28 sep. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 09:44 | No comments
El Espíritu Santo, como podemos vivir una vida santa por El

Dr. Félix Muñoz

¿Cómo es capacitado el creyente para vivir una vida santa?
(Romanos 8:1-4)

Viviendo en el Espíritu

1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La persona destacada aquí es el Espíritu Santo, es una importante clave para entender este tema y comprender este mensaje.
La victoria no esta en nosotros mismos, sino en el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Las ayudas que El nos da son: libertad en el servicio (v.2); fuerza para el servicio (v.11); victoria sobre el pecado (v. 13); guía en el servicio (v. 14); el testimonio de la aflicción (v. 16); la ayuda en el servicio ( v.26); ayuda en la oración (v. 26).

8:1 -Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Esto se puede comprender de dos maneras.

1. No, hay condenación de parte de DIOS por lo que toca a nuestro pecado, porque estamos en Cristo. Había condenación mientras estuviésemos en nuestra primera cabeza federal, Adán. Pero ahora estamos en Cristo y por ello estamos tan libres de condenación como El.

2. Pero también puede significar que hay otra necesidad de la clase de condena propia que Pablo describió en el capitulo 7. Podemos pasar a través de una experiencia de Romanos 7, incapaces de cumplir la ley mediante nuestros propios esfuerzos, pero no tenemos por que quedarnos allí. El versículo 2 explica por que no hay ahora, pues ninguna condenación.

8:2- la ley de Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Tenemos aquí dos leyes o dos principios en oposición. El principio característico del Espíritu Santo es dar energía a los creyentes para una vida santa. El principios característico del pecado morador es el de arrastrar a una persona hacia la muerte. Es como la ley de gravedad. Cuando echas una pelota al aire, vuelve a descender por que es mas pesada que el aire que desplaza. Una ave viviente es mas pesada también que el aire que desplaza, pero cuando la echas al aire, emprende el vuelo a las alturas. La ley de vida en la ave vence a la ley de la gravedad. Y así el espíritu Santo da la vida de resurrección del Señor Jesús, liberando al creyente de la ley del pecado y de la muerte.

8:3- la ley nunca podía llevar a la gente a cumplir sus sagradas demandas, pero la gracia ha tenido éxito allí donde la ley fracasó. ¡veamos como!
A la ley le era imposible producir una vida santa, por que era débil a causa de la carne. El problema no residía en la ley, sino en la naturaleza caída humana. La ley hablaba a hombres que ya eran pecadores y no tenían fuerzas para obedecer. Pero Dios intervino enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado. Observemos con cuidado que el Señor Jesús no vino en carne de pecado. Sino << en semejanza de carne de pecado>>. El no hizo pecado ( 1 Pedro 2:22), no conoció pecado (2 Corintios 5:21) y en El no había pecado (1 Juan 3:5) pero al venir al mundo en forma humana, se parecía a la humanidad pecadora. Como sacrificio por el pecad, Cristo condeno al pecado en la carne. No murió solo por los pecados que cometemos, sino también por nuestra naturaleza pecaminosa. En otras palabras, murió por lo que somos así como por lo que hemos hechos. Al hacerlo, condeno el pecado en la carne. De nuestra naturaleza de pecado jamás se dice que sea perdonada; es condenada. Son los pecados que hemos cometido los que nos son perdonados.

8:4- Ahora la justicia de la ley ha quedado cumplida en nosotros, los que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Al pasar el control de nuestras vidas al espíritu Santo, El nos da la capacidad para amar a DIOS, y para amar a nuestro prójimo, y a fin de cuentas es lo que la ley exige. En estos primeros cuatro versos, el apóstol recoge los hilos de su argumento desde Romanos 5:12 hasta Romanos 7:25. En 5:12-21estaba tratando de la condición de cabezas federales entre Adán y Cristo. Ahora en 8:1 muestra que la condenación que heredamos de nuestra identificación con Adán queda eliminada mediante nuestra identificación con Cristo. En los capítulos 6 y 7 trata del horrendo problema en la naturaleza. Ahora anuncia triunfante que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte. En el capitulo 7 se suscita todo el tema de la ley. Ahora venimos a conocer que las demandas de la ley son cumplidas por la vida controlada por el Espíritu Santo. ¿Cómo se recibió el Espíritu?

