• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

23 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:58 | No comments

Prédicas y sermones de sana doctrina basados en
las enseñanzas del pastor maestro John Macarthur

Parte 1

Parte 2

Fuente: Dr. John MacArthur | http://www.gracia.org


Posted by Refrigerio Bíblico | 05:18 | No comments
1 Juan 5.11-13

Satanás quiere confundir al creyente y al incrédulo en cuanto a la salvación por diferentes razones.

Cuando se trata de los no creyentes, el propósito del diablo es hacerles creer que se salvan haciendo buenas obras; en otras palabras, siendo una “buena” persona. Su propósito es mantener perdidos a hombres y mujeres. Esta es una estrategia muy efectiva, incluso entre muchos que asisten a la iglesia con regularidad. Al dar por sentado que sus buenas obras compensarán sus malas acciones, consideran que les espera el cielo cuando, en realidad, están en camino a un horroroso e irreversible fracaso (Mateo 7.21-23).

Satanás tiene un propósito diferente para crear confusión entre los seguidores del Señor. Aunque Cristo enseñó que la salvación nunca puede perderse (Juan 10.28, 29), el enemigo siembra semillas de duda para mantener inseguros a los creyentes, preguntándose qué hará después el Señor, temiendo su juicio y trabajando cada vez más para ganar su aceptación. Muchos cristianos se han consumido en este intento equivocado de agradar al Señor. Además de eso, han permitido que Satanás los esclavice con temor y anule su efectividad para el reino de Dios.

La solución es conocer la Biblia y confiar en lo que enseña. Las Sagradas Escrituras son claras en que somos salvos por fe, no por obras (Efesios 2.8, 9), y esa salvación es permanente (Romanos 8.38, 39). Dios quiere que sus hijos se sientan seguros de estas verdades, confiados y productivos espiritualmente. Su deseo es que nuestra relación con Él sea tanto emocionante como gozosa, para que reflejemos a Cristo a quienes nos rodean.

Biblia en un año: 2 Reyes 4-6
Fuente: Dr. Charles Stanley



22 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 19:41 | No comments



Ninguna persona en su sano juicio seguiría a alguien que se dirigiera a un abismo, ya que esto va en contra del instinto natural de preservación. Y si elegimos el camino del sacrificio, por lo general buscamos un bien superior. Podría ser algún beneficio que esperamos disfrutar al final, un ideal que creemos que es más importante que nuestra propia vida, o una manera de ayudar a otras personas.
Cuando un joven rico fue desafiado a renunciar a lo que más valoraba y seguir al Señor, quedó devastado porque el precio era demasiado alto. Desde su perspectiva, tal acción era el equivalente a seguir a Cristo a un abismo. No tenía ojos para ver lo que Cristo le prometía a cambio: un tesoro en el cielo. No estaba dispuesto a sacrificar su seguridad, comodidad y posiciones terrenales para recibir beneficios eternos.

Por el contrario, los discípulos habían dejado todo —familias, trabajos, seguridad económica y estatus social— para seguir a Cristo, porque consideraban que su Mesías era más valioso. Mientras veían al joven rico alejarse, el Señor les aseguró que el sacrificio de ellos por la verdad no sería ignorado. Un día se sentarían en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel en el glorioso reino de Cristo.

Servimos a un Salvador misericordioso, que no solo salva a pecadores indignos como nosotros, sino que también promete recompensas a sus seguidores. Algunos de estos beneficios están disponibles por medio de la paz y la alegría de Cristo que llenan nuestro corazón, y de la dulce comunión de nuestra familia de la fe. Pero en la eternidad, Él nos dará mucho más de lo que hemos sacrificado por Él.

Biblia en un año: 2 Reyes 1-3
Fuente: Dr. Charles Stanley

21 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:28 | No comments



¿Alguna vez ha intentado seguir a dos personas al mismo tiempo? Esto funciona solo cuando van en la misma dirección. Pero, ¿qué sucede si los caminos de esas personas se bifurcan? Por ejemplo, imagínese caminando por un sendero con unos amigos, y llega a una encrucijada. Si una persona quiere ir a la derecha y otra piensa que debe girar a la izquierda, usted debe elegir a cuál seguir.

