• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

31 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 12:36 | No comments

Bloqueadores del éxito

Leer | Isaías 41.10, 11
27 de agosto de 2015
Ayer vimos que Dios desea que alcancemos las metas que Él tiene para nuestra vida. Pero tenemos también un enemigo, a quien le encantaría impedir nuestro bien.
La Biblia identifica factores que pueden impedir el éxito, entre los que están el temor, la duda, las excusas, la indecisión y la negligencia. Si sabemos cuáles son los obstáculos, resultará más fácil vencerlos.
• Primero, cuando tenemos temor, ya sea de fracasar, de ser criticados o rechazados, o de alguna otra cosa, nuestro punto de atención cambia de Jesús a lo que queremos evitar. Ese temor puede convertirse en una atadura. El antídoto es volver a enfocarnos en el Señor.
• Segundo, la duda es la falta de seguridad de que Dios nos ayudará a vencer. Las derrotas del pasado, las influencias negativas y la ignorancia acerca de su Palabra, pueden hacernos fracasar.


• Tercero, las excusas es el intento por hacer a la desobediencia más aceptable. No tuve las oportunidades que tuvieron otrosmis padres no me enseñaron bien, y estoy demasiado ocupado, son justificaciones falsas, como fue el intento de Adán de culpar a Eva por su mala decisión.
• Cuarto, postergar una acción también impide el éxito. Y relacionada con ella, hay un quinto obstáculo: la negligencia. Esta desagradable conducta puede, por razones obvias, impedir que alcancemos el propósito de Dios.
Las personas sabias observan sus actitudes para identificar cualquier cosa que les impida seguir a Cristo totalmente. Si algunos de los estorbos mencionados antes están impidiendo su éxito, rechácelos. Pídale a Dios una vida llena de libertad y propósito, de la manera que Él la ha planeado.

Fuente: www.encontacto.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 05:13 | No comments

Cosas que no pueden ser sacudidas

Las noticias de televisión están, con frecuencia, llenas de entrevistas  e imágenes de personas que han sufrido una tragedia inimaginable. Un día nos muestran a los sobrevivientes de un tornado cuyas viviendas fueron destruidas. Otro día, podemos ver inundaciones impresionantes que barren a una comunidad. De vez en cuando, podemos, incluso, ver casas que son tragadas por completo por un terrible terremoto. Las expresiones en los rostros de quienes han sufrido pérdidas pueden ser angustiantes.
Pérdidas como éstas siempre llaman nuestra atención hacia la fragilidad de las cosas que más apreciamos, como nuestros hogares, nuestras familias y nuestros trabajos.


Pero, en un mundo que parece muchas veces estar sacudiéndose y desmoronándose, los creyentes en Jesucristo tenemos el privilegio de anunciar que existe algo estable, algo que es completamente seguro. Hay una roca sobre la que podemos mantenernos, y que no puede ser sacudida. Ese fundamento inconmovible es, por supuesto, el Dios todopoderoso.
El Señor nos da también otras verdades seguras. Podemos confiar en que la Sagrada Escritura es su verdad inmutable y relevante para todos los tiempos. Podemos depender para siempre de una relación eterna con Él por medio de su Hijo. Y podemos tener la seguridad de que quienes ponen su fe en Jesucristo les espera un hogar eterno en el cielo. Podemos tener estabilidad, aun en este mundo inestable.
¿Tiene usted alguien en su vida que necesita conocer esta buena noticia —alguien desesperado? No espere; dígale esta buena noticia hoy mismo.
Fuente: www.encontacto.org

30 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:30 | No comments
8 Cosas que muchos Cristianos creen y NO son Bíblicas 

por: Dr. Félix Muñoz

Uno de los mejores regalos que Dios le hizo a la humanidad es la Biblia. La Biblia es, literalmente, la forma en la cual Dios mismo se revela y se comunica con la humanidad. Todo lo que sabemos sobre Dios viene de las Sagradas Escrituras y contienen todo lo necesario para ser un Cristiano y vivir la vida según esta convicción.

Sin embargo, ¡hay muchas cosas que seguidores de Cristo – creyentes en las Escrituras y fieles a sus iglesias – creen que NO SON BÍBLICAS en lo absoluto!

¿Cómo es que sucede esto?

Muchas veces escuchamos a alguien decir algo que nos gusta y nos hace sentido, y luego lo repetimos como si fuera de parte de Dios sin corroborar las Escrituras. Hay algunos de estas frases y afirmaciones que han sido tan popularizadas, que hay quiénes – incluso pastores – ¡que afirman que son versículos de la Biblia!



Veamos unas 8 frases que NO son Bíblicas y que algunos Cristianos creen.

1. “Ayúdate que yo te ayudaré.”

En realidad esta frase es anti-Evangelio. Esa actitud de auto-dependencia y farisaísmo – o esa actitud de que “esforzándote más lo harás mejor” – puede estorbar el trabajo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Aunque es cierto que Dios nos dio unas capacidades, talentos y raciocino, eso no debe desviar del hecho que dependemos de Él. La realidad del evangelio es otra: Cristo ayuda a aquellos que mueren a sí mismos (Mateo 16:24).

2. “Dios quiere que yo sea feliz.”

