17 ago. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:32 | No comments
A la espalda de la fe
Por: Dr. Félix Muñoz

"Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. Prohibirán casarse y mandarán abstenerse de los alimentos que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellos los que creen y han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno, y no hay que rechazar nada cuando es recibido con acción de gracias pues es santificado por medio de la palabra de Dios y de la oración - 1 Tim 4:1-5 (BMH)".

En esta carta, el Apóstol también menciona otro tipo de servidores en la iglesia llamados diáconos (diakonos). En su contexto original, este término se utilizaba para referirse a las personas que realizaban los servicios más sencillos o de poca estima en la sociedad, tales como servir las mesas. Sin embargo, la enseñanza de Jesús y su propio ejemplo muestra un sentido opuesto en el que el servicio ha de ser el ideal en la vida de sus seguidores (Mar. 9:3510:45Luc. 9:46-4822:24-30). Por la iglesia en Jerusalén para ayudar a los apóstoles (Hech. 6:2, 3). Aunque la palabra diácono no se utilizó en tal ocasión, las funciones que habían de realizar se pueden identificar con este oficio. Sus tareas tenían que ver con asuntos prácticos y con la administración de la iglesia, aunque es notable que las cualidades requeridas sugieran que también compartían responsabilidades de índole espiritual. De este modo, en lugar de ver su función en contraste con la de los obispos o ancianos, en que el trabajo de los diáconos era social mientras que el de los presbíteros era espiritual, más bien los diáconos son servidores que deben ser ayudantes o asistentes de los pastores, colaborando también en las tareas de ministrar la Palabra y cuidar a los creyentes.

Lo anterior se deduce al observar que muchos de los requisitos establecidos para los obispos también son requeridos para los diáconos y apuntan a un ministerio más amplio que lo puramente administrativo (1 Tim 3:1-13). En realidad, se nota que deben cumplir con las características de tener una vida íntegra, disciplinada, de autocontrol, con convicciones firmes y una sana doctrina. Otra indicación del carácter espiritual de su ministerio, al igual que el de los obispos, se encuentra en la instrucción apostólica de que deben ponerse a prueba; si son aprobados pueden ser elegidos para esta función. Esto significa que, de nuevo, la congregación juega un papel importante en la selección de sus diáconos. Por lo tanto, es claro que este método bíblico provee un procedimiento sabio para que las iglesias elijan a sus ministros o servidores.

La cauterización (Como estaban sus mentes) es la acción de quemar con un hierro ardiente. Se usaba para marcar a animales y a los esclavos para indicar su pertenencia. También se usaba el término para referirse al procedimiento usado por los médicos griegos para quemar una herida y así cicatrizarla. Así, “el lugar cauterizado quedaba anestesiado o insensible" ya que se mataba el tejido, esto da a entender que sus conciencias estaban insensibles a Dios. Al exponer "prohibirán casarse" El celibato y el ayuno, que en sí mismos podrían ser prácticas apropiadas en algunos casos, aquí se exageraban de manera inapropiada. Posiblemente se debía a la influencia de los judíos esenios, quienes practicaban un ascetismo estricto que prohibía el matrimonio y ayunaban por considerar algunos alimentos impuros. Además, también pudo haber influido el dualismo de la filosofía griega que dividía la realidad en dos esferas: "la espiritual que era buena y la material que era mala".

La palabra “apóstata” o “caído/apartado” Proviene del Griego “Apostugeo” y literalmente significa: “Aquel que niega las bases por las cuales fue educado”, y es usada en el Antiguo Testamento principalmente en Israel para los judíos, aunque eran el pueblo elegido por Dios, continuamente le daban la espalda y se revelaban contra Su Palabra (Jer 8:9). Eso es por lo que fueron forzados a hacer sacrificios por el pecado una y otra vez, a fin de restaurar su relación con el Dios que habían ofendido. El creyente, sin embargo, se ha valido del perfecto, y de una vez para siempre sacrificio de Cristo y no necesita más sacrificio por su pecado. Dios mismo ha obtenido la salvación para los Suyos (2 Cor 5:21), y por haber sido salvos por Él, el verdadero creyente no puede caer tanto como para no regresar a Su Señor. Los creyentes sí pecan (1 Jn 1:8), pero la vida cristiana no está caracterizada por una vida de pecado sino de libertad (Jn 8:32, Rom 8:9, v.14, 2 Cor 3:17), contraria a la vida apostata (Jn 8:34, Jd 1:5-25, 2 Pd 2:1-22). Los creyentes son nuevas creaciones en Cristo (2 Cor 5:17). Todo verdadero creyente tiene el Espíritu Santo en lo interno de su ser, y es Él quien produce el buen fruto (Gál 5:22-23). La vida de un creyente debe ser una vida transformada. Los creyentes son perdonados en la base del arrepentimiento, sin importar cuántas veces pequen (Heb 10:14-17), pero al mismo tiempo, los creyentes deben vivir una vida cada vez más santa, a medida que crecen más cerca de Dios y son más semejantes a Cristo, cosa que es imposible si se sigue la doctrina equivocada.

Todo creyente debe tener serias dudas acerca de una persona que asegure ser un creyente y sin embargo viva una vida que diga lo contrario. Un verdadero creyente que cae en pecado temporalmente aún es salvo, pero al mismo tiempo, una persona que vive una vida controlada por el pecado, no es un verdadero cristiano (1 Jn 3:9, 5:18). “¿Qué hay de las personas que niegan a Cristo? Si una persona niega a Cristo, ella realmente nunca conoció a Cristo, para empezar. “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros - 1 Jn 2:19 (RVR)”. Una persona que rechaza a Cristo y vuelve la espalda a la fe, está demostrando que nunca perteneció a Cristo. Aquellos que pertenecen a Cristo, permanecen con Cristo. Aquellos que renuncian a su fe, nunca la tuvieron.

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