(Gálatas 3:1-3)

El Espíritu se recibe por la fe
3:1 !!Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

La verdad del evangelio.
3:1- Sus acciones exhibían una carencia de comprensión y de razón. Apartarse de la gracia a la ley es estar fascinado, o, como explica la Biblia en el original que esta traducido como un encantamiento de magia, para aceptar incautamente la falsedad por la verdad. Cuando Pablo pregunta ¿Quién os fascinó?, el quien es singular no plural, quizá sugiriendo que el diablo era el autor de la falsa enseñanza. El mismo había predicado a los Gálatas a Jesucristo como crucificado, enfatizando que la cruz debía separarlos para siempre de la maldición y de la esclavitud de la ley. ¿Cómo podían volver a la ley con ello despreciar la obra de la cruz? ¿es que la verdad no se había apoderado de ellos de una forma practica?

3:2- una pregunta seria suficiente para resolver toda la cuestión. Que volviesen al tiempo de su conversión – el tiempo en que el Espíritu Santo vino a morar en sus cuerpos -. ¿Cómo recibieron el Espíritu? ¿Haciendo, o creyendo? Evidentemente creyendo. Nadie jamás recibió el Espíritu a causa de la observancia de la ley.

3:3- si no podían obtener la salvación por obras , ¿podían esperar crecer en la santidad o a la madurez cristiana mediante la ley? Si el poder del Espíritu era necesario para salvarlos, ¿podían ellos completar el proceso mediante esfuerzos carnales?

(Gálatas 4:4-6)

Solo de El.
4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!

4:4- La Plenitud del tiempo se refiere al tiempo señalado por el Padre celestial, tenemos aquí , en pocas palabras, una maravillosa declaración sobre la deidad y humanidad del salvador. El es el Hijo eterno de Dios; pero nació de mujer. ¿ de que otra manera podía nacer un mero hombre? La expresión, en el caso de nuestro Señor, da testimonio de la singularidad de su persona y del modo singular de su nacimiento. Nacido en el mundo como israelita, nació por ello bajo la ley. Como hijo de Dios , el Señor Jesús jamás hubiera estado bajo la ley; el era quien había promulgado. Pero, en una gracia llena de condescendencia, se puso a si mismo bajo la ley que el había promulgado, para magnificar con su vida, y llevar la maldición de la misma con su muerte.

4:5- la ley exigía un precio a aquellos que dejaban de observarla – el precio de la muerte -. Antes que Dios pudiese llevar a los hombres a la maravillosa posición de hijos, se tenia que pagar este precio. De modo que el Señor Jesús que vino al mundo como miembro de la raza humana y de la nación judía, pago el precio que la ley demandaba. Por cuanto El es Dios su muerte tiene un infinito valor, es decir, fue suficiente para pagar por cualquier cantidad de pecadores. Por cuanto era hombre, podía morir como sustituto del hombre. <<Cristo, Hijo de Dios por naturaleza, vino a ser hijo del h hombre, para que nosotros, por naturaleza, hijos del hombre, pudiésemos llegar a ser hijos de Dios>>. Maravilloso intercambio!. En tanto que los hombres fuesen esclavos, no podían ser hijos. Cristo nos libero de la esclavitud de la ley para que por la adopción llegásemos a ser hijos.

4:6- para los que son hijos de Dios puedan darse cuenta de la dignidad de esta posición, Dios envió el Espíritu Santo para que morase en ellos. El Espíritu Santo crea esta conciencia de esta condición filial, lo que lleva al hijos a dirigirse a Dios como, Padre. Ningún esclavo puede dirigirse a su amo como Padre, pero por la libertad de la esclavitud de la ley ya se le puede llamar por medio del espíritu Santo, Padre.

(Juan 14:26)

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

14:26- el Espíritu Santo revela mas allá, fue enviado por el Padre en el nombre de Cristo en el día de pentecostés. El espíritu vino en el nombre de Cristo en el sentido de representar a Cristo aquí en la tierra, no vino a glorificarse a si mismo sino a llevar a los hombres hacia el salvador. El os enseñara todas las cosas, dijo el Señor. Lo hiso primero por medio del ministerio hablándole a los apóstoles, ahora lo hace por medio de la palabra escrita de Dios que tenemos hoy. El Espíritu Santo trae a recuerdo todo lo que el salvador ha enseñado. En el resto del Nuevo testamento el Señor enseña por medio del Espíritu Santo que se debe de hacer por voluntad divina.

(2 Pedro 1:4)

Partícipes de la naturaleza divina
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia,
1:4- incluidas entre todas las cosas, el poder de Dios que ha dado para desarrollar Una vida de santidad en las cuales tenemos sus preciosas y grandísimas promesas en la palabra. El camino de la vida Cristiana esta tan lleno de promesas que seria imposible caminar sin pisar una de ellas. las promesas de Dios son la ultima de siete cosas preciosas que Pedro menciona en sus cartas.

