• JUAN 3:16

    16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna...

  • SALMOS 5:11

    11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre....

  • ROMANOS 14:17

    17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo....

18 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:40 | No comments

Marcos 16.15, 16

Los cristianos debemos invertir en la vida de otros. Todas las riquezas materiales de este mundo pasarán, y solo aquellos que creen en Jesucristo irán al cielo. Como sus seguidores, debemos dedicarnos a ayudar a que otros lo conozcan.

Dios ofrece salvación a todo el mundo, pero hay personas que nunca han escuchado que Cristo las ama, y que murió en la cruz por sus pecados (Jn 3.16). No siempre asociamos la palabra inconversos con vecinos, compañeros de trabajo ni amigos, pero la realidad es que las personas más cercanas a nosotros pueden no conocer el mensaje del evangelio.

La iglesia ha encontrado muchas maneras de anunciar las buenas nuevas de Jesucristo. Ministerios En Contacto, por ejemplo, llega al mundo entero por medio de literatura, radio, TV, Mensajeros e Internet. Pero la evangelización de persona a persona sigue siendo una de las maneras más efectivas de hablar del Salvador, ya que los no creyentes pueden recibir respuesta a sus preocupaciones de una manera personal. Quienes ponen su fe en Cristo pueden ser discipulados, lo cual es vital para su crecimiento espiritual. No es suficiente donar dinero para que los misioneros puedan hacer este trabajo en países distantes; los campos cercanos están también listos para la cosecha, pero los obreros son pocos (Mt 9.37).

Cuando se trata de alcanzar a los perdidos, todos los creyentes son responsables. El Señor dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn 20.21). Nadie podrá involucrarse jamás en una tarea más acertada o más perdurable, que la de derramar riqueza espiritual en la mente y el corazón de otra persona. Invertir en las almas es una labor de valor eterno.

Biblia en un año: 2 Crónicas 24-25
Fuente: Dr. Charles Stanley

13 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:09 | No comments


El regalo más grande que una madre puede dar a sus hijos, es su ejemplo de amor y obediencia a Dios. Nuestros hijos necesitan ver los principios de santidad puestos en práctica cada día en nuestras palabras y decisiones, ya que los padres somos sus primeros maestros y consejeros espirituales que tienen en la vida.

Cada niño viene a este mundo con una mente moldeable. A medida que les enseñamos y ejemplificamos conductas y palabras piadosas, se les ayuda a desarrollar un sistema de creencias inclinado hacia Dios. Es como un colador que filtra todo lo que entra a la mente. Un niño por el cual se haya orado y al que se le haya instruido en los caminos del Señor, es más propenso a ver el mundo desde una perspectiva bíblica. Pero el que ha sido programado por el mundo secular o por otra religión, verá la vida a través de un lente distorsionado.

Los pastores y los maestros de la iglesia pueden ayudar a inculcar en los niños el conocimiento y el amor al Señor. Sin embargo, son los padres quienes tienen la principal responsabilidad de invertir tiempo, paciencia, instrucción y amor, para que lleguen a ser hombres y mujeres temerosos de Dios.

Enviar un niño al mundo sin un fundamento bíblico, es como lanzarlo desprotegido al foso de un león. Puesto que los niños no son capaces de discernir la verdad del error, los padres deben proteger sus jóvenes mentes contra el ataque del mundo, hasta que sean capaces de enfrentar las pruebas.

La educación de los niños se lleva a cabo en medio de las actividades cotidianas. Utilice cada oportunidad que tenga para enseñarles acerca del Señor y su Palabra, y demostrarles lo que es vivir en santidad. En otras palabras, sea usted la clase de creyente que espera que ellos lleguen a ser algún día.

Biblia en un año: 2 Crónicas 8-10
Fuente:  Dr. Charles Stanley

11 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:53 | No comments


Marcos 11.20-24

¿Alguna vez, aun de manera inconsciente, ha acusado al Señor de no responder sus oraciones? Cuando Dios no parece responder sus peticiones, lo primero que debe hacer es analizar bien lo que está pidiendo. ¿Ora con fe, confiando en que el Padre celestial se ocupará de la situación, o solo se queja de lo que ha salido mal?

Piense en si ha orado así: “Señor, la situación en mi trabajo es terrible. Estoy muy frustrado. Me desvivo por ayudar a mi compañero de trabajo, pero él no me tiene la más mínima consideración. Nadie aprecia o reconoce lo que hago”.

