• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

31 ago. 2014

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:15 | No comments
La luz del mundo
Jesus
Por: Dan Stevers




Posted by Refrigerio Bíblico | 06:14 | No comments

Restaurando la adoración del Espíritu Santo

Dr. John MacArthur






Fuente: http://youtu.be/8L0-g1fWdqs
Posted by Refrigerio Bíblico | 05:55 | No comments
La verdad que nos hace libres
Dr, Charles Stanley
Leer | 2 Pedro 1.1-4
Gálatas 5.1 (NTV) nos dice: “Cristo en verdad nos ha liberado”. La razón por la que podemos conocer la auténtica libertad, es que el Señor “nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó” (2 P 1.3).
La gente dice con frecuencia: “Me gustaría ser cristiano, pero no me atrevo porque no sé si podría vivir a la altura de todo lo que se requiere”. Por supuesto que no podrían. Y esa es precisamente la razón por la que se nos ha dado esta espléndida seguridad. Dios dice que se nos ha concedido todo lo que necesitaremos para tener una vida espiritual triunfante.
Sin embargo, la estupenda provisión del Señor comienza sólo después de que ponemos nuestra fe en Cristo para ser salvos. Tenemos que dar el salto de fe antes de que su poder divino se desate en nuestra vida. Una vez que lo hayamos hecho, todo lo demás llegará a nuestra vida, incluyendo valentía, perdón, visión, sabiduría, y más fe en Dios.
Esta promesa es difícil de comprender, ya que parece demasiado buena para ser cierta. Muchas personas apenas la leen, pero no la aceptan. Otras la miran con recelo y se preguntan qué tiene que pasar para que se convierta en una realidad en sus vidas. Al igual que con todas las promesas de Dios, usted debe aceptarla antes de ponerla en práctica. Y aunque aceptar una promesa es una cosa, ponerla en práctica en la vida diaria puede ser algo muy distinto. Solo cuando nos negamos a estar complacidos con el mundo (Jer 2.13) encontraremos la plenitud de esta promesa surtiendo efecto en nosotros.

30 ago. 2014

Posted by DR.FM | 14:53 | No comments
Por siempre y para siempre (Video)
Por: Dan Stevers




Posted by DR.FM | 12:57 | No comments
Todo por Amor (Video)
Por: Dan Stevers




Juan 3:16-18Reina-Valera 1960 (RVR1960)

De tal manera amó Dios al mundo

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Posted by DR.FM | 12:44 | No comments
El sana a los quebrantados (Video)
Por: Dan Stevers


"El sana a los quebrantados de corazón,
Y venda sus heridas - Sal 147:3 (RVR)."







Posted by DR.FM | 11:57 | No comments
La Biblia no es una serie de historias desconectadas (Video)

Por: Dan Stevers



La Biblia no es una serie de historias desconectadas. Es un solo narrativo que nos señala a una persona. JESÛS.






Posted by Refrigerio Bíblico | 04:31 | No comments

El Retrato Bíblico de las Mujeres: Poniendo las Cosas en Orden


Por: Dr.John MacArthur

La Biblia es, y siempre ha sido, un libro revolucionario. Es como un acantilado que resiste las oleadas del cambio cultural. Y puede ser que no exista una demostración más clara de lo inmutable de la Palabra de la Biblia que lo que enseña sobre la genuina femineidad. 

La Biblia exalta de manera justa a las mujeres, en contra de las culturas que la distorsionan, rebajan y degradan. Muchos en nuestra sociedad promocionan la liberación sexual y reproductiva de las mujeres en contra de la supuestamente opresiva y anticuada estructura de la Biblia. Yo tengo que preguntar: “¿De qué manera son las mujeres verdaderamente libres? ¿De qué manera las honra nuestra cultura?” Por supuesto, pueden votar; tienen la oportunidad de competir en el mercado. ¿Pero son verdaderamente libres? ¿Están su dignidad y su honor intactos?


Yo sostengo que las mujeres son más usadas y abusadas hoy que en cualquier otro tiempo en la historia. La pornografía ha convertido a las mujeres en objetos y en víctimas de pervertidos sucios y cobardes, quienes las miran con ojos codiciosos. En el mundo, las mujeres son negociadas como animales para esclavitud sexual. En lugares más “civilizados”, los hombres rutinariamente usan a las mujeres para el sexo sin consecuencia o compromiso, solamente para dejarlas embarazadas, sin cariño y sin apoyo. Los grupos del derecho al aborto apoyan e instigan el egoísmo e la irresponsabilidad de los hombres y “liberan” a las mujeres para asesinar a sus niños no nacidos. Las mujeres se quedan solas, con cicatrices emocionales, destituidas financieramente y culpables, avergonzadas y abandonadas. ¿Dónde está la libertad, la dignidad y el honor en eso? 

Los avances tecnológicos modernos han permitido a la cultura centralizar la degradación de las mujeres como nunca antes; pero las culturas de la antigüedad no fueron nada mejor. Las mujeres en sociedades paganas durante los tiempos de la Biblia fueron tratadas muy a menudo con un poco más de dignidad que los animales. Algunos de los filósofos griegos más conocidos – considerados las mentes más brillantes de su era – enseñaron que las mujeres eran criaturas inferiores por naturaleza. Incluso  en el Imperio Romano (probablemente el pináculo de la civilización pre-cristiana), las mujeres eran usualmente consideradas como una simple propiedad – propiedades personales de sus esposos o padres, con una posición sólo un poco mejor que los esclavos de casa. Eso era completamente diferente del concepto hebreo (y bíblico) del matrimonio, visto como una herencia conjunta y la paternidad, como un sociedad donde ambos, el padre y la madre deben de ser reverenciados y obedecidos por sus hijos (Levítico 19:3).

