• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

29 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:51 | No comments

¿Cuál es el deseo de su corazón?

Leer | Juan 16.23, 24
Si tuviera que nombrar el deseo que hay en su corazón, ¿tendría una respuesta? ¿Cuánto tiempo le llevaría expresar su anhelo más profundo y sincero?

Por supuesto, todos tenemos una lista interminable de cosas que queremos, ya sea un televisor de pantalla grande, un vehículo nuevo, un ascenso en el trabajo o el respeto que pensamos que merecemos. A nuestra lista de deseos añadimos y quitamos cosas todos los días; nuestros deseos son, con frecuencia, dictados por lo que tienen las personas que nos rodean. A veces, ver simplemente el automóvil nuevo de un amigo nos produce la “fiebre del carro”, incluso si tenemos un automóvil excelente.
Nuestros deseos van y vienen, pero ¿qué de nuestros verdaderos anhelos? Si usted nunca ha dedicado tiempo para meditar con detenimiento acerca de este asunto, es posible que ni siquiera sepa cuáles son los deseos de su corazón. Y si ese es el caso, ¿cómo puede pedirle a Dios que se los conceda? La sencilla respuesta es que no será posible.
No saber lo que deseamos en realidad, nos lleva a presentar a Dios una serie de peticiones al azar, incoherentes y poco sinceras. A veces, el Señor responde misericordiosamente estas peticiones, y otras veces nos protege de ellas. Si nuestras peticiones no se basan en la oración y en la sinceridad de corazón, es posible que nunca entendamos por qué se quedan sin respuesta.
¿Es capaz de articular el deseo que hay en su corazón hoy? Si no es así, dedique tiempo para orar esta semana en cuanto a este asunto. Primero, pídale al Señor que abra sus ojos a lo que Él desea para usted; y luego, que cambie su corazón para que pueda apropiarse de esos deseos.
Biblia en un año: Deuteronomio 23-25
Fuente: www.encontacto.org

27 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:26 | No comments
LA CRUZ: SÍMBOLO DEL AMOR SUPREMO

Son muchas las personas que llevan puesta una cruz porque es símbolo de cristianismo. Pero pocas entienden la profundidad del amor que ella representa.
La crucifixión es probablemente el método de ejecución más doloroso que registra la historia. Comenzaba cuando el reo era azotado por el pecho y la espalda por dos soldados. Usaban un látigo de tres cuerdas, cada una de las cuales tenía un trozo de hueso incrustado que desgarraba la carne en forma de cintas. No es de extrañarse que Jesús cayera y no pudiera llevar su cruz después de esa tortura.
Luego, los soldados martillaban largos clavos cuadrados en las manos o en las muñecas, cuya forma aumentaba el ya insoportable dolor. Otro clavo era introducido en la madera a través de los tobillos. Al levantar la cruz, los verdugos la dejaban caer en un agujero en tierra, y esa caída desgarraba más la carne. Para respirar, el condenado tenía que enderezarse sobre sus sangrantes tobillos.
Jesús era Dios, pero también plenamente humano. Por eso, experimentó la agonía física que cualquier humano sentiría con ese método tan brutal. Además, sintió la angustia emocional y espiritual por el rechazo de su pueblo y la negación de sus discípulos. Y lo peor de todo, cuando tomó sobre sí nuestro pecado, su Padre celestial lo desamparó (Mt 27.462 Co 5.21 ). Pero Jesús no se vio a sí mismo como víctima; Él había decidido ofrecer su sangre en favor de nosotros, lo cual consideró un gozo (He 12.2).
Dedique tiempo para pensar en todo lo que Jesús sufrió en la cruz por usted, y dele gracias por su amor sin límites.
Biblia en un año: Deuteronomio 18-20
Fuente: www.encontacto.org


21 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:42 | No comments
UN AMOR MARAVILLOSO

