8 may. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 01:47 | No comments

Alentados por la esperanza
La Palabra de Dios fue dada para animar a sus hijos.

Es una triste realidad que, a veces, le arrebatamos a la Biblia su verdadero propósito, y la utilizamos como arma, en vez de bálsamo. Cada vez que las palabras de vida caen en manos de personas con motivos malévolos, pueden ser retorcidas y aparentar ser palabras de muerte. Harper Lee, la autora de Matar a un ruiseñor, al parecer, conocía bien este peligro, y dejó que uno de sus personajes lo describiera de una manera digna de ser recordada: “La señorita Maudie dejó de mecerse en la silla, y su voz se endureció. ‘Eres demasiado joven para entenderlo’, dijo, ‘pero, a veces, la Biblia en la mano de un hombre es peor que una botella de whisky en la mano’”.
A lo largo de la historia, algunas personas han distorsionado la Palabra de Dios para incitar a la violencia, proteger a opresores, silenciar a los pobres y a los profetas. En la historia de los Estados Unidos, algunos empuñaron la Biblia en sus intentos por mantener la esclavitud y las leyes de segregación racial. Pero la Palabra de Dios arde como el fuego; no puede ni podrá permanecer cautiva de hombres impíos o de sus objetivos. Dios no solamente ha hablado, sino que además ha hablado palabras de luz y esperanza. Y por medio del Señor Jesucristo ha venido a rescatarnos y hacernos libres. Cada vez que las verdades divinas se manifiestan con todo detalle, alientan el corazón, levantan al cansado y dirigen a la esperanza.


Antes de abrir su Biblia, pídale al Espíritu Santo que le revele lo que Él quiere que usted aprenda de este pasaje. Después de leerlo, ponga por escrito sus primeras impresiones: ¿Qué preguntas tiene? ¿Hay algo confuso? ¿Cuáles versículos le hablan a su situación actual, y cómo?
El apóstol Pablo escribió la carta a los Romanos a personas agotadas por la persecución del imperio, y fatigadas por sus largos períodos de lucha. A pesar de la salvaje opresión de la iglesia por las fuerzas del imperio, Pablo hacía hincapié a los creyentes en esto: “Sométase toda persona a las autoridades superiores” (Ro 13.1). A pesar de que el prolongado conflicto tenía agotada a la comunidad cristiana, y la tentación de que la iglesia se separara era grande, Pablo insistía en que debían “soportar las flaquezas” de otros (15.1).
Sin embargo, los consejos de Pablo no eran demandas moralistas ni más allá de la razón. Más bien, el apóstol dirigió la atención de la iglesia hacia el inmenso regalo que Dios les había dado, un regalo que les aseguraba que ni la muerte, ni la lucha, ni ninguna fuerza armada tenían la última palabra. Pablo señaló a la iglesia las Sagradas Escrituras. La revelación divina, la historia de la acción decisiva de Dios en la historia, y la manera en que Él mueve el cielo y la tierra para buscar y bendecir a quienes ama.
Alentados por la esperanza
“Porque las cosas que se escribieron antes”, escribió Pablo, “para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (v. 4). Aunque algunas personas han sido condicionadas para que crean que la Biblia es una recopilación de textos que solo sirven para resaltar nuestros fracasos, Pablo pinta un cuadro muy diferente. El apóstol estaba convencido de que la Escritura calma al alma cansada y revela la misericordia y bondad de Dios.
La palabra que Pablo utiliza para consolación conlleva la idea de “aliento”. Cuando Dios habla, la luz penetra las tinieblas y surgen nuevas posibilidades donde lo único que podíamos ver era un desierto.
Reflexione
Escriba a continuación lo que le venga a la mente al leer lo siguiente:
• El Salmo 119 ofrece una reflexión sobre las verdades de Dios y las palabras de esperanza. Escoja varios segmentos del Salmo 119 (aquí tiene tres sugerencias para empezar: versículos 33-4049-56 81-88), y observe cómo habla el salmista de las palabras y de las enseñanzas de Dios. Describa los sentimientos que manifiesta.
• ¿Dónde (o cómo) ha sido usted condicionado para creer que la Biblia es cruel —un texto para condenar, en vez de dar aliento y esperanza? ¿Cómo pueden las firmes y audaces verdades de Dios ser fuentes de luz y esperanza, en vez de angustia o vergüenza?
• Reflexione en su historia personal. ¿Qué pasajes de la Biblia han sido de más aliento en los momentos difíciles? ¿De qué manera el aliento de las Escrituras le devolvió la esperanza?
• Lea la historia de la tentación de Jesús en el desierto (Mt 4.1-11). ¿Cómo usó el Señor las Escrituras para sacar a la luz las mentiras de Satanás? ¿De qué manera la historia de Jesús (y de los pasajes bíblicos que citó a Satanás) le alienta a usted?


Responda
• Al prestar atención a los medios de comunicación religiosos (o de la manera en que hablan acerca de las iglesias o comunidades cristianas los medios de comunicación en general), ¿donde ve usted a la Palabra de Dios tergiversada? ¿Cuáles son algunas de las señales de que la Biblia es utilizada e interpretada incorrectamente?
• ¿Dónde siente más la necesidad de que Dios le hable? ¿De que la Palabra de Dios le revele la verdad acerca de su mundo, y de que avive la esperanza en usted?
• ¿Dónde se siente tentado a rechazar el aliento que le ofrece la Palabra de Dios? ¿De qué manera se resiste a la esperanza que puede recibir al creer en lo que Biblia le dice?
Repase
• Cada vez que escucha la radio, ve las noticias, o escucha una predicación, preste atención a la manera como es utilizada la Palabra. En ese contexto, ¿dirige eso su corazón hacia la esperanza en Dios? ¿Por qué sí, o por qué no?
• Medite cada día en Romanos 15.4. Narre mentalmente dos o tres de sus historias favoritas de la Biblia. Considere cómo le alientan y le animan a tener esperanza.
• Observe a las personas que se crucen en su camino, y esté atento a alguien que necesite estímulo. Ofrezca ayuda a esa persona con una mente renovada por la verdad bíblica (12.2), y sea una voz de esperanza en Dios.
Fuente: www.encontacto.org


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