• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

30 sep. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:38 | No comments
¿Cuál es la blasfemia contra el Espíritu Santo?

El caso de la “blasfemia contra el Espíritu Santo” en el Nuevo Testamento, es mencionado en Marcos 3:22-30y en Mateo 12:22-32. El término “blasfemia” generalmente puede ser definido como una “irreverencia desafiante.” Nosotros aplicaríamos el término a pecados tales como maldecir a Dios, o degradar deliberadamente las cosas concernientes a Dios. También lo es atribuir algún mal a Dios, o negar algún bien que deberíamos atribuirle a Él. Sin embargo, este caso de blasfemia, es uno específico, llamado “la blasfemia contra el Espíritu Santo” en Mateo 12:31

En Mateo 12:31-32, los fariseos, a pesar de haber presenciado irrefutables pruebas de que Jesús realizaba milagros en el poder del Espíritu Santo, clamaban que el Señor estaba poseído por el demonio “Beelzebú” (Mateo 12:24). Ahora, notemos que en Marcos 3:29-30, Jesús es muy específico acerca de lo que ellos cometieron exactamente: “la blasfemia contra el Espíritu Santo.”

La blasfemia tiene que ver con alguien acusando a Jesucristo de estar poseído por demonios, en lugar de estar lleno del Espíritu. Hay otras maneras de blasfemar contra el Espíritu Santo, pero esta fue “LA” blasfemia imperdonable. Como resultado, la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser duplicada hoy en día. Jesucristo no está en la tierra ahora, sino sentado a la diestra de Dios. Además, nadie puede ver a Jesucristo realizando milagros y luego atribuirle ese poder a Satanás en lugar de al Espíritu Santo. Aunque no existe la blasfemia del Espíritu actualmente, siempre debemos tener presente que hay un estado de vida imperdonable – el estado de incredulidad continua. No hay perdón para la persona que muere inconversa. 


El continuo rechazo a la persuasión del Espíritu Santo para confiar en Jesucristo es la blasfemia imperdonable. Recuerde que está escrito enJuan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” La única condición por la que alguien no tiene perdón es si ese alguien no está entre “todo aquel que en Él cree.”

Fuente: www.apostasiaaldia.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 04:29 | No comments

El Dios de amor
Cómo vivir con la seguridad de su amor inagotable

por Charles F. Stanley

Uno de los consuelos más grandes que tenemos, es la realidad de que el Señor jamás cambia. A menos que nos demos cuenta de que esta verdad incluye su amor —que Él nos da, pase lo que pase— nos sentiremos privados de la vida abundante que Cristo prometió. Sin embargo, muchos cristianos luchan con dudas porque no se sienten dignos de ser amados. Son bombardeados con pensamientos tales como: Miren nomás lo que he hecho, cómo he tratado a la gente, cómo he desperdiciado mi vida. ¿Cómo podría perdonarme el Señor y usarme para sus propósitos? El problema es que damos por hecho que el Señor ama de la misma manera que nosotros amamos. Nuestros sentimientos hacia los demás cambian continuamente, pero no es así como actúa el Señor.

La base del amor de Dios

La palabra griega para referirse al amor de Dios, es ágape, que incluye la idea de ser “de naturaleza abnegada e incondicional”. El Señor se da con generosidad a sí mismo para hacernos bien y bendecir nuestras vidas. El ágape no solo tiene su origen en Él; también es esencial a su ser. En realidad, es su naturaleza misma, o como nos dice 1 Juan 4.8: “Dios es amor”. En otras palabras, el Señor no cesa de amar, porque para hacerlo tendría que dejar de ser Él mismo.

Piense solamente en lo que sería su vida si el amor de Dios dependiera de cómo son su carácter y su conducta. Debido a que nadie puede vivir de acuerdo con la norma perfecta del Señor, su alma estaría acechada siempre por una sensación de incertidumbre e indignidad. En una vida así no habría gracia, sino solo triste legalismo y esclavitud. El Padre celestial no le amará más cuando usted sea bueno, ni menos cuando sea malo, porque su amor no está basado en el valor que usted tenga, sino en el inmutable carácter de Él.

Cómo entender el amor de Dios

La mejor manera de entenderlo es viendo cómo se relacionó Cristo con diversas personas cuando vivió en la Tierra. Voy a catalogar a varios personajes bíblicos para que usted pueda identificarse más fácilmente con ellos. Al examinar cada uno de ellos y observar las palabras y las acciones de Jesús, piense en cómo se aplica a usted esta clase de amor.El oyente impulsivo —Pedro (Mt 14.28, 29; 16.21-23; 26.31-35, 69-75)

Pedro era una persona extrovertida que tomaba las riendas de todo. Cuando Pedro vio a Jesús caminando sobre el agua, fue el único discípulo que se lanzó al mar por fe. Pero a veces su boca iba más de prisa que su cerebro, y eso lo metía en problemas. Cuando Cristo le dijo que iba a ser crucificado, Pedro, siendo utilizado por Satanás, reprendió al Hijo de Dios.

Pero el mayor fracaso de Pedro comenzó en la Última Cena cuando se negó a escuchar la advertencia profética del Señor, de que todos los discípulos lo abandonarían. Pocas horas después de afirmar confiadamente su eterna lealtad, negó a Jesús, no una, sino tres veces (Mr 14.27-30).

Tal vez usted pueda identificarse con Pedro. ¿Ha tomado alguna vez una decisión precipitada? Quizás su confianza en sí dio como resultado una decepción humillante. Pero ninguna de estas cosas puede impedir que usted sea amado y usado por Dios. Él se especializa en convertir personas humilladas en siervos útiles.

Poco después de su resurrección, el Señor Jesús se acercó específicamente a Pedro para iniciar el proceso de su restauración. Cuando las mujeres fueron al sepulcro, el ángel les dijo: “Pero id, y decid a sus discípulos, y a Pedro” (Mr 16.7, cursivas añadidas). Cristo nunca dejó de amarlo. Por conocer el potencial de Pedro, permitió que Satanás quitara el orgullo que estaba impidiendo que el discípulo se convirtiera en un líder espiritual humilde.