Cuando leemos sobre el hijo pródigo, nuestra atención tiende a centrarse en el amor de Dios demostrado por el padre en la parábola. Nos deleitamos en saber que el Señor nos responde de la misma manera cuando nos alejamos de Él. Pero hoy quiero que pensemos en nuestra responsabilidad de amar a otros. No importa lo difícil de la situación, Dios le ha dado a los cristianos la capacidad de amar como Él lo hace.
Libere. A pesar de que tenía todo el derecho a rechazar la necia petición de su segundo hijo, este padre comprendió que el joven ya había abandonado su hogar en su corazón. Puede haber momentos en nuestra vida cuando lo mejor que podemos hacer es también lo más difícil: dar un paso atrás y dejar que un ser querido siga su propio camino. Si usted se resiste y trata de controlar la situación, en realidad puede estar interfiriendo en el plan de Dios.
Espere. Una vez que la hayamos liberado, tenemos entonces que esperar con paciencia que el Señor haga su obra en la vida de esa persona. ¿Notó usted que el padre no fue a buscar a su hijo? Aunque sabía que esa necia decisión le causaría problemas y dolor a su hijo, eligió confiar en Dios en vez de tratar de arreglar la situación y proteger a su hijo de las consecuencias de su imprudente decisión.
La única manera para poder actuar así es teniendo confianza en los buenos planes del Señor para la persona que a usted le preocupa. Dios ama a esa persona más de lo que usted pueda imaginarse, y sabe cuál es la mejor manera de llegar a un corazón reacio. Su tarea es velar y orar hasta que Dios haga entrar en razón al pródigo.
Biblia en un año: Deuteronomio 1-2
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:23 | No comments

LA BIBLIA: MÁS QUE UN LIBRO
Dr. Charles Stanley 


La Biblia no es un libro común y corriente; es la revelación progresiva de Dios todopoderoso. En ella, Él muestra su amor y su preocupación por nosotros al darnos promesas maravillosas y cumplirlas. En la Biblia es donde podemos encontrar ayuda para cada circunstancia de la vida.


Posted by Refrigerio Bíblico | 05:13 | No comments

¿Qué tan bueno tengo que ser para ir al cielo?



Mucha gente entiende que participar en la maldad nos separa del cielo. Pero muy pocos ven que la Biblia también enseña que hacer el bien no nos deja entrar. Ninguno de nosotros puede ganar suficiente mérito para merecer el cielo. Somos pecadores, y el estándar de Dios es la perfección total. Jesús dijo, “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20). También agregó, “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

¿Entonces quién puede ser salvo?

Los discípulos le hicieron a Jesús esa misma pregunta (Mateo 19:25). ¿Su respuesta? “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (v. 26). En otras palabras, nuestra salvación no es algo que podemos lograr. Es algo que Dios debe hacer en nosotros.

¿Qué si dejo de pecar ahora y nunca peco otra vez?

Estamos desesperadamente en esclavitud al pecado y no podríamos dejar de pecar no importa qué tanto lo intentemos. La Escritura dice que aun nuestros corazones son engañosos y desesperadamente viles (Jeremías 17:9). En otras palabras, somos pecadores hasta lo más profundo de nuestro ser. Además, un solo pecado sería suficiente para destruirnos para siempre: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10). Pero aun si no pecamos desde este momento, todavía cargamos la culpa de nuestros pecados pasados. Y “la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23).

¿Hay alguna manera que podemos ser libres de la culpa de nuestro pecado?

La Biblia dice, “La sangre de Jesucristo…nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

¿Cómo es que la sangre de Jesús puede lavar nuestros pecados?

Cuando Dios perdona, no solamente pasa por alto el pecado. La expiación debe ser hecha. La muerte de Cristo hizo completa expiación para aquellos quienes confían en Él. Su muerte cuenta en nuestro lugar si creemos. Sin embargo, eso solamente borra la culpa de nuestro pecado. Recuerde, aún necesitamos la perfecta justicia para poder entrar al reino de los cielos (Mateo 5:20).

¿Dónde recibimos esa perfecta justicia?

El completo mérito de la justicia de Jesús es imputado, o acreditado, a aquellos quienes confían en solamente Él para su salvación. La Escritura enseña que Dios “justifica al impío” al darle la justicia de Cristo (Romanos 4:5). Ellos son vestidos en Su justicia, y Dios acepta a creyentes solamente y exclusivamente sobre esa base. Es por eso que Pablo estuvo dispuesto a descartar todos sus propios esfuerzos para ganar el favor de Dios, prefiriendo en vez de pararse ante Dios vestido en una justicia que no era de él (Filipenses 3:8-9).

Si no eres cristiano, necesitas tomar esta verdad por fe: el pecado que te mantiene fuera del cielo no tiene otra cura más que la sangre de Cristo. Si estás cansado de tu pecado y exhausto de la carga de tu culpa, Él tiernamente te extiende la oferta de perdón, descanso y vida eterna: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

¿Cómo puedo estar seguro que Cristo me salvará?