Por alguna razón, es algo común pensar en Dios como nuestro asistente personal, esperando a que nosotros pidamos algo para darnoslo. Es impresionante la cantidad de pecado que justificamos porque creemos que “Dios sólo quiere que yo sea feliz.” La felicidad es una emoción que es a base de nuestras circuntancias – y esas cambian constantemente. Dios quiere que seamos obedientes a Él, que le confiemos y que todo lo que hace obra para bien, aunque no nos haga sentir “felices” en ese momento (Romanos 8:28). 

3. “Todos somos hijos de Dios.”

La realidad es que todos somos creación de Dios, pero no todos le pertenecemos. Sólo aquellos que se han arrepentido de sus pecados, que han puesto su fe en Jesucristo como Señor y Salvador, y a quienes Dios le ha dado su Espíritu Santo pueden llamarlo “Padre” (Romanos 8:15-16).
Aquellos que no tienen a Jesús como su Salvador no son Sus hijos:

 “Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados. Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.” (Efesios 2:1-2)

“Por lo tanto, podemos identificar quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. Todo el que no se conduce con rectitud y no ama a los creyentes no pertenece a Dios.” (1 Juan 3:10).




4. “Dios no te dará más de lo que puedas soportar.”

Muchos piensan que esto es cierto por que confunden lo que dice en 1 Corintios 10:13. Si leemos cuidadosamente, nos damos cuenta que el versículo habla de la tentación, no lassituaciones y dificultades que afrentamos a diario. La realidad es que toda la vida es una dificultad tras la otra. El propósito de que nosotros vivamos en un mundo caído no es para que intentemos con nuestras fuerzas llevar este yugo pesado, sino que nos rindamos ante Dios. Este es un mundo caído y Dios nos diseñó para una eternidad perfecta en Él. Por eso es que Jesús nos dice: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Todo lo que enfrentamos en este mundo puede ser más de lo que podamos sobrellevar, pero nunca más de lo que Jesús pueda sobrellevar (2 Corintios 1:8; Mateo 11:28).

5. “Todos adoramos al mismo Dios.”

Sí, hay un solo Dios vivo y verdadero (Deuteronomio 4:39), pero Él sólo acepta la adoración que viene a través de Su hijo unigénito, Jesús – no Buddha, ni Mahoma, ni ningún otro (Hechos 4:12; Juan 14:6). 


6. “Todos somos gente buena.”

Muchas veces nos colocamos en el asiento del juez, juzgando lo que está bien y lo que está mal. Pensamos que una persona es más buena o más mala que otra – o, peor: que somos mejores que otra persona por cualquier razón. La realidad bíblica es que no hay ninguno bueno entre nosotros. Ni uno (Romanos 3:10). Es por esta razón que necesitamos el sacrificio de Jesús.

7. “Cuando alguien muere, Dios gana un angelito.”

Simple y sencillo: los humanos son humanos y los ángeles son ángeles. Esto se mantiene así hasta la eternidad. De hecho, a los ángeles les intriga la interacción entre Dios y los humanos creados a Su imagen y semejanza (1 Pedro 1:12)



8. “Todos vamos al mismo sitio cuando muramos.”

La realidad es que hay dos destinos eternos: el Cielo o el infierno. Sin embargo, sólo los que permanecen en Cristo estarán con Él por la eternidad (Juan 14:6).

El Cristianismo nos enseña que la Biblia fue inspirada por Dios y es de Su autoría, aunque usó el puño y letra de seres humanos – ¡además no tiene errores en su mensaje! El hecho de que hayan Cristianos que creen en algunas de estas cosas habla de un desafortunado analfabetismo bíblico. En lugar de aceptar estas cosas sólo porque son populares (¡o porque vengan de un pastor o líder en la iglesia!), debemos ser como las personas de Berea en Hechos 17:10-11. Dice la Palabra que “día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad.”

Fuente: www.apostasiaaldia.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:28 | No comments

No estorbar a Dios

Los creyentes estamos llamados a ser compasivos   (Col 3.12), pero debemos mostrar discernimiento cuando practicamos bondad. A veces, al intervenir en la vida de alguien podemos estorbar a Dios. Aprendí esta lección a base de errores. En el pasado, intervenía cuando el Señor estaba tratando de llamar a alguien a una vida de dependencia espiritual; ofrecía consuelo cuando nuestro Padre celestial intentaba que un creyente afligido buscara su consuelo; y sacaba a una persona de su problema antes de que ésta aprendiera la lección de Dios, por lo que poco después acababa en la misma situación. Hoy día, he aprendido que es mejor orar antes de actuar de acuerdo con mis sentimientos de empatía.

Pedro, también, dejó una vez que sus sentimientos ofuscaran su discernimiento. Su intento de interferir en el plan divino de Jesucristo fue una experiencia que probablemente nunca olvidó. Aunque Pedro sabía exactamente quién era Jesús —el Mesías, y el Hijo del Dios vivo (Mt 16.16)—, tenía también conceptos erróneos judaicos sobre la misión del Mesías. Muchos israelitas esperaban un rey que acabara con la dominación romana.
Por tanto, Pedro se negó a aceptar los anuncios de Jesús acerca del juicio, el maltrato y la muerte que le esperaban. Al tratar de convencer al Señor de que no cumpliera con la voluntad de Dios, fue reprendido por el Señor Jesucristo. La prioridad del Señor era liberar los corazones —en vez de los cuerpos— de la tiranía del pecado. La percepción equivocada de Pedro lo llevó a una clara rebelión. No cometa usted el mismo error. Busque la voluntad de Dios antes de brindar ayuda compasiva, para no estorbar su plan.

