• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

6 jun. 2017

Posted by Refrigerio Bíblico | 07:44 | No comments

En Busqueda de Adoradores Biblicos

Como adorar a Dios biblicamente


Authored by Dr. Félix Muñoz 
Edition: 1


En Busqueda de Adoradores Biblicos, encontraran lo necesario para conocer adecuadamente cual debe ser el proceder del creyente adorador en respuesta a los atributos Divinos comunicados por el Hijo, en conformidad a su Espiritu y basados en la Palabra Escrita de Dios, para que tenga una mejor funcion en su vida personal y ministerial.


Publication Date:
Jun 03 2017
ISBN/EAN13:
1547151617/ 9781547151615
Page Count:
80
Binding Type:
US Trade Paper
Trim Size:
5" x 8"
Language:
Spanish; Castilian
Color:
Black and White
Related Categories:
Religion / Christian Theology / Systematic

https://www.createspace.com/7227130
Posted by Refrigerio Bíblico | 05:35 | No comments
2 Timoteo 2.1-3
En 1 Timoteo 6.12, Pablo llama a su discípulo a “[pelear] la buena batalla de la fe”. Al igual que antes, los creyentes hoy tienen un triple frente de batalla contra la carne, el mundo y Satanás. El apóstol puntualizó las acciones de un soldado, como un recordatorio para librar la batalla espiritual diaria. El buen soldado ...
Es fuerte en Cristo. Pablo sabía que el Señor estaba a su lado, fortaleciéndolo en las pruebas (2 Ti 4.17). El Espíritu Santo nos da el valor y las fuerzas para obedecer los mandamientos de Dios, y para confiar en que su poder nos dará la victoria contra cualquier enemigo.
Comparte su conocimiento. Pablo tenía especial interés en que los creyentes compartieran lo que ellos sabían. La iglesia no solamente tiene la verdad del evangelio; tiene también todas las riquezas de la Palabra de Dios. Muchas personas han escuchado por años la riqueza de la enseñanza bíblica, y también han experimentado la presencia del Señor. Guardarse para sí esas enseñanzas, puede dejar a otro soldado sin la armadura o las municiones necesarias.
Está dispuesto a sufrir. Las privaciones son parte del combate y, por tanto, parte de la experiencia cristiana. Los creyentes sufrirán adversidades y serán llamados a hacer sacrificios. No es de extrañar, entonces, que Pablo le recuerde a Timoteo que se mantenga fuerte en el Señor y que prepare a otros (2 Ti 2.1, 2).
El comandante sabio da a sus soldados un grito de guerra que les anima el corazón y fortalece sus pasos. Pablo tenía también el suyo: “Acuérdate de Jesucristo” (2 Ti 2.8). Recuerde que usted sirve a un Señor todopoderoso. Él está a su lado, participa de sus sufrimientos y le sostiene firmemente en sus batallas más grandes.
Biblia en un año: Job 22-25
Fuente: www.encontacto.org