En algún momento de nuestra vida, es probable que todos hayamos orado así, y descubierto que no se produjo un cambio radical. El problema es el enfoque. En este caso, se trata del ego. En el versículo 24 del pasaje de hoy, esa no es la oración de fe que el Señor Jesús tenía en mente.

Tener fe en nuestras oraciones no es el objetivo. El objeto de nuestra fe es el Señor. Si ponemos nuestros corazones en nuestros propios deseos, solo hemos transferido nuestra fe a nuestros propios planes. Orar con fe significa entregar nuestros derechos, quejas y deseos al Señor, y descansar del todo en su soberana decisión en cuanto al asunto. Cuando alineamos nuestras peticiones con su voluntad y propósito, comenzamos a ver desplegado su poder.

Si usted es reacio a orar así, solo recuerde que Dios es más sabio que usted, que le ama, y que sabe cómo manejar los enmarañados hilos de nuestra vida, para formar un tapiz hermoso con la imagen de Cristo en ella.

Biblia en un año: 2 Crónicas 1-3
Fuente: Dr. Charles Stanley

9 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 04:16 | No comments

La oración, nuestra prioridad

En este mensaje, el Dr. Stanley enseña que, cuando la oración 
se vuelve una prioridad en nuestra vida, cosechamos un sinnúmero
de beneficios, como tranquilidad, dirección y confianza.