Fuente: www.encontacto,org

29 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:05 | No comments
Teología Contemporánea
(Descarga gratuita)


Este libro representa, en cierto modo, la historia de tales divisiones. Pero, como cualquiera puede ver de inmediato, no se concentra en denominaciones sino en doctrina. Y el pensamiento central del mismo es que las divisiones mayores dentro de la iglesia cristiana no son las que separan a presbiterianos y metodistas, bautistas y episcopales, lo que muchos han dado en llamar "denominacionalismo." 

La división mayor es la que existe entre los que creen en el Cristo de la Biblia, que da pruebas de sí mismo, y los que no creen en El; entre los que proclaman un Dios soberano y trino, que da pruebas de sí mismo y se autorrevela, y los que no creen en El; entre los que, con fe sencilla, creen que el mundo es el campo de batalla de fuerzas sobrenaturales y los que no lo creen. 

Fuente: www.apostasiaaldia.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:24 | No comments

El arrepentimiento en la vida del creyente


¿Es el arrepentimiento necesario? Sí, y podemos ver esta verdad fundamental en 1 Juan 1.9: “Si confesamos nuestros pecados, [Dios] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Usted puede decir: “La palabra arrepentimiento no aparece en este versículo”. Pero examinemos esto con mayor detenimiento.

Recordemos que “arrepentirse” significa cambiar de manera de pensar. Para los incrédulos, esto se refiere a la fe salvadora, es decir, a la decisión de poner la fe en Cristo. Pero, para los creyentes, el arrepentimiento implica un cambio de corazón con respecto a conducta o  actitud. Es la decisión constante de tener una vida obediente y cristocéntrica.


En 1 Juan, esta decisión está representada por la palabra confesar, que originalmente tenía el sentido de “estar de acuerdo con”. En otras palabras, si usted confiesa su transgresión a Dios, está de acuerdo con Él en cuanto a ese pecado y, a la vez, en desacuerdo con su sentir anterior. Aquí, la confesión no es un asunto de salvación; más bien, significa permitir que el Padre celestial siga cambiando su mente, y moldeando su vida cada vez más a la imagen de su Hijo.

Dios aborrece el pecado. Por eso, si usted está de acuerdo con Él, entonces su mente está siendo transformada. Los pensamientos, las actitudes y las acciones que antes parecían perfectamente naturales, ya no corresponden con quién usted es ahora. A medida que Dios siga trabajando en su vida, su mente rechazará gradualmente la vieja manera de pensar, y representará más fielmente la manera de pensar del Señor.

Fuente: www.encontacto.org


28 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:53 | No comments
LA VENIDA DEL SEÑOR
Por: Dr. Félix Muñoz

Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo - 1 Tes 2:19-20 (RVR).

¿Por qué estaba el apóstol tan interesado en volver a los creyentes tesalonicenses? Porque eran sus hijos en el Señor. Él los había señalado a Cristo y se había sentido responsable por su crecimiento espiritual. Sabía que habría de dar cuenta acerca de ellos en el día venidero. Ellos eran su esperanza de recompensa en el Tribunal de Cristo. Él quería poder regocijarse acerca de ellos. Ellos serían su corona de regocijo delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida.

Parece evidente por este versículo que Pablo esperaba reconocer a los tesalonicenses en el cielo. Y sigue de ello que nosotros también reconoceremos a nuestros amados en el cielo. En el versículo 19 Pablo habla de sus hijos en la fe como siendo su corona. En otros lugares en el Nuevo Testamento leemos acerca de otras coronas: la corona de justicia (2 Ti. 4:8); la corona de vida (Stg. 1:12; Ap. 2:10); la corona de gloria (1 P. 5:4) todas ellas incorruptibles (1 Co. 9:25).

Los santos eran su gloria y gozo. Había invertido en personalidad humana y su recompensa era hijos e hijas espirituales que adorarían al Cordero de Dios por toda la eternidad.

En el versículo 19 tenemos el primer uso de la palabra venida en 1 Tesalonicenses con respecto al regreso del Señor. Debido a que éste es el principal tema de esta Epístola, nos detendremos aquí para dar una explicación de lo que creemos que es la enseñanza escrituraria acerca de esta cuestión. Se emplean tres palabras griegas principales en el NT referidas al regreso de Cristo: 

  • parousia: venida y presencia consiguiente. 
  • apokalupsis: desvelamiento, revelación. 
  • epiphaneia: manifestación.

La palabra más comúnmente empleada es parousia. Significa una presencia o un venir al lado. Vine dice que denota a la vez la llegada y la consiguiente presencia. Cuando pensamos en la venida del Señor, deberíamos pensar en ella no sólo como un acontecimiento momentáneo, sino como un periodo de tiempo. Incluso en castellano, la palabra venida se usa de esta manera. Por ejemplo, «la venida de Cristo a Galilea trajo sanidad a multitudes». Aquí no significamos el día en que llegó a Galilea, sino todo el periodo que pasó en aquella área. De modo que cuando pensamos en la venida de Cristo, deberíamos pensar en un periodo de tiempo y no en un acontecimiento aislado.