16 abr. 2017

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:22 | No comments


PASAJE CLAVE: Lucas 24.1-12
INTRODUCCIÓN
Nadie esperaba que Jesús resucitara de la muerte después de haber sido crucificado.
Muchos habían sido crucificados, pero ninguno había vuelto a vivir. ¿Por qué entonces las personas de esa época considerarían esa posibilidad? En nuestros días, aquellos que no creen en la resurrección de Cristo, no entienden por qué los creyentes se reúnen para celebrar aquello que a ellos les parece no tener sentido. Pero ese evento es el cimiento de nuestra fe, no solo porque la Biblia lo menciona, sino porque sabemos que Jesucristo vive en nuestro corazón.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Los que conocían y creían en Jesús, no pensaron que el Señor regresaría a la vida después de haber sido crucificado.
José, un miembro del sanedrín, le pidió a Pilato que le diera el cuerpo, lo preparó para la sepultura y lo depositó en una tumba. El domingo, temprano en la mañana, algunas mujeres vinieron a la tumba con especies aromáticas. Si José y esas mujeres hubieran tenido la expectativa de que Jesús resucitaría, no hubieran hecho nada de eso.
Ni aun los discípulos de Jesús, quienes habían escuchado sus enseñanzas, visto sus milagros y presenciado momentos en que revivió a otras personas, esperaban que Él resucitara. De hecho, al hablarles acerca de su muerte y resurrección, Pedro declaró que algo así nunca debería suceder, y fue reprendido por el Señor (Mt 16.21-23).
Pero tal y como lo había anunciado Jesús, Él murió en la cruz y cuando las mujeres vinieron a la tumba, se dieron cuenta que estaba vacía. Dos ángeles les dijeron que Jesús había resucitado. Fue en ese momento que recordaron sus palabras sobre lo que sucedería. Sin embargo, cuando le contaron a los discípulos, éstos no les creyeron (Lc 24.11, 12). Pero Pedro y Juan corrieron al sepulcro y se dieron cuenta de que era verdad: Jesús no estaba muerto.
¿Qué significado tiene la resurrección de Jesús para nosotros?
Aunque muchos no creen que Jesús resucitó, para aquellos que hemos confiado en Él como nuestro Salvador, su resurrección no solo es real, sino también personal y muy importante.
Porque Él vive . . .