Nadie será rechazado: “Y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Todos son invitados: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Fuente: www.gracia.org

20 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 18:59 | No comments

FALSAS DOCTRINAS

Dr. Charles Stanley


Es hora de tomar en serio la lectura y el estudio de la Biblia, de aprender a defender nuestra fe, y de vivir en santidad. En realidad, tenemos solamente dos opciones: andar en la verdad o andar en el camino del error. Descubra cuáles son los pasos para protegerse a sí mismo y a su familia del error


Posted by Refrigerio Bíblico | 06:58 | No comments
IMAGINEMOS SU REGRESO

Las películas pueden ser tan fascinantes que somos fácilmente “transportados”, hasta que los créditos al final de ellas nos traen de nuevo a la vida real. Pero más maravilloso que cualquier película será lo que los cristianos experimentaremos cuando el Señor Jesús regrese.
Lo que escucharemos: El Señor Jesús “con voz de mando descenderá del cielo” (1 Ts 4.16). Quizás dirá algo parecido a las palabras que pronunció cuando resucitó a Lázaro: “¡Ven fuera!” (Jn 11.43). También se escuchará la voz del arcángel Miguel —el líder de las huestes celestiales— y el sonido de una trompeta celestial, llamando a los santos a congregarse.
Lo que veremos: El Señor descenderá del cielo para ser recibido en el aire por los creyentes muertos que resucitarán, y luego, poco después, por los cristianos que estén vivos (Hch 1.11).
Lo que sentiremos: Aunque es imposible saber exactamente cómo será la experiencia, podemos estar seguros de que será grandiosa. Físicamente, seremos transformados: a diferencia de nuestro cuerpo actual, nuestra nueva condición no será susceptible al dolor, pecado, enfermedad o muerte. En un instante, estaremos ante la presencia de nuestro Padre celestial para permanecer con Él por toda la eternidad.
No es difícil desanimarse por el materialismo, egoísmo y desmoralización de este mundo. Pero podemos tomar ánimo recordándonos unos a otros —y a nosotros mismos— el regreso del Señor (1 Ts 4.18). Por tanto, cuando las dificultades le agobien, piense en este maravilloso acontecimiento que habrá en su futuro. ¡Lo mejor está por llegar!
Biblia en un año: Números 33-36
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:12 | No comments
EL PODER DEL ESPÍRITU QUE DISCIERNE
Dr. Charles Stanley

Fuente: https://youtu.be/G_doJroYtO4

Vivimos en un mundo donde hay mucho engaño y mentiras, de allí lo importante de saber discernir lo apropiado. El Dr. Stanley nos anima por medio de este mensaje a vivir en el centro de la voluntad de Dios y hacer solo aquello que sea de su agrado.




19 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:05 | No comments

Confianza en el Señor



Fíate de Jehová de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y El enderezará tus veredas. 
                            -Proverbios 3:5-6

 Ese mandato en realidad llega hasta lo más profundo de nuestra vida cristiana. ¿Confía plenamente en el Señor? “De todo corazón” significa que usted confía en Él en todo y con todo lo que usted es. ¿Puede confiar en el Señor sin que importe lo que venga, bueno o malo? ¿Puede confiar en Él a pesar de todo el dolor o el sufrimiento que tenga que soportar, a pesar de la prueba que tenga que afrontar? ¿Confiará en Él cuando sus sueños se frustren y se consuman? ¿Confía en el Señor plenamente, sin que importe lo que ocurra?

  La alternativa es confiar en usted mismo, apoyarse en su propia comprensión. Podemos escoger confiar en nuestra propia interpretación de los sucesos en lugar de confiar que Dios esta dirigiendo nuestros pasos. Cuando las cosas en su vida parecen estar fuera de control, usted tiene que recordar que Dios lo ama y que en todo Él está obrando para su bien. No debemos entender todo lo que nos ocurre. Debemos aprender a confiar en Dios en vez de confiar en nuestra capacidad para darle sentido a las cosas.

  Uno de mis libros predilectos de la Biblia es el libro de Job. Él tuvo más problemas que la mayoría de nosotros podamos imaginar. Todos sus hijos murieron cuando estaban adorando a Dios en una de las casas de uno de ellos. Luego perdió todos sus animales, todos sus cultivos, toda su riqueza. Después se enfermó y se sentaba sobre cenizas lamentándose y rascándose las llagas. Lo único que le había quedado era su esposa y no le apoyaba en nada. Ella le dijo que maldijera a Dios y muriera.

  Job tenía algunos amigos que fueron a verlo, y durante la primera semana solamente se quedaron callados sin decir una sola palabra. Solamente lloraron con Job y se compadecieron de él. Eso fue sabio y bueno. Pero después de siete días los amigos abrieron su boca y toda su sabiduría desapareció. Llegaron a conclusiones ridículas con relación a su dura situación y responsabilizaron de ello al pecado de Job. Ellos pensaban que estaban siendo espirituales y de gran ayuda. Tenían su propia comprensión de los acontecimientos y estaban completamente equivocados.