Si tomamos ahora todas las ocurrencias de parousia en el NT, encontramos que describen un periodo de tiempo que contiene 

(1) un comienzo, (2) un curso, (3) una manifestación, y (4) una culminación.
1. El comienzo de la parousia es el Arrebatamiento. Se describe en los siguientes pasajes (la palabra que traduce parousia está en cada caso en itálicas): 

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, los que son de Cristo, en su venida (1 Co. 15:22, 23).

Y no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto por palabra del Señor: que nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos unos a otros con estas palabras (1 Ts. 4:13–18).

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y de nuestra reunión con él … (2 Ts. 2:1).

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el
labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardándolo con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afianzad vuestros corazones; porque la venida del Señor está cerca (Stg. 5:7, 8).

Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, y en su venida no seamos avergonzados (1 Jn. 2:28).

2. El curso de la parousia incluye el Tribunal de Cristo, cuando serán dada  recompensas a los creyentes por la fidelidad en el servicio: 

Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? (1 Ts. 2:19).

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts. 5:23).

Otro acontecimiento que debería ser probablemente incluido en el curso de la parousia es la Cena de las Bodas del Cordero. Por su situación en el libro de Apocalipsis, sabemos que tendrá lugar antes del glorioso reinado de Cristo. Lo incluimos aquí a pesar de que la palabra venida no se emplea en relación con ella. 

Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso ha establecido su reinado! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Dichosos los invitados a la cena de las bodas del Cordero (Ap. 19:6–9).

3. La manifestación de la venida de Cristo es Su regreso a la tierra en poder y gran gloria para reinar como Rey de reyes y Señor de señores. El Arrebatamiento no será visto por el mundo; tiene lugar en un abrir y cerrar de ojos. Pero todo ojo verá a Cristo cuando venga a reinar. Por ello, se le llama la manifestación de su parousia. Ésta es la tercera fase de Su venida. 

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas, y cuál será la señal de tu venida, y del final de esta época? (Mt. 24:3).

Porque así como el relámpago sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre (Mt. 24:27).

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (Mt. 24:37).

Y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre (Mt. 24:39).

… para afianzar vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos (1 Ts. 3:13).

Y entonces será revelado aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y lo reducirá a la impotencia con la manifestación de su venida (2 Ts. 2:8).

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas ingeniosamente inventadas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad (2 P. 1:16). [Aquí Pedro se refiere a la manifestación de la parousia de Cristo tal como fue prefigurada en el Monte de la Transfiguración.]

4. Finalmente tenemos la culminación de la parousia. A ella se hace referencia en este versículo:

¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde el día en que los padres
durmieron, todas las cosas permanecen como estaban desde el principio de la creación (2 P. 3:4).

En este capítulo se hace referencia a los escarnecedores que surgirán en los últimos días, que negarán la posibilidad del regreso de Cristo. ¿A qué aspecto de la parousia se refieren?

¿Se están refiriendo al Arrebatamiento? No. Probablemente no saben nada del
Arrebatamiento. ¿Se están refiriendo a la venida de Cristo para reinar? No. Es evidente que no. Todo el contexto indica que están ridiculizando el castigo final de todos los malvados por parte del Señor. Se refieren a un último y culminante juicio de Dios sobre la tierra, o a lo que ellos llaman «el fin del mundo». Su argumento es que no tienen nada de qué preocuparse. Dios no ha intervenido en la historia y no intervendrá en el futuro. De modo que se sienten libres de continuar en sus malvadas palabras y acciones.

Pedro responde a sus escarnios señalando hacia adelante, al tiempo, después del reinado milenial de Cristo, en que los cielos y la tierra como los conocemos serán totalmente destruidos. Esta culminación de la parousia de Cristo tiene lugar después del Milenio y en la inauguración del estado eterno. Además de la parousia, las otras dos palabras empleadas en la lengua original del NT para describir la venida del Señor son apokalupsis y epiphaneia. Apokalupsis significa un desvelamiento o revelación. Los estudiosos de la Biblia difieren acerca de si se refiere siempre a la tercera fase de la venida de Cristo —Su venida a la tierra en poder y gloria— o si podría referirse asimismo al Arrebatamiento, cuando se manifestará a la iglesia.

En los siguientes versículos podría referirse bien al Arrebatamiento o al regreso a la tierra para reinar sobre ella:

De tal modo que nada os falta en ningún don a los que esperáis anhelantes la
revelación de nuestro Señor Jesucristo (1 Co. 1:7).

Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, aunque se prueba con fuego, se halle que resulta en alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo (1 P. 1:7).

Por lo cual, estad preparados para la acción, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo (1 P. 1:13).

Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría (1 P. 4:13).

En otro pasaje, esta palabra parece referirse muy claramente a la venida de Cristo a reinar: 

Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando sea revelado el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder (2 Ts. 1:7).

