• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

21 abr. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 21:30 | No comments

El trono de la gracia de Dios

Cuando la tristeza, la depresión o la soledad nos asaltan, podemos sentir como si no hubiera nadie a quién acudir. Pero Dios nos dice claramente que vayamos directamente a su trono de gracia, cuando tengamos necesidad de algo.
La visión del profeta Isaías de esta escena es tan abrumadora, que exclama: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (Is 6.5 NVI). Esta sala del trono está llena de la gloria, el poder y la radiante majestad de Dios.
Nosotros, al igual que Isaías, podemos sentirnos indignos, pero Dios nos extiende su gran misericordia y su gran amor desde su trono, quitando nuestro pecado. Podemos acercarnos a Dios una vez que le hayamos dado nuestras vidas por medio de Cristo. Al pedirle al Señor Jesús que nos salve, la puerta del cielo se abre de par en par, y somos introducidos a la sala del trono. Allí se nos da la bienvenida, porque el Señor Jesús es nuestro intercesor; Él nos da acceso al Dios de toda la creación. Porque el Señor Jesús experimentó lo mismo que nosotros, y se compadece de nuestras debilidades.


Jesús fue tentado al igual que nosotros, pero nunca pecó, y siempre fue uno con el Padre. Él nos invita a seguir sus pasos. Su muerte y su resurrección hacen posible que podamos recibir misericordia y gracia en todo momento. Por eso, en vez de quedarnos solos con nuestro dolor, fuera de este maravilloso lugar donde siempre somos aceptados, debemos atravesar las puertas abiertas, e ir directamente a la presencia de nuestro Padre celestial.
Fuente: www.encontacto.org

14 abr. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:55 | No comments

El camino de la fe

Muchas personas consideran a Moisés un “pilar” bíblico de los días del Antiguo Testamento —un hombre sin igual en devoción a Dios. Ciertamente, él tuvo encuentros excepcionales con el Todopoderoso, y fue llamado a hacer grandes cosas con la ayuda del Señor. Sin embargo, al igual que nosotros, era un ser humano pecador. Pero el Nuevo Testamento lo elogia por algo que todos nosotros podemos tener: fe.
Los versículos de hoy son parte del pasaje conocido como los “Campeones de la fe”. Quienes tuvieron la honra de ser incluidos en este capítulo de la Biblia, fueron escogidos porque actuaron con obediencia, y Dios hizo grandes cosas por medio de ellos.
Nosotros, también, podemos ver la mano de Dios cuando actuamos por fe. Cuando confiamos en Él y le obedecemos, Dios manifiesta su poder y demuestra que realmente es el Señor. Al actuar con su poder en medio de nuestra debilidad, nos enseña a confiar en Él.
Eso no quiere decir que el camino sea fácil; Jesús advirtió que el camino de la fe incluye sufrimiento. De hecho, muchos de los primeros cristianos fueron maltratados o asesinados por causa de Él; y aun hoy la fe enfrenta una dura persecución en diversas partes del mundo. Aunque es posible que esa no sea nuestra experiencia, cada uno de nosotros ha sido ridiculizado, malentendido o rechazado por seguir a Cristo.
Aun la persecución leve puede llevarnos a preguntarnos si vivir nuestra fe vale la pena. La verdad es que es la mejor manera de vivir. Dios responde a la fe de sus hijos, demostrándoles su poder y proporcionándoles gozo.

Fuente:www.encontacto.org

7 abr. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 19:59 | No comments
SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR
por Carter Conlon

¿Alguna vez has sentido que falta algo en tus oraciones, que de alguna manera no son tan profundas o tan eficaces como deberían ser? Después de todo, hay una gran diferencia entre la oración que es impulsada por el esfuerzo humano y la oración que es divina y que verdaderamente echa mano de Dios. Por ejemplo, considera la oración del famoso reformador escocés John Knox, que estaba de pie en una montaña y clamó: “¡Dios, dame Escocia o me muero!”. Poco tiempo después, la gente comenzó a salir a las calles bajo la convicción de Dios.

