1 ene. 2015

Posted by Refrigerio Bíblico | 18:59 | No comments
Elija sentir paz
Dr. Charles Stanley
¿Alguna vez ha estado en el mar durante una tormenta? Yo sí, y no me importaría volver a experimentar otra. Mientras los vientos rugían, la nave era zarandeada de un lado a otro. Llovía a cántaros, al mismo tiempo que el cielo relampagueaba. Todo a mi alrededor era un caos. Pero, a solo cien pies por debajo de la superficie, donde la tormenta no tenía ningún dominio, había un silencio y una calma absolutos.
Así es la paz de Cristo. No es la ausencia de conflictos, problemas o dificultades, sino una profunda calma en medio de las circunstancias de la vida. Poco antes de su muerte, el Señor Jesús tranquilizó a sus discípulos, diciéndoles: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27). No les estaba diciendo que todas sus circunstancias serían tranquilas y serenas; pero sí que su paz los sostendría y fortalecería en los momentos más difíciles de la vida.


Jesús nos ofrece esta misma paz; sin embargo, debemos decidir tenerla. Todo el mundo experimenta dudas, preocupaciones y desconcierto por las situaciones angustiantes; no obstante, como creyentes, podemos elegir aceptar la oferta de Cristo.
Elija sentir paz
Cuanto más confiemos en Él y más le obedezcamos, mayor llegará a ser nuestra paz. En Juan 14.1, después de decir a sus discípulos que no estuvieran turbados, el Señor Jesús añadió: “Creéis en Dios, creed también en mí”. Si tenemos la convicción de que el Señor nos ama incondicionalmente, de que tiene el control de cada situación, y de que está determinado a hacer que todo obre para nuestro bien, tendremos la paz que sobrepasa todo entendimiento humano.
¿Puede usted dormir cada noche con tranquilidad? ¿Se despierta por la mañana libre de ansiedades? ¿Tiene confianza en el Señor, pese a las dificultades o los sufrimientos? Si su respuesta es “no” a cualquiera de estas preguntas, mi oración es que ponga todo temor y toda ansiedad en las manos de Dios hoy, y le permita que llene su corazón de paz.


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