Las religiones paganas tendieron a impulsar y animar la degradación de las mujeres aún más. Por supuesto, la mitología griega y romana tenía sus diosas (tales como Diana y Afrodita). Pero no crea que la adoración de las diosas les dio posición más elevada a las mujeres en la sociedad. Al contrario. La mayoría de los templos dedicados a estas deidades eran servidos por prostitutas sagradas – sacerdotisas que se vendían a sí mismas por dinero, supuestamente realizando un sacramento religioso. Ambos, la mitología y la práctica de la religión pagana, usualmente han sido demasiado degradantes para las mujeres. Las deidades paganas masculinas eran caprichosas y a veces cruelmente misóginas. Las ceremonias religiosas eran muchas veces desvergonzadamente obscenas, incluyendo ritos de fertilidad eróticos, orgías alcohólicas en el templo, prácticas homosexuales perversas y, en casos extremos, aún sacrificios humanos.

Contrasta todo eso, antiguo y contemporáneo, con la Biblia. De principio a fin, la Biblia exalta a las mujeres. En efecto, a menudo parece salirse del camino para  homenajearlas, ennoblecer sus roles en la sociedad y la familia, reconocer la importancia de su influencia, y exaltar las virtudes de las mujeres quienes fueron, en particular, ejemplos piadosos. 

Desde el primer capítulo de la Biblia, se nos enseña que las mujeres, como los hombres, llevan el sello de la propia imagen de Dios (Génesis 1:27; 5:1-2) – los hombres y las mujeres fueron creados iguales. Las mujeres tienen papeles prominentes en muchas narrativas bíblicas claves. Los esposos ven a sus esposas como compañeras veneradas y cálida ayuda. No simplemente esclavas o muebles de la casa (Génesis 2:20; Proverbios 19:14; Eclesiastés 9:9). En el Sinaí, Dios mandó a los hijos a que honraran a ambos, su padre y madre (Éxodo 20:12). 

Por supuesto, la Biblia enseña los distintos roles divinamente ordenados para los hombres y las mujeres – muchos de los cuales son perfectamente evidentes en las circunstancias de la creación misma. Por ejemplo, las mujeres tienen un papel único y vital en la maternidad y crianza de los pequeños. Las mujeres mismas también tienen una necesidad particular de apoyo y protección, porque físicamente “son vasos más frágiles” (1 Pedro 3:7). La Escritura establece el orden apropiado en la familia y en la iglesia, asignando las responsabilidades del liderazgo y protección en los hogares a los esposos (Efesios 5:23), y designando a los hombres de la iglesia para los papeles de enseñar y liderar (1 Timoteo 2:11-15). 

En ningún caso las mujeres son marginalizadas o relegadas a un segundo plano (Gálatas 3:28). Al contrario, la Escritura parece ponerlas aparte para un honor especial (1 Pedro 3:7). Se ordena a los esposos a amar a sus esposas sacrificialmente, como Cristo ama a la iglesia – aún, si es necesario, a costa de sus propias vidas (Efesios 5:25-31). La Biblia reconoce y celebra el valor inestimable de una mujer virtuosa (Proverbios 12:4; 31:10; 1 Corintios 11:7).

El cristianismo, nacido en un mundo donde se cruzaban las culturas romanas y hebreas, elevó el estatus de las mujeres a un nivel sin precedente. Los discípulos de Jesús  incluyeron varias mujeres (Lucas 8:1-3), una práctica inédita entre los rabinos de sus días. No sólo eso, pero Él animó su discipulado mostrándolo como algo más necesario que el servicio doméstico (Lucas 10:38-42). En efecto, el primer registro de Cristo, la divulgación explícita de Su propia identidad como el verdadero Mesías, fue hecho a una mujer samaritana (Juan 4:25-26). Él siempre trató a las mujeres con una dignidad mayor – aún mujeres que eran consideradas marginadas de la sociedad (Mateo 9:20-22; Lucas 7:37-50; Juan 4:7-27). Él bendijo a sus hijos (Lucas 18:15-16), resucitó a sus muertos (Lucas 7:12-15), perdonó sus pecados (Lucas 7:44-48), y restauró su virtud y honor (Juan 8:4-11). De esta manera exaltó la condición de las mujeres. 

Entonces, no sorprende que las mujeres fueron importantes en el ministerio de la iglesia primitiva (Hechos 12:12-15; 1 Corintios 11:11-15). En el día de Pentecostés, cuando nace la iglesia del Nuevo Testamento, las mujeres estaban allí orando con los discípulos mayores (Hechos 1:12-14). Algunas fueron reconocidas por sus buenas obras (Hechos 9:36); otras por su hospitalidad (Hechos 12:12; 16:14-15); otras por su entendimiento de la sana doctrina y sus dotes espirituales (Hechos 18:26; 21:8-9). La segunda epístola de Juan fue dirigida a una mujer prominente en una de las iglesias bajo su cuidado. Aún el apóstol Pablo, a veces falsamente caricaturizado por críticos de la Escritura como machista, ministró regularmente junto a mujeres (Filipenses 4:3). El reconoció y aplaudió su fidelidad y sus dones (Romanos 16:1-6; 2 Timoteo 1:5). 

