• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

20 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:50 | No comments

La seguridad física es una preocupación natural, pues el mundo está lleno de inestabilidad, conflictos y ataques terroristas. Debemos preocuparnos con razón por la protección de nuestra comunidad. Sin embargo, cuando se trata de la seguridad espiritual, las iglesias a menudo descuidan la protección contra las personas que minan nuestra fe. Cristo los llamó lobos vestidos de ovejas, e hizo unas advertencias severas para alertarnos.

Estos lobos son maestros y profetas falsos que parecen ser guías espirituales genuinos, pero, en realidad, están llenos de artimañas para hacer avanzar sus planes. Se ven bien y dan buena impresión, pero, por dentro, están consumidos por la soberbia y la egolatría. Nada de esto es evidente de inmediato, porque predican un evangelio falso de manera convincente. Sin embargo, poco a poco mezclan inexactitud con hechos, y las personas parecen olvidar que la verdad mezclada con la mentira no es más que engaño. Usted puede reconocer a estas personas de varias maneras. El Señor Jesús dijo que darían un fruto que, al final, revelarían su verdadero carácter.
  • Cuestionan sutilmente la autoridad y la pertinencia de la Biblia.
  • Dicen poco sobre vivir en santidad u obedecer a Dios.
  • Equiparan la obediencia al Señor a vivir como uno desee.
  • Les preocupa menos el bienestar de las ovejas que tener seguidores.
Esta es una llamada de atención a cualquier persona que esté dormitando en los bancos de la iglesia. No podemos permitirnos el lujo de creer todo lo que escuchemos. Siga el ejemplo de los bereanos, que fueron elogiados por usar las Sagradas Escrituras para evaluar todo lo que se les enseñaba (Hch 17.11).

Biblia en un año: Salmos 90-94
Fuente: Dr. Charles Stanley
Posted by Refrigerio Bíblico | 05:11 | No comments



El pasaje de hoy encierra una promesa maravillosa: Dios “suplirá todo lo que os falta” (Fil 4.19). Aunque estas palabras son muy alentadoras, no podemos ignorar el resto del versículo ni su contexto.

“Conforme a sus riquezas en gloria” (Fil 4.19). Esta frase enfatiza la suficiencia de la provisión de Dios, pero también indica que muchas de sus provisiones son espirituales. Por lo general, queremos que el Señor provea lo que necesitamos, y así lo hace. Sin embargo, a Él le preocupa más nuestra condición espiritual. Debido a que sabe que las pruebas nos ayudan a transformarnos a imagen de Cristo, algunas dificultades pueden continuar hasta que hayan cumplido su buen propósito en nosotros.

“En Cristo Jesús” (Fil 4.19). Estas pueden ser las palabras más importantes del versículo, ya que dan la base para la abundante provisión del Señor. No tiene nada que ver con nuestro arduo trabajo o méritos, sino que se basa solo en nuestra relación con Dios a través de su Hijo. Como nuestro Padre, asume la responsabilidad de satisfacer las necesidades de sus hijos.

“Bien hiciste en participar conmigo” (Fil 4.14). Los filipenses eran personas generosas que enviaban donativos al apóstol Pablo cuando podían. Tal generosidad le permitió recordarles la promesa del Señor en Lucas 6.38: “Dad, y se os dará” .

Sacar versículos de contexto puede distorsionar nuestra comprensión de las promesas de Dios. Los conceptos erróneos resultantes pueden hacernos dudar y decepcionarnos, haciendo que nos preguntemos por qué Dios no hace lo que prometió. El conocimiento del contexto motiva la obediencia y nos ayuda a reconocer las provisiones menos evidentes de Dios.

Biblia en un año: Cantares 1-4
Fuente: Dr. Charles Stanley

18 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:42 | No comments



Debido a la propensión del hombre al pecado, estamos rodeados de oportunidades para perdonar a los demás. Tal vez hemos sido criticados, defraudados o lastimados. En este mundo caído, la lista de malas acciones es interminable. Pero, ¿cómo debemos manejar los agravios de los demás?