1. Nuestra Fe es mas preciosa que el oro (1 P 1:7).
2. La sangre de Cristo es preciosa (1 P 1:19).
3. Cristo, la Piedra viva, es precioso a los ojos de Dios (1 P 2:4).
4. El es precioso también como la piedra angular (1 P 2:6).
5. Para todos los que creen, El es de gran valor (1 P 2:7).
6. La joya imperecedera de un espíritu manso y apacible es de gran precio delante de Dios (1 P 3:4).
7. Las promesas de Dios son preciosas (2 P 1:4).

Pensemos por un momento en las promesas que se relacionan con la vida de santidad.

Libertad del dominio del pecado (Rom 6:14).
Una gracia suficiente (2 Cor 12:9).
Poder para obedecer sus mandamientos (Fil 4:13).
Victoria sobre el diablo (Stg 4:7).
Camino de salida cuando se es tentado (1 Cor 10:13).
Perdón cuando confesamos nuestros pecados (1 Jn 1:9)- y también olvido de ellos (Jer 31:34).
Respuesta cuando clamamos (Sal 50:17).

¡No es sorprendente que Pedro diga que las Promesas de Dios son preciosas y grandísimas! Estas promesas ayudan al creyente a huir de la corrupción que hay en el mundo a causa de las concupiscencia. Dios ha prometido todo lo que necesitamos para resistir la tentación.
La faceta positiva es que por medio de estas mismas promesas podemos llegar a ser participantes de la naturaleza divina. Esto tiene lugar primordialmente en la conversión. Mientras nos rindamos a El, se vera El (2 Cor 3:18).
El Espíritu nos capacita a vivir la vida que a DIOS le agrada, y todo es por El en nosotros y no por nosotros mismos.
¿Qué es el bautismo del espíritu Santo?

(Romanos 6:4, v6)

4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

6:4- el Bautismo con agua da una demostración visual del bautismo en Cristo. Exhibe al creyente siendo sumergido en las oscuras aguas de la muerte (En la persona del Señor Jesucristo), y presenta al nuevo hombre en Cristo levantándose para andar en novedad de vida. Hay un sentido en el que un creyente que asiste al funeral de su viejo yo cuando es bautizado. Al pasar bajo el agua, esta diciendo: <<Todo lo que yo era como pecaminoso hijo de Adán fue puesto a la muerte de la cruz>>. Al Salir del agua esta diciendo: <<Ya no soy mas yo el que vive, sino Cristo vive en mi>>. (Gal 2:20).
El Apóstol pasa a declara que la resurrección de Cristo nos hace posible que andemos en novedad de vida. Declara que Cristo resucito de los muertos para la gloria del Padre. Esto significa que todas las divinas perfecciones de Dios – su rectitud, amor, justicia, etc. Demandaban que resucite el Señor. A la vista de la excelencia de la persona del Salvador en el sepulcro. Dios le resucitó, y por cuanto estamos identificados con Cristo en su resurrección, podemos y debemos andar en novedad de vida.

6:6- en el bautismo confesamos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo. Nuestro viejo hombre se refiere a todo lo que éramos como hijos de Adán – a nuestras viejas, malvadas e inregeneradas personas, con todos nuestros viejos hábitos y apetitos-. En la conversión nos quitamos el viejo hombre y nos vestimos del nuevo hombre, como si estuviésemos cambiando nuestros sucios trajes por una vestidura sin mancha (Col 3:9-10). 

La crucifixión del viejo hombre en el calvario significa que el cuerpo de pecado ha sido anulado. El cuerpo de pecado no hace referencia al cuerpo físico. Se refiere en realidad al pecado que mora en el y que es personificado como un tirano, gobernando a la persona. Este cuerpo de pecado queda reducido a la impotencia, es decir, anulado o hecho inoperante como poder rector. La ultima clausula muestra que este es el significado: a fin de que no sirvamos mas al pecado. La tiranía del pecado en nosotros queda por medio de la libertad en Cristo Jesús mediante la cruz, quebrantada.
¿Cómo se puede vivir una vida recta, agradable e intachable ante Dios?
¿depende de mi?