PASAJE CLAVE: 1 Tesalonicenses 5.16-23
INTRODUCCIÓN
La oración es una de las actividades más importantes, pues es por medio de ella que hablamos con el Dios soberano de todo el universo.
El Señor sabe lo que sentimos, conoce nuestros pensamientos y tiene el poder necesario para intervenir en cualquier aspecto de nuestra vida. Pero a pesar de que nuestro Padre celestial está dispuesto a escucharnos y a responder nuestras peticiones, no siempre somos fieles en la oración. Puede que cuando todo nos vaya bien, nos olvidemos de orar. O quizás pensamos que Dios no nos escucha. Pero el estorbo más grande para la oración es el pecado. Si no estamos dispuestos a reconocer nuestras desobediencias y a pedirle al Señor que nos perdone, no tendremos deseo de hablar con Dios.
DESARROLLO DEL SERMÓN
El apóstol Pablo le escribe a los creyentes de Tesalónica, quienes sufrían bajo el dominio romano, y les dice: “Orad sin cesar” (1 Ts 5.17). En otras palabras, la oración debe ser una prioridad para nosotros.
¿A qué se refiere con orar sin cesar?
Esto no significa que debemos orar cada minuto de nuestra vida. Cuando nos habla de orar sin cesar, se refiere a orar continuamente. La oración no es constante, pero debe ocurrir frecuentemente durante cada día de nuestra vida. Esto debe venir a ser parte de nuestro estilo de vida diario, y no solamente un evento ocasional motivado por problemas, o por aquello que nos hemos acostumbrado a seguir. Dios desea que mantengamos nuestra mirada en Él en todo momento.
Por ejemplo, en la mañana, podemos pedirle al Señor que nos guíe, que nos dé las fuerzas y la sabiduría que necesitaremos. También, al enviar a nuestros hijos a la escuela, debemos orar para que Dios les proteja. O quizás, mientras vamos camino a nuestro trabajo, podemos hablar con Él acerca de los desafíos que encontraremos, y darle gracias por la obra que realizará. Y a lo largo de cada día, podemos elevar nuestras plegarias, buscar su dirección y darle gracias hasta que terminemos nuestra jornada.
Dios está dispuesto a escuchar y a responder nuestras oraciones.
No hay nada que podamos decirle al Señor que ya no conozca. No esconderá su voluntad, ni se negará a escuchar nuestras oraciones. Dios demostró su amor por nosotros al enviar a su Hijo a morir por nuestra salvación, y continúa demostrando su amor al estar interesado en cada aspecto de nuestra vida.
En Lucas 18.1-7 Jesús nos comparte la parábola de la viuda y el juez injusto, la cual nos recuerda que Dios siempre escucha nuestras oraciones y provee para nuestras necesidades. Si somos sus hijos, no tenemos que suplicarle que nos escuche, ni tampoco sentirnos indignos. Es cierto que no merecemos su amor, gracia y misericordia, pero nos da todo esto gratuitamente, pues tenemos una relación personal con Él, por medio de Jesucristo.
Hay una gran diferencia entre la oración falsa y la genuina.
La oración genuina requiere una relación con Dios. Es por eso que aquellos que han rechazado a Jesucristo no tienen el fundamento para acercarse al Señor en oración, pues esto es algo que solo podemos hacer por medio de su Hijo (Jn 14.6). Esa es la razón por la que Dios no contesta las oraciones que hacen. Aquellos que han rechazado a Cristo no pueden esperar que sus oraciones sean contestadas por Dios. Sin embargo, hay una oración que sí responderá. Si alguien está dispuesto a humillarse, a confesar sus pecados y a recibir a Jesucristo como Salvador personal, Dios le perdonará y recibirá como hijo suyo.
La oración falsa es egoísta y solo está basada en lo que creemos que merecemos. En muchas ocasiones solo es un monólogo enfocado en aquello que deseamos recibir de Dios. Pero la oración genuina proviene de la humildad que sentimos al reconocer que hemos sido aceptados por la misericordia del Señor y no por nuestra buena conducta. La oración genuina es un diálogo que mantenemos con Dios, pues no solo deseamos compartirle nuestras peticiones, sino que también queremos escuchar lo que desea decirnos.
La oración genuina nos ayuda a crecer en nuestra comunión con el Señor. Todo compañerismo requiere de buena comunicación. En vez de solo incluir nuestras peticiones mientras oramos, también debemos escuchar a Dios. Y como nos habla principalmente por medio de la Biblia, debemos también leerla durante nuestro tiempo de oración. Si el Señor desea darnos su respuesta por medio de su Palabra, nos guiará al pasaje que necesitamos leer. Sin embargo, si no dedicamos tiempo para escucharle, nos perderemos muchas bendiciones y nuestra oración no será eficaz.
Seamos devotos a la oración.
Las Sagradas Escrituras nos exhortan a tener una vida entregada a la oración (Col 4.2). Esta devoción no solo requiere que apartemos un tiempo diario para la oración, sino que también pensemos seriamente en lo que le pedimos a Dios. Tenemos que dedicarle a Él la atención y el tiempo que solo Él merece.
La oración debe ser siempre nuestra prioridad
El tiempo que dedicamos para estar con el Señor afecta nuestra vida de diversas maneras:
  • Es el método por el cual Dios suple nuestras necesidades (Fil 4.19).
  • El Señor nos consuela en tiempos de prueba y dolor, al asegurarnos que está con nosotros y que desea ayudarnos.
  • La oración nutre nuestra relación personal con Dios y nos ayuda a recordar cuánto nos ama.
  • El Señor nos fortalece en la tentación mientras confiamos en sus promesas y buscamos su dirección (1 Co 10.13).
  • Dios es Fiel para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, si confesamos nuestros pecados en oración (1 Jn 1.9).
  • La oración es nuestra fuente de guía, mientras buscamos la dirección del Señor y escuchamos sus instrucciones (Sal 32.8).
  • Dios nos ayuda a comprender su Palabra mientras la leemos y le pedimos que hable a nuestro corazón.
  • La oración es un escudo que nos protege de la ansiedad y el afán.
  • Es por medio de la oración que el Señor nos da el valor y la confianza para enfrentar los desafíos.
  • La oración provee la sanidad emocional y física que solo Dios puede darnos.
  • Hemos recibido el poder del Espíritu Santo, el cual nos fortalece para enfrentar situaciones difíciles.
  • La oración nos permite tocar la vida de cualquier otra persona, pues crea un triángulo santo entre nosotros, Dios y la persona por la que hemos orado.
REFLEXIÓN

  • Para determinar si la oración es nuestra prioridad, debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué tan seguido oramos? ¿Qué nos motiva o nos estorba para hacerlo? ¿De qué manera puedo hacer de la oración un estilo de vida?
  • ¿Confía en que el Señor responderá su petición? ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la fidelidad de Dios para responder nuestras oraciones?
  • ¿Qué cree que sucedería si en lugar de lamentarnos por las dificultades que enfrentamos, le agradeciéramos al Señor por ellas?
Fuente: Dr. Charles Stanley

3 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:50 | No comments

Dr. Adrián Royers

El Afán, la ansiedad, son manifestaciones de escasa confianza en Dios, el Dr. Adrian Rogers nos ayuda a vencer la preocupación. Prédica sobre el afan, como vencer la preocupación identificando la causa.