Pedro tenía la misma inquietud, así que le preguntó al Señor con qué frecuencia debería perdonar a un hermano que pecara contra él. Tal vez pensó que estaba siendo generoso al decir: “¿Hasta siete veces?”. Pero Cristo respondió: “Hasta setenta veces siete” (Mt 18.21, 22). En otras palabras, perdona cada vez que seas agraviado. Perdonar no significa encontrar razones para justificar o excusar el comportamiento de alguien, ni tampoco se trata de olvidar lo que sucedió o fingir que nunca ocurrió.

El perdón genuino requiere una acción voluntaria de nuestra parte. Aunque reconocemos que se ha cometido una falta, elegimos liberar al infractor de cualquier obligación, y renunciar al derecho que tenemos de causarle algún mal. En esencia, ya no tenemos un comportamiento injusto y dañino en contra de la persona, sino que somos misericordiosos con ella, tal como Dios lo fue con nosotros.

La otra opción es aferrarse a la ira y la amargura. Aunque pensemos que estamos castigando al ofensor, en realidad nos estamos lastimando a nosotros mismos. El resentimiento es como lodo que contamina la mente, obstruye el corazón y envenena el alma. El enojo mal manejado se convierte en amargura, la cual afecta nuestra relación con Dios y con los demás, y nos deja vulnerables a los ataques de Satanás (Ef 4.26, 27). El único remedio es el perdón.

Biblia en un año: Eclesiastés 5-8
Fuente: Dr. Charles Stanley

17 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:27 | No comments



¿No le parece interesante el hecho de que los niños pequeños no guarden rencor? Pueden llorar y patalear, pero una vez que su enojo ha sido desahogado, lo olvidan. Los adultos, sin embargo, tendemos a aferrarnos a los agravios. Cuando alguien nos hiere, queremos que pague por lo que ha hecho, que sufra como nosotros. Parece justo esperar una restitución de algún tipo, y a menos que eso ocurra, nos negamos a perdonar.

Sin embargo, como cristianos, somos llamados a tener un estándar y manera de pensar diferente, acorde con el carácter de Dios. Él es un Padre misericordioso que quiere que sus hijos sean misericordiosos con los demás (Lc 6.36). La vida de su Hijo en este mundo lo demostró. Mientras Cristo colgaba en la cruz, oró por aquellos que lo crucificaron: “Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen” (Lc 23.34). Dios espera que perdonemos al igual que el Señor, sin importar las circunstancias.

Este mandamiento parece imposible de cumplir hasta que empezamos a comprender la magnitud de lo que sucedió en la cruz. La muerte de Cristo nos hizo beneficiarios de una misericordia tan grande que desafía la comprensión. El Salvador tomó todo nuestro pecado y murió en nuestro lugar. Experimentó el derramamiento de la ira de Dios para que pudiéramos ser perdonados y reconciliados con el Padre. Aunque merecemos la condenación, por medio de Jesucristo hemos recibido la misericordia de Dios.

Ahora, como nuevas criaturas en Cristo, tenemos el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros para perdonar y extender misericordia a los demás, así como Dios ha sido misericordioso.

Biblia en un año: Eclesiastés 1-4
Fuente: Dr. Charles Stanley

15 jul. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:14 | No comments


¿Siente a veces como si estuviera cargando el peso del mundo sobre sus hombros? Las cargas vienen en todas las formas, pero tienen algo en común: nos agobian y nos agotan. Y cuanto más las llevemos, más pesadas parecen. A menos que las manejemos adecuadamente, ellas pueden nublar nuestro pensamiento, interferir con nuestro trabajo y afectar nuestra vida familiar.

Las soluciones que ofrece el mundo a la ansiedad son temporales en el mejor de los casos, pero Jesucristo ofrece la única solución permanente. El Señor nos anima a echar nuestras inquietudes y preocupaciones sobre Él, porque se preocupa por nosotros. Él es nuestro fiel sumo sacerdote que entiende nuestras debilidades e intercede por nosotros ante su Padre (He 4.15; 7.25).

