20 oct. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:19 | No comments

¿Por qué Dios no escogió salvar a todos?

Por: Dr.John MacArthur


Pregunta:

[Una niña]: Yo escuché su sermón el domingo pasado, y estuve pensando, ¿Por qué Dios no escogió salvar a todos?

John MacArthur:

Los niños siempre hacen ese tipo de preguntas sobre ese tema. Los adultos no las hacen porque han aprendido que no hay respuesta.

¿Por qué Dios no escogió salvar a todos? No sé. Pero, hay una respuesta básica—fundamental. La respuesta es: Porque Él recibe más gloria a Su nombre haberlo hecho de la manera que lo hizo. Dios hace lo que hace para Su gloria. Y de una manera, de alguna manera, Dios es glorificado en lo que hizo, y es por eso que lo hizo.

¿Alguna vez se ha equivocado Dios? ¿Estuvo Dios alguna vez incorrecto? ¿Es Dios amoroso? Sí lo es. Entonces, lo que hace coopera de alguna manera con Su carácter. Y sí es difícil para nosotros entenderlo, ese no es el problema de Dios; ¿De quién es el problema? Es de nosotros, no es cierto, porque no tenemos la habilidad de comprenderlo.

Entonces hay algunas preguntas que no podemos contestar – y esa es una de ellas. Dice la Escritura: -No me complazco en la muerte del impío- – Dios dice eso. Y confío en Dios – confío en su carácter. Yo no sé cómo es que Dios no tiene placer en la muerte del impío y deja que el impío muera. Yo no sé como por un lado Dios puede decir en Isaías 46:10, -y haré todo lo que quiero- y después dice, -No me complazco en la muerte del impío.

De una forma sencilla: todos los hombres nacidos en Adán nacen con la naturaleza pecaminosa—caída, y porque tienen la naturaleza pecaminosa, son todos condenados al infierno. Es nuestro pecado en Adán y la naturaleza que tenemos, lo que condena a todo hombre al infierno. Así como todo hombre va al infierno, Dios, en su maravillosa gracia salva a algunos. Los demás son condenados, pero no simplemente por el pecado de Adán – primordialmente por el pecado de la incredulidad. Juan 3:18 dice, -El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado.  ¿por qué?, -porque no ha creído.- Entonces, allí es donde está la tensión—de entender.

La salvación es por el propósito elegido y predestinado de Dios. La condenación es por la incredulidad del hombre. Ahora podemos decir, -¿Cómo resolver eso?- ¡Nosotros no podemos resolverlo. Pero, sabemos que Dios es perfecto y lo resuelve perfectamente y es lo mejor que podemos tener con eso.

Entonces, ¿Qué podemos hacer? Cuando somos salvos, ¿a quién le agradecemos? A Dios. Y cuando los hombres van al infierno, ¿a quién culpamos? A ellos. Usted dice, -No entiendo, ni yo, pero lo importante son las implicaciones: si yo he sido salvado, yo me regocijo en Dios, me regocijo, le agradezco; y cuando voy con un incrédulo, no le voy a decir, -¿Eres escogido? – como dijo Spurgeon, levántales la camisa para ver si tienen un sello de la letra “E”. No, voy con ellos y les digo, -Serás condenado por tu incredulidad- y les voy a explicar el evangelio y les voy a rogar, -Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.- Y le dejo los resultados a Dios.

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