A veces pensamos que el amor de Dios se expresa solo de manera tierna, pero Él corrige y disciplina a sus hijos para el bien de ellos. Él utiliza nuestros tiempos difíciles y nuestros fracasos para moldear nuestro carácter y capacitarnos.El mundano claudicante —Zaqueo (Lc 19.1-10)

Puesto que los cobradores de impuestos eran considerados traidores, no eran populares en Israel. Ya era bastante malo que cobraran impuestos para los romanos, pero muchos de ellos también defraudaban a los judíos al exigirles dos o tres veces más de lo que estaban autorizados a cobrar. Dado que Zaqueo era jefe de los cobradores de impuestos, podemos estar seguros de que era odiado. Sin embargo, cuando Jesús lo vio trepado en un sicómoro, lo llamó. Eso es lo que hace siempre el amor de Dios: nos invita a relacionarnos con Él. No importa lo que hayamos hecho en el pasado, o incluso los pecados que estemos cometiendo ahora mismo. Cristo no evalúa nuestras vidas para ver si somos dignos de Él, simplemente nos toma tal como somos.

Aunque la multitud estaba horrorizada por la demostración de bondad de Jesús a este pecador, la respuesta de Zaqueo fue asombrosa. Entregó la mitad de sus bienes a los pobres, y devolvió cuadriplicado todo lo que había robado a otros. Zaqueo no se avergonzó de haber sido salvado para tener una vida santa; fue convertido por la misericordiosa aceptación del Salvador, y vivió de una manera digna del amor que recibió.

¿Se ha sentido condenado por haber hecho cosas que no debía? Aunque un encuentro con el Señor siempre trae nuestros pecados a la luz, el amor del Señor Jesús por nosotros nos ofrece esperanza y nos muestra una salida. Cuando le recibimos como Salvador, ya no hay ninguna condena. Su amor nos libera y nos motiva a vivir el resto de nuestra vida para Él.

La fracasada moralmente —la mujer junto al pozo (Jn 4.3-30) A la hora de relacionarse con otros Jesús sabía exactamente cómo llegar a los asuntos del corazón. Cuando conoció a la mujer samaritana junto al pozo, guió la conversación hacia la respuesta a su necesidad más profunda: el amor incondicional del Mesías, el cual había estado buscando en lugares equivocados. Después de cinco matrimonios fracasados, estaba viviendo con un hombre que no era su marido. Como resultado de su conducta inmoral, no era aceptada por la comunidad y venía al pozo durante las horas de más calor del día, cuando nadie estaba allí.

Cuando Jesús se encontró con ella, con firmeza pero con amor le mostró sus secretos y quitó el velo a su corazón sediento. Entonces le ofreció el agua viva del Espíritu —el agua que finalmente le daría la satisfacción que había buscado toda su vida. Lo que es sorprendente acerca de esta escena es cómo Cristo descubrió el pecado de esta mujer de una manera que no creó barreras de autodefensa. La mujer fue tan transformada por el amor del Señor, que fue a la ciudad a hablar a todo el mundo de Él, para invitarles a conocer al Mesías, también.

¿Ha tratado usted de llenar el vacío de su corazón mediante otras personas? Dios le creó para relacionarse con Él. Por más maravillosas que puedan ser la amistad, la familia y el matrimonio, nada es comparable al lugar del Señor en nuestras vidas.

El don nadie —Bartimeo (Mr 10.46-52) Los mendigos ciegos eran considerados “don nadie” en Israel. Podían recibir compasión y ayuda, pero nunca atención o reconocimiento; la mayoría de las personas pasaban frente a ellos como si fueran invisibles. Pero un día, cuando Bartimeo clamó a Jesús pidiendo misericordia, el Señor se detuvo, tuvo una conversación con él, y le dio la vista.

¿Se siente usted como un don nadie? Tal vez su vida le parece un ciclo interminable de trabajo sin sentido, ver la TV, y dormir. O quizás está luchando con la soledad, sin que nadie le tome en cuenta. Muchas personas se sienten insignificantes y sin importancia cuando envejecen o se enferman y ya no puede trabajar como lo hacían antes. Sus vidas se reducen lentamente a una sola habitación o incluso a una cama, muchas veces olvidadas por el mundo.

Pero el Señor sabe exactamente dónde se encuentra usted, y nunca le ha quitado los ojos de encima: “Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré” (Is 46.4). Su amor por nosotros no cesa simplemente porque nos sintamos inútiles o insignificantes. La mejor manera de renovar la esperanza y el propósito, es quitar la mirada de nosotros mismos y dirigirla al Hijo de Dios. Cuando usted lo hace, su sentido de autoestima se afianza en la verdad, en vez de las emociones fluctuantes. Cristo le consideró digno de morir por usted, y Él le ama no importa cuál sea su condición física, emocional o espiritual.

Es una cuestión de fe

El hecho de que Dios nos ama es innegable. Lo ha dicho así en su Palabra, y lo demostró por medio de su Hijo. Cada vez que nos regodeamos en nuestra indignidad y nos repetimos las razones por las que no es posible que Dios nos ame, manifestamos incredulidad. Simplemente, debemos aceptar por fe el amor que Él nos tiene. Cuanto más decidamos creerle al Señor, en vez de a nuestros sentimientos, más fuerte se volverá nuestra certeza de su amor, y experimentaremos la vida gozosa que Dios ha dispuesto para nosotros.

Preguntas de estudio
  1. Reconciliación entre el amor y la justicia de Dios. Lea Juan 8.1-11. ¿Cómo demostró Jesús amor a la mujer sorprendida en adulterio? En nuestra cultura, una respuesta benigna a los pecadores ha sido demostrar tolerancia al pecado. ¿Por qué las palabras con que Jesús despidió a la mujer refutan esta manera de pensar (v. 11)
  2. Reconciliación entre nuestro sufrimiento y el amor de Dios. Lea Romanos 8.35-39. ¿Son las circunstancias difíciles o dolorosas señal de que Dios no nos ama? ¿Qué promesas da Él en los versículos 37 al 39 para sostenernos en los tiempos difíciles?

28 sep. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 20:14 | No comments

Como Recibir Sanidad Divina y Milagros de Dios

Dr. Charles Stanley






Fuente: http://youtu.be/a9tF310o-y8


Posted by Refrigerio Bíblico | 18:52 | No comments
6 ENEMIGOS MORTALES DEL MATRIMONIO
POR: TIM CHALLIES

El matrimonio está bajo ataque. El matrimonio siempre ha sido objeto de ataques. El mundo, la carne y el diablo están todos firmemente opuestos al matrimonio, y sobre todo a los matrimonios que son distintivamente cristianos. El matrimonio, después de todo, es dado por Dios para fortalecer su pueblo y para glorificarse a sí mismo; poco se extrañe, entonces, que sea constantemente un gran campo de batalla.

He estado pensando recientemente acerca de algunos de los enemigos más importantes del matrimonio cristiano y, en definitiva, los enemigos principales que veo trepando para atacar mi propio matrimonio. Aquí hay 6 enemigos mortales de matrimonio, y el matrimonio cristiano en particular.

EL DESCUIDO DEL FUNDAMENTO.