Naturalmente, cuando el cristianismo empezó a influenciar a la sociedad occidental, la condición de las mujeres mejoró notablemente. Tertuliano, uno de los padres de la iglesia primitiva, escribió muy cerca del fin del segundo siglo una obra titulada On the Apparel of Women [Sobre la Vestimenta de las Mujeres]. Dijo que las mujeres paganas que usaban adornos para el cabello elaborados, ropa no modesta y que cubrían su cuerpo de adornos habían sido forzadas por la sociedad y la moda a abandonar el esplendor superior de la verdadera feminidad. Comentó, por contraste, que conforme la iglesia iba creciendo y el evangelio daba fruto, uno de los resultados visibles era el aumento de la tendencia a la modestia en el vestir de las mujeres y una elevación correspondiente de la condición de  la mujer. Reconoció que los hombres paganos usualmente se quejaban: “Desde que se ha convertido en cristiana, ¡se viste en más pobre atuendo!” Las mujeres cristianas incluso fueron conocidas como “sacerdotisas de la modestia”. Pero, dijo Tertuliano, como creyentes que viven bajo el señorío de Cristo, las mujeres eran más ricas espiritualmente, más puras y por lo tanto más gloriosas que las mujeres más extravagantes en la sociedad pagana. Vestidas “con la seda de rectitud, el lino fino de la santidad, el color púrpura de la modestia”, ellas elevaron la virtud femenina a una altura sin precedentes. 

Aún los paganos reconocieron eso. Crisóstomo, probablemente el pastor más elocuente del siglo cuarto, registró que uno de sus maestros, un filósofo pagano llamado Libanio, dijo una vez: “¡Cielos! ¡Qué mujeres tienen ustedes los cristianos!” Lo que impulsó los gritos de Libanio fue cuando escuchó que la madre de Crisóstomo había permanecido casta por más de dos décadas desde su viudez a los veinte años. Conforme más se sentía la influencia del cristianismo, menos eran las mujeres despreciadas o maltratadas como objetos de entretenimiento por los hombres. En lugar de esto, las mujeres empezaron a ser honradas por su virtud y fe. 

De hecho, las mujeres cristianas convertidas de una sociedad pagana fueron automáticamente liberadas de una serie de prácticas degradantes. Emancipadas del libertinaje público en templos y teatros (dónde las mujeres eran sistemáticamente deshonradas y devaluadas), elevaron su prominencia en el hogar y la iglesia, donde eran honradas y admiradas por sus virtudes femeninas tales como la hospitalidad, el ministerio a los enfermos, el cuidado y cariño hacia sus propias familias, y el trabajo amoroso de sus manos (Hechos 9:39).

Esta siempre ha sido la tendencia. Dondequiera que se expande el evangelio, el estatus social, legal y espiritual de las mujeres ha sido, como regla elevado. Cuando el evangelio ha sido eclipsado (sea por represión, influencia de falsas religiones, secularismo, filosofía humanista o decadencia espiritual en la iglesia), la condición de las mujeres ha declinado en consecuencia. 

Inclusive cuando han surgido movimientos seculares clamando estar preocupados por los derechos de las mujeres, sus esfuerzos han generalmente sido perjudiciales. El movimiento feminista de nuestra generación es un ejemplo de ello. El feminismo ha devaluado y difamado la femineidad. Las diferencias naturales de sexo son usualmente minimizadas, descartadas, despreciadas o negadas. Como resultado, las mujeres ahora están siendo enviadas a situaciones de combate, sometidas a una labor física agotadora antes sólo reservada para hombres, expuestas a toda clase de indignidades en su lugar de empleo y además estimuladas a actuar y hablar como hombres. Mientras tanto, las feministas modernas hablan con desdén acerca de las mujeres que quieren que sus familias y hogares sean sus  prioridades; menospreciando el papel de la maternidad, el llamado más exclusivo y únicamente femenino. El mensaje completo del igualitarismo feminista es que no hay realmente nada extraordinario respecto a las mujeres. Indudablemente, éste no es el mensaje de la Escritura. Como hemos visto, la Escritura honra a las mujeres como mujeres y las anima a buscar el honor de una manera exclusivamente femenina (Proverbios 31:10-30).

La Escritura nunca descarta el intelecto femenino, no minimiza los talentos y habilidades de las mujeres, ni desanima el derecho del uso de los dones espirituales a las mujeres. Pero cuando la Biblia expresamente habla sobre los rasgos de excelencia de una mujer, el acento siempre está sobre la virtud femenina. Las mujeres más significativas de la Escritura fueron influyentes no por sus profesiones, sino por su carácter. El mensaje que estas mujeres dan colectivamente no es sobre la “igualdad de los sexos”; es sobre la excelencia femenina verdadera. Y eso siempre se ejemplifica con las cualidades morales y espirituales, en vez de la posición social, riqueza o apariencia física. 

Y eso es poner las cosas en orden. Lejos de denigrar a las mujeres, la Biblia promueve la libertad, dignidad y honra femenina. La Escritura describe para cada cultura el retrato de una mujer verdaderamente bella. La verdadera belleza femenina no se trata del adorno externo, “peinados ostentosos, adornos de oro o vestidos selectos”; por el contrario, la belleza real se manifiesta en “el interno, el del corazón…el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:3-4).


Adaptado del libro Doce Mujeres Extraordinarias  escrito por el Pastor John MacArthur.
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La falsedad del culto vano
Por: Dr. Félix Muñoz

“El que mata un toro es como el que mata a un hombre; el que sacrifica una oveja es como el que desnuca un perro; el que presenta ofrenda vegetal es como el que presenta sangre de cerdo; el que hace una ofrenda de incienso es como si bendijera a un ídolo. Así como ellos escogieron sus propios caminos y sus almas se complacieron en sus abominaciones, yo también escogeré tratarlos con penurias y traeré sobre ellos lo que temen. Por cuanto llamé, y nadie respondió; hablé, y no escucharon. Más bien, hicieron lo malo ante mis ojos y escogieron lo que no me agrada - Is 66:3-4 (BMH)”.