¡Yo quiero orar ese tipo de oración! Quiero algo que vaya más allá de sencillamente ir a la presencia de Dios todos los días con una lista: Dios, bendice mi casa, bendice mis finanzas, bendice a mi madre, bendice a mi padre y bendice a mis hijos. ¡Quiero orar las oraciones que harán que los hombres se muevan hacia Dios; oraciones que traerán a la Iglesia de Jesucristo de vuelta a la vida! Quiero el tipo de oración que Dios instruyó a Ezequiel a orar: “Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán” (Ezequiel 37:9). ¡Ese es el tipo de oraciones que yo quiero orar!

Vemos en las Escrituras que los propios discípulos de Jesús tenían un anhelo similar. Un día, mientras Jesús estaba orando, sus corazones fueron movidos. “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lucas 11:1).

Ten en cuenta que los discípulos no eran ajenos a la oración. Habían visto a Jesús orar y multiplicar milagrosamente los panes y los peces. Algunos incluso estaban con Jesús mientras oraba en una montaña y vieron su rostro completamente transfigurado. Sin duda alguna, los propios discípulos oraban también ya que personalmente caminaban con Jesús. Sin embargo, esta vez vieron a Jesús entrar en un determinado lugar para orar, y llegaron a la conclusión de que todavía les faltaba entender algo acerca de la oración. Me imagino a los discípulos reunirse y darse codazos entre sí: “¡Pregúntale!”, “¡No, pregúntale tu!”. Había algo en la oración de Jesús que hizo evidente que la oración era mucho más profunda de lo que habían experimentado hasta ese momento.

“¡Señor, enséñanos a orar!”, uno de sus discípulos, finalmente, imploró. Así que Jesús comenzó a enseñarles, diciendo:

“Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.” (Lucas 11:2-4)
__________ Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. Un líder fuerte y compasivo, y un orador frecuente en conferencias para pastores y líderes dirigidas por World Challenge en todo el mundo.


Posted by Refrigerio Bíblico | 18:40 | No comments
El mensaje olvidado sobre el Arrepentimiento
David Wilkerson

Fuente:youtube.com


Posted by Refrigerio Bíblico | 17:35 | No comments

La obra del Espíritu Santo

Leer | Gálatas 5.16

El Creador tiene un plan específico para la vida de cada persona, y Él ha ordenado los talentos, las habilidades y las circunstancias de acuerdo a sus planes (Ef 2.10). Cuando nos conectamos con el propósito de Dios para nosotros, sentimos una profunda satisfacción y un gran gozo. Pero es importante entender que no podemos alcanzar los propósitos del Señor por nosotros mismos; solo gracias a su poder y su dirección podemos alcanzar el éxito.
En Juan 16.33, Jesús nos advirtió que los problemas son parte de la vida. Pero al olvidar fácilmente lo débiles que somos, tendemos a asumir los retos con nuestras propias fuerzas e ingenio. Por eso, cuando las tentaciones, las pruebas, la crítica, el chisme y la persecución asaltan, muchos tenemos la tendencia a tratar de tomar el control de nuestra vida.
Durante algún tiempo, la vida puede llegar a parecer buena de esa manera. Pero a la larga, la autosuficiencia crea un caos, lo cual interfiere con el cumplimiento de los propósitos de Dios.
La verdad es que, a veces, tenemos que fracasar para darnos cuenta de nuestra total dependencia de Dios. Él amorosamente doblega nuestro orgullo, al enseñarnos que no podemos tener una vida abundante si no obedecemos la dirección del Espíritu Santo.
¿Se ha rendido usted al control del Espíritu Santo? Acepte su propia debilidad, y reconozca el poder, la omnisciencia y la sabiduría del Espíritu. El Señor no le llama a ser perfecto —pues es humanamente imposible. Lo que Él quiere es que usted renuncie al control, y le permita vivir en y a través de usted.
Fuente: www.encontacto.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 17:21 | No comments
Pasos pequeños hacia un gran llamamiento
Dr. Charles Stanley