El enemigo del matrimonio que se merece estar en la parte superior de la lista es el siguiente: descuidar el fundamento –descuidar el fundamento bíblico. La Biblia deja en claro que el matrimonio es una institución decretada por Dios y una institución destinada a glorificar a Dios, mostrando algo de él. El gran misterio del matrimonio es que la relación de pacto de los esposos es un retrato de la relación de pacto de Cristo y Su iglesia. El Matrimonio es de Dios, acerca de Dios, para Dios, y por Dios, por eso descuidamos a Dios a nuestro propio riesgo. Es sólo cuando el fundamento bíblico está en su lugar estamos en condiciones de entender correctamente cómo un marido y esposa deben relacionarse, cómo van a asumir sus roles separados, y cómo van a tratar de dar gloria a Dios, tanto individual como con pareja. Construir el matrimonio en cualquier otro fundamento es descuidar la roca a favor de construirlo sobre la arena.

EL DESCUIDO DE LA ORACIÓN.

La oración es nuestra línea de vida, el medio a través del cual alabamos a Dios, expresamos nuestra gratitud, confesamos nuestro pecado, y suplicamos ayuda. La oración privada es esencial para la vida cristiana y la oración como pareja es esencial para el matrimonio cristiano. La pareja que ora unida, está confesando ante Dios que son dependientes de El, que no son capaces de prosperar sin El. La oración privada es esencial para la vida cristiana y la oración como pareja es esencial para el matrimonio cristiano. Aquí, de rodillas al lado de la cama o sentados junto al fuego, el esposo y la esposa se reúnen con el Señor juntos, elogiándolo por Su bondad y gracia, confesando su pecado contra El y contra otros, y rogando por Su sabiduría y ayuda. Cuando cesa la oración, la pareja está tácitamente proclamando que pueden sobrevivir y prosperar por sí mismos, que no se necesitan la ayuda de Dios momento a momento. La falta de oración es un gran enemigo del matrimonio.

EL DESCUIDO DE LA CONFRATERNIDAD.

Otro gran enemigo del matrimonio es una falta de comunión – comunión en la iglesia local. A Satanás le encanta cuando se puede obligar a un individuo a retirarse de la iglesia, cuánto más, mejor puede arrastrar a una pareja o una familia entera. Cuando una pareja casada sale de la iglesia, o incluso se aleja para sólo hacer lo mínimo, están dejando el lugar en el que se supone que ven un matrimonio saludable modelado, donde son capaces de adorar juntos lado a lado, en el que se encuentran con amigos ante quienes pueden abrir su matrimonio para que otros puedan ver y diagnosticar sus luchas. El matrimonio se desarrolla en el contexto de la iglesia local y fuera de ella.

EL DESCUIDO DE LA COMUNICACIÓN.

Así como Satanás quiere una pareja para detener la comunicación con Dios mediante la oración, también quiere que esa pareja deje de comunicarse uno al otro. La comunicación libre, abierta y regular es clave para cualquier relación, y cuanto más en el matrimonio. Cuando una pareja es capaz y está dispuesta a comunicarse, son capaces de reconocer y trabajar a través de las dificultades, son capaces de compartir tanto las alegrías como las penas que son inevitables en una vida vivida juntos. Demasiado muchas parejas dejan de comunicarse, o tal vez nunca aprenden. En lugar de trabajar a través de las situaciones, les permiten permanecer, se agravan y se conviertan en tóxicos. La comunicación es la clave para un matrimonio saludable y la falta de comunicación es un enemigo peligroso.

EL DESCUIDO DE LOS INTERESES COMPARTIDOS.

Cuando una pareja está saliendo es raro para ellos encontrar que no tienen nada en común, que tienen pocos intereses compartidos. Pero a medida que pasa el tiempo, a medida que son marido y mujer y se asientan en la vida normal, pueden caer tan fácilmente en sus rutinas separadas.
Ahora viven juntos y solos, dos personas que llevaban sus vidas separadas bajo el mismo techo. Intereses compartidos motivan tiempo compartido, conversación compartida, pasión compartida. Puede ser un hobby, puede ser una actividad, incluso puede ser un programa de televisión, pero debería ser algo. El descuido de los intereses compartidos es un gran enemigo para un matrimonio saludable.

EL DESCUIDO DEL SEXO.

Dios era bueno para ofrecer ese regalo extraño y misterioso del sexo a fin de unir a un marido y mujer juntos de una manera única.. El sexo es el pegamento de un matrimonio saludable, y sin embargo la mayoría de las parejas nunca están lejos de descuidarlo ó sustituirlo por la pornografía o algo así, nada más. La Biblia exige que un esposo y una esposa mantengan la relación sexual en todo menos en el más estrecho de circunstancias –con un acuerdo mutuo, por un corto tiempo, con el fin de concentrarse en la oración. Hay momentos inevitables en que nada parece más difícil que seguir la relación sexual y nada parece más fácil que dejarla de lado, pero la negligencia del sexo es desobedecer a Dios directamente. Descuidar el sexo es hacer caso omiso de una de los grandes e indispensables dones de Dios.
Si Satanás no puede destruir un matrimonio, él por lo menos determina debilitarlo. Descuidar cualquiera de estas 6 cosas es invitar a su presencia y dar la bienvenida a su influencia
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La confianza en el poder de Dios

Leer | Filipenses 4.10-13

Humanamente hablando, el apóstol Pablo tenía mucho de qué jactarse —sus credenciales se encuentran en Filipenses 3.4-6. No obstante, él sabía que esos logros no eran lo que realmente importaba. Pablo entendía acertadamente que conocer a Cristo y confiar en Él eran la fuente del verdadero valor en la vida.
Al escribir con tal modestia, el apóstol es un buen ejemplo de cómo debemos vernos a nosotros mismos —o sea, como el Padre nos ve. La mejor manera de hacerlo es reconocer a Dios como la fuente de nuestro poder: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (4.13).
Muchos de nosotros conocemos este versículo de memoria, pero ¿hemos aceptado la verdad que contiene? El énfasis no está en “lo puedo”, sino en el hecho de que lo puedo en Cristo —Él nos da todo lo que necesitamos para llevar a cabo su plan para nuestras vidas.
Este versículo es la confesión de que no podemos hacer la voluntad de Dios con nuestras propias fuerzas. Pero eso no significa que debemos simplemente cruzarnos de brazos y convertirnos en simples espectadores. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de obedecer la dirección del Señor en todo, pues, son nuestras manos, pies, cuerpo, voz, compasión y deseos, los que el Señor usará para llevar a cabo sus grandes propósitos para nuestras vidas.
Obedecer por fe puede parecer atemorizante, pero mantenerse a salvo cómodamente no es lo que el pueblo de Dios elige. Hacer todo por medio de Cristo implica tomar riesgos, pero usted descubrirá que las recompensas por la obediencia son profundamente gratificantes.
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:54 | No comments