  • No tenemos que vivir con soledad en nuestro corazón. Tenemos una confianza absoluta de que Jesús está vivo y mora en nuestro corazón, tal y como lo prometió. No nos ha dejado huérfanos, pues envió al Espíritu Santo para que morase en nosotros (Jn 14.16-18). Nunca estamos solos, pues Jesús vive en cada creyente por medio de su Espíritu.
  • No tenemos que preocuparnos por la provisión de Dios. Desde el comienzo de su ministerio, Jesús le dijo a sus seguidores que su Padre celestial, quien cuida de las aves, las flores y las plantas del campo, también iba a proveer para sus necesidades. Esa promesa no tendría ningún valor si Jesús solo fuera un ser humano, pero al ser el Hijo de Dios, quien además venció la muerte, sabemos que podemos confiar en su Palabra. Nada es superior a su poder. Y en su tiempo perfecto proveerá para nuestras necesidades.
  • Podemos orar con seguridad. Después de resucitar, Jesús ascendió a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros. Eso nos garantiza que responderá a nuestras oraciones. Y en 1 Juan 5.14, 15 nos dice: “que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye” y concede nuestras peticiones. En vez de dudar, debemos vivir con la expectativa de la respuesta que nos dará.
  • Podemos tener una influencia espiritual positiva en la vida de otros. En el Sermón del Monte, Jesús nos dice que somos la luz del mundo y la sal de la tierra (Mt 5.13-16). Por medio del poder de su Espíritu Santo, podemos ser una luz en medio de este mundo oscuro en el que vivimos.
  • Experimentamos al Espíritu Santo en nosotros. Aunque los discípulos ya habían vivido tres años cerca de Jesús, no estaban equipados para realizar la misión que les daría. Pero cuando el Espíritu Santo vino a morar en ellos, fueron capacitados para servirle. Fue por eso que el Señor les dijo que se quedaran en Jerusalén hasta que recibieran la promesa del Espíritu (Hch 1.4). Ese mismo Espíritu que ellos recibieron, es el mismo que también mora en el corazón de todos los que reconocen a Jesucristo como su Salvador personal. Es Él quien nos ayuda a comprender que el Señor murió por nosotros, para que nuestros pecados fuesen perdonados y pudiéramos ser salvos. Cuando nos arrepentimos y creemos en Jesús, su Espíritu Santo nos sella como hijos de Dios. Y nadie puede romper ese sello, pues la resurrección de Cristo hace que nuestra salvación sea segura y eterna.
  • Podemos tener paz en medio de los momentos más difíciles de nuestra vida. Antes de ser crucificado, Jesús le dijo a sus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14.27). La paz de Cristo es como un ancla que nos sostiene en medio de las tormentas. Aunque en ocasiones sintamos temor, el Señor nunca se olvida de los que le amamos, por el contrario, intercede en todo momento por nosotros ante la presencia de nuestro Padre celestial. Jesús comprende nuestras debilidades, y está con nosotros en todo momento para sostenernos y ayudarnos a llegar a ser la persona que desea que seamos.
  • Podemos enfrentar la muerte sin temor alguno. Jesús está vivo y es la fuente de nuestra vida eterna. Si es nuestro Salvador, iremos a su presencia una vez que hayamos muerto (2 Cor 5.8). Porque Él vive, es que nunca moriremos, sino que viviremos para siempre con Él.
  • Romanos 10.9 “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Dos aspectos son esenciales para ser salvos: confesar que Jesús es el Señor y creer en su resurrección.
  • Efesios 2.8, 9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. La salvación depende del poder de Dios y no de nuestras buenas obras. Tenemos que reconocer que somos pecadores y creer que solo Jesús tiene el poder para perdonar nuestros pecados y hacernos aceptables ante Dios.
  • ¿Qué le diría a una persona que no cree en la resurrección de Jesús? ¿Cuál cree que es más convincente, su testimonio o un debate sobre el tema de la resurrección?
  • ¿Cuál de los beneficios de tener un Salvador resucitado es más valioso para usted? ¿Por qué
Solo por medio de Jesús recibimos la esperanza de la vida eterna.
Es al confiar en Cristo como nuestro Salvador, que obtenemos el regalo de la vida eterna.
REFLEXIÓN
  • ¿Qué le diría a una persona que no cree en la resurrección de Jesús? ¿Cuál cree que es más convincente, su testimonio o un debate sobre el tema de la resurrección?
  • ¿Cuál de los beneficios de tener un Salvador resucitado es más valioso para usted? ¿Por qué?
Fuente: encontacto.org
Posted by Refrigerio Bíblico | 04:33 | No comments
Pese a las apariencias, no había sido una crucifixión común y corriente. Los transeúntes podían haber pensado que tres hombres estaban simplemente pagando el castigo por sus delitos, pero estaban teniendo lugar hechos de gran importancia: el pecado estaba siendo juzgado, y Satanás derrotado. Pero eso no era todo: la cruz era también el escenario de la mayor transacción de la historia. Fue allí donde Cristo derramó su sangre para pagar por la salvación de toda la humanidad.
Esta transacción se produjo a un gran costo para el comprador, y significó un gran beneficio para nosotros. Pero usted pudiera preguntarse: ¿Cómo puedo estar seguro de que la muerte de Cristo pagó por completo mi deuda?
La respuesta está en la Resurrección. Jesús había dicho una y otra vez que se levantaría de los muertos (Mt 16.21Jn 2.19Jn 10.18), y cumplir esa profecía no era un logro pequeño. Imagine la reacción de los que fueron testigos de su muerte cruel, y luego lo vieron vivo.
El regreso de Cristo a la vida fue la manera del Padre demostrar que había aceptado su sacrificio por nosotros. Fue la proclamación de Dios al mundo de que la deuda por el pecado había sido pagada en su totalidad. Además, la Resurrección es nuestra garantía de que se puede confiar en todas las promesas que Dios ha hecho.
La Pascua de Resurrección es una noticia maravillosa: Dios ha destruido el poder del pecado y de la muerte, y todos los que ponen su fe en Cristo disfrutarán de la presencia del Señor por toda la eternidad. ¡Aleluya! ¡Qué gran Salvador!
Biblia en un año: 1 Reyes 8-9
Fuente: www.encontacto.org