Todo aquello, sea ritual religioso o servicio,  que no este acompañado de reverencia, justicia y sinceridad no es bien visto ante aquel que va dirigido tal culto.

Históricamente. El templo se construyó en el año 516 a. C. pero su mera construcción en sí no traería la salvación. La presencia de Dios se descentraliza y no se limita al templo o espacios sagrados, sino que se expande (1 Rey. 8:22). Dios mora con quienes no practican ritos huecos (Is 1:15, ss.), con las personas que son conscientes de pecado (Is 57:15), que son humildes y que tiemblan ante la revelación de Dios, o sea muestran un profundo respeto (cf. Is 50:4-10). Los sacrificios que se ofrecieron tan celosamente fueron declarados en este verso (v.3) como abominables a Dios, así como si ofrecieran sacrificio humano, perros, o cerdos, y se dice que su culto es tan ofensivo como si fuera ofrecido a un ídolo.

Un hombre educado por Satanás como ministro de justicia, en todas las épocas ha tenido éxito en corromper la revelación y ordenanzas Divinas. Esto es muy aparente a la Iglesia moderna, hasta que los cultos y ceremonias religiosas, son muy hermosas al criterio humano y tienen atracción para sus sentimientos religiosos, son declarados por Dios como abominable. ¿La razón? Simplemente porque el objeto de la fe es algo además que Cristo y Su obra en la cruz, fuera de ese objetivo Dios no tolera (1 Cor 1:17-18, 23, 2:2).

¿Son todas las expresiones religiosas aceptadas por Dios? El libro de Isaías termina como empieza (Is 1:16, ss.), con una condena de los ritos religiosos. Una vez más el libro acierta que no toda expresión religiosa es válida: tanto la religión marcada por la injusticia y el robo dentro de la comunidad del retorno (Hech. 5) como las prácticas sincretistas de los paganos. Las prácticas condenadas en el siglo octavo a.C se vuelven a condenar cientos de años después. Esto nos señala que la fe bíblica no evoluciona tras la historia hacia la tolerancia para otros dioses o religiones. Ni entonces ni ahora podrán otros dioses ocupar el trono del SEÑOR: sus pies no llegan hasta el suelo (Isa. 66:1; cf. 1 Cor. 8:6, ss.).  El rechazo de Israel a Cristo en Su primera venida es marcado en la historia así como el rechazo de Israel a la Verdad en este texto (v.4), por así decirlo, tomaron la misma actitud. El encogimiento y deleite de los líderes religiosos se contrasta con el encogimiento y deleite del Señor.

El verdadero culto a Dios se basa en Su voluntad, Su deleite y Su Palabra, no en las expectativas, deseos o conceptos personales.

En sí, ¿el texto comunica algo en especial?, claro que sí: "El ritual sin un cambio de corazón (arrepentimiento - v.2) es tan abominable a Dios como el homicidio o la ofrenda de animales inmundos". Si el objeto de culto no se basa en lo que Dios estableció, no hay agrado que valga a Sus ojos.
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El Juicio Del Gran Trono Blanco

Apocalipsis 20:11] Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.



EL ÚLTIMO JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO

Como el clímax final de la historia humana al final del reino milenial, las Escrituras registran el gran juicio del gran trono blanco (Ap. 20:11-15). En contraste con los juicios previos de los justos, y los diversos juicios de Dios sobre israelitas y gentiles que viven en el mundo, éste es el juicio final; en el contexto se puede ver que se refiere solamente al juicio de los impíos.

LA DESTRUCCIÓN DE LOS CIELOS Y LA TIERRA

Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1: «el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se realiza en el espacio.

LA RESURRECCIÓN DE LOS IMPIOS MUERTOS

Según Apocalipsis 20:12, Juan vio «los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios».Apocalipsis 20:13 agrega: «Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos.» Todos los impíos muertos aquí han sido resucitados y están de pie delante de Dios para ser juzgados. De Juan 5:27 se desprende que el juez será el Señor Jesucristo mismo, porque se afirma que el Padre «le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre».

SE ABRE EL LIBRO DE LAS OBRAS HUMANAS

Apocalipsis 20:12 declara: dos libros fueron abiertos  y otro libro fue abierto el cual es de la vida juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en segun sus obras. El versiculo siguiente repite este hecho condenador: aqui se expresaresultado del rechazo gracia, fuera de Cristo nadie puede ser salvo (Hch. 4:12),  y los que rechazan la gracia inevitablemente deben ser juzgados por sus pecados.

Después de consultar sus obras se examina el libro de la vida en busca de sus nombres. Ya sea, como algunos creen, que el libro de la vida es sencillamente el registro de todos los que tienen vida eterna, o como otros sostienen, que es la lista de todos los que han vivido y de ella se han eliminado los nombres de los inconversos, el resultado será el mismo. Si sus nombres no aparecen en el libro de la vida, es que no han recibido vida eterna. Se declara que están condenados, y en Apocalipsis 20:14-15 está escrito: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»

Algunos de los condenados pueden haber sido relativamente buenos en comparación con otros que eran comparativamente malos, pero la falta de vida eterna .es el hecho condenatorio. Todos los que no tienen vida eterna son juzgados sobre la base de sus obras y del rechazo de Cristo, y son echados al lago de fuego. La tragedia es que, según las Escrituras, Cristo murió por ellos y por los que son salvos.