Como Hijo del Hombre, Cristo experimentó de primera mano las dificultades y las cargas de la vida terrenal. Sabía cómo vivir con escasos recursos económicos sin sentirse ansioso (Mt 8.20), y cómo confiar en su Padre mientras estaba bajo gran angustia emocional (Lc 22.42-44). Experimentó la traición de Judas Iscariote y el rechazo de su propio pueblo. Y aunque nunca pecó, fue tentado.

Si usted está luchando bajo las presiones de la vida diaria, ¿qué le impide entregar su carga a Cristo? Tal vez lo haya intentado, pero la pesada carga de preocupación pareciera seguir estando sobre sus hombros. Hace falta humildad para admitir que no podemos manejar todo por nuestra cuenta, y se necesita confianza para permitir que Dios resuelva la situación de acuerdo con su voluntad. Pero si le entregamos la carga, lo único que tenemos que perder es nuestra ansiedad.

Biblia en un año: Proverbios 26-28
Fuente: Dr. Charles Stanley

24 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 06:48 | No comments

La ira es una emoción poderosa que a menudo causa daño, aunque también puede ser justa. En Isaías 64.9 (LBLA), el profeta ora, diciendo: “No te enojes en exceso, Señor”. Este versículo implica que Dios mide su ira de una manera que se ajusta a cada situación. El pasaje de hoy nos enseña que el Señor también espera que aprendamos a controlar nuestra ira para que esta sea adecuada y no nos lleve a pecar.

Hay una línea que no debemos cruzar si queremos evitar la ira pecaminosa. Es obvio que aquí no están incluidos el abuso verbal y la violencia física, pero la ira puede conducir a otros pecados que son igual de letales. Hemos cruzado la línea cuando observamos lo siguiente en nuestra vida:
Peleas. Proverbios 29.22 (NVI) dice: “El hombre iracundo provoca peleas”. Aunque las peleas pueden tomar muchas formas, siempre hacen que una persona se enfrente a otra.

Ira. Salmo 30.5 dice que la ira del Señor es por un momento, y Efesios 4.26 nos advierte en contra de irnos a la cama enojados hasta el día siguiente. El enojo envenena, y luego conduce a la ira.
Aislamiento. El abrigar ira nos separa de las personas. Proverbios 16.28 dice que “el chismoso separa a los mejores amigos”.

Venganza. Romanos 12.19 (LBLA) se refiere a esto: “Amado, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios”.
¿Qué debe hacer si reconoce alguna de estas cosas en su vida? El primer paso es confesarla como pecado, y hacer el esfuerzo firme de apartarse de él. Cada vez que surja en usted un pensamiento airado, arrepiéntase y entrégueselo al Señor.

Biblia en un año: Esdras 5-7
Fuente: Dr. Charles Stanley

18 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:40 | No comments

Marcos 16.15, 16

Los cristianos debemos invertir en la vida de otros. Todas las riquezas materiales de este mundo pasarán, y solo aquellos que creen en Jesucristo irán al cielo. Como sus seguidores, debemos dedicarnos a ayudar a que otros lo conozcan.

Dios ofrece salvación a todo el mundo, pero hay personas que nunca han escuchado que Cristo las ama, y que murió en la cruz por sus pecados (Jn 3.16). No siempre asociamos la palabra inconversos con vecinos, compañeros de trabajo ni amigos, pero la realidad es que las personas más cercanas a nosotros pueden no conocer el mensaje del evangelio.