Algunas veces, las cosas más pequeñas pueden tener el impacto más duradero. Por eso, nunca debemos subestimar la importancia de los pequeños actos de obediencia. Pueden parecernos insignificantes, pero son con frecuencia el primer paso hacia nuestra vocación. El Señor tiene un plan para la vida de cada creyente, y también un método mediante el cual lo lleva a buen término. La experiencia de Pedro con Jesús es un excelente ejemplo de cómo los pequeños pasos de fe pueden llevar a un gran llamamiento.
Pasos pequeños hacia un gran llamamiento
La historia comienza en Lucas 5.1-11, cuando Jesús estaba enseñando a orillas del lago de Genesaret. Cuando una multitud lo presionaba, vio dos barcas en la playa, y le pidió a Pedro que lo alejara en una de ellas para poder seguir enseñando. ¿Quién habría pensado que esto iba a ser algo crucial en la vida de Pedro? Era una petición bastante simple, pero qué habría pasado si hubiera dicho: “¿No ves que estoy ocupado? Estuve pescando toda la noche y no atrapé nada; ahora tengo que limpiar las redes antes de poder volver a mi casa a descansar. Encuentra a otra persona que te ayude”.
En realidad, nuestra vida no es muy diferente a la de Pedro. Jesús sigue llamando a las personas a obedecer sus sencillas peticiones. Por supuesto, sus peticiones pueden ser inconvenientes o inesperadas, pero ¿en verdad queremos perdernos de las bendiciones de un pequeño acto de obediencia? Cuando Pedro dejó que Jesús utilizara su barca, abrió la puerta para que el Señor utilizara su vida.
A veces, Dios nos pide que hagamos cosas que parecen ilógicas. Gracias a que Pedro obedeció en un asunto insignificante, Jesús lo llamó a convertirse en uno de sus discípulos, y lo transformó en un poderoso líder de la iglesia. Imagine, entonces, lo que el Señor puede hacer con su vida si usted obedece sus pequeñas peticiones y obedece aun cuando éstas no tengan sentido para usted. ¿Por qué no lo averigua? El llamamiento de Dios a su vida se encuentra en el otro lado de la obediencia.

5 abr. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:29 | No comments
Lavados y limpiados para servir al Maestro

Leer | Juan 13.1-17, 31-35


Esta no era la primera fiesta pascual de los discípulos, pero sería la última con su Maestro. Sin embargo, ellos no lo sabían cuando se reunieron en el aposento alto para la cena. El Séder les recordaba la sangre untada sobre las puertas de las casas de sus antepasados. La presencia de esa sangre había salvado a los hebreos del ángel de la muerte (Éx 12.23), y convencido a Faraón de dejarlos salir de Egipto y de la esclavitud. Los discípulos no entendían que su Maestro era el Cordero del sacrificio cuya sangre sería untada pronto por todos sus corazones. Su sangre los haría libres para siempre, y también a nosotros, de la esclavitud al pecado y la muerte.

Mientras se servía la cena, Jesús se puso de pie. Todos los ojos le siguieron mientras se quitaba su manto y se ceñía una toalla a la cintura. Los hombres estaban intrigados por lo que Él estaba haciendo, pero no se atrevieron a preguntar. Después de llenar una palangana con agua, el Señor se arrodilló y comenzó a lavar los pies del primer discípulo. Después se movió al siguiente, y luego a cada uno de los demás.

¿Había perdido Jesús el juicio? Los discípulos intercambiaron miradas nerviosas y se retraían cuando las manos de su Maestro tocaban sus pies. ¿Cómo podía Él rebajarse y hacer una acción tan indigna y humilde? Ellos nunca habían imaginado hacer una cosa así. “Por favor, no lo hagas”, quisieron decirle. “Deja que un sirviente haga esto”.


Pedro, siempre el vocero, trató de detenerlo. Jesús le aseguró que algún día lo entendería, pero que, por ahora, debía dejar que hiciera el lavamiento. En ese caso, también las manos y la cabeza, dijo Pedro. Pero Jesús le dijo que solamente sus pies necesitan ser lavados, puesto que ya se había bañado para la celebración.