  Finalmente Job mismo le preguntó a Dios: “¿Cómo voy a entender esto?” Mi corazón es recto. Soy un hombre íntegro. No puedo hallar pecado alguno en mi vida. No tengo idea de por qué me está pasando todo esto”. Job no sabía que Dios estaba promoviendo que Satanás probara su fe, para demostrar que la fe salvadora no puede ser destruida por la tragedia. Job le pidió a Dios que le explicara por qué estaba sufriendo. La respuesta de Dios fue: “No, no te lo voy a explicar. ¿Por qué debiera explicarte algo? ¿Qué te hace pensar que pudieras entender?” Dios le reveló a Job su poder creador y su grandeza infinita.

 Al final Job sencillamente dijo: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto…me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6). Estaba diciendo, en realidad: Siento mucho haberte cuestionado. Solo voy a confiar en ti. En respuesta a esa confianza, Dios volvió a dar a Job una familia y mayores bendiciones de las que había conocido antes.

 Usted no puede descansar en su propia interpretación de las cosas que suceden en su vida. Usted solo puede descansar en el Señor. Confíe en Él con todo su corazón. Reconózcalo en todo momento. Él abrirá un camino que usted nunca había esperado. Esa es su promesa.


 Extraído del libro, El plan del Señor para la iglesia escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

Fuente: www.gracia.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 03:19 | No comments
LA ESPERANZA DEL REGRESO DE JESÚS

A lo largo de la historia, la gente ha debatido qué sucederá después de la muerte. Este tema sigue siendo un misterio, pues los que mueren no pueden contar sus experiencias.
Pero la Palabra de Dios dice muchas realidades sobre la vida después de la muerte. En el pasaje de hoy, Pablo explica lo que les sucederá, después del regreso de Cristo, a los creyentes muertos y a los que estén viviendo todavía. Primero, Jesús descenderá del cielo de una manera muy parecida a su ascensión (Hch 1.11). Luego, Dios resucitará los cuerpos de los creyentes que hayan muerto. (Por supuesto, sabemos por 2 Corintios 5.8 que sus espíritus habrán estado con Jesús desde el momento de su muerte física). Luego, los cristianos que sigan estando vivos serán transformados; ascenderán para recibir a Cristo en el aire, y morarán con Él para siempre.
Aunque debemos esforzarnos por glorificar a Dios cada día, mientras estemos vivos es importante estar conscientes de los acontecimientos futuros. La razón está en 1 Tesalonicenses 4.13: “Para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”. En efecto, según el v. 18, debemos alentarnos unos a otros sabiendo lo que sucederá cuando el Señor Jesús regrese. Por saber lo que se sufre en esta vida por las tragedias, muertes y enfermedades, Dios nos da un atisbo del maravilloso futuro que nos tiene reservado.
¡Qué Dios tan amoroso tenemos! Él comprende nuestros dolores y nos da esperanza, consuelo y fortaleza para soportar las aflicciones de la vida. Lea de nuevo el pasaje, pero esta vez cambiando las palabras “de los que mueren” por el nombre de un creyente que esté muerto y al que usted haya amado, y deléitese en la esperanza que Dios nos ha dado.
Biblia en un año: Números 31-32
Fuente: www.encontacto.org

18 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 00:29 | No comments
CÓMO ESCUCHAR EL LLAMADO

Moisés escuchó la voz de Dios desde una zarza ardiente (Éx 3). Isaías tuvo una visión del trono celestial (Is 6). Sin embargo, la mayoría de quienes obedecen al Señor para ir al campo misionero reconocen su llamado constante. Es un susurro en su espíritu que les dice: “¿Cómo oirán sin haber quien les predique?” (Ro 10.14).
Es mejor si el Señor no tiene que utilizar un recurso severo para captar nuestra atención. Piense en el obstinado Saulo, quien necesitó que el Señor lo cegara temporalmente para ponerlo en el campo misionero (Hch 9.3-9; 26.13-18). ¡Prefiero escuchar el silbo apacible y delicado del Señor! (1 R 19.12).
Podemos tratar de ignorar el impulso en el corazón, evadir la pregunta con actividades o satisfacerlo dando dinero, en vez de aceptar la invitación. Algunos la rechazan, pero el llamado sigue allí. La voluntad de Dios es definitiva y su plan es firme. A pesar de que podemos correr, no podemos escapar de su llamado a obedecer (Jon 1.1; 3.1).
El sendero de la obediencia se caracterizará, sin duda, por los desafíos. Pero las dificultades son parte de la vida: en el hogar o en el extranjero, en el trabajo misionero o en el trabajo secular. Por fortuna, las recompensas son mayores que cualquier dificultad. Recuerde que Cristo le prometió a Pedro un rendimiento centuplicado por su inversión en el reino (Mr 10.28-30).
Llevar el evangelio es una gran oportunidad de servir a Dios. ¿Qué mejor manera de darle las gracias por salvarnos y por escribir nuestro nombre en el libro de la vida? Si el silbo apacible y delicado del Señor le está llamando, acéptelo, y vea qué obra tan maravillosa podrá Él hacer por medio de usted.
Biblia en un año: Números 28-30
Fuente: www.encontacto.org

