22 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:58 | No comments

Motivado por la obediencia

Aunque Daniel vivía cautivo en Babilonia, resolvió en su corazón no violar las leyes de Dios. Él nunca vaciló en su obediencia. ¿Qué lo motivó a vivir esa promesa?
La devoción a Dios. El amor de Daniel por el Señor le dio la firmeza para no contaminarse con la comida y el vino del rey. La dedicación a Dios significa elegir apartarse para amar, adorar y obedecer solamente a Él. Equivale a declarar: “Señor, cada parte de mí es tuya. Quiero lo que tú quieras”. Cuando mantenemos a Jesucristo como el centro de nuestro enfoque, nuestros corazones rebosan de acción de gracias, y nos sentimos motivados para mantenernos firmes.


Una dirección clara. Si Daniel se negaba rotundamente a comer la comida del rey, probablemente perdería la vida. Por tanto, él y sus amigos se dirigieron a Dios en busca de dirección. El Señor les dio la sabiduría que necesitaban para desarrollar un plan alternativo; también les dio el coraje para que pidieran permiso para obedecer el mandamiento de Dios. Observemos que no hubo ninguna demanda ruidosa, ninguna alegación, y ningún espíritu rebelde. La conducta de ellos estuvo caracterizada por confianza en Dios y dependencia de Él. Jesús promete que el Espíritu Santo nos dará guía y entendimiento (Jn 16.13).
Por medio de la oración diaria y de la meditación en la Palabra de Dios, podemos mantener nuestros ojos centrados en Cristo, nuestros oídos atentos a su voz, y nuestros corazones motivados a obedecer. Seremos capaces de tener la misma obediencia incondicional de Daniel.
Fuente: www.encontacto.org


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