Este principio también es cierto para los cristianos, pero ahora nuestra decisión es si seguir a Cristo o no. La mayoría de nosotros seguiremos con gozo al Señor mientras Él vaya adonde queramos ir. Pero, ¿qué sucede si Él nos guía por un camino de sacrificio, abnegación, sufrimiento o incluso de muerte? ¿Confiaremos en Él y seguiremos adelante por ese camino?

Este fue el dilema que enfrentaron los discípulos. Cuando comenzaron a seguirlo, esperaban que Cristo estableciera su reino mesiánico, los liberara de la dominación romana, y les diera lugares de honor y autoridad. Pensando que pronto serían exaltados en el reino, estuvieron dispuestos a sufrir las privaciones temporales de hogar, seguridad y comodidad. Pero entonces el Señor les dijo que su camino los llevaría al sufrimiento y a la muerte, y que, si querían seguirlo, debían negarse a sí mismos y tomar su cruz.

Muchos cristianos hoy tienen las mismas expectativas que tenían los discípulos, tal vez no por un reino, pero sí por una vida feliz y próspera. Sin embargo, esto es como invitar a Cristo a seguirnos. La abnegación significa renunciar a nuestro derecho a liderar para rendirnos al señorío de Cristo sobre nuestra vida. Aunque su trayecto no es fácil, solo Él conoce el camino a la casa del Padre.

Biblia en un año: 1 Reyes 20-22
Fuente: Dr. Charles Stanley

20 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:39 | No comments
¿En qué piensa cuando escucha las palabras carga y agotado? Estos términos nos hacen respirar hondo, ¿cierto? En este mundo acelerado y agobiado, la mayoría de nosotros hemos sentido el cansancio de llevar demasiado peso sobre nuestros hombros, y demasiados compromisos. He aquí tres maneras de actuar frente a estos sentimientos:
Rendirnos a Cristo. El Señor dice que vengamos a Él. Hay un tranquilo descanso en el hecho de rendir nuestra carga al Señor. Sus manos son lo suficientemente grandes como para sostener todo lo que necesitamos que Él maneje. Si tratamos de controlar y administrar todo, nos agotaremos y al final comenzaremos a abandonar nuestras responsabilidades.
Depender de Cristo. El Señor nos invita a tomar su yugo y a dejarle nuestras cargas. Aunque al principio podemos entregar nuestras preocupaciones al Señor con facilidad, después de un tiempo podemos intentar tomar nuestra carga de nuevo para tratar de arreglar las cosas por nuestra cuenta. Pero al hacerlo, obstaculizamos la solución que Dios quiere brindar, y terminamos agotándonos. Solo Dios tiene el poder y la visión para llevar todos los asuntos a feliz término (Romanos 8.28).
Confiar en Cristo. El Salvador nos desafía a aprender de Él. Al llenar nuestra mente con la Palabra de Dios, aumenta nuestra confianza en Él. Su yugo se volverá fácil, y lo veremos como lo más seguro y placentero. Cuando sabemos que nunca tenemos que llevar solos las cargas, estas se vuelven más livianas.
¿Qué pudiera perder por seguir a Cristo, tomar su yugo y aprender de Él? Nada más que sus cargas de agotamiento, estrés y ansiedad.
Biblia en un año: 1 Reyes 18-19
Fuente: Dr. Charles Stanley

19 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 14:38 | No comments



Cuando Cristo estuvo en la tierra, Juan escuchó de Él la promesa de preparar un lugar para sus seguidores (Juan 14.3). Muchos años después, al apóstol le fue dada una visión de ese lugar, y vio la Nueva Jerusalén descender del cielo. El espectáculo estaba más allá de toda descripción humana, pero él hizo su mejor esfuerzo para comunicar esta visión celestial en lenguaje terrenal (Apocalipsis 21.9—22.5).