La iglesia ha encontrado muchas maneras de anunciar las buenas nuevas de Jesucristo. Ministerios En Contacto, por ejemplo, llega al mundo entero por medio de literatura, radio, TV, Mensajeros e Internet. Pero la evangelización de persona a persona sigue siendo una de las maneras más efectivas de hablar del Salvador, ya que los no creyentes pueden recibir respuesta a sus preocupaciones de una manera personal. Quienes ponen su fe en Cristo pueden ser discipulados, lo cual es vital para su crecimiento espiritual. No es suficiente donar dinero para que los misioneros puedan hacer este trabajo en países distantes; los campos cercanos están también listos para la cosecha, pero los obreros son pocos (Mt 9.37).

Cuando se trata de alcanzar a los perdidos, todos los creyentes son responsables. El Señor dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn 20.21). Nadie podrá involucrarse jamás en una tarea más acertada o más perdurable, que la de derramar riqueza espiritual en la mente y el corazón de otra persona. Invertir en las almas es una labor de valor eterno.

Biblia en un año: 2 Crónicas 24-25
Fuente: Dr. Charles Stanley

13 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:09 | No comments


El regalo más grande que una madre puede dar a sus hijos, es su ejemplo de amor y obediencia a Dios. Nuestros hijos necesitan ver los principios de santidad puestos en práctica cada día en nuestras palabras y decisiones, ya que los padres somos sus primeros maestros y consejeros espirituales que tienen en la vida.

Cada niño viene a este mundo con una mente moldeable. A medida que les enseñamos y ejemplificamos conductas y palabras piadosas, se les ayuda a desarrollar un sistema de creencias inclinado hacia Dios. Es como un colador que filtra todo lo que entra a la mente. Un niño por el cual se haya orado y al que se le haya instruido en los caminos del Señor, es más propenso a ver el mundo desde una perspectiva bíblica. Pero el que ha sido programado por el mundo secular o por otra religión, verá la vida a través de un lente distorsionado.

Los pastores y los maestros de la iglesia pueden ayudar a inculcar en los niños el conocimiento y el amor al Señor. Sin embargo, son los padres quienes tienen la principal responsabilidad de invertir tiempo, paciencia, instrucción y amor, para que lleguen a ser hombres y mujeres temerosos de Dios.

Enviar un niño al mundo sin un fundamento bíblico, es como lanzarlo desprotegido al foso de un león. Puesto que los niños no son capaces de discernir la verdad del error, los padres deben proteger sus jóvenes mentes contra el ataque del mundo, hasta que sean capaces de enfrentar las pruebas.

La educación de los niños se lleva a cabo en medio de las actividades cotidianas. Utilice cada oportunidad que tenga para enseñarles acerca del Señor y su Palabra, y demostrarles lo que es vivir en santidad. En otras palabras, sea usted la clase de creyente que espera que ellos lleguen a ser algún día.

Biblia en un año: 2 Crónicas 8-10
Fuente:  Dr. Charles Stanley

11 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:53 | No comments


Marcos 11.20-24

¿Alguna vez, aun de manera inconsciente, ha acusado al Señor de no responder sus oraciones? Cuando Dios no parece responder sus peticiones, lo primero que debe hacer es analizar bien lo que está pidiendo. ¿Ora con fe, confiando en que el Padre celestial se ocupará de la situación, o solo se queja de lo que ha salido mal?

Piense en si ha orado así: “Señor, la situación en mi trabajo es terrible. Estoy muy frustrado. Me desvivo por ayudar a mi compañero de trabajo, pero él no me tiene la más mínima consideración. Nadie aprecia o reconoce lo que hago”.

En algún momento de nuestra vida, es probable que todos hayamos orado así, y descubierto que no se produjo un cambio radical. El problema es el enfoque. En este caso, se trata del ego. En el versículo 24 del pasaje de hoy, esa no es la oración de fe que el Señor Jesús tenía en mente.

Tener fe en nuestras oraciones no es el objetivo. El objeto de nuestra fe es el Señor. Si ponemos nuestros corazones en nuestros propios deseos, solo hemos transferido nuestra fe a nuestros propios planes. Orar con fe significa entregar nuestros derechos, quejas y deseos al Señor, y descansar del todo en su soberana decisión en cuanto al asunto. Cuando alineamos nuestras peticiones con su voluntad y propósito, comenzamos a ver desplegado su poder.