Cuando usted ayuna
Ciñámonos a lo que dice la Biblia: Jesús dio por hecho que el ayuno sería una parte de la vida de oración de sus seguidores. Entonces, ¿por qué somos reacios a ocuparnos de esta práctica? He aquí la manera de comenzar.

por Charles F. Stanley
De todas las disciplinas espirituales, ayunar es probablemente la menos comprendida. Esta disciplina rara vez se enseña o se explica en la mayoría de las iglesias hoy, y pocos cristianos saben por qué deben hacerlo o para qué sirve. En una cultura que promueve la satisfacción, no el sacrificio, el ayuno parece fuera de lugar. Pero Jesús nos llama a un nivel de devoción que va más allá de la conveniencia y la comodidad.
A pesar de nuestra falta de conocimiento, ayunar era una práctica común tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Moisés ayunó durante cuarenta días cuando estuvo en el monte recibiendo los Diez Mandamientos (Ex 34.28). La reina Ester pidió a los judíos que ayunaran antes de que ella se acercara al rey de Persia en nombre de su pueblo (Est 4.16). Incluso Jesús ayunó durante cuarenta días antes de comenzar su ministerio público (Mateo 4.1, 2). Y la iglesia primitiva confiaba en esta práctica al pedir la dirección del Señor para las decisiones importantes (Hch 13.2; 14.23).
Esta evidencia bíblica debe llevarnos a considerar seriamente la importancia del ayuno, pero Jesús ofrece aun más incentivo: su enseñanza sobre este tema (Mt 6.16-18). Él comienza diciendo: “Cuando ayunéis”, no “Si ayunáis”. Esto implica que ayunar debe ser una parte vital de nuestra vida cristiana. De hecho, el contexto de la enseñanza de Jesús incluye también instrucciones sobre dar (vv. 1-4) y la oración (vv. 5-15). Ninguno de nosotros excluiría estas prácticas, sin embargo, a veces consideramos que el ayuno es irrelevante o innecesario.
El significado más básico del ayuno es no consumir alimentos. También puede aplicarse a otras actividades, tales como abstenerse de diversiones (Dn 6.18) o de la intimidad física entre esposos (1 Co 7.5). Ya que la Escritura no establece normas relativas a la duración de un ayuno, cada persona es libre de determinar su lapso de tiempo. Puede ser abstenerse de una comida o de varias, o incluso renunciar a algunos alimentos durante cierto tiempo. No importa cuál sea la forma, el denominador común es una actitud de súplica humilde delante de Dios.
¿Para qué sirve el ayuno?
Ayunar no es un plan de dieta o una varita mágica para lograr que Dios haga lo que usted quiere. Tampoco tiene el propósito de buscar el perdón. La sangre de Jesús derramada es la única fuente de expiación por los pecados. Sin embargo, como parte del proceso de purificación, el ayuno puede desempeñar un papel al ayudarnos a reconocer y arrepentirnos del pecado.

El propósito de la oración y el ayuno es poner nuestros deseos naturales y físicos bajo el control del Espíritu Santo con el objetivo de escuchar a Dios. Cuando nos abstenemos de actividades que nos distraen, somos más capaces de discernir lo que el Señor nos está diciendo. Eso agudiza la mente y aumenta nuestra percepción espiritual.
Jesús nos enseñó cómo ayunar.
Cuando Cristo instruyó a sus seguidores en cuanto el ayuno, su enfoque no estuvo en el método o en la duración, sino en la actitud. En aquellos días, los fariseos seguían una rutina estricta, absteniéndose por lo general de comer los días lunes y jueves. El problema, al menos para algunos, era su motivación. Querían que todos pudieran verlos y alabarlos por su dedicación religiosa. En su esfuerzo por resaltar su piedad, ponían barro y cenizas en sus ropas, y se dejaban el cabello sin peinar. Jesús confrontó su hipocresía con sus enseñanzas en cuanto a la actitud correcta para ayunar:

Con sinceridad. El ayuno nunca debe hacerse para exhibir nuestra devoción a Cristo. Se supone que sea un tiempo de comunión íntima y privada con el Señor. Jesús le dijo a la gente que se vistieran normalmente y que no llamaran la atención sobre sí mismos. Aunque nosotros hoy no usamos túnica de penitente y ceniza, podemos ser culpables de falta de sinceridad o farisaísmo por querer que otros vean nuestra sacrificial devoción.
En secreto. Jesús nos aconseja ayunar de manera discreta, en vez de publicarlo abiertamente. Sin embargo, esto no significa que usted no pueda decirlo a quienes se ven afectados por su decisión. Por ejemplo, debe hacer saber a las personas cercanas a usted que no va a comer con ellos, si se sirve una comida compartida. El punto es mantener el ayuno entre usted y el Señor tanto como sea posible.
Para el Señor. El objetivo es simple, realmente: buscar a Dios. Cuando hacemos un sacrificio para Él, el Señor se deleita en nosotros y promete una recompensa futura. Pero si empezamos a presumir frente a los demás, la alabanza efímera de ellos será la única recompensa que recibamos.
¿Por qué debemos ayunar?
Aunque hay muchos motivos para ayunar, creo que se pueden resumir en tres razones básicas:

Para limpieza. Con el paso del tiempo,  hábitos y actitudes pecaminosas pueden fijar su residencia en nuestras vidas sin darnos cuenta de que están ahí. Los síntomas son evidentes, pero no la causa; el poder de Dios y su gozo están ausentes, y nos preguntamos por qué parece que Él no responde a nuestras oraciones.
Los pecados ocultos llenan lentamente las grietas de nuestra vida espiritual, de manera muy parecida a cómo se acumula el polvo. De la misma manera, el ayuno nos abre los ojos para vernos a nosotros mismos desde la perspectiva de Dios. Los pecados que no habíamos notado antes se vuelven evidentes de repente.
Para tener dirección. Quizás la razón más frecuente que tienen las personas para ayunar, es para recibir dirección de Dios en cuanto a una decisión o situación. Aunque Él ha prometido instruirnos y enseñarnos el camino a seguir (Sal 32.8), a veces no podemos escuchar su voz hasta que lo buscamos diligentemente con oración y ayuno. Por eso necesitamos el proceso de limpieza profunda de un ayuno, para que abramos nuestros oídos espirituales. He entendido que este es un paso necesario, porque el ruido y el desorden del pecado deben ser quitados antes de poder oír de manera precisa la voz de Dios.
Para tener liberación y protección.
Los problemas son otro motivo para ayunar. Cada vez que nos encontremos en una situación en la que no podemos hacer nada, debemos seguir el ejemplo del rey Josafat en 2 Crónicas 20. Cuando Judá se vio amenazada por tres poderosos enemigos, Josafat convocó a toda la nación para ayunar y clamar a Dios por salvación (v. 3). Y Él, por supuesto, vino a salvarlos. Una y otra vez a lo largo de las Escrituras, el Señor ha protegido a su pueblo cuando se han humillado con oración y ayuno, reconociendo su dependencia de Él. Si Él lo hizo por ellos, lo hará también por usted.