17 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 18:49 | No comments

EL GRAN YO SOY

Dr. Charles Stanley

https://youtu.be/mwCRCgfVj3Q


PASAJE CLAVE: Éxodo 3.10-15

INTRODUCCIÓN

En las Sagradas Escrituras se mencionan diferentes nombres para describir a Dios; pero la única ocasión en la que nos explica el significado de su nombre es en Éxodo 3.14, 15, mientras hablaba con Moisés.

Después de haber recibido la encomienda de ir ante Faraón para liberar a los israelitas, Moisés pregunta con qué nombre debe identificar al Dios que le envió. “Y respondió Dios a Moisés. ‘Yo soy el que soy’. Y dijo: ‘Así dirás a los hijos de Israel, Yo soy me envió a vosotros’” (v.14). Luego le explicó lo siguiente: “Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (v.15). El Señor desea que todos los seres humanos recuerden su nombre y que conozcan su significado.

DESARROLLO DEL SERMÓN

El nombre “Yo soy el que soy” en Hebreo es Yahveh, el cual también se conoce como Jehová.
Este nombre nos indica que Dios no tiene ni principio ni fin, así como describe su grandeza, existencia eternal, soberanía, poder ilimitado y omnipresencia.

En el Antiguo Testamento encontramos tres nombres básicos para Dios.

Aunque no podemos comprender todo lo relacionado con el Señor, podemos aprender más de Él por medio de sus nombres.
  • Elohim es el nombre que se usa en Génesis 1.1, y se traduce como Dios. Se usa para describir su existencia antes del comienzo del tiempo y para destacar que es el Creador de los cielos y la tierra, y de todo lo que existe en ellos.
  • Adonai es el nombre Hebreo traducido Señor que significa Maestro.
  • Yahveh o Jehová es el nombre más sagrado y precioso de Dios. La mayoría de las veces se usa en relación con Abraham, Isaac y Jacob.
El nombre de Dios es sagrado y santo.

Uno de los Diez Mandamientos nos dice: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éx 20.7). En la cultura hebrea el nombre de Dios recibía una gran reverencia, pero vivimos en una sociedad que no honra el nombre del Señor. Como cristianos, debemos tener cuidado de no dejarnos influenciar por esa tendencia que muchos siguen al profanar el nombre de nuestro Creador. Y en esto incluimos el nombre de Jesús, pues es el Hijo de Dios y su nombre también es sagrado y santo.

Jesús también es el Gran Yo Soy

En una ocasión, durante su ministerio en este mundo, el Señor causó una gran conmoción al decirle a los líderes religiosos de su época que: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn 8.58). Al instante se dieron cuenta de que eso significaba ser igual a Dios, y consideraron esa declaración como una profanidad. Y hubiesen estado en lo cierto de no ser por el hecho de que Jesús sí era Dios, pues la Biblia nos declara que solo existe un Dios verdadero.
El error de esas personas es que no supieron reconocer que Jesús era el Hijo de Dios, quien había venido a salvarlas. Gálatas 4.4, 5 nos dice lo siguiente: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.