Jesús sabía, por supuesto, que uno de estos amigos no estaba limpio. Durante tres años, Judas había visto a Jesús personalmente, sirviendo, enseñando y amando. Pero, a pesar del privilegio de ser testigo de todo esto, Judas tenía sus propios planes y prioridades. Así pues, con los pies recién lavados por las manos de Dios, el traidor guiaría pronto a los soldados y a los funcionarios religiosos adonde podían arrestar al Señor.

Jesús lavó los pies de los discípulos para darnos un ejemplo de amor y servicio. Cuando dijo que los discípulos no eran mayores que su Maestro, Él también nos tenía a nosotros en mente. Sin que hubiese ninguna razón para ser humilde, Jesús nos dio un ejemplo de humildad. Él nos manda a hacer lo mismo por amor a Él y a los demás.

Una noticia así puede ser tan difícil de tragar como las hierbas amargas del Séder. Ante una habitación llena de pies que necesitan ser lavados, ¿qué tan dispuestos estamos a ceñir nuestras toallas? Para nosotros, servir puede significar llevar a una cita médica a una persona anciana, visitar regularmente a los enfermos, ayudar a una madre soltera con el cuidado de sus hijos o reparar cosas en su casa. En esta Pascua, que podamos llegar hasta otros con manos dispuestas y corazones limpiados por la sangre del Maestro.

— LeAnne Benfield Martin


3 abr. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:33 | No comments

El punto crucial en el tiempo


por: Ravi Zacharias

A menudo escuchamos la frase “el quid o punto crucial de la cuestión” o “el punto crucial de la situación”. La palabra crucial viene del latín medieval, y tiene que ver con “cruz”. ¿Por qué ha llegado la palabra cruz a estar asociada con una coyuntura o punto crítico en el tiempo? Porque la cruz de Cristo es verdaderamente el punto crucial de la historia. Sin la cruz, la historia en sí no puede ser definida o reajustada.

Hay otra palabra que normalmente se escucha, en el idioma inglés, cuando se está en medio de un dolor terrible: es la palabra excruciating, que significa dolor insoportable. Ésta, también, se deriva del latín y significa “fuera de la cruz”. A lo largo de la historia y de la experiencia humana, el acontecimiento histórico de la cruz intercepta al tiempo y al espacio, y habla a las heridas más profundas del corazón humano.



Pero en la vida hay más que dolor y sufrimiento. También vivimos con anhelos profundos dentro del corazón humano, como el anhelo por la verdad, la justicia, el perdón y la paz. Como lo veo, hay solamente un lugar en el mundo donde estos anhelos convergen: en la cruz de Cristo, donde la paz y la justicia perfectas se unieron la tarde de un viernes.

La cruz define lo que son las implicaciones del amor. Es que, en términos cristianos, el amor no es simplemente una emoción o una expresión para reconciliarse con Dios. En una relación con Dios, el amor, en última instancia, se transforma en adoración. Todas las relaciones terrenales terminarán algún día. Es en la adoración solamente que la admiración a Dios y la verdad de Él se funden, prefigurando la consumación de la comunión eterna. Ese enriquecimiento que proviene de la adoración nutre todas las demás relaciones, y nos ayuda a mantener sagrados todos los compromisos fundamentales de la vida.



Nunca antes ha sido más evidente que este mundo necesita redención —y esa redención es costosa. La cruz, más que nunca, es necesaria para superar la brecha entre Dios y nosotros. Sin la cruz, el abismo que nos separa de la verdad, el amor, la justicia y el perdón, nunca podrá ser salvado. Las profundidades del misterio y el amor que se encuentran en la cruz, nunca podrán ser descifradas totalmente, pero el anhelo de un verdadero creyente en Cristo debe ser maravillarse por el alto precio de ella, y ensalzar su significado.

Es por eso que celebramos la Pascua. La cruz se erige como la perspectiva contraria a todo lo que este mundo nos ofrece. Al guardar esta Semana Santa, que usted sea lleno de admiración y adoración al Señor.