Juan vio el fulgor de la gloria de Dios irradiando desde la estructura de la ciudad, cuyos cimientos brillaban con los colores deslumbrantes de las piedras preciosas. Las puertas estaban hechas de perlas, y las calles de oro. Esta ciudad, de unos 2.400 kilómetros de largo, en forma de cubo, fue diseñada por el Señor como el lugar para que Él y la humanidad vivan juntos por toda la eternidad. En los versículos 3 y 4 del capítulo 22, Juan señala que “el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro”.

A pesar de que nos resulte difícil imaginar la estructura física de la Nueva Jerusalén, sabemos y nos regocijamos por el hecho de que ciertas cosas estarán ausentes de esta ciudad celestial; es decir, allí no habrá dolor, lágrimas, llanto o muerte. El pecado y todas sus consecuencias serán extirpados. Cada frustración, molestia y problema cesará. Nadie tendrá discapacidades, y nuestros cuerpos jamás se cansarán o enfermarán.

Cuando las dificultades que usted enfrente se vuelvan agobiantes, enfóquese en su glorioso futuro celestial. La única vez que usted experimentará dolores y dificultades será en esta vida terrenal. Cuando camine por las calles de la Nueva Jerusalén con el Salvador, todos los estragos causados por el pecado habrán desaparecido, y su gozo será completo.

Biblia en un año: 1 Reyes 15-17
Fuente:  Dr. Charles Stanley

9 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 14:07 | No comments




En este mensaje, el Dr. Stanley enseña cómo tener compañerismo diario, fiel 
y obedientemente con Dios como lo tuvo Enoc. Aprenda a vivir en armonía con Dios.