Epiphaneia significa manifestación o aparición. Una vez más, algunos piensan que se refiere tanto a la aparición de Cristo a por Sus santos como a Su aparición con Sus santos; otros dicen que sólo se refiere a esto último. La palabra se halla en estos pasajes:

Y entonces será revelado aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y lo reducirá a la impotencia con la manifestación de su venida (2 Ts. 2:8).

Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo (1 Ti. 6:14).

Te encargo solemnemente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que va a juzgar a los vivos y a los muertos por su manifestación y por su reino … (2 Ti. 4:1).

Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida [literalmente, manifestación] (2 Ti. 4:8).

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tit. 2:13).
Los versículos primero y tercero describen con claridad la aparición de Cristo ante el mundo. Los otros podrían referirse en cambio al Arrebatamiento. Lo que está claro es que tanto el Arrebatamiento como la venida de Cristo a reinar se ponen ante el creyente como acontecimientos que espera con anhelo. Cuando sea arrebatado, verá al Salvador, y recibirá su cuerpo glorificado. Cuando Cristo regrese a la tierra, el creyente aparecerá con Él en gloria (Col. 3:4). Es entonces también que serán manifestadas las recompensas del creyente. Estas recompensas se habrán dado antes ante el Tribunal de Cristo, pero las ven todas cuando Cristo viene a reinar. ¿Cuáles son las recompensas? En Lucas 19:17 hay una insinuación de que tendrán que ver con el ejercicio de la autoridad local durante el Milenio. Una persona es puesta sobre diez ciudades, y otra sobre cinco.

Al estudiar las varias referencias acerca de la venida del Señor, hemos visto que tiene que ver con un periodo de tiempo y no con un acontecimiento único, y que este periodo de tiempo tiene varias fases o etapas. Hay un comienzo, un curso, una manifestación y una culminación. Comienza con el Arrebatamiento, incluye el Tribunal de Cristo, será visiblemente manifestada cuando Cristo venga a la tierra, y terminará cuando los cielos y la tierra que son ahora sean destruidos con fuego.

Fuente: wwwia.apostasiaaldia.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:15 | No comments

Concepto correcto del arrepentimiento

Al predicar la verdad sobre Jesucristo en Hechos 2, Pedro dejó a miles de oyentes haciéndose la misma pregunta: “¿Qué haremos ahora?”
La respuesta del apóstol es sencilla: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (v. 38). Como resultado, 3.000 personas fueron añadidas a la nueva iglesia ese día (v. 41).
¿Es este el mensaje de la mayoría de las iglesias de hoy en día? ¿Parece extraño que Pedro dijera “arrepentíos” en vez de “creed”? En realidad, la Biblia utiliza a menudo estos conceptos de manera semejante. Es que el arrepentimiento y la fe son dos caras de la misma moneda: ambos son esenciales para la salvación, y cada uno depende del otro.


En efecto, en términos de la salvación, no se pueden separar la fe y el arrepentimiento. Para ser salvo, usted debe poner su fe en Cristo para el perdón de los pecados. Esa decisión de fe requiere arrepentirse de su manera de vivir. Ambas cosas suceden simultáneamente.
Sin embargo, muchas personas creen erróneamente que deben cambiar antes de poder entregar su vida a Cristo. El arrepentimiento no significa que debamos cambiar y “limpiarnos” para poder recibir a Cristo como Señor. La verdad es que no debiera haber ninguna demora o separación entre el momento del arrepentimiento y la fe.
Si usted está posponiendo una decisión por Cristo hasta que crea que está “listo”, o que es “digno”, está esperando en vano. Jesús está listo para recibirle ahora mismo.
Fuente: www.encontacto.org


25 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 00:29 | No comments
Hechos: "La continuidad de las obras de Jesucristo"
Por: Dr. Félix Muñoz 

 "Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora - Hch 16:16-18 (RVR)".

En otra ocasión, cuando Pablo y sus compañeros se dirigían al lugar de oración, se encontraron con una muchacha esclava que tenía un espíritu inmundo. Poseída por un demonio, podía predecir el futuro [aparentemente] y hacer otras asombrosas revelaciones. De esta forma, daba gran ganancia a sus amos.

Cuando tuvo un encuentro con los misioneros cristianos, y por muchos días después, fue siguiendo a Pablo y a los demás, y gritaba: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación (RVR). Lo que decía era verdad, pero Pablo sabía demasiado para aceptar el testimonio de demonios. Además, se sentía entristecido por la mísera condición de esta joven esclava. De modo que mandó al demonio, en el todopoderoso nombre de Jesucristo, que saliese de ella. De inmediato quedó liberada de esta terrible esclavitud, y se transformó en una persona racional y cuerda.