El ayuno honra a Dios y nos beneficia a nosotros. 
Ayunar es un privilegio que nos ayuda a acercarnos más al Señor. Si el ayuno no ayudara y favoreciera a la oración, Dios no nos habría llamado a hacerlo. Incluso Satanás reconoce su poder. Él tratará de evitar que usted ayune, porque sabe que eso pondrá al descubierto cualquier cosa que esté impidiendo su efectividad para Dios, y desata el poder divino en su vida.

El ayuno también revela quién tiene el control. Si usted no puede pasar por alto una o dos comidas con el fin de escuchar a Dios, tiene que reconocer que su apetito es quien manda. Incluso, si usted no puede ayunar por razones de salud, puede dejar de lado otras cosas para centrar su atención solamente en el Señor.
Si desea buscar la dirección de Dios con verdadera humildad descubrirá que ayunar produce una agradable sensación de unidad con Dios. No puedo predecir lo que Dios hará en su vida, pero lo que ganará en última instancia será mucho más que la suma de lo que dio: más de Dios mismo.
 
Posted by Refrigerio Bíblico | 09:54 | No comments

La victoria de la oración

Dr.Armando Alducin






Fuente: http://youtu.be/VIzri4jhgH4
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El Espíritu Santo, como podemos vivir una vida santa por El

Dr. Félix Muñoz

¿Cómo es capacitado el creyente para vivir una vida santa?
(Romanos 8:1-4)

Viviendo en el Espíritu

1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La persona destacada aquí es el Espíritu Santo, es una importante clave para entender este tema y comprender este mensaje.
La victoria no esta en nosotros mismos, sino en el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Las ayudas que El nos da son: libertad en el servicio (v.2); fuerza para el servicio (v.11); victoria sobre el pecado (v. 13); guía en el servicio (v. 14); el testimonio de la aflicción (v. 16); la ayuda en el servicio ( v.26); ayuda en la oración (v. 26).

8:1 -Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Esto se puede comprender de dos maneras.

1. No, hay condenación de parte de DIOS por lo que toca a nuestro pecado, porque estamos en Cristo. Había condenación mientras estuviésemos en nuestra primera cabeza federal, Adán. Pero ahora estamos en Cristo y por ello estamos tan libres de condenación como El.

2. Pero también puede significar que hay otra necesidad de la clase de condena propia que Pablo describió en el capitulo 7. Podemos pasar a través de una experiencia de Romanos 7, incapaces de cumplir la ley mediante nuestros propios esfuerzos, pero no tenemos por que quedarnos allí. El versículo 2 explica por que no hay ahora, pues ninguna condenación.

8:2- la ley de Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Tenemos aquí dos leyes o dos principios en oposición. El principio característico del Espíritu Santo es dar energía a los creyentes para una vida santa. El principios característico del pecado morador es el de arrastrar a una persona hacia la muerte. Es como la ley de gravedad. Cuando echas una pelota al aire, vuelve a descender por que es mas pesada que el aire que desplaza. Una ave viviente es mas pesada también que el aire que desplaza, pero cuando la echas al aire, emprende el vuelo a las alturas. La ley de vida en la ave vence a la ley de la gravedad. Y así el espíritu Santo da la vida de resurrección del Señor Jesús, liberando al creyente de la ley del pecado y de la muerte.

8:3- la ley nunca podía llevar a la gente a cumplir sus sagradas demandas, pero la gracia ha tenido éxito allí donde la ley fracasó. ¡veamos como!
A la ley le era imposible producir una vida santa, por que era débil a causa de la carne. El problema no residía en la ley, sino en la naturaleza caída humana. La ley hablaba a hombres que ya eran pecadores y no tenían fuerzas para obedecer. Pero Dios intervino enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado. Observemos con cuidado que el Señor Jesús no vino en carne de pecado. Sino << en semejanza de carne de pecado>>. El no hizo pecado ( 1 Pedro 2:22), no conoció pecado (2 Corintios 5:21) y en El no había pecado (1 Juan 3:5) pero al venir al mundo en forma humana, se parecía a la humanidad pecadora. Como sacrificio por el pecad, Cristo condeno al pecado en la carne. No murió solo por los pecados que cometemos, sino también por nuestra naturaleza pecaminosa. En otras palabras, murió por lo que somos así como por lo que hemos hechos. Al hacerlo, condeno el pecado en la carne. De nuestra naturaleza de pecado jamás se dice que sea perdonada; es condenada. Son los pecados que hemos cometido los que nos son perdonados.

8:4- Ahora la justicia de la ley ha quedado cumplida en nosotros, los que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Al pasar el control de nuestras vidas al espíritu Santo, El nos da la capacidad para amar a DIOS, y para amar a nuestro prójimo, y a fin de cuentas es lo que la ley exige. En estos primeros cuatro versos, el apóstol recoge los hilos de su argumento desde Romanos 5:12 hasta Romanos 7:25. En 5:12-21estaba tratando de la condición de cabezas federales entre Adán y Cristo. Ahora en 8:1 muestra que la condenación que heredamos de nuestra identificación con Adán queda eliminada mediante nuestra identificación con Cristo. En los capítulos 6 y 7 trata del horrendo problema en la naturaleza. Ahora anuncia triunfante que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte. En el capitulo 7 se suscita todo el tema de la ley. Ahora venimos a conocer que las demandas de la ley son cumplidas por la vida controlada por el Espíritu Santo. ¿Cómo se recibió el Espíritu?

(Gálatas 3:1-3)

El Espíritu se recibe por la fe
3:1 !!Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

La verdad del evangelio.
3:1- Sus acciones exhibían una carencia de comprensión y de razón. Apartarse de la gracia a la ley es estar fascinado, o, como explica la Biblia en el original que esta traducido como un encantamiento de magia, para aceptar incautamente la falsedad por la verdad. Cuando Pablo pregunta ¿Quién os fascinó?, el quien es singular no plural, quizá sugiriendo que el diablo era el autor de la falsa enseñanza. El mismo había predicado a los Gálatas a Jesucristo como crucificado, enfatizando que la cruz debía separarlos para siempre de la maldición y de la esclavitud de la ley. ¿Cómo podían volver a la ley con ello despreciar la obra de la cruz? ¿es que la verdad no se había apoderado de ellos de una forma practica?