PASAJE CLAVE: Génesis 5.21-24
INTRODUCCIÓN
¿Qué desearíamos que las personas recordaran de nosotros al llegar el final de nuestra vida?
Probablemente desearíamos ser recordados por haber sido bondadosos, amorosos, generosos y sabios. O quizás por las habilidades y talentos que teníamos. O por la manera en la que nos relacionamos con las demás personas. Si usted es un creyente en Cristo, el mayor elogio que puede recibir es ser reconocido como alguien que caminó con Dios.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Caminar con Dios significa mantenerlo en el centro de nuestros pensamientos: en todo lo que hagamos, en todo lo que digamos, en todo lo que pensemos, en nuestras relaciones, en nuestras finanzas, en nuestros planes y en cada aspecto de nuestra vida. En Génesis 5.21-24 se nos dice que Enoc fue un hombre que caminó con Dios, hasta que el Señor le llevó al cielo. Su nombre también es mencionado en Hebreos 11.5 y en Judas 1.14, 15, al describirlo como un hombre justo, quien no murió, pues agradó a Dios. Noé, el descendiente de Enoc, también caminó con Dios. Vivió en un tiempo en el que el Señor “vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gn 6.5). Fue por esa razón que Dios decidió enviar un diluvio universal, para destruir a toda la humanidad, excepto a Noé y su familia.
Hoy, nosotros también vivimos en un mundo pecador, en el cual muchos viven perdidos y en tinieblas. Su camino está tan oscuro espiritualmente, que no pueden ver hacia dónde se dirigen, ni tampoco pueden divisar los obstáculos y peligros que tienen por delante. Sin embargo, la mayoría de ellos dicen no necesitar ayuda y no desean tener nada que ver con la única fuente de luz verdadera, Jesucristo.
Requisitos para caminar con Dios
Sin embargo, aquellos de nosotros que ya hemos depositado nuestra fe en Jesucristo como nuestro Salvador, buscamos la ayuda de Dios, pues deseamos vivir de tal manera que podamos honrarle y agradarle. Para que podamos caminar con Dios como Noé y Enoc lo hicieron, debemos cumplir los siguientes requisitos:
  • Aceptar al Señor Jesucristo como Salvador personal. Este es el primer y más importante requisito que debemos tener en cuenta, pues solo podemos venir a Dios por medio de su Hijo (Jn 14.6). Nuestro andar con Dios comienza una vez que hemos creído en Cristo y le hemos recibido como nuestro Señor.
  • Escucharlo. El tiempo que pasamos a solas con Él, mientras leemos y reflexionamos en su Palabra y oramos es esencial. Esta es la manera en la que nos instruye y guía a diario. Y cada vez que sea necesario, podemos venir ante su presencia para pedirle la sabiduría y dirección que nos haga falta.
  • Confiar en Él. En Proverbios 3.5, 6 se nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Si no confiamos en el Señor, no le seguiremos, sino que dependeremos de nuestro propio entendimiento. Sobre todo, cuando sus caminos no parecen tener sentido, de acuerdo a nuestra lógica humana. Debemos recordar que nunca podremos comprender a cabalidad los caminos del Señor; pero podemos confiar en que siempre nos guiará por la senda correcta.
  • Estar de acuerdo con Él. Si no estamos de acuerdo con su dirección y pensamos que conocemos un mejor camino, nos engañamos a nosotros mismos al creer que todo nos saldrá bien. En su Palabra Dios nos dice que debemos seguirle y no dejarnos guiar por nuestro limitado conocimiento. Solo el Señor es omnisciente, omnipotente y omnipresente. Debemos someternos a su voluntad y no esperar que Él se someta a la nuestra.
  • Obedecerlo. Si afirmamos estar de acuerdo con Dios y con su Palabra, pero no le obedecemos, no caminamos con Él. El Señor requiere que hagamos lo que nos pida, en el momento en el que nos lo pida y de la manera en la que nos diga que lo hagamos. Sin obediencia, no podemos ser verdaderos seguidores de Cristo. Esto debe ser parte de nuestro estilo de vida. Cada mañana debemos despertar con el deseo de someter nuestra voluntad ante la suya, confiar en su dirección y seguir su liderazgo a cada paso que demos.
  • Ir en la misma dirección que vaya Él.El Señor tiene un propósito específico para cada uno de nosotros. Es por eso que debemos buscar su voluntad cada día y vivir comprometidos a obedecer en lo que nos pida hacer, por el poder de su Espíritu Santo, quien nos guía a tomar decisiones sabias. Aunque otros caminos pueden parecer más cortos o rápidos, solo el camino de Dios es el correcto. Y, en ocasiones, tendremos que poner a un lado nuestros deseos personales o alejarnos de otras personas que transitan en dirección contraria.
  • Ir al mismo paso que vaya Él. Lo ideal es caminar juntos, en la misma dirección y al mismo paso. En ocasiones, o nos retrasamos, o nos impacientamos y deseamos adelantarnos a Dios, pues no queremos esperar. Es por eso que es tan importante que la Biblia venga a ser parte de nuestro diario vivir. La Palabra de Dios es nuestro compás, el cual nos muestra si avanzamos en la dirección correcta y a la velocidad adecuada. Es al leer la Biblia que venimos a ser más receptivos a la voz del Señor, para poder obedecerle. Y, como es omnisciente y conoce el futuro, podemos estar convencidos que su tiempo para nuestra vida siempre es el mejor.
  • Amarlo. Si en verdad amamos a Dios, haremos lo que nos pida, pues solo desearemos agradarle y obedecerle. Nos mantendremos atentos para recibir su dirección y esperar en su voluntad.
  • Abandonar el pecado. Para caminar con Dios necesitamos tener un corazón puro. Al pecar, debemos arrepentirnos de inmediato y buscar al Señor para pedirle que nos indique cualquier otro pecado escondido que pueda estar presente en nuestra vida. Solamente así podremos desechar el pecado para vivir en santidad tomados de la mano de Dios, mientras nos deleitamos en obedecerle.
  • Perseverar en una vida de santidad.Dios nos ha llamado, no a una vida perfecta, sino a una vida sometida y comprometida con su santa voluntad. Es al perseverar en la santidad, que podremos confesar y arrepentirnos de nuestros pecados inmediatamente, para ser perdonados y purificados por el Señor (1 Jn 1.9).
REFLEXIÓN
  • Después de reflexionar en estos requisitos, ¿puede afirmar que camina con Dios? ¿Cuáles están presentes en su vida? ¿En cuáles debe mejorar?
  • ¿Qué puede hacer para caminar con Dios de una manera más constante? ¿Qué es lo que le inspira a perseverar en su andar diario con el Señor?
Fuente: www.encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 09:09 | No comments

Colosenses 1.10-14


El apóstol Pablo deseaba con fervor que el cuerpo de Cristo —cada iglesia y creyente— madurara espiritualmente. Al saber que tal crecimiento impactaría al mundo, el apóstol pedía que los creyentes conocieran la voluntad de Dios para luego...