—Ravi Zacharias


Posted by Refrigerio Bíblico | 02:18 | No comments

El Verdadero Jesús
Dr. Charles Stanley

Fuente: www.youtube.com




Posted by Refrigerio Bíblico | 01:55 | No comments
La costosa copa de la comunión
por Charles F. Stanley

Uno de los peligros que enfrentamos en la vida cristiana es no prestar la debida atención a las cosas que deben ser sagradas. Por ejemplo, la mayoría de nosotros celebramos la Cena del Señor con regularidad, tal como se nos manda a hacer en la Biblia. Pero ¿realmente nos detenemos a considerar lo que ella significa? En la noche de la Pascua, cuando Jesús se reunió con sus discípulos para cenar, instituyó una práctica que simbolizaba lo que iba a hacer por nosotros unas horas después.

Hay dos copas que merecen atención. Una es descrita como la copa del nuevo pacto en la sangre de Cristo, que nos ha sido dado. Jesús dijo que es “para remisión (o perdón) de los pecados” (Mt 26.28). Su sangre derramada nos limpia de pecado para que podamos ser declarados justos delante de Dios. También es una copa compartida. Jesús dijo: “Bebed de ella todos” (v. 27). Cuando celebramos la Cena del Señor, nos congregamos para consagrarnos y dedicarnos de nuevo a Cristo.





La costosa copa de la comunión
La segunda copa simbolizaba el sufrimiento que Cristo bebería solo. Poco después de la cena, Jesús rogó al Padre en el huerto de Getsemaní: “Si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (v. 39). Esta amarga copa incluía el dolor físico de la cruz y la agonía de estar separado del Padre cuando castigara el pecado que Jesús llevó por nosotros (1 P 2.24). No hay manera de que podamos comprender lo que Cristo sufrió cuando clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27.46).

La única manera de apreciar realmente la copa de comunión que bebemos —la copa que representa nuestra limpieza, nuestro compañerismo y nuestra consagración— es reconociendo lo que le costó a Cristo beber la copa del sufrimiento a favor nuestro. En esta Pascua, y cada vez que venga a la mesa del Señor, ofrezca de nuevo su ser al Salvador.


Posted by Refrigerio Bíblico | 01:33 | No comments
Poder a plenitud

¿Sería diferente la vida si viviéramos cada minuto en el poder del Espíritu Santo?
por Charles F. Stanley

Imagínese esto: Es lunes por la mañana, usted sale a duras penas de la cama, y no se siente particularmente espiritual. A pesar de un servicio de adoración maravilloso el día anterior, las emociones y la motivación de esa experiencia se han desvanecido. Al sentarse a leer su Biblia, su mente sigue a la deriva y el texto parece no tener vida. Pero entonces recuerda que Jesús dijo que su Espíritu “os enseñará todas las cosas” (Jn 14.26); por tanto, hace una pausa y le pide al Señor que le ayude a entender el pasaje. Es admirable el cambio que produce esta oración. La Palabra de Dios cobra vida, y la mañana se le convierte en un momento de maravillosa comunión con el Señor al rendirse a su dirección.

En su camino al trabajo, la irritación habitual con otros conductores es sustituida por una paciencia sobrenatural. En el trabajo es capaz de mantener la calma en situaciones estresantes, y de responder con amabilidad a un compañero de trabajo insoportable. Incluso, tiene la oportunidad de hablar de Cristo con alguien. Y cuando, finalmente, llega a casa y es recibido por unos hijos inquietos, el Espíritu le susurra: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Stg 1.19), antes de que las palabras duras tengan oportunidad de formarse en su boca.


Sin la obra del Espíritu Santo, es imposible vivir siempre de la manera que Dios quiere. Es por eso que el Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Jn 16.7). Ellos debieron haberse preguntado cómo algo podría ser mejor que tener al Hijo de Dios con ellos. Pero el Señor dijo que el Espíritu no solamente estaría con ellos, sino que también estaría en ellos (14.17).

El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento, el Señor enviaba su Espíritu sobre algunas personas para que realizaran tareas específicas. Por ejemplo, la presencia de Dios estuvo con Moisés cuando sacó a los israelitas de Egipto (Ex 3.12). Pero el Señor también puso su Espíritu en setenta ancianos de la congregación que recibieron la tarea de ayudar a Moisés a gobernar al pueblo (Nm 11.16, 17). Por otro lado, el Espíritu de Dios llenó a Bezalel con la sabiduría y la habilidad artística que necesitaba para fabricar todas las cosas del tabernáculo (Ex 31.1-5).


