación que tengamos con Dios, pues esto determinará dónde pasaremos la eternidad. Aquellos que no han aceptado a Cristo como su Salvador personal tienen una buena razón para temer a la muerte, pero los creyentes podemos vivir confiados sabiendo que seremos llevados al cielo. Cuando un ser querido muere, nos entristecemos; pero si esa persona era creyente, también celebramos, pues sabemos que está con Cristo, y por tanto, un día nos reencontraremos con ella en el cielo.

¿Qué sucede cuando morimos?
La muerte es un tema serio, pues no existe una segunda oportunidad para cambiar nuestro destino eterno. Nuestro mundo está lleno de falsa información acerca de lo que sucede después de la muerte. Es por eso que debemos comparar lo que otros dicen con la verdad absoluta que hallamos en la Palabra de Dios. Por ejemplo, la Biblia no nos dice que:
  • Nos quedaremos dormidos hasta que Cristo venga. Aquellos que creen esto, piensan que después de morir quedamos inconscientes y no sentimos nada hasta ser resucitados. Pero Jesús le dijo al ladrón en la cruz: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23.43). De la misma manera, Pablo nos dice que el estar ausentes en el cuerpo significa estar presentes con el Señor (2 Co 5.8). Si tuviéramos que esperar dormidos hasta que Cristo venga, Pablo no nos diría que es mucho mejor partir con el Señor que servirle aquí en la Tierra (Fil 1.22, 23).
  • Seremos aniquilados. Algunas personas creen que después de la muerte dejamos de existir. Pero la Palabra de Dios nos declara que debemos rendir cuentas por nuestro estilo de vida: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He 9.27).
  • Iremos al purgatorio. Este punto de vista nos enseña que los creyentes al morir van al purgatorio, para así sufrir y ser purificados de sus pecados. Después de haber sido adecuadamente castigados, podrán ir al cielo. Sin embargo, de ser esto cierto, el pago de Cristo en la cruz por nuestros pecados no fue suficiente. Pero la Biblia nos dice que Dios puso el pecado de toda la humanidad sobre su Hijo, y que este pagó la deuda que teníamos. Cuando aceptamos el sacrificio que hizo por nosotros, somos completamente perdonados. Así que ya no hay ningún otro precio que debamos pagar.
¿Qué sucederá el día de la resurrección?
Llegará el día en que Jesús regresará para resucitar a los suyos, y nos llevará para encontrarnos con Él en las nubes (1 Ts 4.13-17). Luego, seremos llevados ante el tribunal de Cristo para que nuestras obras sean juzgadas y así recibamos las recompensas que nos dará. Pero aquellos que no hayan aceptado a Jesucristo resucitarán más adelante y serán juzgados para condenación ante el Gran Trono Blanco (Ap 20.11-15). En vez de recibir recompensas por haber sido obedientes al Señor, sufrirán eternamente por haber rechazado el plan de salvación de Cristo.

REFLEXIÓN
Es mientras vivimos en este mundo que escogemos nuestro destino eterno, y es por eso que debemos prepararnos para el día de nuestra muerte. Ir al templo, leer la Biblia y orar son actividades importantes, pero no son suficientes para darnos la vida eterna. Incluso nuestras buenas obras vienen a ser vanas si no hemos aceptado el sacrificio que Cristo hizo por nuestros pecados. Cada persona debe pedirle perdón a Jesús y recibirlo como su Salvador personal. Ese sencillo acto de fe nos garantiza que, al morir, iremos directamente a la presencia de Dios, donde nos regocijaremos por toda la eternidad. No posterguemos esta importante decisión por más tiempo; nada es más importante que nuestro destino eterno.


10 mar. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:23 | No comments
LA CRUZ: SÍMBOLO DE PERDÓN

¿Alguna vez se ha preguntado por qué el Dios del universo no decidió salvarnos sin que su Hijo pasara por la terrible muerte de la crucifixión? De seguro que el Señor podía haber hecho cualquier cosa, ¿verdad? pensará usted. Sí, Él puede hacer todo —menos violar su naturaleza.
Dios es santo. Sabemos que todo el mundo ha desobedecido su Ley y roto su comunión con Él (Ro 3.23). Desde el comienzo del tiempo, Dios ha exigido un castigo por la desobediencia a sus mandamientos. De hecho, nuestro pecado merece que lo paguemos con nuestra vida (Gn 2.17Ez 18.4Ro 6.23).
Sin embargo, por el gran amor que nos tiene el Padre celestial, permitió que fuera ofrecida otra vida como pago por nuestro pecado. A lo largo del Antiguo Testamento las personas sacrificaban animales para expiar sus pecados. Pero esta misericordiosa provisión era apenas una solución temporal. La muerte del Señor fue el sacrificio final por el pecado. Nuestro Salvador tomó ese castigo, muriendo en lugar nuestro. Jesús se convirtió voluntariamente en nuestro pecado, y tomó sobre sí la ira del Padre.
Y luego hizo algo que nosotros no somos capaces de hacer. Tres días después de morir, se levantó de la tumba. Jesús venció la muerte. Ahora tenemos acceso directo al Padre celestial por medio de la muerte del Señor Jesús en la cruz. Una vez que aceptamos su perdón, toda nuestra deuda de pecado queda cancelada.
No hay nada que usted pueda hacer para estar bien con Dios. Solo puede recibir el perdón de todos sus pecados y la vida eterna si confía en la muerte de Cristo a su favor.
Biblia en un año: Deuteronomio 21-22
Fuente: encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 08:10 | No comments
DANIEL: UNA INFLUENCIA PIADOSA