Según 2 Corintios 5:19, «Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados». En 1 Juan 2:2 se declara que Cristo es la «propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». Los que han sido lanzados al castigo eterno pudieran haber sido salvos si se hubieran vuelto a Cristo. Su estado de perdición no se debe a la falta de amor de Dios ni a la falta de disponibilidad de la gracia de Dios, sino al hecho de que no han querido creer. Los que nunca han tenido una oportunidad de oír el evangelio se condenan por el rechazo del testimonio de Dios en el mundo natural (Ro. 1:18-20). También rechazaron la luz que tenían y son justamente condenados por su incredulidad. El juicio del grpostasia

Fuente: www.apostasiaaldia.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:24 | No comments

Enoc caminó con Dios

Dr. John MacArthur











Fuente: http://youtu.be/9lRDg57VSRA
Posted by Refrigerio Bíblico | 04:20 | No comments

A la expectativa de la venida del Señor
Dr. Charles Stanley
Principio de Vida 30

El deseo ferviente por el regreso del Señor nos mantiene viviendo productivamente.
Apocalipsis 22.12

A lo largo de las Escrituras encontramos tres amonestaciones para nosotros en cuanto al regreso del Señor:
Velar fielmente.
Trabajar diligentemente.
Esperar apaciblemente.
1. Debemos velar. El Señor dijo en repetidas ocasiones que debemos velar por su venida porque no sabemos el día ni la hora de su regreso (Mt 24.4225.13). En Lucas 21.36, Jesús dio esta instrucción específica: «Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre».
Debemos hacer más que orar en tanto que velamos. Debemos estar firmes en la fe, con valentía y fortaleza (1 Co 16.13). Debemos velar sobriamente, armándonos de fe, amor y salvación (1 Ts 5.8). Mientras velamos, debemos mantenernos especialmente alerta a falsos profetas. Hemos de discernir los espíritus y rechazar de plano a todos aquellos que no confiesan que Jesucristo es Dios hecho carne (2 P 2.11 Jn 4.1–2).
Jesús le habló a Juan en una visión y le dio esta gran promesa para aquellos que permanecen vigilantes: «He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela» (Ap 16.15).
2. Debemos trabajar. ¿Por qué Jesús después de salvarnos nos deja aquí en la tierra? ¿Por qué no somos llevados de inmediato a la presencia del Señor apenas nacemos de nuevo? ¡Porque aún nos queda trabajo por hacer!
En primer lugar, Dios nos llama a ganar almas. Hemos de ser los testigos del Señor, hablando acerca del amor de Dios y la muerte expiatoria de Jesucristo. Debemos testificar de lo que Él ha hecho en nuestras propias vidas, tanto con nuestras palabras como por nuestro ejemplo. Mientras quede una sola alma en la tierra que no haya escuchado el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, ¡tenemos trabajo que hacer!
A la expectativa de la venida del Señor
Segundo, hemos de crecer espiritualmente, desarrollando una intimidad cada vez más profunda con el Señor. Ninguno de nosotros vive a la altura de su potencial espiritual. Todos tenemos la posibilidad de crecer más. En aquellas áreas donde descubrimos que no somos semejantes a Cristo, debemos trabajar con el Espíritu para llegar a ser conformados a su semejanza. Nuestras mentes deben ser renovadas (Ro 12.1). Nuestras heridas internas y nuestras emociones deben ser sanadas. Debemos crecer en el discernimiento espiritual y en la sabiduría de Dios. Nuestra fe debe ser fortalecida y usada para que nuestras oraciones y nuestras acciones contribuyan con más eficacia al reino del Señor.
3. Debemos esperar. Esperar no es fácil. La impaciencia lleva a menudo a la frustración. Esperar también puede incrementar nuestro temor. Cuanto más tarda en ocurrir algo que anticipamos, mayor es nuestra preocupación sobre lo que sucederá, y esto puede degenerar en ansiedad por lo que pudiera suceder. El temor está tan solo a un paso de distancia.
Los ángeles declararon paz a la tierra en la primera venida de Jesús (Lc 2.14). Más de trescientas veces en las Escrituras, el Señor dice que no hemos de temer sino gozar de paz. El profeta Isaías se refirió a Jesús como el Príncipe de paz (Is 9.6). A lo largo de su ministerio, el Señor Jesús declaró paz. A la mujer con el flujo de sangre le dijo «ve en paz»; al mar tempestuoso lo calmó diciendo «calla, enmudece»; y a los discípulos les dijo «mi paz os doy». El Señor nos llama a la paz en tanto que aguardamos su regreso.
Aparte de Jesús, no hay paz, ni dentro de cada corazón humano ni entre los seres humanos o las naciones. Con Jesús, podemos experimentar paz que rebasa nuestra capacidad de comprensión y que se arraiga en lo profundo de nuestro ser (Fil 4.7). Debemos buscar y hallar esta paz mientras aguardamos el regreso del Señor.
Cuando el Señor vuelva, ¿le hallará a usted entre aquellos que lo aman y lo llaman su Salvador y Señor?
Cuando el Señor venga, ¿le encontrará haciendo lo que Él le ha mandado hacer?
Cuando el Señor regrese, ¿le hallará deseoso de verlo?
Cuando el Señor venga, ¿le encontrará preparado(a) para su manifestación gloriosa?
Cuando el Señor le llame con un grito desde el cielo, ¿se levantará usted al instante para ir al encuentro con Él?
Cuando el Señor aparezca en las nubes, ¿se regocijará su corazón con sumo gozo tan grande e inexplicable?
Usted es perfectamente capaz de dar una respuesta afirmativa a estas preguntas. ¿Cómo elegirá responder a los retos del Señor sobre su vida?
La realidad, es que ¡Él viene otra vez!