Si usted es reacio a orar así, solo recuerde que Dios es más sabio que usted, que le ama, y que sabe cómo manejar los enmarañados hilos de nuestra vida, para formar un tapiz hermoso con la imagen de Cristo en ella.

Biblia en un año: 2 Crónicas 1-3
Fuente: Dr. Charles Stanley

9 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:16 | No comments

La oración, nuestra prioridad

En este mensaje, el Dr. Stanley enseña que, cuando la oración 
se vuelve una prioridad en nuestra vida, cosechamos un sinnúmero
de beneficios, como tranquilidad, dirección y confianza.

PASAJE CLAVE: 1 Tesalonicenses 5.16-23
INTRODUCCIÓN
La oración es una de las actividades más importantes, pues es por medio de ella que hablamos con el Dios soberano de todo el universo.
El Señor sabe lo que sentimos, conoce nuestros pensamientos y tiene el poder necesario para intervenir en cualquier aspecto de nuestra vida. Pero a pesar de que nuestro Padre celestial está dispuesto a escucharnos y a responder nuestras peticiones, no siempre somos fieles en la oración. Puede que cuando todo nos vaya bien, nos olvidemos de orar. O quizás pensamos que Dios no nos escucha. Pero el estorbo más grande para la oración es el pecado. Si no estamos dispuestos a reconocer nuestras desobediencias y a pedirle al Señor que nos perdone, no tendremos deseo de hablar con Dios.
DESARROLLO DEL SERMÓN
El apóstol Pablo le escribe a los creyentes de Tesalónica, quienes sufrían bajo el dominio romano, y les dice: “Orad sin cesar” (1 Ts 5.17). En otras palabras, la oración debe ser una prioridad para nosotros.
¿A qué se refiere con orar sin cesar?
Esto no significa que debemos orar cada minuto de nuestra vida. Cuando nos habla de orar sin cesar, se refiere a orar continuamente. La oración no es constante, pero debe ocurrir frecuentemente durante cada día de nuestra vida. Esto debe venir a ser parte de nuestro estilo de vida diario, y no solamente un evento ocasional motivado por problemas, o por aquello que nos hemos acostumbrado a seguir. Dios desea que mantengamos nuestra mirada en Él en todo momento.
Por ejemplo, en la mañana, podemos pedirle al Señor que nos guíe, que nos dé las fuerzas y la sabiduría que necesitaremos. También, al enviar a nuestros hijos a la escuela, debemos orar para que Dios les proteja. O quizás, mientras vamos camino a nuestro trabajo, podemos hablar con Él acerca de los desafíos que encontraremos, y darle gracias por la obra que realizará. Y a lo largo de cada día, podemos elevar nuestras plegarias, buscar su dirección y darle gracias hasta que terminemos nuestra jornada.
Dios está dispuesto a escuchar y a responder nuestras oraciones.
No hay nada que podamos decirle al Señor que ya no conozca. No esconderá su voluntad, ni se negará a escuchar nuestras oraciones. Dios demostró su amor por nosotros al enviar a su Hijo a morir por nuestra salvación, y continúa demostrando su amor al estar interesado en cada aspecto de nuestra vida.
En Lucas 18.1-7 Jesús nos comparte la parábola de la viuda y el juez injusto, la cual nos recuerda que Dios siempre escucha nuestras oraciones y provee para nuestras necesidades. Si somos sus hijos, no tenemos que suplicarle que nos escuche, ni tampoco sentirnos indignos. Es cierto que no merecemos su amor, gracia y misericordia, pero nos da todo esto gratuitamente, pues tenemos una relación personal con Él, por medio de Jesucristo.
Hay una gran diferencia entre la oración falsa y la genuina.
La oración genuina requiere una relación con Dios. Es por eso que aquellos que han rechazado a Jesucristo no tienen el fundamento para acercarse al Señor en oración, pues esto es algo que solo podemos hacer por medio de su Hijo (Jn 14.6). Esa es la razón por la que Dios no contesta las oraciones que hacen. Aquellos que han rechazado a Cristo no pueden esperar que sus oraciones sean contestadas por Dios. Sin embargo, hay una oración que sí responderá. Si alguien está dispuesto a humillarse, a confesar sus pecados y a recibir a Jesucristo como Salvador personal, Dios le perdonará y recibirá como hijo suyo.