25 feb. 2017

Posted by Refrigerio Bíblico | 11:39 | No comments

PASAJE CLAVE: Hechos 12.1-19
INTRODUCCIÓN
Muchos se preguntan por qué las oraciones que hacen no son contestadas. Algunas personas hasta dejan de orar, pues sienten que sus oraciones no son escuchadas.
Pueden existir varias razones por las que Dios no esté respondiendo nuestra oración. Quizás haya algo en nuestra vida que nos esté impidiendo escuchar su voz, o que no le hayamos estado pedido de acuerdo a su voluntad. Sin embargo, una de las razones más comunes es que la persona no ha orado al único Dios verdadero, sino que ha elevado su clamor a un dios que ha imaginado en su mente, de acuerdo a sus propias preferencias y deseos.
DESARROLLO DEL SERMÓN
En Hechos 12.1-19 se nos da un ejemplo de cómo Dios responde las oraciones fervientes de su pueblo y cómo podemos orar de esa manera.
El rey Herodes, al perseguir a los cristianos en Jerusalén y dar muerte al apóstol Jacobo, se dio cuenta de que sus acciones agradaron a los judíos que odiaban a los cristianos y los consideraban una secta. Fue por esa causa que decidió encarcelar a Pedro y ponerlo bajo la custodia de varios soldados. Estos se turnaban para vigilar a Pedro cada seis horas y asegurarse de que no escapara de la prisión. La intención de Herodes era entregar a Pedro a los judíos después de la Pascua para que fuera ejecutado.
Ante el encarcelamiento de Pedro, los cristianos se reunieron para orar en casa de María, madre de Marcos. Es muy probable que la fe de estos creyentes estuviera débil, pues ya Jacobo había sido asesinado y ahora peligraba la vida de Pedro. En el versículo 5 se nos da un resumen de esta situación: “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él”.
La oración que mueve a Dios es la que está dirigida a Él.
El primer elemento esencial para una oración eficaz es que ésta debe ser dirigida al único Dios verdadero. No solo los cristianos de esa época, sino también todos los creyentes de la actualidad podemos traer nuestras peticiones ante el Señor, pues conocemos a quien oramos.
Sin embargo, hay muchos que dicen clamar y creer en Dios, pero realmente oran a una deidad ficticia que han creado en su mente. Es un ser imaginario que está de acuerdo con el estilo de vida que llevan y con cualquier cosa que desean. Cada vez que alguien cuestiona la naturaleza de ese dios, o les pregunta acerca de él, toman una actitud defensiva y declaran que su religión es un asunto privado y no de la incumbencia de otras personas.
El único Dios verdadero es Santo, aborrece el pecado y un día juzgará a toda la humanidad. Él es el Creador del mundo, y quien condenó a la Tierra con el diluvio. Nos ha dado los Diez Mandamientos, su Ley, los salmos alentadores de David y las profecías relacionadas con los eventos de los últimos tiempos. Y como si todo eso no fuera suficiente, también entregó a su Hijo Jesucristo para que viniera a ser nuestro Señor y Salvador, por medio de quien obtenemos el perdón de nuestros pecados. Nuestro Dios nos ama incondicionalmente, pero no tolerará que haya pecado en nuestra vida, pues sabe que éste puede llegar a destruirnos. Solo Él tiene el poder para contestar nuestras oraciones y cumplir su promesa de darnos vida eterna.
Por otro lado, un dios hecho por los hombres no tiene ningún poder para responder oraciones, ni tampoco puede ofrecer la seguridad de la salvación. Si bien muchos han desechado la realidad del infierno pensando que Dios, motivado por su amor, dejará que todo ser humano pase la eternidad en el cielo, en realidad no tienen ninguna base sólida para creerlo. Sus oraciones no tienen valor alguno.
La oración que mueve a Dios es la que se eleva fervientemente.
Desde una perspectiva humana, no había esperanza para Pedro, quien sería ejecutado a la mañana siguiente, pero Dios respondió la oración de los creyentes que intercedían por este apóstol. Un ángel se presentó en su celda, despertó a Pedro y le dijo que le siguiera. Inmediatamente sus cadenas cayeron al suelo y pasó junto a los guardias sin ser visto. Al llegar a la puerta de hierro que daba a la salida, ésta se abrió por sí sola. Y fue al estar en la calle, que Pedro se dio cuenta que todo esto no era una visión, sino que había sido rescatado por Dios.
Al llegar a la casa de María, Pedro tocó a la puerta, pero la joven que vino a responder se sorprendió tanto al escucharle, que entró corriendo para darle la noticia a los demás creyentes. Éstos, al escuchar sus palabras, y aunque habían orado fervientemente, no creían que sus oraciones habían sido contestadas de esa manera por el Señor; pero sus dudas se disiparon al ver a Pedro.
La oración ferviente es motivada por el amor y debe ser elevada con entusiasmo, emoción y fe. No solo se trata de mencionar nuestras peticiones de manera repetitiva, sino de entregar con toda sinceridad nuestro corazón y expresar aquello que necesitamos. Por ejemplo, cuando Jesús oró en el huerto de Getsemaní, estaba en agonía y “oraba más intensamente” (Lc 22.44). Y también es una oración que persevera, pues no debemos dejar de buscar, llamar y tocar a la puerta hasta que Dios nos conteste (Mt 7.7).
Cuando oramos fervientemente por otros, puede que lo hagamos para que sean liberados de ciertas situaciones peligrosas. Quizás hayamos orado para que el Señor les impida a otros seguir por un camino que los llevará a la destrucción. El tener un diario de oración nos ayuda a recordar las necesidades de los demás y a reconocer las peticiones que ya Dios ha contestado en el pasado.
La oración que mueve a Dios es la que se eleva en acuerdo mutuo y en su voluntad.
Cada vez que sintamos una carga en nuestro corazón, debemos buscar a hermanos en la fe que oren con nosotros. El tener un compañero de oración nos da ánimo, apoyo y responsabilidad. De acuerdo a Mateo 18.19, Dios contesta las oraciones cuando dos o más personas se unen a pedirle algo que esté de acuerdo a su voluntad.
La oración es la herramienta más poderosa del creyente, y el Señor desea contestar las oraciones que elevamos con un corazón puro. Sin embargo, el pecado es un estorbo para nuestra vida de oración. Por tanto, podemos estar convencidos de que nuestro Padre celestial no nos dará aquello que nos guía por un camino de desobediencia, pues no es lo mejor para nosotros. Por eso, solo debemos pedirle lo que esté de acuerdo a su voluntad.
REFLEXIÓN
  • ¿Está usted convencido de que le ora al único Dios verdadero? ¿De qué manera pudiese diferir su percepción de Dios de lo que nos dice Él de sí mismo en su Palabra?
  • ¿Cuándo fue la última vez que oró fervientemente? ¿Cuál era su necesidad, y de qué manera respondió el Señor?
  • ¿Puede afirmar que sus peticiones más recientes están de acuerdo a la voluntad de Dios? ¿Cómo puede estar seguro de no haber pedido según sus propios deseos?
Fuente: www.encontacto.org