Extraído de la Biblia Principios de Vida por Charles F. Stanley, © 2010.

29 ago. 2014

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Esperar en Dios
Dr. Charles Stanley
Leer | Filipenses 4.18-20

Cada necesidad que experimentaremos en la vida ha sido ya suplida en Jesucristo. Por su poder, Dios ha preparado bendiciones para ocuparse de cada una de nuestras necesidades en su tiempo perfecto. A veces, cuando la vida no es exactamente lo que esperábamos que fuera, comenzamos a desesperarnos y olvidamos que el Señor sabe más que nosotros.

A veces, alguna necesidad —ya sea física, espiritual, interpersonal, emocional o económica— continúa porque el Señor está tratando de captar nuestra atención. Dios quiere que nos enfoquemos en Él para poder corregir nuestra manera de pensar. Desea que tengamos abundancia, pero sabe que no podemos disfrutar de la bendición hasta que le hayamos permitido que opere en nuestra vida.

En otras ocasiones, la manera en que nos acercamos a Dios puede ser lo que pone trabas a las bendiciones que ha prometido. Quizás nuestras oraciones reflejan sentimientos de inferioridad e inseguridad, aunque como miembros de la familia de Dios no tenemos ninguna razón para venir a nuestro Padre arrastrándonos como un mendigo. ¡Él quiere que sus hijos vengan con confianza, esperando recibir las bendiciones que anhela darles!

No me malinterprete. Podemos esperar bendiciones, pero no podemos imponer cuándo, o cómo, o qué deben ser. Dios sabe lo que es mejor, y está de verdad interesado en nuestro bienestar. Y aunque no promete que todo será fácil, sí promete darnos consuelo espiritual y atender a cada una de nuestras necesidades. Mantenga la expectativa; Él va a hacer algo más allá de lo que usted pudiera haber imaginado.

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:01 | No comments

¿Qué camino lleva al cielo?

Dr. John Macarthur (subtítulos español)







Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=1_Fizm8pQkg
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PREDICA PARA LOS MATRIMONIOS
DR. ADRIAN ROGERS








Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=RUIWIe9kEXM



Posted by Refrigerio Bíblico | 05:53 | No comments
La Iglesia: Su Propósito y Comisión
Dr. Félix Muñoz

[Hechos 16:5] Así que las Iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día. 

En la era actual Dios está dando a conocer su sabiduría y está manifestando su gracia ante las huestes angélicas por medio de la iglesia (Ef. 3:10). En el cielo, la iglesia será por toda la eternidad la ilustración de lo que la gracia de Dios puede hacer (Ef. 2:7). Sin embargo, estrictamente hablando, la comisión divina de la iglesia se entrega más bien a individuos que a un grupo corporativo. Cristo, como cabeza de la iglesia, puede dirigir a cada creyente en los senderos de la voluntad de Dios en armonía con sus dones personales y el plan de Dios para la vida individual. Sin embargo, todo esto está en armonía con el propósito general de Dios para la iglesia en el tiempo actual. En la iglesia como cuerpo, Dios está cumpliendo un propósito divino presente que se está revelando exactamente como fue profetizado en las Escrituras.
El Actual Propósito Divino En El Mundo. 

El actual propósito divino para esta era no es la conversión del mundo, sino el llamamiento a todos los que creerán en Cristo, a fin de que salgan del mundo y formen el cuerpo de Cristo que es la iglesia. Es cierto que el mundo se convertirá y que habrá un reino de justicia en la tierra; pero, según la Biblia, el día de una tierra transformada, lejos de ser el resultado del servicio cristiano, no precederá a la venida de Cristo, sino que vendrá después, y solo será posible por su presencia y poder inmediatos.

Es después de ser cortada la Piedra —símbolo del regreso de Cristo— que Dios establece un reino eterno en la tierra (Dn. 2:44-45). Es después del regreso del Señor y de la toma de posesión del trono de su gloria que El dice a las ovejas de su mano derecha que entren en el reino terrenal preparado para ellas (Mt. 25:31-34). Del mismo modo, es después que se le ve descender del cielo que Cristo reina mil años sobre la tierra (Ap. 19:11-20:9; cf. con Hch. 15:13-19; 1 Co. 15: 20-25).

Al anunciar los rasgos peculiares de esta era (Mt. 13:1-50), el Señor hace mención de tres características principales:

1) El lugar de Israel en el mundo sería como el de un tesoro escondido en el campo (Mt. 13:44);

2) el mal continuaría hasta el final de la era (Mt. 13:4, 25, 33, 48); y

3) serán reunidos los hijos del reino, comparados con el trigo, la perla de gran precio y los buenos peces (Mt. 13:30, 45, 46, 48).

De estas tres características de la era se desprende que el propósito supremo de Dios para esta edad es la reunión de los hijos del reino. De acuerdo con esto, se afirma en Romanos 11:25 que la ceguera actual de Israel durará hasta que sea completada la iglesia (nótese Ef. 1:22-23), hasta el fin de la era de especial bendición para los gentiles.

De igual modo, el misterio de iniquidad, el mal, seguirá obrando durante la era actual, aunque restringido, hasta que el que lo detiene, el Espíritu de Dios, sea quitado de en medio (2 Ts. 2:7). Como el Espíritu se ira solamente cuando haya completado el llamamiento de la iglesia, el propósito inmediato de Dios no es la corrección del mal en el mundo, sino el llamamiento de todo el que crea. Aún falta cumplir los pactos de Israel (Ro. 11:27), y el mal será desterrado de la tierra (Ap. 21:1); pero el propósito actual de Dios, y todo evidentemente espera esto, es terminar de completar la iglesia.