3:2- una pregunta seria suficiente para resolver toda la cuestión. Que volviesen al tiempo de su conversión – el tiempo en que el Espíritu Santo vino a morar en sus cuerpos -. ¿Cómo recibieron el Espíritu? ¿Haciendo, o creyendo? Evidentemente creyendo. Nadie jamás recibió el Espíritu a causa de la observancia de la ley.

3:3- si no podían obtener la salvación por obras , ¿podían esperar crecer en la santidad o a la madurez cristiana mediante la ley? Si el poder del Espíritu era necesario para salvarlos, ¿podían ellos completar el proceso mediante esfuerzos carnales?

(Gálatas 4:4-6)

Solo de El.
4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!

4:4- La Plenitud del tiempo se refiere al tiempo señalado por el Padre celestial, tenemos aquí , en pocas palabras, una maravillosa declaración sobre la deidad y humanidad del salvador. El es el Hijo eterno de Dios; pero nació de mujer. ¿ de que otra manera podía nacer un mero hombre? La expresión, en el caso de nuestro Señor, da testimonio de la singularidad de su persona y del modo singular de su nacimiento. Nacido en el mundo como israelita, nació por ello bajo la ley. Como hijo de Dios , el Señor Jesús jamás hubiera estado bajo la ley; el era quien había promulgado. Pero, en una gracia llena de condescendencia, se puso a si mismo bajo la ley que el había promulgado, para magnificar con su vida, y llevar la maldición de la misma con su muerte.

4:5- la ley exigía un precio a aquellos que dejaban de observarla – el precio de la muerte -. Antes que Dios pudiese llevar a los hombres a la maravillosa posición de hijos, se tenia que pagar este precio. De modo que el Señor Jesús que vino al mundo como miembro de la raza humana y de la nación judía, pago el precio que la ley demandaba. Por cuanto El es Dios su muerte tiene un infinito valor, es decir, fue suficiente para pagar por cualquier cantidad de pecadores. Por cuanto era hombre, podía morir como sustituto del hombre. <<Cristo, Hijo de Dios por naturaleza, vino a ser hijo del h hombre, para que nosotros, por naturaleza, hijos del hombre, pudiésemos llegar a ser hijos de Dios>>. Maravilloso intercambio!. En tanto que los hombres fuesen esclavos, no podían ser hijos. Cristo nos libero de la esclavitud de la ley para que por la adopción llegásemos a ser hijos.

4:6- para los que son hijos de Dios puedan darse cuenta de la dignidad de esta posición, Dios envió el Espíritu Santo para que morase en ellos. El Espíritu Santo crea esta conciencia de esta condición filial, lo que lleva al hijos a dirigirse a Dios como, Padre. Ningún esclavo puede dirigirse a su amo como Padre, pero por la libertad de la esclavitud de la ley ya se le puede llamar por medio del espíritu Santo, Padre.

(Juan 14:26)

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

14:26- el Espíritu Santo revela mas allá, fue enviado por el Padre en el nombre de Cristo en el día de pentecostés. El espíritu vino en el nombre de Cristo en el sentido de representar a Cristo aquí en la tierra, no vino a glorificarse a si mismo sino a llevar a los hombres hacia el salvador. El os enseñara todas las cosas, dijo el Señor. Lo hiso primero por medio del ministerio hablándole a los apóstoles, ahora lo hace por medio de la palabra escrita de Dios que tenemos hoy. El Espíritu Santo trae a recuerdo todo lo que el salvador ha enseñado. En el resto del Nuevo testamento el Señor enseña por medio del Espíritu Santo que se debe de hacer por voluntad divina.

(2 Pedro 1:4)

Partícipes de la naturaleza divina
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia,
1:4- incluidas entre todas las cosas, el poder de Dios que ha dado para desarrollar Una vida de santidad en las cuales tenemos sus preciosas y grandísimas promesas en la palabra. El camino de la vida Cristiana esta tan lleno de promesas que seria imposible caminar sin pisar una de ellas. las promesas de Dios son la ultima de siete cosas preciosas que Pedro menciona en sus cartas.

1. Nuestra Fe es mas preciosa que el oro (1 P 1:7).
2. La sangre de Cristo es preciosa (1 P 1:19).
3. Cristo, la Piedra viva, es precioso a los ojos de Dios (1 P 2:4).
4. El es precioso también como la piedra angular (1 P 2:6).
5. Para todos los que creen, El es de gran valor (1 P 2:7).
6. La joya imperecedera de un espíritu manso y apacible es de gran precio delante de Dios (1 P 3:4).
7. Las promesas de Dios son preciosas (2 P 1:4).

Pensemos por un momento en las promesas que se relacionan con la vida de santidad.

Libertad del dominio del pecado (Rom 6:14).
Una gracia suficiente (2 Cor 12:9).
Poder para obedecer sus mandamientos (Fil 4:13).
Victoria sobre el diablo (Stg 4:7).
Camino de salida cuando se es tentado (1 Cor 10:13).
Perdón cuando confesamos nuestros pecados (1 Jn 1:9)- y también olvido de ellos (Jer 31:34).
Respuesta cuando clamamos (Sal 50:17).

¡No es sorprendente que Pedro diga que las Promesas de Dios son preciosas y grandísimas! Estas promesas ayudan al creyente a huir de la corrupción que hay en el mundo a causa de las concupiscencia. Dios ha prometido todo lo que necesitamos para resistir la tentación.
La faceta positiva es que por medio de estas mismas promesas podemos llegar a ser participantes de la naturaleza divina. Esto tiene lugar primordialmente en la conversión. Mientras nos rindamos a El, se vera El (2 Cor 3:18).
El Espíritu nos capacita a vivir la vida que a DIOS le agrada, y todo es por El en nosotros y no por nosotros mismos.
¿Qué es el bautismo del espíritu Santo?