En más de una ocasión Jesús afirmó ser igual al Padre. Así que podemos llegar a la conclusión de que, o era un mentiroso e impostor, o en realidad era Dios hecho hombre.
  • Juan 14.9 Cuando Felipe le pidió que les mostrara al Padre, Jesús le dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.
  • Juan 14.11 “Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí”.
  • Juan 10.30 “Yo y el Padre uno somos”.
  • Juan 8.58 Al decir, “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Jesús no solo afirma ser eterno, sino que se identifica con el nombre de Dios, al incluir la frase “Yo Soy”.
  • Juan 1.1-3 Cuando el apóstol Juan escribió su evangelio, comparó a Jesús con el Verbo, al decir: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. También nos enseña que Jesús es el Creador de todo lo que existe al afirmar que: “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.
Puede que nos preguntemos por qué el nombre Yo Soy pareciera estar incompleto. ¿Yo Soy qué cosa? Y es con el propósito de autenticar su igualdad con el Padre y aclarar nuestras preguntas, que Jesús usa este título en varias ocasiones. De esa manera nos declara que es Dios y explica el propósito de su venida a este mundo.
  • Juan 6.35 “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.
  • Juan 10.9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”.
  • Juan 10.14, 15 “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”.
  • Juan 15.5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
  • Juan 8.12 “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
  • Lucas 22.70 Cuando los líderes religiosos de Israel le preguntaron a Jesús si era el Hijo de Dios, Él respondió: “Vosotros decís que lo soy”.
  • Juan 14.6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
  • Apocalipsis 1.8 “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.
Aunque no podemos comprender todo lo relacionado con el Señor, nos envió a su Hijo en forma de hombre para que fuera una expresión viva de sí mismo y de su nombre. Es en la persona de Jesucristo que apreciamos tanto el amor como la grandeza de nuestro Dios. Nuestro Padre celestial nos amó lo suficiente para enviar a su Hijo a este mundo a salvarnos. Y Jesús demostró su amor al morir en la cruz para pagar la deuda que teníamos por nuestros pecados. Qué grandioso Dios tenemos; Él es el Gran Yo Soy.

REFLEXIÓN
  • ¿Qué ha aprendido acerca de Dios y de su Hijo por medio del estudio de su nombre? ¿De qué manera aumenta esto la reverencia y el amor que siente hacia el Señor?
  • Usar el nombre de Dios en vano es más que usarlo indebidamente. Como cristianos, llevamos su nombre con nosotros a todas partes. ¿De qué forma podríamos llegar a deshonrar su nombre con nuestras palabras, conducta y actitudes? ¿De qué manera podemos glorificar y exaltar su santo nombre?


Posted by Refrigerio Bíblico | 09:00 | No comments

El reconocimiento de la presencia de Dios
Dr. Charles Stanley


¿Por qué quisiera alguien vivir separado de un Dios amoroso y soberano que lo sabe todo, que es todopoderoso, y que está en todo lugar, todo el tiempo?
En este mensaje, el Dr. Stanley da a conocer dieciséis evidencias que pueden ayudarnos a recordar que Dios está presente en todo momento, aunque a veces nos resulte difícil darnos cuenta.  


Posted by Refrigerio Bíblico | 07:48 | No comments
UN VERDADERO SIERVO

¿Equipara usted el éxito con riqueza, prestigio y poder? Si lo hace, entonces Jesús, quien fue rechazado y que ni siquiera tuvo casa propia, sería un fracasado. Pero, por supuesto, sabemos que ese no fue el caso. De manera que Dios debe usar algo distinto para definir el éxito. En efecto, la Biblia es precisa cuando dice que Jesucristo es nuestro ejemplo; debemos esforzarnos por ser como Él.
Entonces, ¿cuál fue exactamente la misión de nuestro Salvador? En el pasaje de hoy, vemos la respuesta por sus acciones: Él vino a servir. Los discípulos, que querían tener reconocimiento y recompensas, discutían sobre quién sería el más grande en el cielo. En cambio, Jesús se quitó su manto e hizo el trabajo del siervo más humilde: lavó los pies sucios de sus seguidores. Al día siguiente, el Dios Todopoderoso fue crucificado por su propia creación. Al permitir esto, ofreció la salvación a todos, incluso a quienes lo clavaron en una cruz.
Jesús merecía la gloria, pero eligió el sacrificio y el dolor. Y nos pide que sigamos su ejemplo de servicio. Con la excepción de Judas, todos sus discípulos obedecieron. De hecho, todos enfrentaron grandes dificultades y la mayoría de ellos sufrió una muerte brutal por su fe. Pero aceptaron gustosamente la senda de la humildad por lo que el Señor les había enseñado: “Los primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Mt 20.16).
¿Cómo invierte usted sus recursos y su tiempo? ¿Qué temas dominan sus pensamientos y su conversación? Estos son indicadores de sus objetivos. Es posible que anhele el reconocimiento del mundo, pero Dios tiene un llamado superior para sus hijos. Pídale que le dé una actitud de siervo en su corazón.
Biblia en un año: Números 8-10
Fuente: www.encontacto.org

16 feb. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:54 | No comments

Oración y restauración

Dr. John MacArthur


Gracia a Vosotros :: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez.