En Hechos 15:13-19 se da la sustancia del discurso de Santiago al concluir el primer concilio de la iglesia en Jerusalén. La ocasión de este concilio fue la necesidad de determinar la cuestión del propósito actual de Dios. La Iglesia primitiva estaba compuesta mayormente por judíos, y éstos estaban confundidos en cuanto a su propia posición nacional a la luz del hecho de que el nuevo evangelio estaba fluyendo hacia los gentiles. Jacobo sostiene que, según la experiencia de Pedro en la casa de Cornelio el gentil, Dios está visitando a los gentiles para tomar de ellos pueblo para su nombre. "Después de esto", dice Jacobo, el Señor regresará y entonces cumplirá sus propósitos para con Israel y los gentiles.

La implicación práctica de todo esto en relación con el tema de este estudio es que, en la era actual, el creyente individual (y mucho menos la iglesia) no ha sido puesto para la realización de un programa de mejoramiento mundial; en cambio, el creyente es llamado a ser testigo de Cristo y de su gracia salvadora en todo el mundo, y por medio de este ministerio de predicación el Espíritu de Dios cumplirá el propósito divino supremo de la era.

La Formación De La Iglesia 

Cristo profetizó que El edificarla su iglesia (Mt. 16:18), y el apóstol Pablo comparó la iglesia con una estructura de piedras vivas que crecen para formar un templo vivo en el Señor y son edificados para morada de Dios en el Espíritu (Ef. 2:21-22). Del mismo modo, el ministerio del creyente de ganar almas y edificar el cuerpo de Cristo no continua para siempre, sino "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4:13). La "estatura de la plenitud de Cristo no se refiere al desarrollo de hombres semejantes a Cristo, sino más bien al desarrollo del cuerpo de Cristo hasta su completa formación (Ef. 1:22-23). El mismo aspecto de la verdad vuelve a ser anunciado en Efesios 4:16, donde los miembros del cuerpo, como las células vivas del cuerpo humano, se presentan como Si estuvieran en una actividad incesante para ganar almas y, por lo tanto, están haciendo crecer el cuerpo.

La Comisión Del Creyente 

Cristo predijo que la siembra que iba a caracterizar a la presente dispensación daría como resultado que una cuarta parte llegaría a ser trigo (Mt. 13:1-23). Sin embargo, aunque predicación del evangelio se relaciona con la vida y con la muerte (2 Co. 2:16), el hijo de Dios es comisionado para instar a tiempo y fuera de tiempo en sus esfuerzos por ganar los perdidos. Ha sido designado para ir por todo el mundo predicar el evangelio a toda criatura (Mr. 16:15), sabiendo que la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios Ro. 10:17). También se afirma en 2 Corintios 5:19 que Dios, que estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, nos ha entregado la palabra de la reconciliación. "Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconliaos con Dios" (2 Co. 5:20).

Este ministerio está sobre cada creyente y puede ser ejercido de muchas maneras.

1. El evangelio puede ser presentado a los inconversos, por medio de ofrendas. Evidentemente, hay muchos creyentes sinceros que no han despertado a la efectividad de la acción de dar de su sustancia con este objeto. El mensajero no puede ir a menos que sea enviado, pero el que lo envía un coparticipe en el servicio y ha invertido su dinero en bonos que pagarán dividendos eternos.

2. El evangelio puede ser presentado a los inconversos en respuesta a las oraciones. El que dijo: "Si algo pidiereis en mi nombre yo lo haré" (Jn. 14:14), ciertamente enviará obreros a la mies en contestación a las oraciones. Se prueba fácilmente que no hay ministerio más fructífero para el hijo de Dios que el de la oración; sin embargo, cuán pocos parecen comprender que las almas se salvan por medio de ese servicio.

3. El evangelio puede ser presentado a los inconversos por medio de la palabra hablada. Puesto que todos han sido comisionados para la realización de esta tarea, es necesario observar ciertas condiciones imperativas:

a) el mensajero debe estar deseoso de ser puesto donde el Espíritu lo desee;

b) el mensajero debiera ser instruido en cuanto a las verdades precisas que constituyen el evangelio de la gracia que tiene la misión de declarar;

c) el mensajero debe estar lleno del Espíritu Santo, o le faltará la pasión propulsora por los perdidos, que es lo único que lo lleva a uno a un servicio de ganar almas valiente e infatigablemente. "Cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo —dijo Cristo—, me seréis testigos..." (Hch. 1:8). Sin esta plenitud no habrá disposición para testificar. Pero estando llenos, nada puede impedir el flujo de la compasión divina (Hch. 4:20).

4. El evangelio puede ser presentado por diversos medios mecánicos tales como la literatura, la radio, La televisión y la música sagrada. Sin consideración del medio usado, la verdad debe ser presentada de tal modo que el Espíritu Santo pueda usarla.

5. Indudablemente el Espíritu Santo usa muchos otros medios en la difusión del evangelio, por ejemplo, instituciones educacionales donde se preparan predicadores, La aviación misionera que sirve para transportar a los hombres que llevan el evangelio, y la página impresa. Aunque no todos los cristianos estén igualmente dotados para predicar directamente el evangelio, cada cristiano tiene parte en la responsabilidad de hacer que el evangelio sea predicado a toda criatura.
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Nuestras experiencias en el valle de lágrimas
Dr. Charles Stanley

Principio de Vida 29
Aprendemos más en nuestras experiencias por el valle de lágrimas que en las de la cumbre del éxito.

