6 feb. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:10 | No comments
Paz y protección en las tormentas de la vida

Leer | Juan 14.27

Las tormentas emocionales pueden ser tan difíciles de manejar como las físicas. La tristeza, el temor y la preocupación pueden producir en nosotros una gran agitación.

Para ayudarnos en los momentos difíciles de la vida, Dios nos da su protección y su paz. Pero eso no significa que dejaremos de tener problemas. El Señor Jesús permitió que los discípulos sintieran temor y angustia mientras navegaban en un mar turbulento. Lo permitió porque quería enseñarles a reconocer lo impotentes que eran y la necesidad que tenían de Él.

La paz de Dios no depende del aquietamiento de nuestras circunstancias o de la eliminación de las presiones externas. Tampoco significa la ausencia de conflicto. La paz prometida viene de tres maneras:

Primero, el Señor Jesús mismo se convierte en nuestra paz. Por su muerte, Él nos ha reconciliado con el Padre, y ya no somos sus enemigos (Ro 5.1). En Dios, podemos estar tranquilos. Segundo, cuando nuestra relación con el Padre es buena, podemos vivir en paz con nuestro prójimo (Ef 2.14). Por medio del Señor, tenemos el poder de decidir perdonar, de no guardar un registro de agravios, y de demostrar amor a las personas que nos rechazan. Tercero, la obra transformadora del Espíritu Santo nos capacita para experimentar una sensación de tranquilidad interior cada vez mayor (Fil 4.7).

El Padre celestial nos dará lo que necesitemos espiritualmente, tanto para salir adelante con paciencia, como para fortalecer nuestra fe en Él. ¿Qué retos enfrenta usted? ¿Está utilizando lo que Dios ha provisto?

Fuente: www.encontacto.org

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