(Romanos 6:4, v6)

4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

6:4- el Bautismo con agua da una demostración visual del bautismo en Cristo. Exhibe al creyente siendo sumergido en las oscuras aguas de la muerte (En la persona del Señor Jesucristo), y presenta al nuevo hombre en Cristo levantándose para andar en novedad de vida. Hay un sentido en el que un creyente que asiste al funeral de su viejo yo cuando es bautizado. Al pasar bajo el agua, esta diciendo: <<Todo lo que yo era como pecaminoso hijo de Adán fue puesto a la muerte de la cruz>>. Al Salir del agua esta diciendo: <<Ya no soy mas yo el que vive, sino Cristo vive en mi>>. (Gal 2:20).
El Apóstol pasa a declara que la resurrección de Cristo nos hace posible que andemos en novedad de vida. Declara que Cristo resucito de los muertos para la gloria del Padre. Esto significa que todas las divinas perfecciones de Dios – su rectitud, amor, justicia, etc. Demandaban que resucite el Señor. A la vista de la excelencia de la persona del Salvador en el sepulcro. Dios le resucitó, y por cuanto estamos identificados con Cristo en su resurrección, podemos y debemos andar en novedad de vida.

6:6- en el bautismo confesamos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo. Nuestro viejo hombre se refiere a todo lo que éramos como hijos de Adán – a nuestras viejas, malvadas e inregeneradas personas, con todos nuestros viejos hábitos y apetitos-. En la conversión nos quitamos el viejo hombre y nos vestimos del nuevo hombre, como si estuviésemos cambiando nuestros sucios trajes por una vestidura sin mancha (Col 3:9-10). 

La crucifixión del viejo hombre en el calvario significa que el cuerpo de pecado ha sido anulado. El cuerpo de pecado no hace referencia al cuerpo físico. Se refiere en realidad al pecado que mora en el y que es personificado como un tirano, gobernando a la persona. Este cuerpo de pecado queda reducido a la impotencia, es decir, anulado o hecho inoperante como poder rector. La ultima clausula muestra que este es el significado: a fin de que no sirvamos mas al pecado. La tiranía del pecado en nosotros queda por medio de la libertad en Cristo Jesús mediante la cruz, quebrantada.
¿Cómo se puede vivir una vida recta, agradable e intachable ante Dios?
¿depende de mi?

(1 Tesalonicenses 5:23-24)

23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

5:23- Pablo ora por la santificación de los cristianos. La fuente es el Dios de paz. El ámbito se encuentra en la palabra completamente, lo que significa: <<Toda parte de tu ser>>. Este verso a sido apremiado para su uso por algunos para demostrar la doctrina de la <<santidad>> de la plena santificación – que un creyente puede llegar a ser perfecto y sin pecado en esta vida -. Sin embargo, no es esto lo que significa. Pablo cuando ora que el mismo Dios de paz os santifique por completo. No esta orando por la erradicación de la naturaleza de pecado, sino que la santificación se extienda a todas partes de su ser – espíritu, alma y cuerpo.

Hay tres fases de la santificación en el Nuevo testamento : 1. la posicional, 2.la practica o progresiva, 3. la perfecta.

1. El momento en que una persona nace de nuevo, es santificada posicionalmente en virtud de su unión con Cristo. Esto quiere decir que es apartada a Dios del mundo. Se hace referencia a esto en: (Hch 26:18, 1 Cor 1:2, 1Cor 6:11, 2 Tes 2:13, Heb 10:10-14).

2. Luego hay la santificación progresiva o practica. Se trata de un apartamiento del creyente a Dios, dando la espalda al mundo, al pecado y al yo. Es el proceso por el que va asemejándose mas y mas a Cristo. Es la santificación por la que Pablo ora por los tesalonicenses aquí. También se ve en (1 Tes 4:3-4, 2 Tim 2:21). Es producida por el Espíritu Santo cuando somos obedientes a la palabra de Dios (Jn 17:17, 2 Cor 3:18). Esta santificación practica es un proceso que debería proseguir en tanto que el creyente este en la tierra. Nunca conseguirá la perfección ni la impecabilidad en su estado actual, pero debería siempre estar lanzado hacia esta meta.

3. La perfecta santificación se refiere a la final condición del creyente en el cielo. Cuando vaya a estar con el Señor, será moralmente como el Señor, total y finalmente separado del pecado (1 Jn 3:23).

El apóstol Pablo ora también por la perseverarían de los tesalonicenses. Esta perseverancia debería incluir a la persona completa – espíritu, alma y cuerpo. Observamos el orden. El hombre dice cuerpo, alma y espíritu. Dios siempre dice espíritu, alma y cuerpo. En la creación original, el espíritu era de importancia primordial, y el cuerpo lo ultimo. El pecado invirtió el orden: el hombre vive para el cuerpo y descuida su espíritu. Cuando oramos los unos por los otros, deberíamos seguir la pauta bíblica, y poner el bienestar en el espíritu antes que las necesidades físicas. En base a este y otros versos, es evidente que somos seres tripartitos. Nuestro espíritu es aquel componente que nos capacita para tener comunión con Dios. Nuestra alma tiene que ver con nuestras emociones, deseos, afectos e inclinaciones (Jn 12:27). Nuestro cuerpo es la casa en la que mora nuestra persona (2 Cor 5:1). Todo nuestro ser, cada uno de sus componentes, ha de ser guardado íntegramente, es decir, completo y sano.

  • El Espíritu: (a) todo aquello que lo contamine (2 Cor 7:1), (b) todo lo que obstaculice el testimonio del Espíritu Santo acerca de la relación de los santos con Dios (Rom 8:16), (c) todo aquello que impida la adoración que El busca (Jn 4:23, Fil 3:3).
  • El Alma: (a) los malos pensamientos (Mt 15:18-19, Ef 2:3), (b) apetitos carnales que militan contra ella (1 P 2:11), (c) amarguras y contiendas (Heb 12:15).
  • El Cuerpo: (a) contaminación (1 Tes 4:3-8), (b) malos usos (Rom 6:19).


La oración prosigue para desear que la santificación y perseverancia de Dios se extienda de tal forma a cada parte de sus personalidades que cada creyente sea irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Esto parece apuntar al tribunal de Cristo, que sigue al arrebatamiento. En aquel tiempo se revisaran la vida, el servicio y el testimonio de cada cristiano, y será recompensado cada uno no para perdición o condenación sino para galardón eterno.

5:24- (1 Tes 4:3) como vimos antes en 4:3, la voluntad de Dios es nuestra santificación. El nos ha llamado a comparecer al fin irreprensibles delante de El. Habiendo comenzado esta buena obra en nosotros, la llevara a buen fin (Fil 1:6). El que nos llama es fiel en su promesa.
La vida rendida a Dios es la base para caminar en la santidad de El, no por esfuerzos humanos y religiosos sino por el Poder de Su Espíritu Santo el cual mora en cada creyente, Por Cristo Jesús.


