23 jul. 2014

Posted by DR. Felix Muñoz | 21:11 | No comments
El poder para vencer

"Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias... sino conforme a la voluntad de Dios - 1 Pd 4:2 (RVR)."

Los creyentes que han aprendido mediante la iluminación del Espíritu Santo sobre la base de la Palabra de Dios, que la justificación es por la confianza y dependencia total en El, llegarán a entender que la santificación y la madurez espiritual es bajo el mismo principio de fe. Tenemos que descansar en El y en Su perfecta obra para todos Sus principios de vida, el nacer, crecer y madurar.

La palabra concupiscencia viene del griego (epithumia) y significa: codicia, deseo, pasión desordenada, denota: un intenso deseo desenfrenado de cualquier tipo, especificándose frecuentemente a los malos deseo que estan listos para expresarse en una actividad corporal, describe igualmente las emociones del alma, la tendencia natural hacia lo malo, nos da a entender: la acción de caracter malvado e incoherente hacia la voluntad y caracter de Dios.

Ningún creyente debe tratar de vencer las concupiscencias de la carne para que luego de ello trate de andar en el Espíritu. El creyente tiene que andar en el Espíritu para poder vencer las concupiscencias de la carne (Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis - Gál 5:16-17). Muchos creyentes sienten que no podran caminar en el Espíritu hasta que hayan tratado ellos mismos en sus propios recursos naturales con las concupiscencias de la carne, lo cual es un agonizante, severo, profundo y peligroso error para la vida del creyente.

Muchos esperan ese negligente y equívocado sentimiento de tener una esperanza propia de haber llegado a una posición altamente satisfactoria para tratar con las concupiscencias de la carne, y sentirse así mas confiados con Dios para luego procurar caminar en el Espíritu. Eso es un fatal y lamentable desastre personal. Todo creyente que espera llegar a un nivel de poder propio, tratando así de dominar las concupiscencias de la carne en si mismo antes de caminar en el Espíritu, el tal esperará hasta que se sienta que tiene cierta seguridad en si mismo, y a Dios lo hará un poco mejor bajo su propia percepción y no el todo en su vida, en la cual entonces nunca caminará en el Espíritu. Hasta que el creyente camine dependiendo en el Espíritu y no en una confianza propia, nunca vencerá tales concupiscencias, nunca el creyente debe intentar tratar de vencer los deseos de la carne. Sino que debe rendir su vida en total sometimiento para que el Espíritu Santo le lleve a vencer tales deseos, (si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis - Rom 8:13).

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? - 1 Cor 3:16, No apaguéis al Espíritu - 1 Ts 5:19, antes bien sed llenos del Espíritu - Efe 5:18, Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio - 2 Tm 1:7 (RVR)."

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