(1 Tesalonicenses 5:23-24)

23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

5:23- Pablo ora por la santificación de los cristianos. La fuente es el Dios de paz. El ámbito se encuentra en la palabra completamente, lo que significa: <<Toda parte de tu ser>>. Este verso a sido apremiado para su uso por algunos para demostrar la doctrina de la <<santidad>> de la plena santificación – que un creyente puede llegar a ser perfecto y sin pecado en esta vida -. Sin embargo, no es esto lo que significa. Pablo cuando ora que el mismo Dios de paz os santifique por completo. No esta orando por la erradicación de la naturaleza de pecado, sino que la santificación se extienda a todas partes de su ser – espíritu, alma y cuerpo.

Hay tres fases de la santificación en el Nuevo testamento : 1. la posicional, 2.la practica o progresiva, 3. la perfecta.

1. El momento en que una persona nace de nuevo, es santificada posicionalmente en virtud de su unión con Cristo. Esto quiere decir que es apartada a Dios del mundo. Se hace referencia a esto en: (Hch 26:18, 1 Cor 1:2, 1Cor 6:11, 2 Tes 2:13, Heb 10:10-14).

2. Luego hay la santificación progresiva o practica. Se trata de un apartamiento del creyente a Dios, dando la espalda al mundo, al pecado y al yo. Es el proceso por el que va asemejándose mas y mas a Cristo. Es la santificación por la que Pablo ora por los tesalonicenses aquí. También se ve en (1 Tes 4:3-4, 2 Tim 2:21). Es producida por el Espíritu Santo cuando somos obedientes a la palabra de Dios (Jn 17:17, 2 Cor 3:18). Esta santificación practica es un proceso que debería proseguir en tanto que el creyente este en la tierra. Nunca conseguirá la perfección ni la impecabilidad en su estado actual, pero debería siempre estar lanzado hacia esta meta.

3. La perfecta santificación se refiere a la final condición del creyente en el cielo. Cuando vaya a estar con el Señor, será moralmente como el Señor, total y finalmente separado del pecado (1 Jn 3:23).

El apóstol Pablo ora también por la perseverarían de los tesalonicenses. Esta perseverancia debería incluir a la persona completa – espíritu, alma y cuerpo. Observamos el orden. El hombre dice cuerpo, alma y espíritu. Dios siempre dice espíritu, alma y cuerpo. En la creación original, el espíritu era de importancia primordial, y el cuerpo lo ultimo. El pecado invirtió el orden: el hombre vive para el cuerpo y descuida su espíritu. Cuando oramos los unos por los otros, deberíamos seguir la pauta bíblica, y poner el bienestar en el espíritu antes que las necesidades físicas. En base a este y otros versos, es evidente que somos seres tripartitos. Nuestro espíritu es aquel componente que nos capacita para tener comunión con Dios. Nuestra alma tiene que ver con nuestras emociones, deseos, afectos e inclinaciones (Jn 12:27). Nuestro cuerpo es la casa en la que mora nuestra persona (2 Cor 5:1). Todo nuestro ser, cada uno de sus componentes, ha de ser guardado íntegramente, es decir, completo y sano.

  • El Espíritu: (a) todo aquello que lo contamine (2 Cor 7:1), (b) todo lo que obstaculice el testimonio del Espíritu Santo acerca de la relación de los santos con Dios (Rom 8:16), (c) todo aquello que impida la adoración que El busca (Jn 4:23, Fil 3:3).
  • El Alma: (a) los malos pensamientos (Mt 15:18-19, Ef 2:3), (b) apetitos carnales que militan contra ella (1 P 2:11), (c) amarguras y contiendas (Heb 12:15).
  • El Cuerpo: (a) contaminación (1 Tes 4:3-8), (b) malos usos (Rom 6:19).


La oración prosigue para desear que la santificación y perseverancia de Dios se extienda de tal forma a cada parte de sus personalidades que cada creyente sea irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Esto parece apuntar al tribunal de Cristo, que sigue al arrebatamiento. En aquel tiempo se revisaran la vida, el servicio y el testimonio de cada cristiano, y será recompensado cada uno no para perdición o condenación sino para galardón eterno.

5:24- (1 Tes 4:3) como vimos antes en 4:3, la voluntad de Dios es nuestra santificación. El nos ha llamado a comparecer al fin irreprensibles delante de El. Habiendo comenzado esta buena obra en nosotros, la llevara a buen fin (Fil 1:6). El que nos llama es fiel en su promesa.
La vida rendida a Dios es la base para caminar en la santidad de El, no por esfuerzos humanos y religiosos sino por el Poder de Su Espíritu Santo el cual mora en cada creyente, Por Cristo Jesús.


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