1 ene. 2017

Posted by Refrigerio Bíblico | 16:26 | No comments
¿Alguna vez ha tratado usted de caminar en línea recta mientras mira sus pies? Inténtelo en la playa para que vea las pisadas que deja atrás. Probablemente se sorprenderá al ver torcido el camino. Pero fije su mirada en algo lejano, y cada paso le dirigirá en la dirección deseada.
Nuestra vida se asemeja a esto. Si nos fijamos objetivos, entonces nuestras decisiones, acciones y pensamientos nos conducirán a la meta deseada. En cambio, si nos pasamos la vida sin objetivos específicos, vagaremos y desaprovecharemos tiempo valioso y energías.
Los objetivos son cruciales para vivir correctamente. ¿Por qué, entonces, hay tantas personas que no son capaces de trazarse metas? Algunas simplemente no ven su importancia, mientras que otras son demasiado perezosas para idear un plan, o no saben cómo hacerlo. Y además, están las que no tienen fe en la capacidad de Dios de ayudarlas a realizar sus aspiraciones.
Piense en las metas que tenía Cristo; ellas impulsaban todo lo que hacía. En realidad, su vida estuvo centrada en un objetivo determinado incluso desde antes del comienzo del tiempo: entregar su vida en la cruz para salvar a la humanidad del pecado y glorificar al Padre. Jesús tenía también objetivos para cada día, tales como a quienes buscaban la justicia y deseaban servir a los demás.
Imagínese el efecto que pudiera tener nuestra vida si le pidiéramos a Dios que guíe nuestras metas. Pregúntele hoy: “¿Qué quieres cambiar en mi vida? ¿Qué deseas lograr por medio de mí?”. Hemos sido creados para glorificar al Señor, y para ser productivos en su servicio.
Biblia en un año: Génesis 1-3
Fuente: www.encontacto.org