Santiago 5.10


La adversidad, la angustia, las pruebas, las tribulaciones y los quebrantos funcionan como lecciones en la escuela de la vida. Nos colocan en posición para recibir nuevo aprendizaje y entendimiento. Pueden alterar nuestra percepción del mundo y nuestra visión de Dios, así como llevarnos a cambiar nuestra conducta. Por supuesto, el Señor es el Maestro por excelencia. Él es Aquel a quien debemos recurrir para hallarle sentido a cualquier lección relacionada con la adversidad.
Dios permite la adversidad, al menos por tres razones:
1. Dios usa la adversidad para captar nuestra atención.
El Señor usa una variedad de métodos para que le prestemos atención cuando resulta necesario, y la adversidad es uno de ellos. Una de las mejores maneras que conozco de responder a la adversidad que nos golpea de repente y que, obviamente, contiene un mensaje que Dios nos quiere comunicar, es leer el Salmo 25 y apropiarlo como nuestra oración personal:
A ti, oh Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová (vv. 1–7).
No tarde en responder al Señor cuando Él actúe para captar su atención. Responda de inmediato y con humildad. Oiga lo que Él tenga que decirle.
2. La adversidad nos lleva a examinarnos.
En ocasiones, Dios permite la adversidad para motivarnos a hacer una introspección. Los vientos de la adversidad soplan llevándose los asuntos superficiales, y nos obligan a enfrentarnos con las realidades en un nivel más profundo. Nada tiene la capacidad de conducirnos más cerca a Dios que la tribulación. Ella nos impide negar la realidad y revela quiénes somos realmente, así como lo que creemos acerca de Dios, acerca de su deidad y acerca de su fidelidad.
Nuestras experiencias en el valle de lágrimas
Necesitamos examinar tanto nuestra fe como nuestros niveles de disciplina. ¿Estamos  comprometidos a permanecer firmes en nuestra confianza en Cristo, o somos desviados del rumbo por cualquier viento adverso que sople en nuestra dirección? Pablo animó a los corintios a hacer esto: «pruébese cada uno a sí mismo» (1 Co 11.28). En otras palabras: «Examínese interiormente y descubra qué le impulsa, qué le motiva y qué le atrae». Si es todo lo demás menos Dios, entonces no es bueno. Él debe ser su factor motivador en cada situación de la vida.
Quienes hemos aceptado a Cristo como Salvador somos templo del Espíritu Santo, y Él quiere que seamos vasos limpios que Él pueda utilizar. No tenemos razón alguna para dejar que la basura del mundo o nuestros fracasos del pasado sigan aflorando en nuestra vida. El Señor desea que nos libremos de cualquier cosa que pueda mantenernos atados interiormente en esclavitud, bien sea en lo mental, lo emocional, lo psicológico o lo espiritual. Cuando nos volvemos complacientes y aceptamos las heridas del pasado como si fueran parte de nuestra identidad, hemos aceptado la perspectiva errónea, la definición errónea y el plan de acción erróneo. Somos nuevas criaturas en Cristo. No existe un solo punto en el que debamos estar separados de Él. El Señor nos ha sellado con su Espíritu. Lo viejo queda atrás, lo nuevo ha llegado. Es precisamente esa novedad de vida lo que nos da esperanza en tiempos de angustia.
3. La lección eficaz conduce a un cambio en la conducta.
 Cuando actuamos como Cristo, nuestra identidad verdadera emerge. Los profesores con frecuencia se proponen objetivos conductistas con sus charlas en el salón de clase. Estos objetivos denotan de manera concreta y conmensurable las conductas que el maestro desea que un estudiante exhiba, como prueba de que ha aprendido la lección. Las lecciones que el Señor nos enseña por medio de la adversidad son en últimas para ese mismo propósito: un cambio en la conducta, que incluye un cambio en la creencia que promovió la conducta.
No es suficiente que Dios desee captar nuestra atención ni que saquemos tiempo para examinar nuestras vidas con veracidad. Debemos permitir libre acceso a su Espíritu en cada área. Así aprendemos a observar, escuchar y buscar su guía y dirección. Podemos ver un problema o sentir un arranque de ira y pensar: ¿Cómo debería responder? Tal vez tomemos la decisión equivocada, digamos algo indebido o no hagamos caso de lo que sabemos que Él nos está diciendo que hagamos. A no ser que cambiemos nuestras reacciones y nuestra conducta, nunca nos beneficiaremos de la adversidad ni creceremos como resultado de ella. Dios provee un reto, y nosotros tenemos una oportunidad de obedecerlo o desobedecerlo. La decisión es nuestra, y sus consecuencias también nos pertenecen.
Jesús vino para soportar las cargas que plagan nuestras vidas. Él nos ayudará a llevar nuestras cargas a la cruz y lidiar allí con ellas, de una vez y para siempre. Él siempre lo hace todo para nuestro bien, y sólo Él sabe cómo el dolor abre el camino hacia la sanidad completa y la restauración espiritual.
Si está dispuesto(a) a permitir que Dios saque a la superficie la basura interna de su vida, y quiere cambiar lo que necesita ser cambiado, usted saldrá de cada adversidad más apegado(a) a Cristo, más maduro(a) como su hijo(a), y con mucho más potencial para reflejar el amor de Dios al mundo que le rodea.

Extraído de la Biblia Principios de Vida por Charles F. Stanley, © 2010.

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