Fuente: www.youtube.com

2 may. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 12:27 | No comments

Romanos 8.12-18


¿Con qué frecuencia se considera heredero de Dios? Por lo general, no es lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en las bendiciones que recibimos cuando aceptamos a Jesucristo como Salvador. Quizás esto se deba a que no sabemos en realidad qué significa ser heredero de Dios. Tampoco tenemos claro lo que nos espera en la eternidad, o cuándo ocurrirá.

Ser heredero se asocia, por lo general, con lazos familiares, y lo mismo se aplica a nuestra relación con Dios. Cuando nacimos de nuevo por su Espíritu, nos convertimos en sus hijos adoptivos, y, como tales, somos herederos junto con Cristo. En Colosenses 1.15, el Señor es llamado “el primogénito de toda creación”. En el mundo antiguo, el hijo primogénito tenía una posición de prominencia en la familia, y era el heredero principal de todo lo que poseía su padre. De la misma manera, Jesucristo tiene la posición de primogénito y es el heredero de toda la creación.

Lo extraordinario es que Él ha prometido compartir su herencia con nosotros. Cuando regrese en gloria para ocupar el lugar que le corresponde como Rey de reyes en la Tierra, gobernaremos con Él, bajo su autoridad (Ap 2. 26, 27). La vida cristiana está llena de favor inmerecido. La gracia de Dios que experimentamos ahora es solo la punta del iceberg.

Entender todo lo que Cristo ha hecho y hará por sus hijos, debe inspirarnos a vivir para Él. El Espíritu Santo que mora en nosotros, nos faculta para hacer morir nuestros deseos carnales y seguir a Dios en obediencia, incluso cuando eso tenga un alto precio. Cualquier cosa que suframos aquí por amor a Cristo, es insignificante comparado con la gloria que nos espera.

Biblia en un año: 1 Crónicas 4-6
Fuente: Dr. Charles Stanley

30 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 03:44 | No comments

La lista conocida como “el fruto del Espíritu” incluye la “paciencia” (Gálatas 5.22, 23), pero eso no significa que el Espíritu Santo la imponga en la vida del creyente. Por el contrario, Él actúa como nuestro maestro confiable, y el que hace posible que crezcamos. El fruto espiritual es algo que madura con el tiempo a medida que obedecemos al Padre celestial y nos rendimos a su voluntad.
La paciencia para con Dios y para con nuestro prójimo es consecuencia de una fe firme. El Espíritu Santo nos impulsa a prestar atención a la obra del Señor a lo largo de nuestra vida. Nuestra confianza en Él se nutre por la oración contestada, por las ricas bendiciones que surgen de las circunstancias difíciles, y por cada migaja de bien que Dios saca de una situación negativa. A medida que crece nuestra confianza en su bondad y en su soberanía, nos hallamos más dispuestos a esperar las soluciones y las respuestas de Dios.
De hecho, creo que reconocer la soberanía de Dios es clave para desarrollar paciencia. Una parte importante de rendirse a su control absoluto es esperar que Él haga su voluntad. Es sabio comprender que nuestra vida se desarrolla de acuerdo con su plan maestro; la impaciencia no hace que Él se mueva más rápido. Dios espera que sus hijos sigamos su plan y seamos pacientes, sin importar el ritmo que Él fije.
La paciencia no es algo natural. Es por eso que tenemos al Espíritu Santo. Él fortalece nuestra determinación a ser pacientes sin quejarnos cuando el avance parezca lento. Después de todo, Dios es lento solo desde el punto de vista humano; desde la perspectiva divina, Él trabaja siempre a la velocidad perfecta.
Biblia en un año: 2 Reyes 24-25
Fuente: Dr. Charles Stanley