15 nov. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:46 | No comments

Si nuestro Padre celestial desea satisfacer las necesidades de sus hijos, entonces ¿por qué seguimos necesitando ciertas cosas? Veamos algunas razones esenciales.

No pedimos. Si esto parece elemental, efectivamente lo es. Es asombroso cómo muchas personas no llevan sus preocupaciones a Dios. Algunas dicen: “Bueno, es que Él tiene mucho que hacer como para preocuparse de mis problemas”. ¡Tonterías! Nuestro Padre es un Dios muy personal, que se preocupa seriamente por todo lo que afecte a sus hijos. En efecto, Mateo 10.30 dice que Él sabe hasta el número de cabellos que hay en nuestra cabeza. Así que, por supuesto, debemos hablar con Él de cada aspecto de nuestra vida.

Pedimos, pero dudamos de que Dios pueda o quiera hacerlo. Es un trágico error ir delante del Dios omnipotente, soberano del universo y decirle, en esencia: “No eres lo suficientemente grande para manejar mis necesidades”. Santiago 1.8 describe a una persona así como “de doble ánimo” e “inconstante”. Cuando usted se acerque a Dios, hágalo sabiendo que Él es capaz de suplir sus necesidades.

Pedimos a Dios que trate el síntoma, no la necesidad real. A veces, oramos y oramos por algo —un determinado dolor emocional— quizás sin ver ningún cambio. La razón puede ser que estamos enfocados en el síntoma, no en la necesidad real. A medida que siga hablando con el Señor sobre la situación, podrá descubrir que la necesidad de fondo es algo que usted no ha siquiera considerado.

El Padre celestial quiere satisfacer todas sus necesidades. Si no puede verle actuando a su favor, asegúrese de hacerse un examen de conciencia desde la perspectiva del Señor. Luego, pregúntese: ¿Es posible que yo esté obstaculizando la acción de Dios?

Biblia en un año: Hechos 14-15
Fuente: www.encontacto.org

11 nov. 2016

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:08 | No comments

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. 
--Juan 16:33

 Jesús dijo esas palabras en el aposento alto la noche que fue traicionado. Fue la conclusión del largo discurso de despedida que comienza: “No se turbe vuestro corazón” (Jn. 14:1). Jesús les dijo a sus discípulos que Él se iba. Les dijo que se sentirían temerosos y preocupados, que serían perseguidos, que serían esparcidos y abandonarían a Jesús. Pero durante todo su discurso hizo promesas de que no los abandonaría. Su amor continuaría. Les daría el Espíritu Santo para que los animara como lo había hecho Jesús. Prometió responder a sus oraciones.

 Al final del discurso, Él dijo: “El propósito de todo lo que les he dicho es que tengan paz en el corazón. No tienen por qué estar ansiosos. No quiero decir que no tendrán problemas. Ya les he advertido de persecuciones. En este mundo tendrán problemas”. La palabra griega tiene una raíz que significa “presión”. Usted estará bajó presión, oprimido por los problemas de esta vida. Pero en medio de eso, anímese, ya que al fin al cabo Él ha vencido al mundo. 

 Ya la batalla se ha decidido, dice Jesucristo. No hay nada que el mundo pueda hacerte que pueda finalmente derrotarte, ya que he ganado una absoluta victoria sobre el pecado y la muerte. Estoy a punto de terminar es obra en la cruz. El mundo, las fuerzas que se oponen a Dios, seguirán causándote problemas pero no pueden derrotarte porque yo ya vencí. Su ataque contra ti no puede dañarte porque todo el sistema del mundo opuesto a Dios ha sido aplastado. Yo he vencido al mundo. Mientras permanezcas en este mundo, tendrás problemas. Pero cuando permaneces en mí, tendrás paz.