Los milagros se encuentran entretejidos a través de la narración del Escrito de Hechos. Los que se detalla a continuación son algunos de los más destacados:

  • El milagroso don de lenguas (2:4; 10:46; 19:6).
  • La curación del lisiado a la puerta del templo (3:7).
  • La muerte judicial repentina de Ananías y Safira (5:5, 10).
  • La liberación de los apóstoles de la cárcel (5:19).
  • El encuentro de Saulo con el Cristo glorificado (9:3–6).
  • La curación de Eneas por parte de Pedro (9:34).
  • La restauración de Dorcas a la vida (9:40).
  • La visión de Pedro del lienzo que descendió del cielo (10:11).
  • La liberación de Pedro de la cárcel (12:7–10).
  • La muerte de Herodes a manos del ángel (12:23).
  • El juicio de ceguera sobre el mago Elimas (13:11).
  • La curación por Pablo del tullido en Listra (14:10).
  • La recuperación de Pablo tras haber sido apedreado en Listra (14:19, 20).
  • La visión de Pablo del hombre de Macedonia pidiendo ayuda (16:9).
  • La liberación por Pablo de la joven esclava endemoniada en Filipos (16:18).
  • La liberación de Pablo y Silas de la cárcel de Filipos (16:26).
  • La resurrección de Eutico por parte de Pablo (20:10, 11).
  • La profecía de Ágabo (21:10, 11).
  • Pablo, librado de una víbora en Malta (28:3–6).
  • El padre de Publio, sanado de la fiebre (28:8).
  • La curación de las enfermedades de otros (28:9).

Además de éstos, se dice que los apóstoles obraban prodigios y señales (2:43); que Esteban llevaba a cabo grandes prodigios y señales entre el pueblo (6:8); que Felipe obraba prodigios y señales (8:6, 13); Bernabé y Pablo obraron señales y prodigios (15:12); y Dios obró milagros por manos de Pablo (19:11). Al estudiar Hechos, se plantea naturalmente la pregunta: «¿Deberíamos esperar estos mismos milagros en nuestros días?». Hay dos extremos que se deben evitar al dar espuesta a esta pregunta. El primero es la postura de que por cuanto Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, deberíamos estar contemplando los mismos milagros que se daban en la iglesia primitiva.

El extremo opuesto es que los milagros eran solamente para los primeros días de la iglesia, y que no tenemos derecho a esperarlos hoy. Es cierto que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (He. 13:8). Pero esto no significa que los métodos divinos jamás cambian. Las plagas que Dios empleó en Egipto, por ejemplo, nunca han vuelto a ser repetidas. Su poder es el mismo. Él puede seguir llevando a cabo cualquier clase de milagros. Pero esto no significa que Él tenga que llevar a cabo los mismos milagros en cada época. Él es un Dios de infinita variedad.



Por otra parte, no deberíamos dejar de lado los milagros como no siendo para la Era de la Iglesia. Es demasiado fácil asignar los milagros a compartimentos dispensacionales y contentarnos con vidas que nunca van más allá de la carne y de la sangre. Nuestras vidas deberían estar cargadas de poder sobrenatural. Deberíamos estar constantemente viendo la mano de Dios en las maravillosas convergencias de circunstancias. Deberíamos estar experimentando Su conducción de una manera maravillosa y Escritural. Deberíamos experimentar acontecimientos en nuestras vidas que van más allá de las leyes de la probabilidad. Deberíamos ser conscientes de que Dios está disponiendo contactos, abriendo puertas, predominando sobre la oposición. Nuestro servicio debería estar saturado de lo sobrenaturalmente divino.

Deberíamos poder ver respuestas directas a la oración. Cuando nuestras vidas tocan otras vidas, deberíamos ver algo sucediendo para Dios. Deberíamos ver Su mano en las averías, retardos, accidentes, pérdidas y aparentes tragedias. Deberíamos experimentar extraordinarias liberaciones y ser conscientes de un poder, valor, paz y sabiduría más allá de nuestros límites naturales. Si nuestras vidas son vividas sólo al nivel natural, ¿en qué somos diferentes de los no cristianos? La voluntad de Dios es que nuestras vidas sean sobrenaturales, que la vida de Jesucristo mane a través de nosotros. 

Cuando esto suceda, las imposibilidades de desharán, las puertas cerradas se abrirán, y el poder se manifestará de manera patente. Entonces estaremos energizados por el Espíritu Santo y cuando vengan personas cerca de nosotros, serán influidas por la energía del Espíritu.

Fuente: www.apostasiaaldia.com


24 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 23:44 | No comments

Un estilo de vida perdonador

Mostrar misericordia a quienes nos lastiman no es propio de la naturaleza humana; es más fácil enojarse y seguir así. Justificamos nuestra falta de perdón señalando la injusticia que hubo, o el daño hecho. Pero Dios nos manda a ser misericordiosos (Lc 6.36). Quienes hemos probado la misericordia divina, debemos practicar un estilo de vida perdonador.
¿Por qué, entonces, no obedecemos? Porque, a veces, nuestro orgullo nos lo impide. Nos enojamos cuando somos tratados con irrespeto, subestimados cuando surge una oportunidad de ascenso en el trabajo, o pasados por alto a pesar de nuestro desempeño. Otras veces, pensamos solo en la falta de disposición para cambiar de otras personas, y no perdonamos hasta que mejoren su proceder. O algunas veces hemos sido muy lastimados o tratados injustamente. Tenemos la mente tan llena de dolor, que nos quedamos atascados en el pasado. No vemos que sea posible perdonar.


Una actitud rencorosa puede tener todo tipo de consecuencias no deseadas, entre ellas relaciones rotas, esclavitud emocional, e indiferencia para con el Señor. Cuanto más nos aferremos a nuestro enojo, más afectada se verá nuestra comunión con otras personas y con nuestro Padre celestial. Con el tiempo, podemos volvernos amargados y hostiles, lo que desde luego no corresponde con lo que somos en Cristo.
Es difícil perdonar a quienes nos calumnian, tratan mal, o hieren a nuestros seres queridos. Pero el comportamiento de ellos para con nosotros no es una razón para negarles la misericordia. Dios nos llama a perdonar, así como Él nos perdonó; con su ayuda, podemos hacerlo.