29 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 08:13 | No comments



En el cristianismo light, la oración es una idea de último momento. La gente ora antes de los alimentos o hace alguna otra oración somera, pero no existe una desesperación ni un deleite por la presencia del Dios todopoderoso que apasione al alma y que abrace el trono. La versión moderna de la fe cristiana ofrece clichés sin poder y no podemos tener poder sin asir a Dios en oración. Eso es absolutamente esencial.
La oración light es como todos los demás productos light que encontramos en las repisas de las tiendas ahora. Sabe genial, porque no requiere mucho de nosotros; pero llena menos, no conecta nuestro corazón con el Rey del universo en una manera profunda y significativa. Sin una oración verdadera no podemos recibir el poder de ser el pueblo que Dios desea que seamos y hacer aquello que Él desea que hagamos. La oración light no es efectiva.
A dondequiera que Jesús iba, el poder de Dios hacía estallar las cosas. Los demonios salían corriendo a gritos, los cojos brincaban de gozo, los muertos se levantaban y se marchaban caminando, las tormentas se calmaban y los ciegos se convertían en guías turísticos. Pero a los religiosos rigurosos eso no les gustaba en absoluto. De hecho, se sentían tan amenazados por el poder de Jesús que lo mataron. El poder de Dios es soltado cuando la gente ora. Sin oración, no hay poder.
Muchas personas de la modernidad no oran porque confían en que los avances de la tecnología y la medicina resolverán sus problemas. La “revolución de la información” de hecho ha tenido saltos increíbles y los investigadores médicos han encontrado una gran variedad de medicamentos y tratamientos para casi todos los padecimientos. Si no tenemos cuidado, podemos cambiar nuestra dependencia de Dios a nuestros teléfonos inteligentes, conexiones a la Internet y compañías farmacéuticas en lugar de confiar en Dios. No es una cosa o la otra. Confiar en Dios no significa que no utilicemos nuestras comodidades ni la tecnología. Significa que vemos cada avance como de la mano de Dios, pero nunca permitimos que esas cosas reemplacen nuestra firme dependencia en Dios, quien perdona, sana y dirige. Ninguna tecnología, medicamento, ni tratamiento puede reemplazar a Dios.
En muchas iglesias, la oración parece ser la idea de último momento. Ciertamente no es importante para el corazón, el mensaje ni la práctica de muchas iglesias de la actualidad. Resulta esclarecedor considerar la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que la oración se ha destacado en los videos, los anuncios y los boletines de su iglesia? En la actualidad, muchas iglesias se enfocan en alabar a Dios, pero casi no hay una oración genuina. La oración real desde luego incluye alabanza, pero es más que alabanza. la oración y la alabanza no deben competir mutuamente. Necesitamos ambas. La alabanza nos recuerda la grandeza y la gracia de Dios, por lo que nuestras peticiones reciben energía, pasión y enfoque.
En la actualidad, mucha gente elige iglesias con un criterio en mente; están buscando un pastor que les diga lo que desean escuchar. Desean mensajes agradables acerca del amor de Dios y promesas acerca de las bendiciones de Dios. Les gustaría ser entretenidos por música grandiosa e historias inspiradoras, pero seguramente no desean invertir tiempo y pasión en oración.
En nuestra vida tenemos montañas que obstruyen nuestros sueños, nuestros propósitos, nuestro matrimonio, el futuro de nuestros hijos y nuestra salud. Ahora, asistir a la iglesia no mueve montañas. Entonar canciones de alabanza no las mueve. Dar dinero no arrasa con ellas. Y desde luego que la preocupación no reduce su tamaño. Podemos estar involucrados en todo tipo de actividades en la iglesia, pero continuar teniendo montañas que no se moverán más que con oración y ayuno. Solamente la fe expresada en la oración apasionada y creyente, y en un ayuno dedicado puede mover las montañas aparentemente insuperables de nuestra vida.
Si la oración es tan importante, tan poderosa y tan inspiradora, ¿por qué no oramos más de lo que acostumbramos? Necesitamos comprender algunas de las motivaciones importantes para orar.
  • La oración despeja las preocupaciones del corazón: ¿Tiene problemas, angustias o preocupaciones? Desde luego, todos tenemos. No olvide echar sus cargas sobre los anchos hombros de Dios. Él puede soportarlas.
  • La oración sabe que la respuesta está más allá de nuestra capacidad: La oración me muestra cuán pequeño y necesitado estoy en realidad. Es humillante, pero también me recuerda que estoy conectado con la mayor fuente de poder que el mundo haya conocido jamás.
  • Las decisiones y las instrucciones vienen de la oración. Si Jesucristo sintió la necesidad de pedir claridad y dirección cuando oró en el huerto, ¿Cuánto más nosotros necesitamos buscar la dirección de Dios?
  • La oración edifica una verdadera relación con Dios. Necesitamos recordar que la oración es un dialogo con Dios. Nosotros le suplicamos, pero sin exigencias. Disfrutamos alabándolo son condiciones. Le decimos todo lo que hay en nuestro corazón, pero también nos tomamos el tiempo de escuchar, para que su Espíritu nos recuerde la verdad de su Palabra y susurre a nuestro corazón.
  • La oración nos cambia. La oración nos da una imagen exacta de nuestro problema y  de nuestro Dios. Necesitamos postrarnos a los pies de Dios, mirar su hermosura, su gracia y su grandeza, y confiar en que Él hará lo que solamente Él puede hacer.
Dios no es nuestro mayordomo, nuestro mesero ni nuestra hada madrina. Él es el gran Rey de reyes. Él habló y las galaxias surgieron en el espacio. Y todos somos sus queridos hijos e hijas adoptivos. Venimos ante el trono con confianza y audacia, porque confiamos en su asombroso amor y poder.
Tomado del libro “Cristianismo Light”; escrito por Glen Berteau; publicado por Casa Creación

