3 oct. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 21:17 | No comments

Todo lo que hagáis


En realidad, el placer verdadero no se encuentra en hacer lo que nos guste, sino en que nos guste lo que hacemos
.
Entre los muchos dilemas que enfrenta el creyente al tratar de “vivir en este mundo, pero no ser de este mundo”, está si es correcto o no buscar el placer. Especialmente en los lugares ricos del mundo, el placer es —con frecuencia— fácil de conseguir. Podemos llegar a saturarnos por el exceso de entretenimiento, al punto de llegar a sentirnos enfermos.

No es ninguna sorpresa que la Biblia advierta en cuanto a la búsqueda insensata del placer. Pero ¿es el placer siempre malo? ¿Todo placer es malo? ¿No hay espacio para que disfrutemos la vida con que Él nos ha bendecido? ¿Se puede tener algún hobby o pasar tiempo con amigos?
Aunque no hay un capítulo de la Biblia titulado “Enseñanzas acerca de los deportes”, o “La parábola de la decoradora”, la Biblia ofrece abundantes directrices en cuanto a estos asuntos.
Lea
Analicemos brevemente las amonestaciones que Dios nos da con respecto a la búsqueda del placer. Lea Proverbios 20.1321.171 Timoteo 5.6. Estos pasajes advierten que la pobreza es el resultado inevitable de la holgazanería y el hedonismo. Alguien que esté viendo televisión todo el día, entretenido con videojuegos, chismeando por el teléfono o atiborrándose de comida en vez de ser productivo, al final pagará un precio. Recuerde que la pobreza puede adoptar formas diferentes; puede significar ruina económica, pero también puede incluir enfermedades físicas, relaciones destruidas y la pérdida de gozo. El placer físico, cuando se busca separado de otros aspectos positivos de la vida se convierte rápidamente en descontento.
Lea Lucas 8.14Cuando Jesús contó la parábola del sembrador en Lucas 8, incluyó al placer entre los espinos que pueden ahogar la semilla del evangelio en la vida de una persona. Las preocupaciones y los problemas no son las únicas cosas que nos desenfocan espiritualmente; las riquezas y el placer también pueden hacerlo.
Si nos dejamos llevar por el pecado y el interés personal a costa del crecimiento espiritual, entonces el placer se ha convertido claramente en nuestro dios. Pero ¿puede el creyente aprovechar oportunidades para ser creativo, estar activo y socializar?
Todo lo que hagáis
Lea 1 Timoteo 6.17Pablo reconoció que Dios “nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”. El Señor desea que pasemos buenos momentos. Nuestro Padre celestial creó un mundo lleno de maravillas que deleitan nuestros sentidos, que estimulan nuestras almas, e incluso que nos hacen reír. También nos creó con la capacidad de sentir gozo al hacer lo que nos causa placer. Pensemos en el Señor Jesús, aunque la Biblia no dice expresamente que sonreía, es fácil suponer que sonrió cuando asistió a una boda, sanó al cojo y al ciego, y resucitó a Lázaro (Mr 8.23-25Jn 2.1, 25.6-911.38-44)
El secreto en cuanto al placer verdadero y a la libertad de la culpa es saber diferenciar entre lo que es genuinamente hermoso y agradable, de lo que no lo es. Lea elSalmo 37.4, 5 Mateo 6.33. Cuando comenzamos a deleitarnos en el Señor y a buscar su voluntad, el gozo y el contentamiento llegan rápidamente. Si disfrutamos de cosas sencillas y las valoramos, ¿cuánto más podremos disfrutar el dedicarnos a nuestras actividades favoritas?
Podemos tener gozo cuando . . .
1. Estamos bien con Dios (es decir, libres de sentimientos de culpa o de temor).
2. Estamos bien con los demás (es decir, libres de ira u odio).
3. Utilizamos nuestros dones y talentos para glorificar a Dios y bendecir a otros.
REFLEXIONE
• Piense por un momento en cómo ha sido usted creado a imagen de Dios. ¿Qué le dicen estos versículos en cuanto a Dios y el sentir gozo? Hageo 1.8Lucas 10.21Sofonías 3.17.
• ¿Qué le dicen los siguientes versículos acerca de la voluntad de Dios para sus hijos? Salmo 16.1121.1-637.3, 11, 19Eclesiastés 2.265.19Filipenses 4.4, 8, 9.
RESPONDA
• Piense en dos o tres actividades que le proporcionan gozo, ya sean físicas, emocionales o mentales. ¿El placer a corto plazo que obtiene de estas actividades es comparable con los beneficios a largo plazo?
• Pídale a Dios que le ayude a discernir si sus pasatiempos le agradan a Él.
• Cuando invierta tiempo en actividades que le proporcionan placer, pídale a Dios que le muestre si usted está siendo:
1. Sumiso— ¿Está dispuesto a renunciar a esa actividad, si Dios le llama a hacer algo más importante o urgente?
2. Prudente— ¿Esa actividad toma más de su tiempo, su atención y su energía de lo que debería?
3. Responsable— ¿Cuánto de su dinero gasta en esa actividad? ¿Sería usted un mejor mayordomo de esos recursos, utilizándolos para la gloria de Dios?
4. Generoso— ¿Deja usted que otros disfruten de su pasatiempo al invitarlos a participar con usted? ¿Bendice usted a otros compartiendo el resultado de su actividad?
5. Humilde y modesto— ¿Se jacta de su actividad hasta el punto de que los demás se sienten mal o inferiores?
REPASE
• Lea el Salmo 37 y anote sus observaciones en dos listas —primero, lo que desagrada a Dios (y que en última instancia, nos perjudica a nosotros); y otra, lo que le agrada a Él (y, al final, a nosotros).
• Lleve un registro mental (o diario) del tiempo que pasa en actividades de esparcimiento esta semana. Tome nota de lo que le dejó una sensación de vacío o un sentimiento de culpa, y de lo que le produjo verdadero placer y alegría.
 Fuente: www.encontacto.org

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