Fuente: www.encontacto.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 03:27 | No comments

El Único Dios Verdadero por Paul Washer

Un estudio bíblico de la doctrina de Dios. Adecuado para estudios en grupos familiares o para todo aquel que tenga el deseo de tener un acercamiento más pronfundo hacia el Dios Verdadero y sus atributos.



Acerca del autor:
Paul David Washer se convirtió en creyente y Experimentó el nuevo nacimiento mientras estudiaba para ser abogado en leyes petroleras en la Universidad de Texas. Después de titularse estudió en el Seminario Teológico Bautista del Sur y obtuvo una Maestría en Divinidad. Poco tiempo después de su graduación Paul salió de Estados Unidos y se mudó a Perú para servir como misionero. Washer trabajó como misionero en Perú por 10 años. 


Durante ese tiempo fundo la “Sociedad Misionera Heartcry” para apoyar a sembradores de la Iglesia del Perú. El trabajo de HeartCry hoy en día apoya aproximadamente a 200 familias misioneras en 28 países del mundo, en Latinoamérica, Africa, Asia , Europa, Medio Oriente y Rusia. Paul frecuentemente predica en su iglesia local Radford Fellowship y es un reconocido escritor de libros de contenido espiritual tales como son El único Dios verdadero: Un estudio bíblico de la doctrina de Dios, La verdad acerca del hombre y El Poder y Mensaje del Evangelio.


Fuente: www.apostasiaaldia.org



Posted by Refrigerio Bíblico | 02:49 | No comments

El regalo divino del perdón

Motivado por el amor, Dios proveyó la manera de que nuestros pecados fueran perdonados. Envió a Jesús para ser nuestro Salvador; cuando confiamos en su sacrificio expiatorio a favor nuestro, recibimos su perdón.
Antes de poner la fe en Cristo, estábamos muertos en nuestros pecados y éramos objetos de la ira divina (Ef 2.1-3). Pero nuestro misericordioso Padre celestial envió a su Hijo Jesús para redimirnos. En la cruz, el Salvador tomó sobre sí nuestros pecados y experimentó la furia de Dios por amor a nosotros. Su muerte nos aseguró el perdón —no había nada que pudiéramos hacer para lograr la aceptación de Dios. Somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo y en lo que Él realizó (Ef 2.8, 9). Nuestra salvación es un regalo del Padre celestial


La voluntad de Dios es que, como personas perdonadas, mostremos misericordia a quienes nos agravian, hasta la medida en que Él nos perdonó. Pero la inclinación humana es imponer condiciones cuando se trata de tener misericordia. Pensamos: Te perdonaré solo si te disculpas como debe ser, o antes de que se me quite el enojo, debes arreglar el problema; e incluso, espero que pagues por el daño hecho, antes de que te perdone. Eso no es lo que nuestro Salvador hizo. Romanos 5.8 lo expresa así: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
Dependiendo de cuánto daño hayamos experimentado, es posible que necesitemos tiempo y sanidad antes de poder perdonar de verdad. Pero debemos recordar que la voluntad de Dios es que mostremos misericordia. Estamos llamados a perdonar a quienes nos hayan herido.
Fuente: www.encontacto.org


23 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:41 | No comments

Cómo escuchar a Dios

La mayoría hablamos mejor de lo que escuchamos,  pero la comunicación con el Señor implica ambas cosas. Dios quiere que sus hijos escuchen su voz. Su propósito es el mismo hoy, como lo ha sido siempre —asegurarse de que comprendamos la verdad acerca de Él, conformarnos a sus caminos, y equiparnos para comunicar su verdad a los demás.
Uno de los principales instrumentos que Dios utiliza para hablarnos hoy en día es su Palabra. Por esta razón, el estudio de la Biblia es más importante que desayunar, almorzar y cenar cada día. Podemos vivir con una sola comida diaria, pero no sobrevivir en este mundo impío a menos que nos deleitemos en las Escrituras. El resultado de un consumo regular de la Palabra de Dios es un espíritu de discernimiento. Cuando el creyente dice algo que el Señor ha puesto en su corazón, nuestro espíritu verifica la veracidad del mensaje.

No importa qué tan fuerte nos hable Dios, no le escucharemos a menos que escuchar sea una prioridad para nosotros. Debemos pedirle al Señor que nos enseñe a escuchar, para luego esforzarnos por tener una actitud de recogimiento. Un “receptor” interno que esté en sintonía con el Padre celestial se desarrolla solamente por medio de la oración, la meditación y la práctica de escuchar; además, de un espíritu de sumisión para obedecer.
Dios anhela que tengamos un estilo de vida perceptivo, para que podamos escucharle en cualquier circunstancia. Escuchar es una aptitud vital que nos ayuda a mantener nuestro corazón abierto en todo momento. Además de la alimentación proporcionada por nuestro banquete de la Palabra, hay también un “postre” —el reconocimiento de la voz de nuestro Padre.