La oración falsa es egoísta y solo está basada en lo que creemos que merecemos. En muchas ocasiones solo es un monólogo enfocado en aquello que deseamos recibir de Dios. Pero la oración genuina proviene de la humildad que sentimos al reconocer que hemos sido aceptados por la misericordia del Señor y no por nuestra buena conducta. La oración genuina es un diálogo que mantenemos con Dios, pues no solo deseamos compartirle nuestras peticiones, sino que también queremos escuchar lo que desea decirnos.
La oración genuina nos ayuda a crecer en nuestra comunión con el Señor. Todo compañerismo requiere de buena comunicación. En vez de solo incluir nuestras peticiones mientras oramos, también debemos escuchar a Dios. Y como nos habla principalmente por medio de la Biblia, debemos también leerla durante nuestro tiempo de oración. Si el Señor desea darnos su respuesta por medio de su Palabra, nos guiará al pasaje que necesitamos leer. Sin embargo, si no dedicamos tiempo para escucharle, nos perderemos muchas bendiciones y nuestra oración no será eficaz.
Seamos devotos a la oración.
Las Sagradas Escrituras nos exhortan a tener una vida entregada a la oración (Col 4.2). Esta devoción no solo requiere que apartemos un tiempo diario para la oración, sino que también pensemos seriamente en lo que le pedimos a Dios. Tenemos que dedicarle a Él la atención y el tiempo que solo Él merece.
La oración debe ser siempre nuestra prioridad
El tiempo que dedicamos para estar con el Señor afecta nuestra vida de diversas maneras:
  • Es el método por el cual Dios suple nuestras necesidades (Fil 4.19).
  • El Señor nos consuela en tiempos de prueba y dolor, al asegurarnos que está con nosotros y que desea ayudarnos.
  • La oración nutre nuestra relación personal con Dios y nos ayuda a recordar cuánto nos ama.
  • El Señor nos fortalece en la tentación mientras confiamos en sus promesas y buscamos su dirección (1 Co 10.13).
  • Dios es Fiel para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, si confesamos nuestros pecados en oración (1 Jn 1.9).
  • La oración es nuestra fuente de guía, mientras buscamos la dirección del Señor y escuchamos sus instrucciones (Sal 32.8).
  • Dios nos ayuda a comprender su Palabra mientras la leemos y le pedimos que hable a nuestro corazón.
  • La oración es un escudo que nos protege de la ansiedad y el afán.
  • Es por medio de la oración que el Señor nos da el valor y la confianza para enfrentar los desafíos.
  • La oración provee la sanidad emocional y física que solo Dios puede darnos.
  • Hemos recibido el poder del Espíritu Santo, el cual nos fortalece para enfrentar situaciones difíciles.
  • La oración nos permite tocar la vida de cualquier otra persona, pues crea un triángulo santo entre nosotros, Dios y la persona por la que hemos orado.
REFLEXIÓN

  • Para determinar si la oración es nuestra prioridad, debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué tan seguido oramos? ¿Qué nos motiva o nos estorba para hacerlo? ¿De qué manera puedo hacer de la oración un estilo de vida?
  • ¿Confía en que el Señor responderá su petición? ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la fidelidad de Dios para responder nuestras oraciones?
  • ¿Qué cree que sucedería si en lugar de lamentarnos por las dificultades que enfrentamos, le agradeciéramos al Señor por ellas?
Fuente: Dr. Charles Stanley

Bookmark Us

Delicious Digg Facebook Favorites More Stumbleupon Twitter