Vivir en santidad (Colosenses 1.10). Pablo oraba para que nuestras conversaciones, conducta y carácter fueran congruentes con los del Señor. Los cristianos somos los representantes de Cristo, y por eso nuestra vida debe ser una extensión de la suya, con ojos que vean con compasión a los demás, con corazones que ofrezcan perdón y amor, y con manos que estén ocupadas en servir. El carácter del creyente, aunque imperfecto, debe reflejar cada vez más la piedad del Señor.

Hacer lo bueno (Colosenses 1.10). A los ojos de Dios, no todo lo que hacemos es fructífero; muchas de nuestras actividades surgen del deseo de complacernos o de complacer a otros. Pero lo único que importa es lo que hagamos en obediencia a nuestro Padre celestial. El Señor habló de la importancia de dar mucho fruto, lo cual solo es posible cuando estamos conectados con Él (Juan 15.5).

Experimentar el poder de Dios (Colosenses 1.11). Por medio de la presencia del Espíritu Santo, tenemos todo lo que necesitamos para hacer la voluntad del Padre celestial.

Mantenernos dedicados y agradecidos (Colosenses 1.12). Dios responde en su tiempo perfecto.
Debemos permanecer firmes en la oración, y agradecidos por todo lo que Él ya ha hecho.

Ya sea que al orar usemos estos versículos en favor de nosotros o de otros, podemos saber que nuestras peticiones están en armonía con la voluntad del Señor. Primera de Juan 5.14, 15 nos dice que al orar de esta manera tendremos la maravillosa seguridad de que Dios responderá de manera positiva.

Biblia en un año: 2 Samuel 15-17
Fuente: Dr. Charles Stanley

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:04 | No comments

Cuando el apóstol Pablo escribió a los creyentes en Colosas, incluyó una oración transformadora que sigue impactando después de tantos siglos. Sigue siendo una carta poderosa, porque cada petición está de acuerdo con la voluntad de Dios.
La primera petición es que los colosenses conocieran la voluntad del Señor. Para poder agradar a Dios, debemos comprender sus planes y hacerlos realidad. Esto incluye amar a Dios y a nuestro prójimo, además de sus propósitos específicos para la vida de cada creyente (Lucas 10.27Efesios 2.10).
La segunda petición de Pablo es que les diera sabiduría y entendimiento en cuanto a ese conocimiento. Él sabía que, para aplicar lo que aprendemos, necesitamos el discernimiento y la claridad que provienen solo del Espíritu Santo (Juan 16.13). El resultado de estas dos peticiones será la capacidad de entender desde la perspectiva de Dios. Veremos nuestras decisiones y situaciones como son en realidad, no como parecen ser.
Otro aspecto maravilloso en cuanto a estas peticiones es que podemos hacerlas a favor de quienes no confían en el Salvador. Nuestro Padre celestial ofrece la salvación a todos los que crean en Cristo. Él no quiere que ninguno perezca (2 Pedro 3.9). Si los incrédulos conocen la voluntad de Dios, pueden abrir sus mentes a su oferta de perdón y aceptar el sacrificio hecho por Jesucristo.
Nuestro Padre celestial dice que quienes oren de acuerdo con sus propósitos divinos, recibirán lo que pidan. Por eso es importante comenzar por descubrir los planes de Dios. Trate de incluir oraciones bíblicas, como la del pasaje de hoy, en sus conversaciones con el Señor.
Biblia en un año: 2 Samuel 13-14
Fuente: Dr. Charles Stanley

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