Extraído del libro, El corazón de la Biblia escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

 Fuente:www.gracia.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:07 | No comments

¿Qué lugar ocupa la oración en su agenda diaria? No estoy hablando de los momentos en que ora cuando se dirige al trabajo o mientras desayuna, sino en las ocasiones que está a solas con Dios —usted y Él solamente. Aunque la oración en cualquier momento es buena, también necesitamos tener un lugar y un tiempo determinados para encontrarnos con el Señor cada día.

A pesar de que era el Hijo de Dios, Jesús reconocía la importancia del tiempo de oración a solas. No hacía nada por iniciativa propia, sino que vivía en dependencia del Padre; actuaba solo cuando el Padre le comunicaba sus instrucciones. En la lectura de hoy, no sabemos exactamente por cuáles cosas oró Jesús, pero cuando los discípulos interrumpieron su tiempo de oración matinal, era obvio que había recibido la dirección de su Padre para ese día —ir “a los lugares vecinos” para predicar.

Jesús fue el ejemplo perfecto de una vida guiada por el Espíritu, y la oración jugaba un papel vital. Puesto que hemos de seguir su ejemplo, ¿no tiene sentido que nos reunamos con Dios cada mañana temprano en preparación para el día? Este es el momento para poner nuestras preocupaciones a sus pies, buscar dirección para el día, confiar en Él en cuanto a provisión y protección, e interceder por otras personas.

Aunque muchas cosas exigen nuestro tiempo y atención, no podemos permitirnos descuidar la oración. El fruto de no orar es la debilidad espiritual, necesidades no satisfechas, ansiedad e ingratitud. Pero si hacemos de la oración una prioridad, tendremos un fundamento firme para enfrentar todo lo que se nos presente.

Biblia en un año: Marcos 15-16
Fuente: www.encontacto.org

Posted by Refrigerio Bíblico | 17:06 | No comments

Efesios 6.10-18

Cuando usted se despierta por la mañana y se viste para el nuevo día, probablemente no piensa en que ha entrado en un campo de batalla. Pero el enemigo nos rodea por todas partes, atacando siempre nuestra mente y nuestro corazón con tentaciones, reveses, problemas emocionales y otras cosas más. Hay días en los que nos sentimos como en un frente de batalla sin ninguna protección.

Allí está nuestro malentendido; sí tenemos protección, porque el Señor ha provisto para nuestra necesidad en la batalla. Él no nos ha enviado a la guerra desprotegidos, sino que nos ha dado una armadura que el enemigo no puede penetrar: la armadura de Dios.

En Efesios 6.10-18, el apóstol Pablo nos dice, paso a paso, cómo prepararnos para nuestra batalla diaria, pero la mayoría de los cristianos no le ponen atención al consejo. Decimos: “Bueno, es una bonita metáfora, pero no debemos tomarla literalmente. Después de todo, la armadura no es real”. Sí, sí lo es. Es tan real como la ropa que llevamos puesta.

¿Quiere usted ver un cambio dramático en su vida? ¿Quiere mantenerse firme ante las adversidades? ¿Quiere vencer las tentaciones? Entonces necesita estar vestido para la batalla.

Le reto a ponerse su armadura espiritual cada día durante los siguientes siete días. Póngase cada pieza a la vez: el yelmo de la salvación, la coraza de justicia, el cinturón de la verdad, el calzado de la paz, el escudo de la fe y la espada del Espíritu de Dios. Y al hacerlo, medite cada día en Efesios 6.10-18, y vea lo que Dios hará.

Biblia en un año: Marcos 10-12
FFuente: www.encontacto.org

Bookmark Us

Delicious Digg Facebook Favorites More Stumbleupon Twitter