Comentario MacArthur del Nuevo Testamento 
Santiago: Capítulo 21 – El poder de la oración eficaz

Oración y restauración

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. (5:14-15) 

He aquí la parte peor interpretada y más debatida de este pasaje. A primera vista parece estar enseñando que los creyentes enfermos pueden esperar la sanidad física mediante las oraciones de los ancianos. Pero tal interpretación no tiene armonía con el contexto. Y como se observó en el punto anterior, el sufrimiento que Santiago tiene en mente es el maltrato, no la enfermedad física.

Es cierto que, además de aparecer en este versículo, astheneō se traduce enfermounas dieciocho veces en el Nuevo Testamente (p. ej. Mt. 10:8; 25:36, 39; Mr. 6:56; Lc. 4:40; Jn. 4:46; Hch. 9:37). Pero también se emplea unas catorce veces para referirse a debilidad emocional o espiritual (Hch. 20:35; Ro. 4:19; 8:3; 14:1-2; 1 Co. 8:11-12; 2 Co. 11:21, 29; 12:10; 13:3-4, 9). De manera significativa en todas menos en tres (Fil. 2:26-27; 2 Ti. 4:20) de las ocurrencias de astheneō en las epístolas no se refiere a enfermedad física. El empleo de Pablo de astheneō en 2 Corintios 12:10 es digno de notar, ya que allí describe debilidad producida por los sufrimientos de la vida, en un contexto similar al de su uso en el versículo que estamos analizando.

El traducir aquí astheneō “enfermo”, en armonía con su uso predominante en las epístolas, nos permite considerar este versículo desde otro punto de vista. Santiago va más allá del sufrimiento de los creyentes del punto anterior, a referirse específicamente a aquellos que se han debilitado por tal sufrimiento. Los débiles son los que han sufrido derrota en la batalla espiritual, los que han perdido la capacidad de soportar su sufrimiento. Son los guerreros espirituales caídos, los cristianos exhaustos, agotados, deprimidos y derrotados. Han tratado de recurrir al poder de Dios mediante la oración, pero han perdido la motivación, cayendo incluso en actitudes pecaminosas. Estando en tan lamentable condición, no pueden orar eficazmente por sí mismo. En tal condición, el débil espiritualmente necesita la ayuda de los espiritualmente más fuertes (cp. 1 Ts. 5:14).

Dice Santiago que esa ayuda debe hallarse en los ancianos de la iglesia. Ellos son los espiritualmente fuertes, los espiritualmente maduros, los espiritualmente victoriosos. Los creyentes débiles y derrotados deben ir a ellos y servirse de su poder. Deben llamar (de proskaleō, “llamar al lado de”)  a los ancianos para que vayan y los levanten. Es el mismo pensamiento que el apóstol Pablo expresó en Gálatas 6:1: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre”. Las ovejas cansadas, lastimadas y quebrantadas, deben ir a los pastores, quienes intercederán por ellas y pedirán a Dios nuevas fuerzas espirituales para ellas.

Este es un importante y muy descuidado ministerio de los pastores y los ancianos de la iglesia. Los apóstoles reconocieron su prioridad cuando dijeron: “Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (Hch. 6:4). Pero en la iglesia actual, se entrega a los creyentes débiles y en luchas a los así llamados expertos consejeros profesionales, los que muchas veces tienen poco poder en la oración. Los que han sufrido derrotas espirituales, no necesitan escuchar palabras de sabiduría humana; necesitan ser fortalecidos por el poder de Dios mediante las oraciones de sus líderes.

El [ungir] con aceite en el nombre del Señor, hecho por los ancianos, no es una alusión a alguna ceremonia pública. Aleiphō (la raíz del verbo traducido ungir) no se emplea en el Nuevo Testamento para referirse a una unción ceremonial. El erudito griego A. T. Robertson comenta: “No es un modo alguno cierto que aquíaleiphō signifique ‘ungir’ de un modo ceremonial en vez de ‘frotar’ como por lo general se hace en tratamientos médicos” (Word Pictures in the New Testament [La ilustraciones verbales en el Nuevo Testamento] [reimpreso, 1933; Grand Rapids, s. f.], 6:65). Richard C. Trench asiente: “[aleiphō] es la palabra mundana y profana, [chriō] la sagrada y religiosa” (Sinónimos del Nuevo Testamento [Grand Rapids: Eerdmans, 1983], 136-37). Aleiphō en el Nuevo Testamente describe la unción de la cabeza con aceite (Mt. 6:17; cp. Lc. 7:46), la unción por las mujeres del cuerpo de Jesús (Mr. 16:1), la unción de los enfermos con aceite (Mr. 6:13). Tal vez la mejor manera de traducir la frase sería “frotándole con aceite en el nombre del Señor”; literalmente dice “después de haberle ungido con aceite con aceite”.

