9 oct. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:57 | No comments
El mentor perfecto

Si queremos que las personas crezcan en la fe, debemos instruirlas, guiarlas y estimularlas.

Algunas de las palabras que utilizamos comúnmente en los círculos cristianos no se encuentran en la Biblia; por ejemplo: discipulado, campaña de evangelización, y evangélico. Además de algunas actividades y celebraciones de las cuales no se nos enseña formalmente, tales como grupos cristianos, Navidad, e incluso servicio de adoración.
Sin embargo, la Biblia ofrece todos los principios, directrices y ejemplos que necesitamos para discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, cómo vivir como cristianos y funcionar como iglesias.
Otro principio que no se menciona explícitamente en la Biblia, es uno del que muchos cristianos hablan: el de mentor. Usted puede encontrar una gran cantidad de libros, artículos, talleres, sitios en internet y sermones sobre el tema. Las personas están, o bien buscando mentores, o bien queriendo convertirse en uno. ¿Por qué razón? ¿Hay una base bíblica para el mismo?
Una de las cosas que dificulta hablar de este tema es que muchas personas tienen una idea diferente de lo que es ser mentor. Para algunos, es una forma de enseñanza; para otros, una clase de amistad especial. Aunque las definiciones, los enfoques y las formas varían, está claro que el mentor es una persona de confianza y con experiencia que da instrucción, guía y estímulo a otra. Este tipo de relación no solo se recomienda en la Biblia, sino que también está ejemplificada.
Elí fue mentor de Samuel, Jetro fue mentor de Moisés, y después Moisés fue mentor de Josué. Bernabé fue mentor de Pablo y Juan Marcos, y después Pablo lo fue de Timoteo, Priscila, Aquila y de otros. También vemos a Noemí haciendo el papel de mentora de Rut, y a Mardoqueo de Ester.
Lea Proverbios 9.922.6; y 27.17.
El libro de Proverbios está lleno de sabiduría práctica. Gran parte está dedicado a animar al lector a desarrollar el hábito de buscar el consejo de Dios. Estos versículos son apenas algunos ejemplos. La amistad es descrita como algo más que una armonía entre dos personas que pasan tiempo juntas. Es una relación en la que ambas partes sacan a relucir lo mejor que hay en ellas, por medio de la sinceridad, generosidad y disposición a exponer sus virtudes y defectos.
Pablo y Pedro —que habían sido mentores de muchos creyentes en la iglesia del primer siglo— exhortaron también a sus hermanos en Cristo a alentar a otros creyentes. Pero claro, en una relación donde hay un mentor, el discípulo debe estar dispuesto a escuchar y aceptar con humildad la guía.
No fue con una actitud de arrogancia sino de humildad que Pablo dijo a estos creyentes que siguieran su ejemplo (1 Co 11.1); después de todo, él se había consagrado totalmente a seguir a Cristo, quien le había ordenado a sus discípulos que le siguieran e imitaran (Mt 16.24-26). Esto nos da una buena ilustración de cómo es un mentor ideal: éste, al ser un discípulo maduro de Cristo puede luego dirigir y enseñar a otro discípulo.
El Señor Jesús es verdaderamente el mentor perfecto. No solo es el más digno de ser seguido e imitado, sino también nos enseña a ser mejores mentores.
Benjamín Franklin dijo: “Dime algo, y lo olvidaré. Enséñame, y lo recordaré. Involúcrame, y lo aprenderé”.
En la vida espiritual, podemos ser espectadores, discípulos o siervos. El Señor Jesús tuvo a los tres tipos de personas. Miles se agolpaban para escucharlo y regresar luego a sus hogares sin haber cambiado. Decenas, tal vez incluso cientos, le seguían y le escuchaban con fervor mientras enseñaba. Pero solamente un puñado se arriesgó a servir al lado de Jesús y aprender a sus pies. Estos fueron los que cambiaron al mundo.
REFLEXIONE + EXPLORE
Es posible que usted tenga el deseo de ser mentor, ya sea de una persona más joven o de un nuevo creyente. Pero antes de dar ese paso, pídale a Dios que le indique si debe usted ser orientado primero.
• Sabemos que el Señor fue un buen maestro. Lea Juan 5.19, 20. ¿Qué nos enseñó Jesús acerca de ser un buen discípulo?
• Isaías profetizó: “He aquí la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”, un nombre que significa “Dios con nosotros” (Is 7.14).
¿De qué manera la vida de Jesús en el mundo —caminando, comiendo y derramando lágrimas con sus discípulos— influyó en su rol como mentor? ¿Qué podemos aprender de esto?
• Mucha de la enseñanza y de la orientación en estos días puede hacerse por medio de libros, de programas ya listos, y de los sitios web.
Lea 2 Timoteo 2.2. ¿De qué manera difería el modelo de enseñanza de Pablo, cara a cara —que requiere una inversión de tiempo y energía— con lo que se considera hoy orientación?
RESPONDA
• ¿Quiénes han sido sus mentores? ¿Cómo llegaron a estar en esa posición? ¿Qué ha aprendido de ellos? ¿Cómo se los ha agradecido?
• ¿Usted sólo asiste a la iglesia y escucha sermones que olvida pronto? ¿Participa en estudios bíblicos que permiten que la Palabra de Dios penetre profundamente en su mente y en su corazón? ¿Se involucra en oportunidades de servicio, de misiones y de evangelización que consolidan en usted la verdad de las Sagradas Escrituras al aplicarlas a su vida diaria?
• Si usted es mentor, ¿cómo enseña a su discípulo? Si no está haciendo actualmente ese papel, ¿qué pasos pudiera tomar para convertirse en un mentor ejemplar para otra persona? Si usted necesita un mentor, ¿cómo pudiera encontrar uno?

Fuente: www.encontacto.org

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