Daniel tuvo la inusual oportunidad de influenciar a cuatro reyes. Su fidelidad a Dios significó en varias ocasiones poner su vida en peligro, pero nunca vaciló en sus convicciones. La historia de su vida nos enseña lo que se requiere de alguien que quiera tener una influencia piadosa en quienes le rodeen.
La confianza plena en el poder del Señor para protegerle y sostenerle, invistió a Daniel con poder para tomar decisiones audaces. Dio malas noticias a reyes, a pesar de que hacer eso podía significar la muerte (Dn 2.26-44; 5. 17-28). Y más aún, desafió una ley que le exigía violar el mandamiento de Dios de adorarlo a Él solamente (6.7-11).
La intención de Daniel no era ser popular; estaba comprometido a hacer lo recto ante los ojos del Señor. Y cuando tuvo que enfrentar las consecuencias de elegir una línea de acción poco popular, lo hizo con un espíritu tranquilo y a la manera de Cristo. Sin ninguna queja, Daniel aceptó el castigo de ser arrojado al foso de los leones —en realidad, él había violado la ley de los hombres.
Es muy tentador pensar que si hacemos lo correcto, debemos ser premiados o al menos protegidos. Pero vivimos en un mundo caído y, a veces, hacer lo correcto traerá castigo sobre nosotros. Nuestra manera de responder a las consecuencias de la obediencia a Dios es, en realidad, tan importante como hacer la voluntad de Dios. Nuestra reacción está siendo observada y evaluada por quienes están dentro de nuestra esfera de influencia, que quieren ver si realmente creemos en nuestra aseveración de que el Señor tiene el control. Dios está usando nuestras experiencias y testimonio para alcanzar a otros para su reino.
Biblia en un año: Josué 16-19
Fuente: encontacto.oeg

9 mar. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:14 | No comments

UN MENSAJE DE VIDA
¿Qué mensaje está transmitiendo? Cada persona da testimonio de sus convicciones y prioridades según la manera como vive. Jesús dijo que, para un mundo que nos observa, los creyentes debemos ser como la sal y la luz, que simplemente no pueden ser ignoradas. Si añadimos sal a la sopa, el mejor sabor es evidente; y cuando iluminamos una habitación, la oscuridad huye. Nuestro carácter, conducta y conversación deben ser una declaración fuerte y clara de la importancia de Dios, la necesidad de Jesucristo, y el poder del Espíritu Santo.
Para vivir de una manera que glorifique al Señor, debemos comenzar por la lectura y el estudio de las Sagradas Escrituras. Al meditar en su Palabra, Dios nos habla, y nosotros asimilamos gradualmente sus principios. Esto nos permite influenciar positivamente al mundo.
Una buena manera de aprender las lecciones de la Biblia es mediante el estudio de la vida de grandes siervos de Dios, como Abraham, Moisés, Daniel, David, Ester, María y Pablo. Uno pudiera dedicar muchas semanas en el mensaje de vida de cada uno de ellos, como está revelado en la Biblia. Sus historias tienen mucho que enseñarnos en cuanto a la manera de enfrentar las situaciones, lo que descubrieron mediante sus errores y cómo se relacionaban con Dios.
Por estos relatos bíblicos, y también por otros pasajes, aprendemos que nuestro Padre celestial tiene un propósito para nosotros. Él desea conformarnos a la imagen de su Hijo Jesucristo. Reconociendo esto, podemos establecer un ejemplo que los demás podrán imitar. Como dijo Pablo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co 11.1).
Biblia en un año: Josué 7-9
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:11 | No comments
LOS REQUISITOS DE UNA INFLUENCIA PIADOSA
Las empresas gastan millones de dólares para influenciar al público. Pero junto con el dinero, hay también muchas ideas y estrategias en cuanto al diseño de campañas publicitarias y de eventos que puedan captar el interés de la gente.
Como creyentes, estamos involucrados en una tarea mucho más importante: la de conquistar los corazones con la verdad del evangelio por medio de nuestra influencia. Si queremos influir positivamente en los demás, necesitamos dar testimonio fiel de Dios delante de las personas.
Tener una convicción fuerte acerca de la Palabra de Dios es la base de la buena influencia espiritual; debemos creer que la Biblia es veraz y practicar sus enseñanzas diariamente. En la lectura de hoy, Daniel y sus amigos rechazaron la comida y el vino del rey, porque la Palabra les decía que no comieran nada que hubiera sido ofrecido a los ídolos, una práctica común en ese tiempo (Éx 34.15). ¡Daniel se puso a sí y a sus amigos en peligro de muerte por un asunto de comida! Pero procedió de tal manera pues sabía que el Padre celestial quería que obedeciera la Palabra, costara lo que costara.
Si queremos influenciar a otros, debemos ser fieles a nuestras convicciones. La vida de un creyente es, a menudo, el único ejemplo de principios bíblicos que otras personas verán. Por tanto, como Daniel, debemos disponer nuestra mente para obedecer a Dios, sin importar las circunstancias. Y como sucedió con las personas que estaban dentro en la esfera de influencia de Daniel, aquellos a quienes usted toque verán las buenas obras hechas para el Señor por usted, y lo glorificarán a Él (Mt 5.16).
Biblia en un año: Josué 13-15
Fuente: encontacto.org

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