Fuente: www.encontacto.org


22 ago. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:27 | No comments
¿Quién determina lo que es la Sana Doctrina?
Por: Josué Barrios

“Dios nos ha dado un mapa de carreteras para vivir la vida cristiana y ese mapa es la sana doctrina” — Bobbie Jameson.

La doctrina correcta importa para todo cristiano. Ella nos une, conduce a la santidad, y de ella parte y se sostiene el amor que glorifica a Dios.

Sin embargo, pocas cosas pueden ser más polémicas que hablar sobre la sana doctrina, así como de la doctrina enferma: Aquella que nos envenena conduciéndonos al legalismo, o al antinomianismo, y que está en contra de las Escrituras, el diseño y el carácter de Dios.



La razón de la polémica es que prácticamente todos los que profesan ser cristianos creen que ya tienen una doctrina sana (incluso cuando dicen que no podemos saber realmente qué es la sana doctrina, ¡están creyendo una doctrina que ven a su juicio sana!).

Por nuestro pecado, podemos llegar a creer que la doctrina que profesamos es sana cuando en realidad no sea así. Podemos llegar a leer la Biblia a través de nuestros propios lentes. Lo cual es peligroso porque allí es donde empezamos a redefinir lo que es el cristianismo, como muchas personas hacen hoy.

Entonces, como la mayoría cree que tiene la sana doctrina, cuando dices “X doctrina es sana” o “X doctrina no es sana”, varias personas que no piensen como tú se sentirán ofendidas y te señalarán diciendo: “¿Quién eres tú para determinar lo que es la sana doctrina o no?”



Eso es algo que he escuchado, y creo que todo cristiano comprometido con las Escrituras y que desee ver una nueva reforma en Hispanoamérica, escucha o escuchará a menudo esa crítica.

En realidad ningún hombre puede determinar por sí mismo cuales doctrinas son sanas y cuáles no. Aunque la Biblia es infalible, los humanos podemos equivocarnos al darle riendas a nuestras interpretaciones de la revelación de Dios y no humillarnos ante la Verdad que Él ha puesto claramente frente a nosotros en Su palabra, porque somos pecadores. Por eso el salmista pedía: “Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley” (Salmos 119:18). ¿Estaba físicamente ciego? Nada sugiere eso, pero él necesitaba que Dios purificara su percepción espiritual e intelectual de lo que Él había revelado. “Todos nosotros podemos conocer la sana doctrina porque Dios no tartamudeó en Su palabra”

Eso no significa que no podamos conocer realmente lo que está en la Biblia, sino que podemos adentrarnos en ellas guiados por Espíritu santo. Todos nosotros podemos conocer la sana doctrina porque Dios no tartamudeó en Su palabra. ¿No es eso grandioso?

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra”  (2 Tim 3:16-17).


Por tanto, la intención de Dios al darnos la Biblia es que Su Palabra sea comprendida por nosotros. Podemos conocer realmente la sana doctrina porque para eso fue revelada.

La sana doctrina no se define por nuestras emociones, opiniones, ejemplos históricos, experiencias, lo grande de alguna denominación, o por qué tanto hace lucir Dios justo según nuestros propios estándares, sino por lo que está en la Palabra de Dios. Las Escrituras no son asuntos de interpretación personal (2 Pedro 1:20-21). La sana doctrina la define Dios y Él la ha revelado.

Que el Señor abra más y más nuestros ojos para ver realmente la sana doctrina, tal como ella es, y nos de gracia para compartirla con los demás.

Fuente: www.apostasiaaldia.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 03:58 | No comments

Motivado por la obediencia

Aunque Daniel vivía cautivo en Babilonia, resolvió en su corazón no violar las leyes de Dios. Él nunca vaciló en su obediencia. ¿Qué lo motivó a vivir esa promesa?
La devoción a Dios. El amor de Daniel por el Señor le dio la firmeza para no contaminarse con la comida y el vino del rey. La dedicación a Dios significa elegir apartarse para amar, adorar y obedecer solamente a Él. Equivale a declarar: “Señor, cada parte de mí es tuya. Quiero lo que tú quieras”. Cuando mantenemos a Jesucristo como el centro de nuestro enfoque, nuestros corazones rebosan de acción de gracias, y nos sentimos motivados para mantenernos firmes.


Una dirección clara. Si Daniel se negaba rotundamente a comer la comida del rey, probablemente perdería la vida. Por tanto, él y sus amigos se dirigieron a Dios en busca de dirección. El Señor les dio la sabiduría que necesitaban para desarrollar un plan alternativo; también les dio el coraje para que pidieran permiso para obedecer el mandamiento de Dios. Observemos que no hubo ninguna demanda ruidosa, ninguna alegación, y ningún espíritu rebelde. La conducta de ellos estuvo caracterizada por confianza en Dios y dependencia de Él. Jesús promete que el Espíritu Santo nos dará guía y entendimiento (Jn 16.13).
Por medio de la oración diaria y de la meditación en la Palabra de Dios, podemos mantener nuestros ojos centrados en Cristo, nuestros oídos atentos a su voz, y nuestros corazones motivados a obedecer. Seremos capaces de tener la misma obediencia incondicional de Daniel.
Fuente: www.encontacto.org


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