Fuente: https://libreriamaranathablog.wordpress.com/2013/10/14/son-cristianos-pero-no-oran/

27 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 05:49 | No comments


Nadie se jacta de sus debilidades. En un mundo donde la independencia, la aptitud física y la autosuficiencia son valoradas, nos esforzamos por ocultar cualquier limitación. Queremos parecer competentes y capaces de manejar todo lo que se nos presente.

Pero el Señor no valora mucho la autosuficiencia. La salvación misma requiere que nos humillemos, reconozcamos que somos pecadores y vengamos con las manos vacías a Jesucristo, confiando en Él para salvación. Incluso en la iglesia, estamos llamados a dar a conocer nuestras luchas, confesarnos nuestros pecados y orar unos por otros.

La debilidad es nuestra amiga, no una enemiga. El orgullo humano es una fuerza poderosa que debe ser desarraigada. Y la debilidad es, con frecuencia, la herramienta que Dios usa para eso. En la vida de Pablo, era un “aguijón en la carne”; en el nuestro, puede ser una enfermedad, el envejecimiento, una necesidad económica o cualquier otra cosa que nos ponga de rodillas. ¡Pero qué buena situación es postrarse ante Dios para pedir su ayuda!

Todo el mundo tiene cierta cantidad de fortaleza, pero la capacidad humana puede llevar a una persona solo hasta cierto punto. Algunas situaciones consumen cada gota de energía que tengamos, y exigen todavía más. Cuando no podamos dar un paso más, Cristo no nos abandonará.

Nuestra debilidad le permite a Dios demostrar su poder en nosotros. Solo así encontramos la fuerza, la valentía y la paz que necesitamos para seguir viviendo para su gloria. Él nos capacitará no solo para soportar la prueba, sino también para atravesarla con un gozo inexplicable.

Biblia en un año: 2 Reyes 16-17
Fuente: Dr. Charles Stanley

26 abr. 2018

Posted by Refrigerio Bíblico | 02:42 | No comments


El contentamiento es algo que todos deseamos, pero rara vez lo tenemos. Si nos llega, por lo general parece de corta duración. Y a menudo pensamos que la satisfacción es posible solo si todas nuestras circunstancias son cómodas y no hay conflictos o malentendidos.

El apóstol Pablo demuestra que las condiciones perfectas no son fuente de contentamiento. Escribió su carta a los filipenses mientras estaba en una prisión romana. El contentamiento fue algo que tuvo que aprender a través de dificultades y sufrimiento. Pablo confiaba en verdades espirituales que le permitían enfrentar sus dificultades sin quejas, ansiedad o temor.

En cada prueba, tenemos la opción de analizar la situación desde nuestro punto de vista o el de Dios. Dependiendo de nuestro enfoque, actuaremos de manera emocional o según la Palabra de Dios y sus promesas. La turbulencia interna y la agitación externa se producen cuando nos enfocamos en sentimientos y no en principios espirituales. Pero cuando tenemos por costumbre ver cada asunto desde la perspectiva de Dios, entonces la irritación, la ira y la culpa serán sustituidas por serenidad interna y confianza.

¿Es posible enfrentar pruebas y sentir la paz de Dios? Según Pablo, la respuesta es sí. Podemos tener contentamiento en todas las circunstancias gracias a la fortaleza que Cristo nos da (Filipenses 4.13). Esta no es una reacción natural sino sobrenatural, que solo Dios puede producir en la vida de sus hijos. Si permitimos que las verdades divinas interpreten nuestras pruebas, y confiamos en la capacitación del Espíritu Santo para tener fe, nuestro corazón encontrará descanso sin importar lo que suceda a nuestro alrededor.

Biblia en un año: 2 Reyes 13-15
Fuente: Dr. Charles Stanley

Bookmark Us

Delicious Digg Facebook Favorites More Stumbleupon Twitter