Posted by Refrigerio Bíblico | 08:45 | No comments

Una misión dada por Dios

Como representantes de Cristo en la Tierra, tenemos una misión del cielo –y un mensaje que entregar.

por Charles F. Stanley
Imagínese que está sentado en su casa una tarde cuando suena el teléfono. Es el presidente de EE.UU. quien llama, y quiere que venga a Washington de inmediato, porque tiene un trabajo muy importante para usted. Al llegar, es conducido a la Casa Blanca y recibido por el Comandante en Jefe, quien le dice: “Quiero que seas mi embajador. Te estoy dando la autoridad para comunicar mi mensaje”. ¿Cómo respondería usted? Probablemente se sorprendería, y quizás hasta tendría un poco de miedo preguntándose si es capaz de cumplir con esa gran responsabilidad.
Sin embargo, si usted es cristiano, ya le sucedió algo parecido. El día en que recibió a Jesucristo como su Salvador personal se convirtió en su embajador. Su tarea es la de representar al Rey de reyes, y llevar su mensaje al mundo (2 Co 5.14-20). El entender la magnitud y la importancia de este trabajo influirá en cada aspecto de su vida, especialmente en su manera de relacionarse con los demás.
Para apreciar la magnitud de nuestra tarea como embajadores de Cristo, pensemos en las características y las responsabilidades de un diplomático. Normalmente reside en un país extranjero, habla en nombre de su líder, tiene un estilo de vida diferente a quienes le rodean, y honra al país que representa con su carácter, su actitud y su conducta. De la misma manera, los cristianos son ciudadanos del cielo que viven en este mundo como extranjeros (1 P 2.11). Nuestra misión es dar la buena noticia de la salvación de Cristo a quienes no lo conozcan. Además, nos empeñamos en honrar y representar a nuestro Rey por medio de la forma en que vivimos.
Una misión dada por Dios
Las personas que nos rodean se sienten agobiadas por pecados, luchas, heridas y fracasos. Pero hemos sido enviados a darles un mensaje de esperanza (2 Co 5.18). Cuando nos reconciliamos con Dios por medio de su Hijo, somos restaurados —aunque normalmente de una manera distinta a lo que esperamos. En Cristo, llegamos a ser nuevas criaturas (2 Co 5.17).
A pesar de que tenemos esta noticia tan extraordinaria, la realidad es que nuestro mensaje no siempre es bienvenido. De hecho, produce con frecuencia malentendidos y críticas. Pero todo eso es parte del trabajo de un embajador. Las personas que todavía no son ciudadanas del reino, no entienden nuestra visión del mundo y, a menudo, interpretan mal nuestra motivación. Basta con mirar al apóstol Pablo. Dondequiera que iba, encontraba distintos grados de oposición y rechazo.
Pablo enfatiza esta verdad en sus palabras a Timoteo: “Así mismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús” (2 Ti 3.12 NVI). Por consiguiente, ya que no podemos escapar de los conflictos que resultan de ser fieles a Cristo, debemos hacerles frente y responder con humildad, benevolencia y paciencia. Cada vez que encontremos antagonismo, seis normas nos ayudarán a manejar sabiamente la crítica y el conflicto.
Mantenga un espíritu tranquilo. Si uno de los diplomáticos de nuestro país tuviera un arrebato de ira o reprendiera a gritos a quienes no estuvieran de acuerdo con él, sería un pésimo representante de la nación. Además, su hostilidad impediría que su mensaje fuera bien recibido. Aunque la ira puede ser una reacción natural cuando nos sentimos atacados, Santiago 1.19, 20 dice: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. Por entender que quienes nos critican no conocen a Aquel que nos envió, hay que verlos con un corazón compasivo.
No se defienda de inmediato. Cuando los ánimos se caldean, no se gana nada, ya que cada persona está decidida a defenderse. Por eso es prudente ignorar las palabras de enojo o crítica. Más bien, susurre una breve oración: “Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios” (Sal 141.3 NVI). Tener un conflicto con alguien nos da la oportunidad de entender el punto de vista de la otra persona, y aclarar cualquier malentendido con espíritu de benignidad.
Pida discernimiento al Espíritu Santo. Puesto que solamente Dios ve los corazones, los pensamientos y las motivaciones de quienes nos critican, Él es el único que sabe cómo debemos responder. Como embajadores suyos, necesitamos su dirección, no solo para discernir lo que está pasando en la vida de la otra persona, sino también para saber cómo representar a Cristo con nuestras palabras y nuestra actitud. Si dejamos que el Espíritu Santo ejerza autoridad sobre nuestras palabras, Él nos enseñará qué decir (Lc 12.12).
Una misión dada por Dios
Vea la situación como enviada por Dios. Si nos enfocamos en la persona que nos está criticando, lo más probable es que la acusemos de estar actuando mal, y nos justifiquemos. Pero si entendemos que el Señor ha permitido esta difícil o penosa situación para sus buenos propósitos, tendremos paz (Ro 8.28). En vez de hervir de ira, de sentir lástima por nosotros mismos, o de tratar de manipular la situación, podemos confiar en Dios y renunciar a nuestros “derechos” por amor a Él.
Enfóquese en las maneras de ayudar y amar a la otra persona. Puesto que los conflictos tienden a desviarnos de nuestro papel como embajadores de Cristo, debemos recordar que nuestro objetivo es presentar a otros a nuestro Rey, y hablarles de su ofrecimiento de salvación. En vez de sentirnos ofendidos por sus respuestas negativas, debemos encontrar maneras de demostrarles el amor de Cristo con nuestras palabras y acciones.
Mantenga una actitud de gozo. Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y encarcelados por predicar de Jesús, sus cantos y sus alabanzas a Dios en medio del sufrimiento dijeron mucho a quienes los escuchaban (Hch 16.23-25). Muy pocas personas son atraídas a buscar de Cristo por medio de censura o polémicas. Por el contrario, nada es más atrayente que una vida gozosa. Aunque los conflictos son dolorosos, podemos tener la alegría imperturbable de Cristo, independientemente de las circunstancias.
Como embajadores de Cristo, no tenemos la tarea de reformar este mundo, ni de enmendar a cada persona que discrepe de nosotros. Debemos simplemente presentar la Palabra de Dios y demostrar el carácter del Señor con nuestra conversación, conducta y actitud. Nuestro objetivo es hacer saber a otros que pueden llegar a ser ciudadanos del cielo —al igual que nosotros.
Aunque algunos pueden responder negativamente, debemos recordar que Jesús profetizó que esto iba a suceder (Jn 15.18-21). Cuando los no creyentes ven que reaccionamos a sus críticas con amabilidad, paciencia y amor, reciben un destello del reino de los cielos. Es ahí cuando nos convertimos en testimonios maravillosos de nuestra fe.
Adaptado del mensaje “Cómo manejar la crítica sabiamente” por Charles Stanley.

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