Bien pudiera haber sido que los ancianos literalmente frotaban aceite en los creyentes que habían sufrido lesiones físicas, producto de la persecución (cp. Lc. 10:34). La ciencia médica estaba con certeza en un estado primitivo y había pocos médicos confiables. Habría sido un acto amable y bondadoso, de parte de los ancianos, frotar aceite en las heridas de los que habían sido golpeados o en los adoloridos músculos de los que tenían que trabajar muchas horas bajo un rudo trato.  

Metafóricamente, el ungir con aceite por parte de los ancianos a los creyentes débiles y abatidos, expresa la responsabilidad que tienen los ancianos de estimular, animar, fortalecer y renovar (cp. Lc. 7:46) a estas personas. Hablando de Israel, escribió Isaías: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” (Is. 1:6). Al carecer de guías espirituales, a las perdonas de la nación no se les habían tratado las heridas espirituales. David expresó la restauración espiritual compasiva de parte de Dios con estas conocidas palabras: “Unges mi cabeza con aceite” (Sal. 23:5).

El ministerio de intercesión de los ancianos debe hacerse en el nombre del Señor.Cualquier consuelo verdaderamente bíblico tiene que ser compatible con quién es Dios (que es lo que su nombre representa). Hacer algo en el nombre de Cristo es hacer lo que Él habría hecho en esa situación. Orar en el nombre de Cristo es pedir lo que Él desearía. Ministrar en el nombre de Cristo es servir a otros en nombre Él (cp. Jn. 14:13-14).
El bendito resultado del consuelo y del ministerio de intercesión de los ancianos es que su oración de fe salvará al enfermo. Este es otro caso en que enfermopudiera confundir, y no es la mejor traducción de kamnō, que en su único otro empleo en el Nuevo Testamento (He. 12:3) es evidente que no se refiere a una enfermedad física. Como se ha observado, aquí Santiago se refiere a una restauración espiritual de los creyentes débiles y abatidos. Ni tampoco sōzō(salvará) necesariamente se refiere a la sanidad física; por lo general se traduce “salvar” en el Nuevo Testamento. Aquí la idea es que las oraciones de los ancianos librarán a estos creyentes de su debilidad espiritual y los restaurará a una plenitud espiritual. Estas oraciones, por supuesto, no son sino un canal para el poder de Dios; es el Señor quien levanta al débil. Egeirō (levantará) puede significar también “despertar”. Mediante la oración eficaz de los hombres santos, Dios restaurará su maltratado entusiasmo.

La observación de Santiago, de que si uno de los creyentes espiritualmente débilesha cometido pecados, le serán perdonados, proporciona evidencia adicional de que este pasaje no se refiere a la sanidad física. En ninguna parte la Biblia enseña que todas las enfermedades sean resultado directo de los pecados de la persona. Sin embargo, la derrota espiritual es a menudo la causa y el resultado del pecado. Cuando esa es la cuestión, el antídoto es confesar esos pecados a Dios y obtener su perdón. “Mi pecado te declaré”, escribió David, “y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Sal. 32:5). Salomón, hijo de David, se hizo eco de esta alentadora verdad: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13). En las conocidas palabras de 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Si el pecado ha contribuido a la debilidad espiritual de ese creyente, o es el resultado de ella, ese pecado le será perdonado cuando él clame a Dios en busca de perdón. Los ancianos pueden animarlo a confesar, ayudarlo a distinguir sus pecados y unir sus oraciones por el perdón de los mismos. Ese es un esencial de su ministerio de restauración.

John MacArthur
Páginas: 286-289
Título del original: The MacArthur New Testament Commentary: James, © 1998 por John MacArthur y publicado por The Moody Bible Institute of Chicago / Moddy Press, 820 N. LaSalle Blvd., Chicago, Illinois 60610-3284.  

Edición en castellano: Comentario Macarthur del Nuevo Testamente: Santiago, © 2004 por John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz, filial de Kregel Publications, Gran Rapids, Michigan 49501. Todos los derechos reservados.

Ninguna parte de esta publicación podrá reproducirse de cualquier forma escrito previo de los editores, con la excepción de citas breves en revistas o reseñas.

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina-Valera 1960, © Sociedades Bíblicas Unidas. Todos los derechos reservados.

Traducción: Luis Bernal Lumpuy

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
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