13 sep. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 19:46 | No comments
La salvación: La obra de nuestro Dios soberano

La salvación se refiere a la libertad que se tiene cuando Dios rescata a alguien de la esclavitud del pecado y convierte a esa persona en parte de su familia. Esta liberación se logra solo por medio de su Hijo Jesús, quien murió en nuestro lugar para que pudiéramos ser reconciliados con el Padre (Col 1.22). Esta afirmación provoca a menudo preguntas:
¿Qué tal si trato de vivir moralmente bien, de trabajar duro y de ser bueno para con mi familia —no me aceptará Dios?Tales preguntas dan por sentado que el Señor nos salva según nuestra manera de vivir. Pero Romanos 3.10 dice: “No hay justo, ni aun uno”. Delante de Dios, aun nuestros actos virtuosos son como trapos de inmundicia (Is 64.6). Dios no tendrá ningún trato con los injustos, si no es por medio del Salvador, Jesucristo.



¿Acaso no nos aceptará el Señor debido a su santidad? Dios es bueno y amoroso, pero también es justo. No pasará por alto el pecado, no importa cuán pequeño pensemos que sea. El orgullo nos hace rechazar la idea de que necesitamos el perdón o la limpieza del pecado.
Si servimos en nuestra iglesia o ayudamos a los pobres en nombre de Dios, ¿No somos parte de su familia? Las buenas obras no resuelven nuestro problema de pecado, ni nos reconcilian con Dios. Esto solo lo hace el Señor Jesús (Ro 5.1). Las buenas obras son un resultado importante de la salvación, no la base para ésta.
La salvación es una obra de la gracia de Dios, no el producto del esfuerzo del hombre. Cuando respondemos al impulso del Espíritu Santo, creemos en Jesús, y nacemos de nuevo como hijos de Dios (Jn 3.3), podemos estar seguros de nuestro lugar en el cielo. ¿Qué tan seguro está usted?
Biblia en un año: Ezequiel 40-42
Fuente: www.encontacto.org

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