Siempre que Dios procuraba hacer algo, facultaba a una persona. Los profetas hablaban cuando el Espíritu les daba un mensaje de Dios para el pueblo. Guerreros como Sansón y Gedeón vencieron a los enemigos de Israel, y el rey Saúl y David gobernaron la nación. Sin embargo, la presencia del Espíritu no era permanente. Cuando Saúl se rebeló contra el Señor, el Espíritu se apartó de él (1 S 16.14).

Poder a plenitud
El Espíritu Santo en la vida de Jesús

Pero después que llegó el tiempo de que el Hijo de Dios viniera al mundo, vemos actuando al Espíritu de una manera singular. Cuando Jesús fue bautizado por Juan, el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma, y vino una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lc 3.22). Este no fue el principio de la presencia interior del Espíritu, sino una unción visible que marcó el inicio del ministerio de nuestro Salvador. Aunque Jesús retuvo toda su divinidad, decidió depender enteramente del Espíritu. Fue por eso que dijo: “Nada hago por mi propia cuenta, sino que hablo conforme a lo que el Padre me ha enseñado” (Jn 8.28 NVI).

Pero Jesús sabía que era mejor que Él viviera dentro de su pueblo, en vez de estar con ellos en forma física. Cuando su ministerio se acercaba a su fin, prometió enviar a Aquél que trabajaría por medio de cada creyente. Poco antes de que Jesucristo ascendiera al cielo, dio a sus seguidores la Gran Comisión de hacer discípulos de todas las naciones (Mt 28.18-20). Sin embargo, por saber que no estaban capacitados para la tarea, les pidió que esperaran en Jerusalén hasta que descendiera sobre ellos el poder del cielo (Lc 24.49).

El Espíritu de Cristo actuando por medio de su iglesia

Apenas unos días después, durante la fiesta judía de Pentecostés, el Espíritu de Dios vino a morar en los creyentes de Jerusalén (Hch 2.1-4). Cuando esos discípulos fueron bautizados con el Espíritu de Dios, fueron transformados de hombres temerosos a evangelistas valerosos que recibieron poder para llevar a cabo la tarea que el Señor Jesús les había dado. Fueron dotados de la capacidad de hablar muchas lenguas, así que personas de diferentes naciones y regiones que se habían reunido en Jerusalén por el día de Pentecostés, pudieron escuchar el mensaje del Mesías resucitado de una manera que pudieron entender.
Poder a plenitud
El poderoso y transformador Espíritu que vino el día de Pentecostés es el mismo que vive hoy dentro de cada creyente. Hemos sido sellados como hijos de Dios, y nunca debemos temer que nos dejará si caemos en el pecado. Él no vino como resultado de nuestra buena conducta. Sin embargo, debido a que nos ama, podemos tener la seguridad de que nos disciplinará si nos negamos a arrepentirnos.

¿Alguna vez ha reflexionado en lo que significa tener al Espíritu Santo viviendo en usted? Como cristiano, tiene al Dios todopoderoso dentro de sí. Su cuerpo es un templo, apartado y sagrado para Él (1 Co 6.19, 20).

El Espíritu Santo está siempre con nosotros, ya sea que lo sintamos o no. Muchas personas quieren tener un encuentro emocional de algún tipo, pero nunca vemos al Espíritu produciendo experiencias extáticas en Jesús o en los apóstoles. Su tarea es enseñarnos la verdad de la Palabra, guiarnos a la voluntad de Dios, transformar nuestro carácter, darnos dones para el servicio en la iglesia, e investirnos de poder para obedecer, sufrir dificultades y proclamar las buenas nuevas de salvación en Cristo.


La clave para ser lleno del Espíritu no está en las experiencias sino en la obediencia (Jn 14.21Ef 5.18). Así que, si usted es cristiano, recuerde que siempre está en la presencia del Espíritu Santo. Y cuanto más rinda su vida a su control, más sentirá su amor y su poder.


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